![Painting by Soraya Sharghi: Rising with the Song of Nymphs, 2021, Acrylic on Canvas, 60 x 93 in [152,4 x 236,2 cm]. Photo courtesy of the artist.](https://globalvoices.org/wp-content/uploads/2025/11/Soraya-Sharghi-Rising-with-the-Song-of-Nymphs-2021-Acrylic-on-Canvas-60-x-93-in-800x516.jpeg)
Soraya Sharghi, “Resurgir con el canto de las ninfas”, 2021. Acrílico sobre lienzo, 152,4 x 236,2 cm (60 x 93 in). Foto cortesía de la artista.
En esta presentación, Sharghi reveló un universo luminoso donde la mitología, la memoria y la materia se entrelazan. A través de figuras híbridas que parecen surgir del fuego y el color, explora lo femenino, no como musa, sino como fuerza generativa. Obras como “Resurgir con el canto de las ninfas“ y sus guardianes de cerámica hechos a mano crean un continuo entre la pintura y la escultura, donde el mito se reinventa como un lenguaje de sobrevivencia y renacimiento.
Sharghi nació en Teherán en 1988 y ahora vive en Nueva York. Estudió en el Instituto de Arte de San Francisco, donde al mismo tiempo comenzó a experimentar con la pintura, la escultura y las instalaciones. De niña, inventaba historias complejas y personajes imaginarios para su hermana menor, relatos que más tarde se convertirían en la base de su universo visual. “La imaginación surge con naturalidad en la infancia”, afirma, “y me aseguré de no perderla nunca. Todavía impulsa mi forma de trabajar hoy en día”.

Soraya Sharghi trabaja en una escultura de bronce en China, 2025. Foto de Lei Jianzhong, cortesía de la artista.
Explica que su arte es una forma de recuperación y protección: “De niña en Irán, la imaginación se convirtió en mi refugio. El surrealismo no fue solo una influencia artística, sino una forma de sobrevivir a la realidad”. En su léxico visual, el mito se convierte en su autobiografía; cada heroína híbrida es una guardiana de la resiliencia creada por ella misma, moldeada por las restricciones, la migración y la continua negociación de la femineidad.
El recorrido de Sharghi revela un diálogo constante entre disciplina y rebeldía. Su superficies intrincadas, su paleta de colores radiantes y sus composiciones densamente trabajadas hacen eco, en espíritu, de la simbolización cargada de emoción de artistas como Niki de Saint Phalle, Hayv Kahraman y Emma Talbot, que también entrelazan mitos, patrones texturales y subjetividad femenina en narraciones contemporáneas. Aún así, la voz de Sharghi sigue siendo suya sin lugar a duda, con una personalidad inquebrantable, una base intelectual sólida y una gran carga espiritual.

Soraya Sharghi, “Ninfas renacientes”, 2025. Pintada sobre porcelana esmaltada, horneada a alta temperatura de 1280°C. 37 x 34 x 34 cm (14.57 x 13.39 x 13.39 in). Foto cortesía de la artista.
Al hablar de su perspectiva de muchos materiales, Sharghi asegura: “Cada material transmite energía propia y me enseña algo nuevo… juntos forman un mapa de mi desarrollo espiritual”. En esta entrevista con Global Voices, Soraya reflexiona sobre la imaginación, la hibridación, la creación de mitos, la política y la obra poética del cuerpo femenino, así como también sobre la alquimia de la arcilla, el fuego y el color que continúan dando forma a su universo en expansión.
A continuación, extractos de la entrevista.
Omid Memarian (OM): A menudo describes tu arte como una continuación de los mundos imaginarios que creaste en la infancia. ¿Puedes contarnos algo sobre esa primera etapa de tu vida en Irán, qué te atrajo de la narración y la expresión visual, y cómo esos recuerdos de tu niñez aún siguen dándole forma a tu universo creativo actual?
Soraya Sharghi (SS): Since childhood, I’ve always created worlds of my own. I used to invent imaginary characters and tell stories to my younger sister so vividly that she believed they were real. In many ways, I’m still that same person, only now I have more tools and languages to express those ideas. Imagination comes naturally in childhood, and I’ve made sure never to lose that. It still drives the way I work today.
When I discovered visual art, it became the safest way to express myself without being fully read. I could encode feelings and stories into symbols and gestures, communicating through images rather than words.
