Enfrentamientos, protestas y redadas: Historia de la reacción contra China en Kirguistán

Kyrgyzstan President Sooronbay Jeenbekov and Chinese President Xi Jinping.

Presidente de Kirguistán, Sadyr Japarov, y presidente de China, Xi Jinping. Captura de pantalla de YouTube.

Este artículo fue presentado como parte de la Beca de Justicia Climática de Global Voicesque vincula a periodistas de países sinófonos y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chino en el extranjeroEncuentra más historias aquí.

De los cinco Estados de Asia Central, China ha recibido la reacción más violenta a su creciente influencia en Kirguistán, con el que comparte su frontera oeste. Esto se ha manifestado en múltiples protestas contra China, violentos enfrentamientos entre la población local y los trabajadores chinos, redadas de nacionalistas para identificar y deportar a los migrantes chinos «ilegales» y la cancelación de un proyecto de inversión por valor de cientos de millones de dólares.

A map showing China (green) and its neighbor to the west, Kyrgyzstan (orange).

Este mapa muestra a China (en verde) y su vecino occidental, Kirguistán (en naranja). Imagen de Wikimedia Commons. Dominio público.

Sorprendentemente, la reacción se ha producido en paralelo al auge de China como socio económico más importante de Kirguistán. Desde hace años, China se ha convertido en el principal acreedor, el mayor inversionista y el mayor socio comercial de Kirguistán. En 2023, ambas partes elevaron sus relaciones a la condición de asociación estratégica integral. La cooperación bilateral abarca minería, agricultura, energía, transporte, construcción, comercio y muchas otras esferas. Es difícil sobreestimar la importancia de China para Kirguistán,

Por su parte, China enmarca las relaciones comerciales con Kirguistán como el renacimiento de la amistad entre ambos pueblos. La cadena estatal china CCTV dijo:

中吉雙方將不斷加強文明交流互鑒,增進兩國人民福祉,鞏固兩國傳統友誼. 合作之路、友誼之路、繁榮之路形成廣泛共識.

China y Kirguistán seguirán fortaleciendo el intercambio y aprendizaje mutuos entre civilizaciones, lo que mejora el bienestar de ambos pueblos y consolida la amistad tradicional entre ambos países. Se ha alcanzado un amplio consenso en que el camino de la cooperación, la amistad y la prosperidad conducirá a un futuro compartido.

El medio añadió que la Nueva Ruta de la Seda y la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, sus series de proyectos internacionales de conectividad y desarrollo de infraestructuras, mejorarán la cooperación entre ambos países y consolidarán su relación como «buenos vecinos, buenos socios, buenos amigos y buenos hermanos» (好鄰居、好夥伴、好朋友、好兄弟).

Retrato de Bradley Jardine. Usado con permiso.

Global Voices hizo una entrevista escrita a Bradley Jardine, coautor del libro ”Reacción violenta: la lucha de China por la influencia en Asia Central” para explorar los factores que alimentan la reacción violenta contra China, discutir cómo ha cambiado la resistencia a los proyectos chinos a lo largo del tiempo y comprender cómo China ha adaptado y cambiado su perspectiva en el país. La entrevista se ha editado para mayor claridad y brevedad.

Global Voices (GV): ¿Por qué cuestiones ha sufrido China una reacción adversa en Kirguistán? ¿Qué grupos han sido los oponentes más activos y abiertos?

Bradley Jardine (BJ): Backlash has been caused by a range of factors. Concerns over China’s impact on corruption, damage to the environment by Chinese companies, and the rights of Kyrgyz workers at Chinese firms are all prevalent. Given the countries share a border, concerns over creeping migration and control of land are particularly salient.

Although there are only around 9000 Chinese workers in Kyrgyzstan, rumors swirl that there are almost 100,000, with conspiracy theories that they are paid by the Chinese government to marry Kyrgyz women in a plan to slowly colonize the country.

This is exacerbated by Chinese nationalist historians who claim the Qing dynasty ceded parts of what is now Kyrgyzstan to Tsarist Russia as part of the “unequal treaties” of the nineteenth century. Their work often goes viral in Central Asia and triggers diplomatic and public relations crises that regional governments and China have to conduct damage control to contain.

