Aumentan tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, Trinidad y Tobago se burla de la CARICOM

Port of Spain and Caracas, the capitals of Trinidad and Venezuela, respectively, against the background of the U.S. flag. Feature image created using Canva elements.

Puerto España y Caracas, capitales de Trinidad y Venezuela, respectivamente, con la bandera de Estados Unidos de fondo. Imagen destacada con elementos de Canva Pro.

La mañana del 21 de diciembre de 2025, titulares de diarios de la región habían destacado la misma noticia: Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago, regañaba a la Comunidad del Caribe (CARICOM) mientras destacaba su apoyo al derecho de Estados Unidos de “avanzar en su mejores intereses” de suspender parcialmente la entrada según algunas categorías de visa.

La medida afecta a territorios caribeños, incluidos Dominica y Antigua y Barbuda, que ofrecen programas de ciudadanía por inversión:

Declaración a los medios de la primera ministra Kamla Persad-Bissessar:

Nuestro interés nacional es lo primero, todos debemos asumir las consecuencias de nuestros actos.

El 16 de diciembre de 2025, el Gobierno de Estados Unidos publicó una hoja informativa en la que se describía la decisión de Estados Unidos en interés de Estados Unidos. La hoja informativa detallaba la justificación de suspender parcialmente la entrada de inmigrantes y no inmigrantes con visas de las categorías y hacía referencia al funcionamiento histórico de los programas de ciudadanía por inversión sin requisitos de residencia en Dominica y en Antigua y Barbuda.

He tomado nota de una declaración posterior emitida por la Oficina de la Conferencia de Jefes de Gobierno de la Comunidad del Caribe (CARICOM). En su declaración, la Oficina expresó su preocupación por las restricciones que el Gobierno de Estados Unidos anunció el 16 de diciembre de 2025.

Informo a los ciudadanos que la República de Trinidad y Tobago no es parte de la declaración emitida por la Oficina de la Conferencia de Jefes de Gobierno.

Trinidad reconoce la declaración de la mesa directiva, pero el Gobierno de Tobago mantiene su propia posición y reconoce el derecho soberano de Estados Unidos a tomar decisiones en beneficio de sus intereses.

Considero que cada Estado soberano es responsable de sus decisiones en materia de política exterior e interior, y debe estar preparado para aceptar las consecuencias que conlleva. El ejercicio del poder de Estados Unidos para promover sus intereses debe considerarse, por lo tanto, como una respuesta mesurada a la conducta de otras naciones en las realidades del entorno actual en el que se encuentran

El Gobierno de Trinidad y Tobago no se vincula a las ideologías políticas ni a las políticas exteriores, económicas y de seguridad de ningún otro Gobierno miembro de la CARICOM. Los Gobiernos miembros son libres de tomar decisiones en beneficio de sus ciudadanos.

La CARICOM no es un socio fiable en este momento. Bajo la delgada máscara de la unidad, hay muchas fisuras cada vez más profundas que, si no se abordan, conducirán a su implosión. Esa es la pura verdad.
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COMUNICADO DE PRENSA
El 16 de diciembre de 2025, el Gobierno de Estados Unidos publicó una hoja informativa en la que se describía la decisión del presidente Donald J. Trump de restringir y limitar aún más la entrada de determinados ciudadanos extranjeros en interés de la seguridad nacional de Estados Unidos.

La hoja informativa detallaba la justificación de la suspensión parcial de la entrada de inmigrantes y no inmigrantes con visas de las categorías B-1, B-2, B-1/B-2, F, M y J, y hacía referencia al funcionamiento histórico de los programas de ciudadanía por inversión sin requisitos de residencia en Dominica y Antigua y Barbuda.

Informo a los ciudadanos que la República de Trinidad y Tobago no es parte de la declaración emitida por la mesa de la conferencia de Jefes de Gobierno.