Growing up in Iran, in a culture where girls were often told what they could or could not say, wear, or dream, imagination became my refuge. Surrealism was not just an artistic influence; it was a way of surviving reality.
Soraya Sharghi (SS): Desde pequeña, siempre creé mundos propios. Inventaba personajes imaginarios y contaba historias a mi hermana menor de forma tan real que ella creía que eran de verdad. En muchos sentidos, todavía soy esa persona, solo que ahora tengo más herramientas y recursos para expresar las ideas. La imaginación surge con naturalidad en la infancia y me aseguré de no perderla nunca. Todavía impulsa mi forma de trabajar hoy en día.
Cuando descubrí el arte visual, se convirtió en la forma más segura de expresarme sin ser entendida por completo. Era capaz de codificar sentimientos e historias en símbolos y gestos, y comunicarme a través de imágenes en lugar de palabras.
De niña en Irán, en una cultura donde a las chicas se les decía lo que podían o no podían decir, usar o soñar, la imaginación se convirtió en mi refugio. El surrealismo no fue solo una influencia artística, sino una forma de sobrevivir a la realidad.

Soraya Sharghi, “Fuera del reino”, 2017. Acrílico sobre lienzo, 137.16 × 137.16 cm (54 x 54 in). Foto cortesía de la artista.
OM: ¿Cómo influyó o transformó en tu práctica artística tu experiencia en el Instituto de Arte de San Francisco? Al mirar atrás, ¿qué abordarías de manera diferente ahora, luego de años de investigación independiente?
SS: Studying at the San Francisco Art Institute opened a door to seeing myself from the outside. It was the first time anyone had asked me, ‘Who are you? What was your childhood like?’ I had to define myself beyond geography, language, and expectation. That process made me look at my culture from a distance — its poetry, its places, its complexities — with deeper understanding and renewed curiosity.
At SFAI, I was known for being ambitious. Even when the assignment was simple, I would push the limits of what was possible, experimenting with complex forms, mixing materials, and demanding more from myself. I explored painting, sculpture, and installation simultaneously, not knowing yet how they would merge. That experimental mindset still shapes my practice today.
At that time, I began exploring the female body in my work not as a subject of nudity or provocation, but as a space of emotion and healing. It was about reclaiming presence and voice, transforming experiences of restriction into freedom. My art became a process of healing and self-discovery, a way to turn silence into strength.
SS: Estudiar en el Instituto de Arte de San Francisco me abrió las puertas para verme desde afuera. Era la primera vez que alguien me preguntaba: “¿Quién eres? ¿Cómo fue tu infancia?”. Tuve que definirme más allá de la geografía, el idioma y las expectativas. Este proceso me hizo mirar mi cultura desde la infancia, su poesía, sus lugares y sus complejidades con una comprensión más profunda y una curiosidad renovada.
En el Instituto de Arte de San Francisco, me conocían por ser ambiciosa. Incluso cuando la tarea era sencilla, me esforzaba por superar todos los límites, experimentar con formas complejas, mezclar materiales y exigirme más. Exploré la pintura, la escultura y las instalaciones al mismo tiempo, sin saber aún cómo se fusionarían. Esa mentalidad experimental todavía influye en mi práctica actual.
En aquel momento, comencé a explorar el cuerpo femenino no como un objeto de desnudez o provocación, sino como un espacio de emociones y sanación. Trataba de recuperar la presencia y la voz, de transformar las experiencias de limitación en libertad. Mi arte se transformó en un proceso de sanación y autodescubrimiento, una forma de convertir el silencio en fortaleza.

Soraya Sharghi, “La resolución de Eva (Eva 15)”, 2020. Acrílico sobre lienzo, 198.12 × 114.30 cm (78 x 45 in). Foto cortesía de la artista.
OM: Tu obra combina con fluidez la pintura, el dibujo, la escultura y la cerámica. ¿Cómo comenzó este cambio a través de los medios y qué posibilidades nuevas te ofreció cada material en términos de forma, narración y relevancia espiritual?
SS: I grew up surrounded by limitations, which is why I naturally resist them. Crossing between media feels like crossing between worlds, an act of freedom. Each material carries its own energy and teaches me something new.