Kyrgyzstan’s trade imbalance with China and growing debt dependence, with China owning over one-third of the country’s foreign debt, also feed into this narrative of slow colonization.

These narratives are being pushed by different groups, including opportunistic politicians looking to tap into popular concerns. Before becoming president in 2020, populist politician Sadyr Japarov criticized China’s stranglehold over the country’s mining sector. More violent nationalist groups, such as Kyrk Choro, or Forty Knights, have targeted Chinese workers, conducting their own raids on businesses to identify “illegal” migrants. While they aren’t mainstream, they are responding to broad perceptions about China held by many people.

Bradley Jardine (BJ): La reacción adversa se ha debido a una serie de factores. Son frecuentes las preocupaciones por el impacto de China en la corrupción, el daño al ambiente por parte de las empresas chinas y los derechos de los trabajadores kirguisos en las empresas chinas. Como los países comparten frontera, las preocupaciones por la migración creciente y el control de la tierra son especialmente relevantes.

Aunque solo hay unos 9000 trabajadores chinos en Kirguistán, circulan rumores de que hay casi 100,000, con teorías conspirativas de que el Gobierno chino les paga para que se casen con mujeres kirguisas en un plan para colonizar lentamente el país.

Esto se ve agravado por los historiadores nacionalistas chinos que afirman que la dinastía Qing cedió partes de lo que hoy es Kirguistán a la Rusia zarista como parte de los «tratados desiguales» del siglo XIX. Su trabajo a menudo se vuelve viral en Asia central y desencadena crisis diplomáticas y de relaciones públicas que los Gobiernos regionales y China tienen que controlar para contener los daños.

El desequilibrio comercial de Kirguistán con China y su creciente dependencia de la deuda (China tiene más de un tercio de la deuda externa del país), también alimentan esta narrativa de colonización lenta.

Estas narrativas se ven impulsadas por diferentes grupos, incluidos políticos oportunistas que buscan aprovechar las preocupaciones populares. Antes de convertirse en presidente en 2020, el político populista Sadyr Japarov criticó el dominio de China sobre el sector minero del país. Grupos nacionalistas más violentos, como Kyrk Choro, o Cuarenta Caballeros, han atacado a los trabajadores chinos, han hecho sus propias redadas en empresas para identificar a los migrantes «ilegales». Aunque no son mayoritarios, responden a la percepción generalizada que mucha gente tiene de China.

GV: ¿Qué papel desempeñan los asuntos ambientales y climáticos en la reacción contra los proyectos de China en Kirguistán?

BJ: While China has claimed that it wants to green the Belt and Road Initiative and frames itself as at the forefront of the sustainable development revolution, in reality, its investments have significantly damaged the environment across Central Asia, including Kyrgyzstan.

Our protest data, presented in our recent book, indicates that over two-thirds of the protests in the region between 2018 and 2021 targeting foreign actors focused on China.

For Kyrgyzstan, the most significant targets were Chinese companies in the oil, gas, and mining sectors, where they have been accused of spreading pollution and leaking toxic substances, which have caused health problems, decreased crop yields, and poisoned water supplies.

For example, the Chinese-owned Junda refinery in Kara-Balta has been fined for releasing toxic fumes into the atmosphere. Additionally, it polluted the water system and was blamed by local farmers for decreasing crop yields. At the Solton-Sary gold mine in Naryn, run by Chinese company Zhong Ji, locals complained that their livestock was dying off. Chinese companies are viewed as particularly damaging to local ecosystems.

BJ: Aunque China ha afirmado que quiere ecologizar la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda y se presenta como pionera de la revolución del desarrollo sostenible, en realidad sus inversiones han dañado significativamente el ambiente en toda Asia central, incluido Kirguistán.

Los datos sobre protestas que presentamos en nuestro último libro indican que más de dos tercios de las protestas en la región entre 2018 y 2021 dirigidas contra actores extranjeros se centraron en China.

