Cuando los algoritmos «bendicen» a los estafadores: Cómo Facebook y TikTok están fallando a los pobres de Etiopía.

Screenshot from Eyoha Media’s YouTube channel, showing two hooded guests facing away from the camera during a segment on disputed online donations. Fair use.

Captura de pantalla del canal de Eyoha Media en YouTube que muestra a invitados encapuchados ocultos a la cámara en un segmento sobre controvertidas donaciones en línea. Uso legítimo.

Un acto viral de “amabilidad”

Un video de Tik Tok grabado dentro de un automóvil estacionado cerca de Bole, Adís Abeba, comenzó a circular en línea. La cámara estaba orientada hacia el interior del vehículo. Un hombre llamado Tamru está sentado en el asiento del pasajero con los hombros encorvados y con voz baja describe enfermedad y lucha diaria. El hombre detrás de la cámara nunca muestra su rostro. Cuando Tamru termina, una mano entra por el marco de la ventana y presiona un fajo de billetes doblado en la palma de su mano.

El video apareció primero en @melektegnaw_ (alrededor de 1.7 millones de seguidores), con un nombre de usuario popular en TikTok que, al parecer, incentiva la caridad. Existen innumerables nombres de usuarios elaborados con la misma fórmula: la emoción como gancho, el tema en letras pequeñas, una pequeña entrega de dinero efectivo como “prueba» y clics que se traducen en interacciones y beneficios.

En la grabación, Tamru pregunta si puede tener ayuda a largo plazo que le permita recuperarse. Los dos intercambiaron números de teléfono y una cuenta bancaria. El hombre le dijo que sigua orando, que el dinero llegó a través de la oración, y que él era solamente un mensajero que conecta a los donantes con los necesitados.

La escena insinuaba una transformación.

El dinero se desplazó, la promesa no

Después de que el video de TikTok se volvió viral, la gente se movilizó, igual que el dinero. Con el paso de las semanas, más de 1576 dólares (alrededor de 260,000 birrs) se transfirieron a través de una cuenta bancaria a nombre de Tamru, mientras que un estimado de 2120 a 24251 dólares (alrededor de 350,000 a 400,000 birrs) fueron a las cuentas que indicó que están vinculadas a asociados del organizador enmascarado. Gran parte del dinero llegó de etíopes en el extranjero que creían que sacaban a desconocidos de la pobreza. Los fondos estaban destinados a comprar a Tamru un Bajaj, taxi de tres ruedas que le hubiera permitido volver a trabajar.

En cambio, Tamru recuerda que el mismo hombre con el que habló por teléfono y con quien se reunió personalmente después —la figura sin rostro del video anterior de TikTok que lo filmó entregando el fajo de dinero— le pidió mandar más dinero para «liquidación de impuestos», «tarifas de transporte», «procesamiento» e incluso, penalidades por «cuenta congelada». Al final, estima que transfirió 1212 dólares (alrededor de 200,000 birrs) de fondos que depositó en su propia cuenta. Solo cuando las promesas siguieron cambiando decidió hacer pública su historia: dio una entrevista de casi tres horas en Eyoha Media, canal de YouTube con gran audiencia, con la esperanza de que la exposición pudiera forzar respuestas.

Los hombres tras las máscaras

En la entrevista, Tamru nunca mencionó a @melektegnaw_, aunque incluso el video apareció primero en esa red. En cambio, dijo que el hombre tras la cámara era ‘Baladeraw’ —del canal de TikTok @baladeraw— y agregó que cuando el anfitrión lo llamó por teléfono, pensó que reconoció su voz.

Baladeraw’s “charity” brand mixes faith, emotion — and opacity. Screenshot from Baladeraw’s TikTok page. Fair use.

La marca de «caridad» de Baladeraw mezcla fe, emoción y oscuridad. Captura de pantalla de la página de TikTok de Baladeraw. Uso legítimo.

En mi análisis, ambos canales usaron la misma escenificación: encapuchados, con la cámara fija detrás del “donante” y lemas impresos en la ropa, “la persona encargada de administrar los fondos” (ባለአደራው) y “el mensajero” (መልክተኛው). Enmarcan anonimato como humildad religiosa. No queda claro si esto involucra a dos hombres, a un grupo organizado o a un operador que usa identidades múltiples.

Captura de pantalla de @melektegnaw_ en TikTok, cuyos videos virales de “caridad” transformaron la compasión en clics bajo creciente escrutinio sobre el manejo de las donaciones. Uso legítimo.

Lo que está claro es el patrón. Ambas cuentas siguen la misma plantilla: una persona humanitaria a través de Facebook, YouTube y TikTok que aparece sin rostro, desinteresado y dedicado. Cada video recorre el mismo impacto emocional —un sujeto vulnerable, un “rescatista” anónimo y una pequeña entrega en cámara— elaborado como caridad espontánea mientras evaden el escrutinio.