Clay taught me patience and surrender. You can’t control fire; it decides what survives. Working with clay showed me that perfection is fragile and that loss can also be beautiful. Painting, on the other hand, is like facing yourself directly; it demands honesty. I believe a strong painter can do anything, because painting teaches you to see and to listen deeply.
Even when I sculpt, I think as a painter. I use glazes like pigments, layering them as if painting with fire. I love breaking rules; the chemists would tell me what not to do, and I would do it anyway, following intuition over formula. It’s that tension between discipline and rebellion that gives my work life.
Every material becomes a language for a different emotion; together, they form a map of my spiritual evolution.
SS: Crecí rodeada de limitaciones, por lo que es natural que me resista a las limitaciones. Cruzar de un medio a otro es como atravesar mundos, es un acto de libertad. Cada material transmite energía propia y me enseña algo nuevo.
La arcilla me enseñó a ser paciente y a rendirme. No se puede controlar el fuego, el fuego decide qué sobrevive. Trabajar con arcilla me demostró que la perfección es frágil y que la pérdida también puede ser hermosa. Pintar, por un lado, es como enfrentarse cara a cara a uno mismo, exige honestidad. Creo que un gran pintor puede hacer lo que quiera, porque pintar te enseña a ver y escuchar con profunda atención.
Aun cuando esculpo, pienso como un pintor. Empleo esmaltes como pigmentos y los aplico en capas como si pintara con fuego. Me encanta romper las reglas, los químicos me dirían qué no debo hacer y lo haría de todas formas, porque sigo mi intuición en lugar de la fórmula. Es esa tensión entre disciplina y rebeldía la que da vida a mi trabajo.
Cada material se convierte en un lenguaje para una emoción diferente, que juntos forman un mapa de mi evolución espiritual.

Soraya Sharghi, “El pensador”, 2023-2024, Acrílico sobre lienzo, 226.6 x 183 cm (89.21 × 72.05 in). Foto cortesía de la artista.
OM: Este año estuviste unos meses en China y comenzaste a explorar más a fondo el mundo de la cerámica, a experimentar con procesos materiales e influencias interculturales. ¿Cómo influyó trabajar en ese contexto en tu percepción de la arcilla y la artesanía?
SS: When I arrived in Jingdezhen, China, the ancient city of porcelain, I was carrying many emotions, especially as war and unrest were unfolding in Iran. I spent my first weeks in silence, letting my hands speak through clay. The rough, raw textures that appeared on my female figures came directly from that state, pressing, coiling, almost sculpting my emotions into form.
Jingdezhen was transformative. The city breathes clay; every family, every street carries that energy of making. People there had such humility and devotion to their craft. Each artisan mastered one small gesture with perfection; it was deeply spiritual.
It wasn’t only about learning technique; it was about listening to clay, to silence, to the rhythm of making. In China, I learned to slow down, to let the material lead me. The people’s energy, pure, generous, grounded, reminded me that mastery is not control, it’s harmony.
SS: Cuando llegué a Jingdezhen, China, la antigua ciudad de la porcelana, llevaba muchas emociones, sobre todo porque en Irán se desencadenaban la guerra y los disturbios. Pasé mis primeras semanas en silencio y dejé que las manos hablaran a través de la arcilla. Las texturas rugosas y frágiles que aparecieron en mis figuras femeninas eran el resultado de ese estado, en el que presionaba, enrollaba y casi esculpía mis emociones para darles forma.
Jingdezhen fue transformadora. La ciudad respira arcilla, cada familia, cada calle transmite esa energía creativa. La gente de allí era muy humilde y dedicada a su arte. Cada artesano dominaba cada detalle a la perfección, era algo muy espiritual.
No se trataba solo de aprender la técnica, sino de escuchar a la arcilla, al silencio, al ritmo de la creación. En China aprendí a tomarme las cosas con calma. La energía de la gente, pura, generosa, con los pies en la tierra, me recordó que la maestría no es control, sino armonía.

“Yo”, 2025. Bronce. Soraya Sharghi: “Un material con el que siempre soñé trabajar por su durabilidad, peso e historia. Esta escultura se llama “Yo” y es un autorretrato en muchas formas, que contiene todos los personajes, emociones y seres imaginarios que viven dentro de mí. Un archivo de la voz interior, fundido en el fuego”.
