
Captura de pantalla del video «Video informativo «Alfabeto latino: una necesidad del mundo moderno» desde el canal de YouTube de КГУ Шахтинская ЦБС. Uso legítimo.
El Gobierno kazajo promueve el idioma kazajo con iniciativas estratégicas, como la obligatoriedad de pruebas de kazajo a funcionarios públicos, mientras que la población general lo está usando cada vez más en diferentes sectores. Tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022, Kazajistán ha tratado de reformular su política lingüística.
El concepto de Política Lingüística de 2023–2029 tiene como objetivo ampliar el uso del kazajo en los ámbitos de ciencia, tecnologías de la información, medios y gobernanza, que incluye la transición del alfabeto cirílico al alfabeto latino. Últimamente, se han puesto en marcha 13 proyectos en los ámbitos de medios y servicios de información con el fin de establecer perspectivas modernas y abordar los retos que enfrenta el kazajo.
Según la ministra de Cultura de la República de Kazajistán, Aida Balaeva, el consumo de medios en kazajo es ahora predominante, ya que el «80% de la audiencia consume contenidos de medios en kazajo». Aunque no haya estadísticas independientes que confirmen esta cifra, sí refleja una tendencia creciente.
Incluir el kazajo en el doblaje de Hollywood como uno de los 30 idiomas disponibles señala el creciente reconocimiento internacional, impulsado por el aumento de la demanda interna. Además, las redes sociales, los blogueros y la integración del kazajo en diferentes aplicaciones y videojuegos hacen que el idioma sea más accesible para las nuevas generaciones.
Esto no siempre ha sido así. Según Rustam Burnashev, profesor asociado de la Facultad de Política Global de la Universidad Germano-Kazaja de Almaty, estos cambios se han producido como una tendencia lenta.
En entrevista con Global Voices, Burnashev recordó: “Como lengua de enseñanza, el kazajo quedó ignorado desde el dominio ruso durante el período soviético. Hoy en día, es el símbolo cívico del país”.
Las cifras muestran que el número de matrículas en las escuelas kazajas aumentó de 32.4% en 1991 a 66% en 2019. Esto puede indicar que el conocimiento y el uso del ruso están disminuyendo entre los jóvenes. El dominio del ruso se centra en determinadas regiones, principalmente en el norte y centro del país, donde vive gran población de etnia rusa.
Demografía y uso del kazajo
El uso generalizado del ruso como lenga franca tiene sus raíces en el legado soviético de Kazajistán, en el que muchas minorías étnicas fueron deportadas a la República Socialista Soviética de Kazajistán, lo que obligó a los kazajos a retirarse a la vida privada y zonas rurales.
Estos reasentamientos a menudo llevaron a que se formaran comunidades multiétnica, en las que el ruso se convirtió en el medio práctico de comunicación.
Aquí hay un video de YouTube sobre las consecuencias de la rusificación de Kazajistán.
Ahora, 34 años después de la independencia del país, mucho ha cambiado. Muchos extranjeros se marcharon, nuevas personas emigraron a Kazajistán y muchos más han nacido desde la independencia de Kazajistán.
Durante los rimeros años de la independencia kazaja, la cuestión seguía siendo cómo formar una nación titular kazaja, donde menos de la mitad de la población era de etnia kazaja. Hoy en día, esta cifra supera el 70%.
Por un lado, los kazajos repatriados están acelerando los cambios lingüísticos en zonas rurales y urbanas. Desde 1991, el programa de repatriación “Oralman” (Repatriados) de Kazajistán ha llevado de vuelta al país a alrededor de un millón de personas de etnia kazaja, muchas de las cuales no hablan ruso.
Por otro lado, el número de personas de etnia rusa ha ido disminuyendo desde el colapso de la Unión Soviética. Muchos de los que decidieron quedarse ven el kazajo como un medio de empoderamiento.
“Hoy en día, hay grupos de etnia rusa que han empezado a aprender kazajo para dejar claro que pertenecen a Kazajistán, y no a su vecino imperialista del norte”, explicó Beate Eschment, investigadora del Centro de Estudios Internacionales y de Europa Oriental de Berlín (Alemania) en entrevista con Global Voices.
