
Civiles viajan largas distancias con equipaje en motocicletas comerciales. Foto de Marie Leila Benyella. Usada con autorización.
Por Marie Leila Benyella
A partir de las 06:30 horas, en la estación de autobuses de City Chemist, en Bamenda —capital de la región del Noroeste de Camerún—, conductores y pasajeros se reúnen y comienzan a regatear los elevados costos del transporte. Lo que era una estación de autobuses se ha ido llenando cada vez más de motocicletas, que ahora se han convertido en el principal medio de transporte en esta parte del país.
Patrick Tameh, profesor que utiliza con frecuencia el eje vial Bamenda–Bafmeng, relata el dramático aumento del costo del transporte.
In the years before the crisis erupted, a seat on the Bamenda–Bafmeng line cost FCFA 3,000 (USD 5.32). Today if we are lucky enough to find a driver willing to go down that route, we pay up to FCFA 25,000 (USD 44.30) going to 30,000 (USD 53.16) if you have luggage, and it is on a bike.
En los años anteriores al estallido de la crisis, un asiento en la línea Bamenda–Bafmeng costaba 3000 francos CFA (5.32 dólares). Hoy en día, si tenemos la suerte de encontrar un conductor dispuesto a recorrer esa ruta, pagamos hasta 25,000 francos CFA (44.30 dólares), y llegamos incluso a los 30,000 francos CFA (53.16 dólares) si llevas equipaje, y es para viajar en moto.
El aumento de las tarifas de transporte no se debe a un alza en el precio del combustible, como podría pensarse, sino más bien al miedo. Un conductor de autobús conocido popularmente como Pa Tycoon, que viaja dos veces por semana de Bamenda a Kumbo en la división de Bui, confirma con total franqueza este inusual incremento en las tarifas:
We charge danger money. I have a family to feed and my life to live. If I am risking my life to transport passengers, don’t I have the right to make some profit off of it?
Cobramos por el riesgo. Tengo una familia que alimentar y una vida que vivir. Si estoy arriesgando mi vida para transportar pasajeros, ¿acaso no tengo derecho a obtener algún beneficio de eso?
El conflicto continuo ha derivado significa que a las personas las ataquen en las carreteras.
Los conductores de motocicletas comerciales, conocidos popularmente como Okada men, han tomado muchas de las rutas que antes recorrían los autobuses. Aseguran que sus pequeñas máquinas pueden salirse rápidamente de la carretera y adentrarse en la maleza cuando el peligro está a la vuelta de la esquina. Un motociclista que recorre la ruta Bamenda–Menchum contó a Global Voices, bajo condición de anonimato:
A small trip that once cost FCFA 700 (USD1.24) is now FCFA 5000 (USD8.86). People insult us about this increase in transport, but we risk our lives every day.
Un viaje corto que antes costaba 700 francos CFA (1.24 dólares) ahora cuesta 5000 francos CFA (8.86 dólares). Las personas nos insultan por este aumento en el transporte, pero nosotros arriesgamos nuestra vida todos los días.
Mientras tanto, otro motociclista comercial que recorre la misma ruta añade, también bajo condición de anonimato, dijo: “Tenemos una ventaja sobre los conductores de autobús porque podemos evadir fácilmente a estos tipos cuando los encontramos en las calles”.
Tras nueve años de conflicto armado en las regiones anglófonas del norte y sudoeste de Camerún, los costos de transporte siguen aumentando. Desde que se proclamaron los resultados de las elecciones presidenciales del 12 de octubre, los combatientes separatistas han impuesto bloqueos de carreteras en las fronteras de la región Noroeste. Esto ha hecho que transportarse dentro de la región sea cada vez más difícil, costoso y peligroso, en medio de las protestas poselectorales y continua inestabilidad sociopolítica en la región.

Parque de buses de Moghamo en Bamenda- cruce de City Chemist, sin pasajeros por bloqueos de vías impuestos por separatistas. Foto de Marie Leila Benyella. Usada con autorización.