En el caso de Kirguistán, los objetivos más importantes fueron las empresas chinas de los sectores del petróleo, el gas y la minería, a las que se ha acusado de propagar la contaminación y verter sustancias tóxicas, lo que ha causado problemas de salud, ha reducido el rendimiento de los cultivos y ha contaminado los suministros de agua.

Por ejemplo, la refinería china Junda en Kara-Balta, ha recibido multas por liberar gases tóxicos a la atmósfera. Además, contaminó el sistema de agua y los agricultores locales la culparon de la disminución del rendimiento de los cultivos. En la mina de oro Solton-Sary, en Naryn, administrada por la empresa china Zhong Ji, los lugareños se quejaron de que su ganado estaba muriendo. A las empresas chinas se les considera especialmente perjudiciales para los ecosistemas locales.

GV: ¿Qué formas ha tomado esta reacción (disturbios, protestas, peticiones, ataques, cabildeo, campañas en línea)? ¿Cómo ha cambiado con el tiempo?

BJ: Backlash takes a myriad of forms, from single-person pickets to critical posts on social media and large-scale, often violent protests. Kyrgyzstan’s political environment has been particularly fraught when compared with its neighbors, and protests have been more violent. This peaked in October 2020, when contested elections caused a power vacuum. Within this context, Chinese businesses were disproportionately targeted by angry locals, who burnt down plants, barricaded businessmen in their hotels, and extorted Chinese workers at gunpoint.

Overall, backlash against China has decreased over the past five years. Since Japarov has come to power, the regime has strengthened its powers, cracking down on civil society, media, and protest movements. Protests have been banned in the center of the capital city, Bishkek, since March 2022, a site of previous anti-China protests.

As a result of these restrictions, protests have decreased. At the same time, according to polling data from the Central Asia Barometer, negative opinions of China have decreased from a peak of almost 50 percent in 2020 to just over 25 percent today.

Several possible explanations exist, including the authoritarian turn in the country affecting respondents’ willingness to answer openly, Russia’s invasion of Ukraine making Beijing look more appealing as a partner, and the successes of China’s soft power push in the country, which we discuss below.

BJ. En general, la reacción contra China ha disminuido en los últimos cinco años. Desde que Japarov llegó al poder, el régimen ha reforzado sus poderes, tomado medidas enérgicas contra la sociedad civil, los medios y los movimientos de protesta. Desde marzo de 2022, están prohibidas las protestas en el centro de la capital, Biskek, lugar donde antes se habían celebrado protestas contra China.

Como resultado de estas restricciones, las protestas han disminuido. Al mismo tiempo, según datos de las encuestas del Barómetro de Asia Central, las opiniones negativas sobre China han disminuido desde un máximo de casi el 50% en 2020 a poco más del 25% en la actualidad.

Existen varias explicaciones posibles, como el giro autoritario del país, que afecta a la disposición de los encuestados a responder abiertamente; la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que hace que Pekín resulte más atractivo como socio, y los éxitos de la apuesta por el poder blando de China en el país, que comentamos a continuación.

GV: ¿Por qué ha tenido China una reacción negativa por su influencia en Kirguistán? ¿Se debe a la falta de transparencia, a la mala comunicación, a la corrupción o a otras razones?

BJ: China faces backlash because of the role that companies play in damaging the environment, fueling corruption, and the opaque nature of its dealmaking, which feeds into conspiracy theories. But this is exacerbated by China being perceived by many as culturally distant (when compared with Russia or Turkey), despite the country’s sharing a border. There is a lack of knowledge about China for many, making it easy for rumors to spread.

Much of the Sinophobia is being driven by the rising nationalism in the country, with China framed as a “foreign” power seeking to undermine the country’s independence and ethnic homogeneity.

China’s repression of its indigenous Muslim population in Xinjiang has also generated some backlash from human rights activists and conservative Islamic influencers who frame China as “the enemy of Islam”.

