
Dos hijras en el mercado de Tiruchirappali, Tamil Nadu, India. Imagen de Flickr por Richard Mortel (CC BY 2.0).
Hoy en día, los supuestos debates constructivos sobre la teoría de género suelen ser reinterpretados como un pánico moral en torno al género, específicamente en torno a lo que muchas personas en la derecha denominan peyorativamente «ideología de género«. Para ser claros, desde su inicio, la no dualidad del género no es una ideología, sino una teoría y un hecho.
Por ejemplo, una de las primeras medidas que tomó el presidente estadounidense, Donald Trump, tras asumir su segundo mandato presidencial fue eliminar la palabra «transgénero» del léxico oficial del Gobierno federal de Estados Unidos. Esto formó parte de las iniciativas de su administración de eliminar políticas federales para DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) y para desmantelar proyectos de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) alrededor del mundo, lo que ha tenido desastrosas repercusiones a nivel global. Ese mismo año, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictó una decepcionante sentencia que confirmó que, bajo la ley de igualdad del Reino Unido (2010), la principal legislación antidiscriminatorio en Reino Unido, las mujeres transgénero podían quedar excluidas de espacios y servicios exclusivos para un solo sexo. También en toda Europa y Asia Central, las personas transgénero están viviendo una fuerte erosión de sus derechos y protecciones bajo el pretexto de «proteger valores tradicionales».
Por lo tanto, en un momento en el que está creciendo la reacción global contra los derechos de personas transgénero, la Corte Suprema de India está trazando un camino totalmente distinto, avanza hacia la «plena realización» de la igualdad de personas transgénero ante la ley.
Un soplo de aire fresco
La reciente jurisprudencia de la Corte Suprema de India sobre derechos de las personas transgénero es un soplo de aire fresco en medio de un clima global contaminado y contra los transgénero.
Hace más de 10 años, la Corte Suprema de India, en el caso NALSA contra la Unión de la India (también conocido como el caso NALSA), reconoció al «tercer género» no solo como una categoría de género jurídicamente distinta en virtud de la ley, también le otorgó los mismos derechos fundamentales que al resto. En 2019, el Gobierno indio aprobó la muy controvertida ley (de protección de derechos) de las personas transgénero de 2019, y el reglamento correspondiente de 2020, para codificar los principios establecidos en el caso NALSA.
Sin embargo, a lo largo de los años, el impacto real de estos avances progresistas ha sido limitado, y las personas transgénero siguen enfrentando muchas barreras para ejercer sus derechos, sobre todo obtener documentos oficiales de identificación de género. Sin embargo, en medio de la ambigüedad administrativa en el país y del creciente sentir contra los transgénero a nivel global, los tribunales constitucionales de India han seguido (algo sorprendentemente) apoyando a la comunidad transgénero a través de interpretaciones progresistas y amplias de la ley.
Avances recientes
El 20 de octubre de 2025, en el caso Jane Kaushik contra la Unión de la India, la Corte Suprema de India dictó una importante sentencia que ordenó crear un comité consultivo de alto nivel encargado de elaborar un marco normativo práctico para reforzar los derechos de las personas transgénero y garantizar la implementación efectiva de las disposiciones beneficiosas de la ley (de protección de derechos) de las personas transgénero de 2019.
En junio de 2025, la Corte Superior de Andhra Pradesh dictó una sentencia histórica que aclaraba que las mujeres transgénero debían ser legalmente reconocidas como mujeres en virtud de la legislación india. Este dictamen reafirmó que las mujeres transgénero en matrimonios heterosexuales tenían derecho a las mismas protecciones legales que las mujeres cisgénero en virtud de la sección 498A del Código Penal de India (que criminaliza la crueldad, acoso y abuso doméstico por parte del esposo o sus familiares).
Cabe señalar que, a diferencia de otras jurisdicciones que no reconocen explícitamente al tercer género como una categoría de género distinta, la posición constitucional de India también significa que las mujeres transgénero tienen reconocimiento legal por derecho propio, lo que garantiza que promocionar sus intereses no pueda considerarse como una usurpación o menoscabo de los derechos de sus homólogas cisgénero.
Un ejemplo de esto es el caso Shanavi Ponnusamy contra el Ministerio de Aviación Civil (2022), en el que una mujer transgénero que buscaba empleo como tripulante de cabina en Air India se vio obligada a presentar su solicitud bajo la categoría de «mujer», ya que no existía una opción separada para solicitantes transgénero. A pesar de aprobar todas las pruebas médicas, finalmente se le negó el empleo. Cuando apeló la decisión ante la Corte Suprema, el ente judicial falló a su favor. Este no se trató de un caso de una mujer transgénero que intentaba «invadir injustamente los espacios para mujeres», como podrían sugerir algunos activistas de derecha, sino más bien un caso en el que la aerolínea simplemente no dio una categoría designada y exigida por la ley para una persona transgénero.
Otros casos también son muestra de esta tendencia judicial progresista, como el caso del matrimonio entre personas del mismo sexo de 2023, que fue ampliamente difundido. Aunque la Corte Suprema se negó a reconocer legalmente los matrimonios entre personas del mismo sexo, hizo una excepción con las personas transgénero en matrimonios heterosexuales y les concedió reconocimiento legal. Esto supuso una ampliación significativa con respecto a una interpretación anterior más restrictiva de la ley, que solo reconocía un subconjunto limitado de este tipo de relaciones en virtud del derecho privado hindú.
¿Qué sigue?
Si bien estos casos destacan la perspectiva proactiva de las cortes superiores para ampliar el alcance de los derechos de las personas transgénero en India, aún hay margen de mejora. Por ejemplo, las personas transgénero en relaciones no heterosexuales aún no pueden obtener el reconocimiento legal de sus matrimonios. Similarmente, se presentaron ante la Corte Suprema varias peticiones que impugnaban ciertas disposiciones de la ley (de protección de derechos) de las personas transgénero, pero aún están pendientes de resolución.
Así, estos avances judiciales representan una trayectoria prometedora, particularmente considerando el contexto global turbulento y volátil en el que suceden. Por lo tanto, hay motivos para mantener la esperanza en las instancias judiciales superiores de India y en su tendencia a expandir, y no restringir, el alcance de los derechos de las personas transgénero en la legislación. Esta es una tendencia que los activistas esperan que continúe en los próximos años, e incluso décadas.