Red vial bajo asedio
Desde 2016, las autoridades han ocupado varias rutas en Bamenda para luchar contra grupos separatistas armados. Los caminos que recorren las divisiones de Mezam, Ngoketunjia y Bui tienen muchos puestos de control que cambian impredeciblemente, con fuerzas de seguridad y combatientes separatistas que luchan por el control. Un transportista que pidió anonimato para hablar libremente, dijo que las fuerzas de seguridad y los separatistas extorsionan a los civiles en esos puestos de control:
I ply the Bamenda–Ekok road and transport goods for people from Nigeria to Cameroon. We can go through more than 30 checkpoints on the road in a single journey and this is not even an exaggeration. We settle [bribe] both the military and the Amba Boys at these checkpoints so we usually have a lot of small bank notes with us. I just give FCFA 2,000 (USD3.54) whenever I’m pulled over and asked to support. Whether by the military or the Amba Boys.
Trabajo la ruta Bamenda–Ekok y transporte bienes para gente de Nigeria a Camerún. Podemos pasar más de 30 puestos de control en el camino en una sola jornada, y esto ni siquiera es una exageración. Arreglamos con [sobornamos] a los militares y los muchachos Amba en estos puestos de control, así que por lo general tenemos muchos billetes pequeños. Yo solo doy 2000 francos CFA (3.54 dólares) cada vez que me paran en el camino y me piden apoyo. Ya sean los militares o los muchachos Amba.
Los propietarios de agencias de transporte confirman que varios buses han sido incendiados en estas rutas en años recientes. Pa Dan, gerente de una agencia de buses local, recuerda haber perdido dos vehículos en 2021: «Hemos dejado de ir a Belo y Ndu después de los ataques a mis buses. A dos de mis conductores les pidieron que entregaran sus vehículos y los mataron en el proceso».
Una de los pocos que aún se aventura a recorrer esas carreteras es Moki Mildred, que frecuenta la autopista Bamenda–Kumbo para supervisar la propiedad de su familia. Moki tiene problemas de vista, y cada viaje es un salto de fe. Contó entre lágrimas:
One day when I was on my way to Nso, the Amba Boys stopped my bus and they requested everybody to assist them in their struggle. I informed them that I’m blind and unemployed, and I only had enough money to take me to, and bring me back from the village. They were merciless to me and said that even the blind must help the revolution take place.
Un día iba a Nso, los muchachos Amba detuvieron mi bus y pidieron que todos los ayudaran en su lucha. Les informé que soy ciega y que no tengo empleo, y que solo tengo dinero para ir y volver a mi pueblo. No me tuvieron piedad, y dijeron que hasta los ciegos deben ayudar a que ocurra la revolución.
El aumento en los precios del transporte en la región Noroeste ha llevado a un aumento de precios en el mercado en Bamenda. El colapso de movilidad segura y accesible ha causado que los comerciantes eleven sus precios. Los comerciantes se quejan de que el alto costo de mover artículos de las granjas en las aldeas a las ciudades disminuye sus ganancias. Pauline Nahjela, granjera de Bali Nyonga, señala: “Una bolsa de frejoles que cuesta 3000 francos CFA (5.32 dólares) ahora se vende en 6000 francos CFA (10.63 dólares) porque los transportistas cobran mucho. A veces, los cultivos se pudren antes de llegar al mercado, y eso siempre es una gran pérdida para mí».

Caminos deteriorados en Bamenda, capital de la región Noroeste. Foto de Marie Leila Benyella. Usada con autorización.
Educación y viviendas prohibitivas
La educación es la institución que ha sufrido mucho por el peso del miedo en las regiones de Noroeste y Suroeste por la crisis en Camerún. Los maestros asignados a escuelas remotas suelen rechazar su designación. Algunos como Tameh Patrick, que honran su deber, enfrentan la amenaza de secuestro por combatientes separatistas a diario, y recordó:
I am a government secondary school teacher and this already puts a target behind my back because the separatists say I work with the government. When these separatists meet passengers on the way, they pick out the teachers from the group and carry them to their camps. While at the camps in the process of torturing you, they will ask you to multiply your salary by 12 months then by the number of years the crisis has been going on and give it to them.