OM: Tus obras representan figuras femeninas híbridas que fusionan atributos humanos, animales y mitológicos. ¿Cómo llegaste a este lenguaje visual y cómo refleja tu experiencia de vida como mujer iraní inmersa en muchos mundos?
SS: Mythology has always been close to me. Growing up in Iran, myths were everywhere, stories of angels, heroes, and gods that shaped how we saw the world. But as a woman, I was always told who to be within those stories. So I started rewriting them.
My figures are self-created myths, hybrid guardians who protect, transform, and evolve. They often carry both beauty and pain, because that’s how survival feels. Growing up, I learned to change shapes to adapt, to mask, to survive. That transformation became my visual language.
Iran itself is surreal, a place of contradictions where dreams and restrictions coexist. My work channels that paradox, creating new beings that belong to no nation or time. They are every woman who has had to become many things to exist freely.
SS: La mitología siempre estuvo cerca de mí. De niña en Irán, los mitos estaban por todas partes: historias de ángeles, héroes y dioses que moldeaban nuestra forma de ver el mundo. Aunque, como mujer, siempre me dijeron quién debía ser en esas historias. Así que comencé a reescribirlas.
Mis figuras son mitos que creé, guardianes híbridos que protegen, transforman y evolucionan. A menudo transmiten belleza y dolor porque así es como se siente la sobrevivencia. Al crecer, aprendí a cambiar de aspecto para adaptarme, para disfrazarme, para sobrevivir. Esa transformación se convirtió en mi lenguaje visual.
Irán es un lugar surrealista, lleno de contradicciones donde conviven los sueños y las restricciones. Mi trabajo canaliza esa paradoja y crea nuevos seres que no pertenecen a ninguna nación ni época. Son todas aquellas mujeres que tuvieron que convertirse en muchos seres para poder existir en libertad.

Soraya Sharghi, “Ella resiste, ella continúa”, 2025. Pintada sobre porcelana esmaltada y horneada a alta temperatura de 1280°C. 37 x 34 x 34 cm (14.57 x 13.39 x 13.39 in]. Foto cortesía de la artista.
OM: Tus obras recientes en cerámica reinventan Sofal-e Berjasteh, la antigua tradición persa de cerámica esmaltada en relieve. ¿Cómo reviviste y transformaste esta técnica y tu propia práctica?
SS: In my ceramic practice, I explore several different techniques. One is the Sofal-e Berjasteh-inspired work, which is an entirely new and separate process from my other clay pieces. Another includes my sculptural figures, female heads and torsos shaped by hand, where I leave the rough textures and my fingerprints visible. I also experiment with painting on vessels and forms, using glazes like watercolors to achieve layered, fluid surfaces. Each method opens a different dialogue between tradition, body, and emotion.
A few years ago, in Isfahan, I came across simple old ceramic cups that I had seen since childhood but never truly looked at. This time, they spoke to me. I became fascinated by their embossed glaze, “Sofal-e Berjasteh”, and imagined translating my paintings into this ancient craft. Since then, I had been dreaming of creating such a piece, and finally, I did.
I painted with glazes like mosaic-like colors, building the image shape by shape, entirely by hand, and creating this piece was a complete joy.
Clay remembers touch; it holds your presence long after you’re gone. The cracks, the pressure marks, even the broken pieces, they all become part of the story. Working with clay is like working with life itself: you shape it, it resists, and together you become something new.
SS: En mi práctica con cerámica, exploro varias técnicas. Una es la obra inspirada en Sofal-e Berjasteh, proceso completamente nuevo y distinto al de mis otras piezas de arcilla. Otra incluye mis figuras esculturales, cabezas y torsos femeninos moldeados a mano, donde dejo visibles las texturas rugosas y las impresiones digitales. También experimento con pintura sobre vasijas y formas, y utilizo los esmaltes como acuarelas para lograr superficies fluidas y en capas. Cada método abre un diálogo diferente entre la tradición, el cuerpo y las emociones.
Hace unos años, en Isfahan, me encontré con unas tazas de cerámica antiguas y sencillas que había visto durante mi infancia, pero que nunca observé con detenimiento. Esta vez, me llamaron la atención. Me fascinó su esmalte en relieve, “Sofal-e Berjasteh”, e imaginé cómo sería plasmar mis pinturas en esta técnica artesanal antigua. Desde entonces, soñaba con crear una pieza así, y por fin, lo logré
Pinté con esmaltes de colores similares a los mosaicos, construí la imagen pieza por pieza, toda a mano y crearla fue un placer absoluto.
