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Este artículo de Tania Roa en sociedad con Border Kindness, apareció originalmente en Migrant Women Press el 26 de octubre de 2025. Global Voices publica una versión editada en virtud de un acuerdo editorial.
Todos los días, esperanzados migrantes atraviesan duros desiertos y traicioneras regiones montañosas del sur de Estados Unidos en búsqueda de seguridad, refugio y oportunidad. Aunque estos recorridos aparecen en las noticias, las luchas de mujeres y niñas — vulnerables a violencia y la explotación— se suelen pasar por alto.
Desde su primer mandato presidencial, las políticas de Donald Trump han apuntado directamente a las comunidades migrantes y la salud de la mujer. Ahora, en su segundo mandato, el creciente impacto del cambio climático y los conflictos en el mundo han convertido los ya peligrosos recorridos de migrantes en más urgentes y fatales.
Impacto de las políticas
Trump y sus partidarios a menudo usan una retorica provocadora para catalogar a los migrantes como delincuentes, pandilleros y hasta depredadores sexuales, con lo que estimulan el apoyo del público para políticas fronterizas cada vez más punitivas. Esas etiquetas también deshumanizan a los migrantes, instalan miedo y justifican la aplicación agresiva de las medidas o la reducción de protecciones a los migrantes.
El presidente ha insultado repetidamente a las mujeres, incluidas periodistas y su oponente demócrata en 2024, Kamala Harris, y su gobierno ha aprobado políticas que amenazan la salud y los derechos reproductivos de la mujer. La intersección de estas narrativas afectan desproporcionadamente a mujeres migrantes, muchas sin protecciones legales en Estados Unidos, y las deja especialmente vulnerables a prácticas discriminatorias.
Pese a las promesas de centrarse en inmigrantes indocumentados con graves condenas penales, datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos: ilustran la realidad: a personas que han contribuido con la sociedad y la economía estadounidenses las atacan, detienen y deportan ilegalmente. De los 435,000 inmigrantes no autorizados con condenas penales identificadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, menos de 3000 fueron arrestados a mayo de 2025.
Testimonios de quienes han sido detenidos y deportados sin juicio ilustran severas violaciones a los derechos humanos por parte delas autoridades. Muchos, arrestados por agentes de Migraciones vestidos de civil con la cara cubierta y sin las órdenes necesarias, informan sentir que los secuestraban. A los detenidos se les impidió tener juicios justos, y luego fueron enviados a países que apenas conocen, o en lo que nunca han vivido.
Suspensión de programas de asilo y para refugiados
Buscar asilo em Estados Unidos ha sido legal desde 1980. Según las leyes internacionales y estadounidenses, los migrantes que huyen de la violencia y la persecución tienen derecho a solicitar entrar. Al suspender los programas de asilo y de admisión de refugiados, el gobierno de Trump ha cerrado dos de los pocos caminos legales a la residencia y ciudadanía estadounidenses.
Según el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, en 2024, durante el gobierno de Joe Biden y Kamala Harris , “las refugiadas tenían una edad promedio mayor”. Las admisiones aumentaron cada año entre 2022 y 2024, y llegaron a 100,060 refugiados, la mayor cantidad en 30 años. Esas cifras destacan la necesidad mundial de protección humanitaria.
Cierre de CBP One
CBP One es un aplicativo del Gobierno estadounidense que permite a los migrantes programar citas con los funcionarios de inmigración. Apenas horas después de haber retomado el cargo, Trump ordenó el cierre del aplicativo como parte de su estrategia de restringir la migración regular. En ese momento, a decenas de miles de migrantes con citas programadas se les notificó que sus audiencias en el juzgado habían sido canceladas. CBP One había facilitado a casi un millón de personas entrar legalmente a Estados Unidos y solicitar autorización para trabajar. Este cierre abrupto eliminó otro vital camino legal para miles de familias.
Antes del cierre, aproximadamente 280,000 personas intentaron acceder al aplicativo ese día. Muchos ya habían pasado semanas o meses en la frontera entre Estados Unidos y México con la esperanza de que se abriera una cita, con las prolongadas esperas subsiguientes, viajes riesgosos, que a menudo incluyen significativos riesgos de salud.