Del legado soviético a la estrategia nacional
En 1989, la ley sobre lenguas de la República Socialista Soviética de Kazajistán concedió al kazajo el título de lengua oficial, mientras que el ruso siguió siendo la lengua de comunicación interétnica. Dos años después, Kazajistán se independizó de la Unión Soviética. En 1995, la Constitución otorgó al kazajo el título de lengua estatal y concedió al ruso la condición de lengua oficial. Desde entonces, se han sucedido varias iniciativas.
El Programa Nacional para el Desarrollo y el Funcionamiento de las Lenguas para 2011–2019 tenía como objetivó impulsar la fluidez del kazajo, ruso e inglés, con metas ambiciosas de aumentarla hasta en un 90% para el kazajo y el ruso. Si bien los informes oficiales consideran que la iniciativa ha sido un éxito, evaluaciones independientes siguen siendo escépticas, pues en 2019, solo el 67,9% de la población era de etnia kazaja.
No obstante, el programa contribuyó a reposicionar al kazajo en la sociedad. Las instituciones educativas kazajas ganaron popularidad y comenzaron a florecer los entretenimientos en kazajo. En lugar de disminuir la penetración de la lengua rusa, el resultado parece ser un desarrollo paralelo, y crece el énfasis del kazajo en casi todas las esferas de la sociedad.
El expresidente, Nursultan Nazarbayev, primero en presidir el país, promovió la idea de «unidad a través de la diversidad», que tuvo éxito en las relaciones interétnicas.
“Nazarbayev tuvo que reconstruir la nación kazaja desde cero. No podía decirles a todas las minorías: ‘Vuelvan a sus países, no los queremos aquí’. Teniendo en cuenta las tensiones interétnicas que existían en Tayikistán [en aquel momento], habría sido una maniobra muy arriesgada», explica Olivier Ferrando, profesor investigador del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Católica de Lyon (Francia), en entrevista con Global Voices.
“Bajo el mandato del actual presidente [Kassym-Jomart] Tokayev[, ha cambiado especialmente la retórica. Sin embargo, lo que llama la atención es su cambio de perspectiva, pasó de una nación diversa a una inclusiva», explica Olivier Ferrando.
Hoy en día, se considera al kazajo como un medio necesario para que todos los ciudadanos participen en la vida política, social y económica del país.
Sociedad civil y tensiones lingüísticas
Los cambios en el panorama lingüístico de Kazajistán se están produciendo junto con escándalos públicos, casos judiciales y tensiones en la sociedad. Un ejemplo es el caso de Yermek Taichibekov, bloguero encarcelado por calificar la política lingüística de Kazajistán de «rusófoba» en 2021. Otro caso es el de Temirlan Yensebek, fundador del sitio web de noticias satíricas Qaznews24, acusado de incitar a la discordia interétnica por difundir una canción rap ofensiva sobre la minoría rusa en Kazajistán.
Hay dos bandos opuestos en este debate. Uno aboga por la descolonización y promueve agresivamente la identidad nacional y la soberanía lingüística. El segundo advierte contra lo que perciben como un creciente sentimiento antirruso en Kazajistán.
Aquí hay un video YouTube sobre el estado corriente del ruso y el kazajo.
Los activistas de ambos lados del espectro están cada vez más en conflicto entre sí, y cada uno promueve sus agendas a través del prisma de la identidad étnica. Esto es de esperar, dado que el lenguaje nunca ha sido un medio neutral. Está moldeado por la política y es una herramienta que da forma al propio orden político.
El auge del kazajo como lengua nacional no es simplemente el resultado de la imposición del Estado. «No debe considerarse únicamente como una aversión a la ideología del ‘russkij mir’ (mundo ruso), sino más bien como una motivación intrínseca de autoconservación», afirma Beate Eschment.
Dada la retórica cada vez más agresiva y hostil del Kremlin hacia Kazajistán desde el inicio de la guerra en Ucrania, es poco probable que Rusia esté satisfecha con los discursos lingüísticos y sociales actuales en la sociedad kazaja.
El Gobierno kazajo está tratando de mantener un delicado equilibrio entre la soberanía lingüística, la posición dominante del ruso y un vecino errático e impredecible. En estas circunstancias, el destino y el florecimiento del kazajo recae en los hombros de los ciudadanos de Kazajistán, que serán un factor determinante y garantizarán que las políticas estatales se materialicen.