BJ: China enfrenta reacciones negativas debido al papel que desempeñan las empresas en el daño al ambiente, el fomento de la corrupción y la opacidad de sus acuerdos, lo que alimenta las teorías conspirativas. Pero esto se ve agravado por el hecho de que muchos perciben a China como culturalmente distante (en comparación con Rusia o Turquía), a pesar de que el país comparte frontera. Muchos desconocen China, lo que facilita la propagación de rumores.

Gran parte de la sinofobia está impulsada por el creciente nacionalismo en el país, que presenta a China como una potencia «extranjera» que busca socavar la independencia y la homogeneidad étnica del país.

La represión de China contra su población musulmana autóctona en Sinkiang también ha generado reacciones de activistas de derechos humanos e influenciadores islámicos conservadores que presentan a China como «enemiga del islam».

GV: ¿Cómo ha afectado la reacción negativa a la presencia y el planteamiento de China en la región?

BJ: China is aware of how backlash can frustrate its plans. Most notably, in 2020, the Kyrgyz government cancelled a USD 280 million logistics terminal on the border with China after local protests. It has adapted in several ways.

First, it has increased its security presence in the region, providing arms, training, and military aid to the Kyrgyz security forces to help them maintain stability. Unlike other countries in the region, Kyrgyz law permits the operations of foreign private security companies. At least six PSCs now operate in the country, with the most prominent, Zhongjun Junhong Group, having obtained a permit to use firearms in 2016.

In addition to security assistance, the other main way China has responded is by trying to improve its image. Three Confucius Institutes operate in the country, teaching the Chinese language. But their appeal is somewhat limited.

More importantly, in recent years, China has improved its image by providing more vocational training and investments in higher-value sectors like technology and manufacturing rather than extraction. Over the past two years, Beijing has launched a flurry of these technical training centers called “Luban” workshops (named after a legendary Chinese craftsman) in Kazakhstan, Kyrgyzstan, Tajikistan, and Uzbekistan.

Opened in 2024, the new Luban Workshop in Bishkek focuses on hydropower and road construction, addressing national development bottlenecks. China also offers dozens of scholarships for Kyrgyz students to study in the country. Crucially, these efforts allow China to present itself as a promoter of human capital development: a partner offering in-demand skills, opportunity, and advancement. In this way, China attempts to create warmer feelings among locals in the region.

BJ: China es consciente de cómo la reacción negativa puede frustrar sus planes. En particular, en 2020, el Gobierno kirguiso canceló una terminal logística de 280 millones de dólares en la frontera con China tras las protestas locales. Se ha adaptado de varias maneras.

En primer lugar, ha aumentado su presencia en materia de seguridad en la región, ha dado armas, entrenamiento y ayuda militar a las fuerzas de seguridad kirguisas para ayudar a mantener la estabilidad. A diferencia de otros países de la región, la legislación kirguisa permite operaciones de empresas de seguridad privadas extranjeras. Al menos seis empresas de seguridad privada operan actualmente en el país, y la más destacada es Zhongjun Junhong Group, que obtuvo un permiso para utilizar armas de fuego en 2016.

Además de la asistencia en materia de seguridad, otra forma principal en que China ha respondido es tratando de mejorar su imagen. En el país operan tres Institutos Confucio, que enseñan chino. Sin embargo, su atractivo es algo limitado.

Más importante aún, en los últimos años, China ha mejorado su imagen con más formación profesional e inversiones en sectores de mayor valor, como la tecnología y la fabricación, en lugar de la extracción. En los últimos dos años, Pekín ha puesto en marcha una serie de centros de formación técnica denominados talleres «Luban» (que llevan el nombre de un legendario artesano chino) en Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán.

El nuevo taller Luban de Biskek se inauguró en 2024, y se centra en energía hidroeléctrica y construcción de carreteras, lo que ha abordado cuellos de botella del desarrollo nacional. China también ofrece docenas de becas para que los estudiantes kirguisos estudien en el país. Es fundamental señalar que estas iniciativas permiten a China presentarse como promotora del desarrollo del capital humano: un socio que ofrece habilidades, oportunidades y avances muy demandados. De esta manera, China intenta crear un sentir más cálido entre los habitantes de la región.

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