A los 60 años muere Danielle Dieffenthalle, productora de cine trinitense que ayudó a los caribeños a verse a sí mismos

Imagen de Danielle Dieffenthaller tomada del video de YouTube «Danielle Dieffenthaller – Premios ANSA 2019″ pot PixelPlay Media Limited. Uso legítimo.

En la mañana del 22 de noviembre, la cuenta oficial de Instagram de Kes the Band, uno de los principales grupos de soca del Caribe, anunció el fallecimiento de la hermana mayor del líder de la banda, Kees, el guitarrista Jon y del exbaterista Hans Dieffenthaller. Danielle Dieffenthalle fue una importante productora de cine y televisión trinitense y directora más conocida por la taquillera telenovela «Westwood Park». Fue diagnosticada con falla renal en 2018, estuvo con diálisis por años y estaba preparándose un trasplante de riñón, pero el proceso se vio interrumpido por complicaciones coronarias. Murió en un centro de cuidados paliativos terminales a los 60 años.

Dieffenthaller vivió fuera de Trinidad y Tobago la mayor parte de su adolescencia, y recordó que volvió a Trinidad en vacaciones y vio un especial extraescolar en el que «todos en la obra tenían mi mismo aspecto». En seguida decidió que eso era lo que quería hacer con su vida. Regresó a casa a los 18 años y obtuvo un trabajo con la única emisora televisiva que existía en ese momento, la estatal Trinidad and Tobago Television, que emitía una buena parte de contenido local a través de programas como «Turn of the Tide«, «Meena» y «No Boundaries«, en el que convenció al productor y actor Horace James de contratarla como asistente de producción.

Eso fue todo, se contagió con el bichito de la cinematografía. Diffenthaller fue a la escuela de cine en Ryerson (ahora Toronto Metropolitan University), luego paso algún tiempo en Inglaterra, en donde trabajó en la aclamada serie «The Bandung File» de Channel Four. A su regreso a Trinidad, conoció a Georgia Popplewell y Walt Lovelace en el estudio de «Body Beat», serie de Banyan que instruyó a adolescentes sobre la epidemia de VIH. Los tres juntos fundaron Earth TV, compañía de producción independiente que trabajó en programas como «Eco Watch«, varios videos de música, e incluso una adaptación cinematográfica de Ancho mar de los Sargazos, la aclamada novela de Jean Rhys.

Cuando «Westwood Park» llegó a la televisión local años después, Dieffenthaller tenía una amplia experiencia y asumió el rol de productora y directora con seguridad. También insistió en mantener la propiedad y el control de las serie, que se emitió por seis temporadas exitosas y se mostró a nivel local, y también en varios territorios del Caribe, y se exhibió en países como Papúa Nueva Guinea, Estados Unidos y Reino Unido. La serie logró mostrar tan bien la relación complicada y a menudo delicada entre la clase y la raza en una sociedad poscolonial como Trinidad y Tobago que el productor y actor de teatro Richard Ragoobarsingh señaló: «En mi opinión, ‘Westwood Park’ se convirtió en su obra maestra. Se volvió parte de la historia del cine de Trinidad y Tobago, testimonio de la visión creativa y la persistencia de Danielle».

En entrevista telefónica con Global Voices, Lovelace, que filmó el piloto de la serie, recordó la determinación de Dieffenthaller: «Era testaruda, así que cuando se proponía algo, lo hacía». Fue una cineasta valiente, incluso en el sentido literal. En 1990, en el intento de golpe de Estado, Dieffenthaller, Lovelace y el colega Anthony Salandy se las ingeniaron para tener acceso y filmar en donde ningún otro equipo local podía, y hicieron una crónica de la rendición de los insurrectos y la liberación de los rehenes del Parlamento. «Danielle quería hacer cosas», recuerda Lovelace. «Y  creo que nosotros tres en Earth Tv compartimos una visión para intentar elevar el parámetro de producción en el país». Popplewell llamó a Dieffenthaller «una de las almas más feroces y aventureras que jamás he conocido».

Dieffenthaller produciría otras series, sobre todo «The Reef«, ambientada en Tobago, y parte de un piloto para «Plain Sight«, que se centraba en algunas de las comunidades urbanas a las que a menudo  solo se les califica como «lugar de peligro» del delito, pero ella vio la situación de manera diferente. «Las personas no se conocen», explicó. Y continuó: «St. Barb no está a ocho kilómetros de donde vivo, pero pensaron que era extranjera porque no nos conocemos y no nos entendemos, y ahora dicen ‘esa’ gente, nunca dijeron ‘nosotros’».

En 2019, cuando a Dieffenthaller la recibió el premio caribeño Anthony N. Sabgacon en Artes y Letras, señaló: «necesitamos invertir en imágenes de nosotros mismos. Todo tipo de imágenes (…) estás comprando la idea de cómo uno debe comportarse o puede comportarse en una sociedad». Sobre el reconocimiento que recibió el trabajo de Dieffenthaller, el escritor Ira Mathur dijo: «Creaste un mundo profesional de trabajo en el que las historias del Caribe se manipularon con un entendimiento glorioso de la complejidad y la riqueza sobre quiénes somos como personas. Reconociste la intensidad que llevamos en este nuevo mundo, formada por un pasado fracturado, y rearmaste a tu manera las piezas rotas con una creencia innata en nosotros, jamás aceptaste la vieja idea de que lo foráneo era mejor. Tu premio Sabga solo confirmó lo que quienes trabajaron contigo ya sabían: trataste nuestras historias con seriedad y respeto, y esperaste que el resto de nosotros hiciera lo mismo».

Al enterarse de su fallecimiento, los profesionales del cine comenzaron a publicar tributos en redes sociales. La Compañía de Cine de Trinidad y Tobago dijo que el trabajo de Dieffenthaller «transformó nuestro paisaje creativo», mientras que la periodista Kristy Ramnarine la recordó como «una feroz defensora de las artes creativas (que) defendió el talento local e insistió en reconocer y respetar a los creadores caribeños como merecen. (Su) legado vivirá en cada historia (que) ayudó a traer a la vida».

El Festival Bocas Lit agradeció la defensa de Dieffenthaller «no solo por la industria del cine caribeño, sino también por las voces del Caribe (…). Danielle causó un impacto profundo a través de su trabajo en nuestros programas juveniles. Se acercó a cada taller con paciencia, cuidado y pasión para nutrir a voces creativas jóvenes con herramientas que les da para que se expresen con coraje y creatividad. Su influencia continúa viviendo en los estudiantes que guio y en las historias que ahora tienen la confianza de contar».

En Facebook, el usuario Nigel A. Campbell la llamó: «una defensora del sector creativo. Una pionera que creó entretenimiento televisivo sostenido que fue global en su significancia y difusión, aunque local en su estética». También lamentó cómo le fallaron las formas en el espacio en el que operaba, como a su amiga Tillah Willah, que en escribió: «ver a amigos y colegas de duelo por Danielle Dieffenthaller, observar la tristeza, la rabia, la desesperanza, el amor, el miedo de que muchos estamos condenados a trabajar solos literalmente hasta morir por un sentido de compromiso a un lugar que es tacaño en recompensar a los artistas (…) ¿qué le pasa a nuestra tristeza, a nuestra rabia? ¿Qué le pasa a nuestros recuerdos de una amiga y una luchadora? ¿A dónde va el eco de ese espíritu luchador si no a quienes ella dejó atrás?».

El joyero Jade Drakes, quien también actuó en «Westwood Park», intentó dar una respuesta: «Pequeña Dani… Nos viste y te vemos a ti (…) Jamás te olvidaremos».

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