Desde que el aplicativo no funciona, los migrantes han quedado con pocas opciones: permanecer en la frontera sin albergue ni protección, buscar refugio precarios o en zonas desconocidas de México, o regresar a los países de los cuales habían salido, donde persisten los peligros que motivaron su salida. Todas estas opciones conllevan graves riesgos, sobre todo para mujeres y niños, especialmente vulnerables a robos, explotación y violencia ante la falta de vivienda o ayuda.
La política de “Quedarse en México”
El programa «Quedarse en México», formalmente como Protocolos de Protección a Migrantes (MPP), se introdujo en 2019 en el primer mandato de Donald Trump. Obliga a los solicitantes de asilo a esperar en México las audiencias judiciales, a veces por meses e incluso años.
El gobierno de Biden puso fin al programa, por amplios abusos de los derechos humanos; Trump lo ha rehabilitado, lo que motiva renovada preocupación por violaciones de derechos humanos.
Una crisis humanitaria, no de migrantes
El muro en la frontera entre México y Estados Unidos es una representación física de la división, exclusión y temor que se han creado entre las diferentes etnias y nacionalidades. A pesar de los muchos intentos del Gobierno de desalentar a los migrantes, hay muchos factores que impulsan a la gente a buscar refugio, medios de vida y seguridad. La devastación ambiental, que incluyen sequías, huracanes y desertificación, desplaza a familias en todo el mundo.
Aunque los migrantes entienden los riesgos del trayecto y la dura postura del Gobierno de Estados Unidos, muchos toman el riesgo, porque hacer nada a menudo significa muerte, inestabilidad o continua violencia. Migrar suele ser el último recurso para crear una nueva vida con un futuro más estable.
El rol de la ayuda mutua
Desde 2018, Border Kindness (Bondad en la frontera) ha estado dando asistencia vital a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. Esta entidad sin fines de lucro, provee alimentos, agua, asistencia médica, ayuda legal y ropa, y satisface las necesidades urgentes de los migrantes a quienes los sistemas oficiales les han fallado.
“A la gente de color las detienen por el color de su piel o su acento, y las mujeres son especialmente vulnerables en estos tiempos”, explicó Kelly Overton, fundador de Border Kindness. “Al mismo tiempo, los financistas han dejado de ayudar a organizaciones como la nuestra que da ayuda a los migrantes y la reforma migratoria. Temen que los acusen de financiar actividades antiestadounidenses o ilegales”.
Recientemente, la organización ha dependido más de fondos comunitarios, sobre todo de artistas y pequeños donantes. Overton dice que este tipo de iniciativas se necesitan ahora más que nunca: “La ayuda mutua es simple. No tienes que tener mucho, pero puedes compartir lo que tienes. En Border Kindness organizamos ayuda mutua con redistribución de recursos a donde se necesitan más. Nos arriesgamos, pero nos sentimos honrados de hacerlo”.
Da fe de que redistribuir “tiene cara de una mujer en Chicago, Los Ángeles o Austin que ayuda a que otra mujer en la frontera reciba fórmula de bebé para su hijito. Ofrecen lo que tienen, aunque no sea mucho. La importancia de la ayuda mutua es seguir dando a quienes necesitan, y eso es lo que podemos hacer gracias a quienes comparten lo que tienen, sin importar cuánto sea”.
Resistencia y solidaridad
La lucha por la justicia migrante no se detiene en la frontera. En todo Estados Unidos, personas y organizaciones como Centro Nacional de Derecho Migratorio, Libertad para Migrantes y The Bridge (Alianza Puente Haitiana), están resistiendo a las políticas del gobierno de Trump, y siguen instruyendo y brindando servicios directos.
En Los Ángeles, hubo protestas comunitarias contra las tácticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas durante semanas. En línea, dos mujeres crearon una base de datos para dar seguimiento a las redadas migratorias para mantener informadas a las comunidades afectadas. En todo el país, los vecinos se han interpuesto entre las autoridades migratorias y sus comunidades, y han obligado a sus agentes a irse. Muchos estadounidenses se están pronunciando, con lo que muestran que la solidaridad es más fuerte que el miedo. Mientras el Gobierno federal redoblan su postura ante la inmigración, la resistencia de las bases sigue aumentando.