Reconozco el derecho de la mesa de la conferencia a expresar sus opiniones. Sin embargo, el Gobierno de Trinidad y Tobago mantiene su propia posición al respecto y reconoce el derecho soberano de Estados Unidos a tomar decisiones en defensa de sus mejores intereses.

Considero que cada Estado soberano es responsable de sus decisiones en materia de política exterior e interior y debe estar preparado para aceptar las consecuencias que ello conlleva. Por lo tanto, el ejercicio del poder por parte de Estados Unidos para promover sus mejores intereses debe considerarse una respuesta mesurada a la conducta de otras naciones en las realidades del entorno actual en el que se encuentran.

El Gobierno de Trinidad y Tobago no se vincula con las ideologías políticas ni a las políticas exteriores, económicas y de seguridad de ningún otro Gobierno miembro de CARICOM. Los Gobiernos miembros son libres de tomar decisiones en beneficio de sus ciudadanos.

He tomado nota de la declaración posterior emitida por la mesa de la conferencia de jefes de Gobierno de la Comunidad del Caribe (CARICOM). En su declaración, la mesa expresó
su preocupación por las restricciones anunciadas por el Gobierno de Estados Unidos el 16 de diciembre de 2025.

CARICOM no es un socio confiable en este momento. El hecho es que, bajo la delgada máscara de unidad, hay muchas fisuras cada vez más profundas que, si no se abordan, conducirán a su implosión. La organización se está deteriorando rápidamente debido a la mala gestión, la falta de rendición de cuentas, las divisiones entre facciones, las políticas desestabilizadoras, los conflictos privados entre los líderes regionales y los partidos políticos, y la intromisión inapropiada en la política interna de los Estados miembros. Esa es la pura verdad.

CARICOM no puede seguir funcionando de esta manera disfuncional y autodestructiva, ya que es un grave perjuicio para los pueblos del Caribe. La comunidad caribeña debe afrontar la podredumbre dentro de la organización con transparencia y honestidad. Esconderse detrás de la labia de la diplomacia, la falsa sofisticación y las narrativas falsas es contraproducente.

Una organización que opta por menospreciar a nuestro mayor aliado, Estados Unidos, pero que presta su apoyo al narcogobierno de Maduro, encabezado por un dictador que ha encarcelado y matado a miles de civiles y miembros de la oposición, además de amenazar a dos miembros de CARICOM, es una organización que claramente ha perdido el rumbo. Esta postura tiene repercusiones. Todos debemos vivir con las consecuencias de nuestros actos.

Nuestros ciudadanos pueden estar seguros de que siempre tomaré decisiones que antepongan los intereses de Trinidad y Tobago.

CARICOM no determinará nuestro futuro, solo los ciudadanos de nuestro país elegirán nuestro camino.

En su declaración, Persad-Bissessar dijo que CARICOM no es un socio confiable, y agregó que “hay muchas fisuras cada vez más profundas que, si no se abordan, conducirán a su implosión”. Acusó al bloque regional de todo, desde «mala gestión [y] falta de responsabilidad” a “falsas narrativas” e “injerencia indebida en la política interna”, e indicó que aunque los Estados miembros de CARICOM son “Los Gobiernos miembros son libres de tomar decisiones en beneficio de sus ciudadanos”, ella “siempre tomará decisiones que pongan a Trinidad y Tobago primero”.

Gritos contra CARICOM

La postura de la primera ministra ha estado recibiendo críticas desde septiembre, cuando Estados Unidos empezó a hacer notar su presencia militar en la región con una serie de ataques aéreos, en el primero de los cuales murieron 11 personas. En ese momento, la explicación oficial de Estados Unidos fue la desmovilización de “narcoterroristas en la zona de responsabilidad del Comando Sur de Estados Unidos”.