Fe, óptica y ganancia

En Facebook y TikTok, varios emotivos videos de ayuda generan la mayor parte de la legitimidad. Las plataformas premian la óptica; las audiencias los ven como prueba. Una mirada superficial de Baladeraw aparece en una página de de Facebook etiquetada como “organización de caridad” y un sitio web, trampas de credibilidad con poca supervisión visible.

La credibilidad se convierte en dinero. Baladeraw reporta haber recaudado más de 10,958.96 dólares (más de 1.5 millones de birrs) a través de Chapa, pasarela de pago etíope con licencia, regulada por el Banco Nacional de Etiopía como “operador de sistema de pago”,

Mientras tanto, la presencia de ambos hombres en TikTok hace menos claro el contenido personal y de recaudación de fondos. Las propias reglas de TikTok establecen que los recaudadores de fondos deben ser organizaciones verificadas —con registro, sitio web y al menos mil seguidores— y, en algunas regiones, documentos tributarios adicionales. De todas maneras, esos creadores solicitan donaciones como usuarios privados, fuera de las herramientas de recaudación de TikTok, lo que plantea cuestiones básicas de cumplimiento y transparencia que la plataforma no ha resuelto.

En Facebook, la página de Baladeraw como “organización de caridad” permanece activa, incluso pese a que las políticas de Meta explícitamente prohíben el fraude y las estafas en la caridad. No queda claro por qué un operador oculto y que no asume responsabilidades puede presentarse como una organización benéfica.

Anatomía de una confesión que no fue

En un seguimiento de la historia, Eyoha Media trajo a @melektegnaw_ y a “Baladeraw”, con la idea de comprender totalmente la historia. Pero en lugar de presionar por documentos o recibos, el anfitrión guio a Tamru a retractarse de sus acusaciones. Las identidades fueron ocultas: no aparecían nombres ni medios de identificación en la pantalla; ambos recaudadores de fondos usaban capuchas, se mantuvieron de espaldas a la cámara y solo se oían voces. No se presentó ni revisó documentación alguna. Los recaudadores de fondos encapuchados se alejaron sin responder cuánto se recaudó, quién manejó los fondos, o si algo llegó al beneficiario.

En su sitio web, Baladeraw también inserta un video de su entrevista con EBS, una de las mayores emisoras privadas de Etiopía, encapuchado, de espaldas a la cámara, su voz es la única parte que se revela. Los anfitriones nunca abordaron lo obvio: el anonimato podría justificarse se da el dinero propio, pero no cuando se está solicitando dinero público. La ley etíope exige que las obras de caridad sean registradas para que haya transparencia financiera, registros guardados y archivos de informes. Los recaudadores de fondos enmascarados con enlaces de donaciones no podían reclamar exoneraciones. Pero nadie pregunta por esto. El espectáculo continuó: el benefactor no se vio, mirada inquebrantable y sufrimiento en pantalla.

El desenmascaramiento

En un último giro, la persona detrás @melektegnaw_ se desenmascaró como Seifu en EBS, el mejor programa de espectáculos nocturno de Etiopía, y calificó su trabajo como “labor de Dios”. Acusó a los impostores de usar cuentas parecidas, dijo que publica los números de cuenta de los beneficiarios, de tal manera que el dinero va ‘directamente’ hacia ellos, y citó un desvío de 20,000 birrs (alrededor de 120 dólares), que dice fue la culpa de un intermediario. Negó haber cobrado comisiones, se describe como un mensajero que cuenta casos ‘verificados’ y administra pequeñas campañas como el reto de los ‘cien birr (alrededor de 0.60 dólares).

Como en las apariciones en Eyoha Media y EBS, Seifu lo dejó pasar sin cuestionamientos, evitó preguntas básicas sobre responsabilidad y transparencia. Ninguna de sus afirmaciones se verificó independientemente, y aspectos fundamentales quedaron sin respuesta: quién verifica estos casos, qué registro existe, y quién es responsable cuando los fondos desaparecen.

La historia completa: plataformas, pobreza y ganancia

La crisis de redes sociales en Etiopía suele enmarcarse en torno al discurso del odio y la desinformación. Pero las estafas prosperan también, especialmente en idiomas poco extendidos. En abril de 2023, la oficina de verificación de hechos de AFP de Etiopía expuso una publicación viral en Facebook en oromo que promete falsamente un “viaje gratis a Estados Unidos” para dos millones de africanos. La embajada de Estados Unidos confirmó que era una estafa, y el enlace condujo a un aplicativo de búsqueda de empleo, no de visados.

El mismo patrón persiste globalmente. Los documentos de Internal Meta revisados por Reuters revelaron que se proyectó que alrededor del 10% de sus ingresos de 2024 procedía de anuncios ligados a estafas o bienes prohibidos. La compañía estimó que los usuarios ven 15,000 millones de anuncios de estafas diarios. En 2023, las autoridades del Reino Unido informaron que el 54% de las estafas de pago involucran a plataformas de Meta.

Estos no son incidentes aislados. Son síntomas de una economía de la atención donde el fraude escala más rápido que la supervisión, y fueron las plataformas que se benefician de la interacción las que tienen poco incentivo para actuar.

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