La arcilla recuerda el tacto, conserva tu presencia mucho tiempo después de que te fuiste. Las grietas, las huellas que deja la presión, incluso los fragmentos rotos, todos forman parte de la historia. Trabajar con arcilla es como trabajar con la vida misma: le das forma, se resiste y juntas se convierten en algo nuevo.

Soraya Sharghi, “La historia de un triunfo”, 2020. Acrílico sobre lienzo, 121.92 × 187.96 cm (48 x 74 in). Foto cortesía de la artista.
OM: Tu última exposición incluye esculturas monumentales de cerámica y figuras moldeadas a mano que parecen surgir del fuego y sobrevivir a él. ¿Qué representa para ti esta obra nueva en términos de coraje, vulnerabilidad y riesgo creativo?
SS: This body of work was born from fire. Clay can only find its strength through burning. That process mirrors my own journey as a woman and artist, facing pressure, loss, and transformation until something new emerges.
These sculptures embody survival. They are spirits that rise from destruction and continue to sing. Each crack or glaze run becomes a testimony to endurance. I see them as self-portraits of resilience, vulnerable, yet unbreakable.
Creating them required courage because I had to let go of control and trust the elements. Fire became my collaborator. It tested my patience, my ego, my sense of perfection. What remained after the firing was the essence, truth stripped of pretense. That’s what this series is about: rising, not untouched, but reborn.
SS: Esta obra nació del fuego. La arcilla solo consigue su fuerza mediante la cocción. Ese proceso refleja mi propio recorrido como mujer y artista, que enfrenta la presión, la pérdida y la transformación hasta que algo nuevo cobra vida.
Estas esculturas personifican la sobrevivencia. Son espíritus que resurgen de la destrucción y siguen cantando. Cada grieta o cada gota de esmalte que fluye se convierte en un testimonio de resistencia. Las veo como autorretratos de resiliencia, vulnerables, pero inquebrantables.
Crearlas requirió valor porque tuve que dejar de controlar y confiar en los elementos. El fuego se convirtió en mi colaborador. Puso a prueba mi paciencia, mi ego y mi sentido de la perfección. Lo que quedó después de la cocción fue la esencia, la verdad libre de pretensiones. De esto se trata esta exposición: de levantarse, no intacto, sino renovado.

Soraya Sharghi, “Interludio crepuscular“, 2022. Acrílico sobre lienzo, 139.7 x 223.52 cm (55 x 88 in). Foto cortesía de la artista.
OM: En “Resurgir con el canto de las ninfas“ (2022), la memoria, el mito, y la infancia se funden en un cuadro cósmico. ¿Cómo evolucionó esta obra y qué revela su conexión con la “Oda: Intimaciones de la inmortalidad” de Wordsworth sobre tu relación con el tiempo, la imaginación y el renacimiento?
SS: “Rising with the Song of Nymphs” is about remembering the language of the soul. When I read Wordsworth’s “Ode: Intimations of Immortality,” I felt deeply connected to his idea that childhood is a sacred memory, a place where we once saw the divine clearly, before forgetting it.
The idea for this painting actually came from an old traditional Iranian children’s game that I used to play. In this game, children form a circle while one girl sits in the middle, often pretending to cry, and the others sing for her to rise and rejoin the group. The game has many local variations across Iran and traces back to ancient ritual and performative traditions, part play, part symbolic enactment of emotion, separation, and reunion. The circle represents community; the central figure embodies longing, loss, or transformation; and when she finally stands, it becomes a moment of healing and rebirth.
Long after creating the painting, I came across Wordsworth’s poem, and it resonated so deeply. It expressed exactly what the painting had already revealed to me: that imagination is a bridge to that early, divine connection we once felt in childhood.
In this work, the nymphs represent both innocence and wisdom; they rise from memory like guardians of light. The painting became a conversation between my past and present selves, between myth and rebirth.
Some of the ceramic pieces in the exhibition carry this same spirit; their painted surfaces were inspired by “Rising with the Song of Nymphs,” echoing its imagery and rhythm in a new material form. Through clay and fire, those visions became tangible, as if fragments of the painting found a second life in three dimensions.