Persad-Bissessar llegó a los titulares internacionales por su apoyo a la medida, y por decir: “El dolor y el sufrimiento que los cárteles han causado a nuestra nación son inmensos. No siento ninguna compasión por los narcotraficantes; el Ejército estadounidense debería aniquilarlos a todos violentamente”. Como los ataques siguieron y murieron más personas —incluidos ciudadanos de Trinidad y Tobago—, el académico Richard Drayton calificó la postura de Persad-Bissessar “no solo a favor de Estados Unidos o contra Maduro, también es claramente desafiante, y hasta descortés, contraria a CARICOM”.

Dos meses después, como la retorica —y la acción— estadounidenses parecen cada vez más centradas en los recursos petroleros de Venezuela, Gaston Browne, primer ministro de Antigua y Barbuda,  respondió a la declaración de su contraparte de Trinidad y Tobago  “Las afirmaciones de que CARICOM es un socio no confiable de Trinidad y Tobago son difíciles de reconciliar con los registros económicos”, dijo, y agregó que la confiabilidad regional de la comunidad se ha extendido a apoyar a la nación insular en su lucha contra el crimen organizado.

Browne enfatizó que CARICOM “es una asociación enraizada en historia compartida, parentescos compartidos, lucha compartida por la independencia, y una determinación compartida de que los Estados pequeños son más fuertes cuando actúan juntos”, y sostuvo que “el diálogo respetuoso con socios internacionales no es sumisión ni es deslealtad en consultas regionales. Antigua y Barbuda seguirá participando con Estados Unidos responsable y transparentemente en total cooperación, mientras sigue totalmente comprometido con CARICOM y la dignidad, soberanía y respeto mutuo que definen a la integración caribeña”.

Browne negoció después con Estados Unidos por las restricciones parciales de visa, y llegó a un acuerdo según el cual a los ciudadanos de Antigua y Barbuda que actualmente tengan visas estadounidenses se les permitirá entrar al país.

En un editorial para CNG Media, sir Ronald Sanders, embajador de Antigua y Barbuda en Estados Unidos, planteó que “acontecimientos recientes han expuesto, con dolorosa claridad, lo delgado que se vuelve el escudo de soberanía individual cuando aumenta la presión de política de las grandes potencias”. Recordó que en octubre de 2025, cuando los jefes de Gobierno de CARICOM reafirmaron el deseo de la región de seguir siendo una zona de paz, “a pocos días de que la supuesta unidad de CARICOM se volviera un mosaico de intereses nacionales […] Esta fragmentación debería alarmarnos a todos los pueblos de CARICOM”.

Al exponer una posición regional unificada, Sanders advirtió que la “soberanía se debe afirmar individualmente, pero ejercerse colectivamente. Ese es el núcleo del proyecto caribeño y su desafío más persistente”. Sin embargo, en X, Persad-Bissessar respondió que “Gaston y Ronald Sanders deberían preocuparse menos por mis comentarios y pasar más tiempo explicando a sus ciudadanos a por qué les restringieron sus visas». Muchos comentarios en su publicación de Facebook expresaron apoyo a su posición.

Atrapados en la mira

La primera ministra trinbagoense siempre ha mantenido que Estados Unidos defenderá a Trinidad y Tobago en caso de crisis. También pidió a los ciudadanos de Trinidad y Tobago con visas a Estados Unidos pero critican a Estados Unidos que “se porte bien” y que tengan cuidado con terminar con restricciones de visas similares a las de Antigua y Barbuda, y Dominica.

En Facebook, el creador Abeo Jackson respondió, “Si la única visión de ‘Trinidad y Tobago primero’ que se da es una que necesita silencio, obediencia y temor de perder visas, favor y protección, entonces esa visión es insolvente. Por favor, irrespetuosamente, ¡CÁLLENSE! […] No somos niños a los que haya que regañar y no somos una colonia que espera que la manejen. […] Pórtense bien”.

Por su parte, Trinidad y Tobago está en una posición incómoda, como era de esperar, como receptora de la ira de Venezuela, y distanciada de CARICOM al punto en que el periodista local Kejan Haynes bromeó, “¿Brexit para Trinidad y Tobago? […] Al menos, los británicos hicieron un referéndum».