Soy docente de secundaria de escuela pública, y eso ya pone una diana en mi espalda porque los separatistas dicen que trabajo con el Gobierno. Cuando estos separatistas se encuentran con pasajeros en el camino, sacan a los maestros del grupo y los llevan a sus campos. Cuando están en los campos en el proceso de torturarte, te piden que multipliques tu salario por 12 meses y luego el número de años que tiene la crisis, y que se lo des.
Tameh reveló que una táctica de esta naturaleza llevaría a muchas familias con maestros y servidores civiles a la bancarrota. Agregó con lágrimas en los ojos:
The only reason I confidently travel those roads to school is because I have never been caught. I am lucky to have never been spotted as a teacher by one of those boys. But I fear what might happen if I am ever caught because my family would have to break several banks to meet the ransom demand.
La única razón por la que viajo confiadamente por esos caminos a la escuela es porque nunca me han capturado. Tengo la suerte de que nunca me hayan detectado como maestro de esos niños. Pero temo qué puede pasar si me atrapan, porque mi familia tendría que asaltar varios bancos para reunir la recompensa que pidan.
El aumento en el costo del transporte ha afectado la vida de muchos en la región, lo que ha aumentado las malas condiciones de vida. Tameh explicó que gasta cerca de 100,000 francos CFA (177.20 dólares) al mes solo en transporte:
Before the crisis, I used to stay in Bafmeng with my family. But due to the insecurity, we had to move out to safer communities in town. Now I have to be with them, while also being at my job. My family is still a young family and I’m the sole bread winner. I have to provide for my children, provide for my wife.
Antes de la crisis, me quedaba en Bafmeng con mi familia. Pero por la inseguridad, tuvimos que mudarnos a comunidades más seguras en la ciudad. Ahora tengo que estar con ellos y también estar en mi trabajo. Mi familia es todavía una familia joven, y soy el único que aporta. Debo mantener a mis hijos, a mi esposa.
Tameh siguió:
This causes me to be moving frequently on that road and sometimes in a month, I spend an extra FCFA 100,000 (USD177.20) which is money that I would have used to better the living conditions of my family rather than spending it on traveling.
Esto hace que me mueva frecuentemente en ese camino. A veces, en un mes gasto 100,000 francos CFA (177.20 dólares) adicionales, dinero que debería gastar en mejorar las condiciones de vida de mi familia en vez de gastarlo en trasladarme.
Albertine Nyamia, administradora de registro judicial del Juzgado de Primera Instancia de Wum y la Corte Superior de Menchum, confirma la lamentable situación, y señaló:
I can’t move to and from Bamenda as I want due to the high transportation cost, bad roads and the insecurity. I would have loved to be living in Bamenda and working in Wum. The idea of constantly traveling for long distances on a bike is also very risky for me.
No puedo ir a Bamenda, o venir, como quiero por el alto costo del transporte, malos caminos y la inseguridad. Me hubiera encantado vivir en Bamenda y trabajar en Wum. La idea de recorrer constantemente largas distancia en una moto es también muy peligrosa para mí.
El camino a seguir
Funcionarios del Ministerio de Comercio, que regula las tarifas de transporte en Camerún, dicen que están al tanto de la situación del transporte en la zona, mientras que analistas y líderes comunitarios locales coinciden en que restaurar la confianza en las carreteras requeriría algo más que patrullajes. El conflicto armado ha provocado pérdidas de vidas y de propiedades, además de deterioro de la economía de la región. El aumento de los costos de transporte es solo uno de los muchos efectos adversos de esta crisis en la región del Noroeste. Si no se aborda a tiempo, la historia de penurias continuará afectando a las familias que viven en la zona.
Este artículo fue elaborado gracias a una subvención de la Asociación de Periodistas Anglófonos de Camerún (CAMASEJ), como parte de un proyecto financiado por las fundaciones Open Society.