SS: “Resurgir con el canto de las ninfas” se refiere a recordar el lenguaje del alma. Cuando leí Oda: Intimaciones de la immortalidad de Wordsworth, me sentí muy identificada con su idea de que la infancia es un recuerdo sagrado, en el que alguna vez vimos lo divino con claridad, antes de olvidarlo.
En realidad, la idea de esta pintura surgió de un juego antiguo tradicional iraní para niños al que jugaba. En este juego, los niños forman un círculo mientras una niña se sienta en el centro y a menudo simula llorar, y los demás cantan para que ella se levante y se una de nuevo al grupo. El juego tiene muchas variantes locales en todo Irán y se remonta a antiguas tradiciones rituales y actuaciones, que en parte son juegos y en parte representaciones simbólicas de emociones, separación y reencuentro. El círculo representa la comunidad, la figura central personifica la nostalgia, la pérdida o la transformación; y cuando al fin se levanta, se convierte en un momento de sanación y renacimiento.
Mucho después de crear la pintura, descubrí el poema de Wordsworth, y me llegó a lo más profundo. Expresaba con exactitud lo que la pintura ya me había revelado: que la imaginación es un puente hacia esa conexión divina que sentíamos en la infancia.
En esta obra, las ninfas representan la inocencia y la sabiduría; surgen de los recuerdos como guardianas de la luz. La pintura se convierte en un diálogo entre mi yo pasado y presente, entre el mito y el renacimiento.
Algunas de las obras de cerámica de la exposición transmiten este mismo espíritu, las superficies pintadas se inspiraron en “Resurgir con el canto de las ninfas”, y reflejan su imaginario y su ritmo en una nueva forma material. A través de la arcilla y el fuego, esas visiones se hicieron tangibles, como si los fragmentos de la pintura cobraran una segunda vida en tres dimensiones.

Soraya Sharghi en su estudio de Nueva York, mientras trabaja en el “Amanecer del arcoíris desde el pantano”, 2023. Foto cortesía de la artista.
OM: “Ella resiste, ella continúa” (2025), la figura aparece como protectora y creadora. ¿Cómo aborda esta obra la resistencia, la transformación y lo femenino como fuerza generativa?
SS: In “She Holds, She Continues,” the female figure is not passive; she is the source. She carries the weight of creation and the tenderness of care. Her gesture of holding is both an embrace and an act of power.
The imagery and characters evolved from “Rising with the Song of Nymphs,” which features girls holding hands in a circle as symbols of unity, rebirth, and feminine strength. Now, these themes are expressed in a new form through a ceramic technique I developed. This technique involves thousands of small, hand-shaped elements, each resembling a brushstroke, a cell, or a heartbeat, which merge to create a vibrant, living surface.
The initial spark came from Naghsh-e Berjasteh, the Persian embossed-design tradition, but I transformed its spirit into something my own. While inspired by the sense of relief and layered texture, the technique and visual language are new.
Through this process, the figures rise again, transformed by fire, yet still connected by touch. The work speaks to the generative force of the feminine — how creation continues quietly and powerfully through repetition, care, and persistence.
SS: En “Ella resiste, ella continúa” la figura femenina no es pasiva, es la esencia. Transmite el peso de la creación y la ternura del cuidado. Su gesto de sostener es tanto un abrazo como un acto de poder.
Las imágenes y los personajes evolucionaron a partir de “Renacer con el canto de las ninfas”, que muestran a unas niñas tomadas de las manos en forma de círculo como símbolo de unidad, renacimiento y fuerza femenina. Ahora estos temas se plasman en una forma nueva mediante una técnica de cerámica diseñada por mí. Esta técnica consiste en miles de elementos pequeños, hechos a mano, y cada uno se asemeja a una pincelada, una célula o un latido, que se fusionan para crear una superficie vibrante y llena de vida.
La inspiración inicial vino de Naghsh-e Berjasteh, la tradición persa del diseño en relieve, pero transformé su espíritu en algo propio. Aunque me inspiré en la sensación de relieve y la textura en capas, la técnica y el lenguaje visual son nuevos.
A través de este proceso, las figuras renacen, transformadas por el fuego, pero aún conectadas por el tacto. La obra habla de la fuerza generativa de lo femenino, cómo la creación sigue de manera silenciosa y poderosa mediante la repetición, el cuidado y la perseverancia.