En Trinidad and Tobago Express, la columnista Sunity Maharaj observó que apenas días antes de Navidad, “Donald Trump se encuentra atrapado entre la inamovible fuerza que es Nicolás Maduro y la impensable opción del retiro […] Cada centímetro hacia u resultado de guerra fortalece el riesgo para Trinidad y Tobago”.

Nada por lo que, al menos, el Congreso de Estados Unidos haya estado tratando de responsabilizar al Gobierno por sus acciones en el sur del Caribe. “por contraste, el pueblo y el Parlamento de Trinidad y Tobago no han tenido acceso a información detallada ni oportunidad de responsabilizar a ningún funcionario. Ni al pueblo ni al Parlamento se les ha dado información para determinar si las actividades del Ejército de Estados Unidos en este país son legítimas y dentro del marco del acuerdo de la situación de fuerzas (conocido como SOFA). Lo único que sabemos es que no sabemos”.

Los tratados SOFA definen las reglas de cómo el Ejército y el personal de Defensa de Estados Unidos pueden operar en un país anfitrión, y los derechos y responsabilidades que tiene mientras están en el país. Estados Unidos y Trinidad y Tobago tienen vigente un acuerdo SOFA desde 2007. En 2013 se firmó una versión cuando Kamla Persad-Bissessar estaba en el cargo, entonces como parte del mandato de Asociación Popular, y se amplió por una nota diplomática el 19 de diciembre de 2022. Una versión modificada de ese acuerdo entró en vigencia el 1 de enero de 2025, de la mano del Movimiento Nacional Popular, que ahora está en oposición. Un comunicado de la embajada de Estados Unidos en ese momento explicó, “El acuerdo SOFA permite la participación Ejército a Ejército […] El nuevo SOFA hará que las leyes estadounidenses y trinbagoenses estén de acuerdo y no tendrán fecha de expiración a menos que se renegocie”.

Aunque SOFA permite el despliegue de tropas estadounidenses en suelo de  Trinidad y Tobago, se necesita autorización estatal. Cualquiera de los países también pueden negociar retirarse del acuerdo en cualquier momento. Guyana, que se ha visto involucrado en una disputa fronteriza con Venezuela en la que CARICOM ha defendido firmemente los derechos soberanos de Guyana, que también tiene un SOFA con Estados Unidos.

Rol de la oposición

“Ante lo que puede venir”, dijo Maharaj, “el silencio de los entes profesionales e intereses institucionales  […] impacta al punto de la negligencia”. Dijo que si el Gobierno de Trinidad y Tobago no quiere o no puede ofrecer información a los ciudadanos, “entonces el opositor Movimiento Popular Nacional, cuyo gobierno firmó el acuerdo SOFA según el cual Trinidad y Tobago ahora se ha incorporado en la guerra de Estados Unidos contra Venezuela. debe romper su silencio […] En este asunto, la responsabilidad es del Gobierno y de la Oposición”.

Hasta ahora, las acusaciones han sido muy frecuentes, y el ex primer ministro Keith Rowley ha denunciado a Persad-Bissessar y a su administración en una publicación de Facebook que no daba mayor información sobre el acuerdo SOFA. Por su parte, en una publicación de Facebook del 22 de diciembre, la líder opositora, Penelope Beckles, sugirió que «los ciudadanos no deberían tener que buscar información que les pertenece por derecho, especialmente cuando el asunto afecta a la seguridad nacional y la soberanía». Añadió que «nuestra nación no puede considerarse bien representada por un primer ministro que muestra públicamente su desprecio por el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas, así como un desprecio flagrante por las preocupaciones y preguntas de la población». Se ha debatido mucho sobre si los ataques militares estadounidenses han infringido la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional en general.

Mientras tanto, siguen circulando rumores sobre la posibilidad de que se esté preparando una estructura militar más organizada cerca del radar instalado por Estados Unidos en el aeropuerto de Tobago.

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