
Profesor Yusuf Usman (segundo a la izquierda) con otros defensores de la paz del grupo llamado Ciudadanos Preocupados, insta a los nigerianos a estar en paz y calma ante la designación de «país de preocupación». Foto cortesía del autor. Usada con autorización.
Este artículo de Mohammed Ibrahim se publicó originalmente en Peace News Network el 17 de noviembre de 2025. Global Voices reproduce una versión editada como parte de un acuerdo editorial.
En medio de renovados debates sobre los problemas de seguridad de Nigeria, particularmente la reciente designación de Estados Unidos de país de preocupación, importantes grupos nigerianos y defensora de la paz piden unidad, cautela y reformas impulsadas localmente para enfrentar la violencia actual de Boko Haram y otras organizaciones militantes que afectan a las comunidades en todo el país.
Su mensaje es claro: la insurgencia de Boko Haram y la inseguridad que atormenta al país sigue siendo una tragedia nacional que afecta a cristianos y musulmanes, y la prioridad debería ser generar armonía interna y fortalecer soluciones internas para restablecer la paz.
Desde hace más de diez años, Boko Haram, cuyo nombre formal es Jama’atu Ahlis-Sunnah lid Da’awati wal-Jihad, ha emprendido una violenta insurgencia en el noreste de Nigeria y en la gran región del lago Chad.
El grupo insurgente, fundado en 2002, empezó a lanzar ataques violentos en la región en 2009. Los líderes de Boko Haram se oponen a la educación occidental y buscan imponer una estricta ley islámica, aunque solo la mitad de la población del país se identifica como musulmana. Sus atrocidades han incluido bombardeos de iglesias y mezquitas, secuestros grandes, como el rapto de 276 colegialas de Chibok en 2014, y ataques a mercados, estaciones de bus e instalaciones militares.
Las consecuencias humanitarias han sido devastadoras, se informa de cerca de 35,000 civiles muertos y más de dos millones de desplazados por el conflicto.
Pese a que se suele asumir que Boko Haram ataca principalmente a cristianos, las víctimas del grupo se extienden a través de líneas religiosas. El expresidente Muhammadu Buhari alguna vez se refirió a esa realidad, y en 2020 dijo que “cerca del 90% de las víctimas de Boko Haram han sido musulmanes”, lo que enfatiza que la insurgencia ha destrozado comunidades independientemente de la fe.
La designación de Nigeria como país de preocupación ha llevado a debates entre musulmanes y cristianos en Nigeria, sobre todo en medios sociales, y cada uno sostiene ser el más afectado por décadas de violencia.
En medio de estos debates, varios defensores de la paz, incluidos líderes musulmanes y cristianos, piden control, unidad y diálogo. Instan a los nigerianos a implementar reformas locales para enfrentar la violencia actual y construir una paz duradera.
Respuesta del Gobierno nigeriano
Recientemente, el Gobierno nigeriano ha intensificado las iniciativas para combatir a Boko Haram y grupos insurgentes relacionados con una combinación de medidas militares, financieras, de seguridad y rehabilitación. El Gobierno aumentó la potencia militar y reclamó territorios antes ocupados por los insurgentes.
Se ha impulsado el financiamiento de seguridad, con suministro de equipo adicional a agencias de seguridad, y mayor reconocimiento a grupos justicieros locales y cazadores. También se han retomado los debates sobre fortalecer la vigilancia estatal.
El Ejército y otras fuerzas de seguridad han tenido iniciativas de rastrear y bloquear el financiamiento de los canales de Boko Haram, incluido el secuestro a cambio de un rescate, pagos ilegales y apoyo financiero externo. Los socios internacionales, como Naciones Unidas y la Unión Europea se están comprometiendo a asistir en estas iniciativas.
Como la insurgencia atraviesa fronteras, se inició una nueva estrategia que incluía el despliegue de guardias forestales a través de más de 1100 bosques usados como escondites de insurgentes, para mejorar la seguridad en esas zonas. Los Gobiernos estatales también han invertido significativamente en programas de rehabilitación y reintegración para combatientes arrepentidos, para reducir la cantidad de militantes activos.
“Nuestra unidad es nuestra fuerza”
El Movimiento Consenso del Norte para la Iniciativa de Paz, Unidad, Fortalecimiento y Desarrollo agrego su voz, y advirtió contra lo que describió como narrativas extranjeras que corren el riesgo de inflamar la división religiosa. Awwal Abdullahi Aliyu, presidente nacional de la organización, señaló:
“Durante décadas, los nigerianos han vivido codo a codo en paz. Nuestra unidad es nuestra fuerza. Permitir que intereses extranjeros nos dividan sería la mayor tragedia de todas”.
Desestimó las afirmaciones de una campaña auspiciada por el Gobierno contra los cristianos, y señaló que “las muertes y secuestros en Nigeria afectan a cristianos y musulmanes”. Agregó que calificar la situación como “genocidio cristiano”, es “inexacto y engañoso”.
Aliyu también advirtió que la intervención extranjera disfrazada como preocupación humanitaria empeoraría la inestabilidad, y señaló que las intervenciones militares estadounidenses en otros países han dejado “naciones rotas y economías destrozadas”.
Causas de la violencia, y pedidos de diálogo y justicia
De la misma manera, el capítulo de Kaduna del Consejo Supremo para Sharia en Nigeria rechazó la clasificación estadounidenses. El secretario del Consejo, el ingeniero Hassan Abdul Rahman, dijo que la decisión refleja “una narrativa unilateral que ignora las complejas realidades que impulsan la violencia en Nigeria”.
Sostuvo que la inseguridad de Nigeria viene de “una compleja red de problemas étnicos, políticos y económicos”, no una guerra con motivación religiosa.
Dijo que las afirmaciones de un genocidio cristiano so falsa, y amenazan la unidad nacional. Exhortó a los nigerianos a evitar caer en trampas sectarias alentadas por fuerzas externas:
Through understanding, dialogue, and cooperation, Nigeria can overcome its challenges and build a peaceful future for all.
A través de la comprensión, el diálogo y la cooperación, Nigeria puede superar sus dificultades y construir un futuro pacífico para todos.
El pastor Yohanna Buru, fundador de la Fundación de Resurgimiento de la Paz y la Reconciliación, señaló a la reagrupación de Boko Haram y el Estado Islámico de África Occidental como a los principales impulsores de la inseguridad y no como una campaña contra los cristianos. Enfatizó que la crisis es más compleja que las narrativas que circulan, y enumera como factores problemas políticos, diferencias religioso-heterogéneas y extremismo.

Yohanna Buru, fundador de la Fundación de Resurgimiento de la Paz y la Reconciliación de Nigeria. Foto cortesía del autor. Usada con autorización.
También dijo que “quienes causaron el verdadero problema” fueron algunos actores políticos nigerianos que ampliaron los reclamos internos de maneras que llevaron a confundir la situación del país.
El pastor Buru resumió una amplia lista de estrategias. “Que haya justicia, igualdad para todos, diálogo con todos sin excepción, oportunidades laborales para todos nuestros jóvenes desempleados”, dijo, y pidió garantizar la “inclusividad en todos los niveles”.
Advirtió contra politizar la seguridad y destacó la necesidad de “poner fin a la corrupción a todo nivel”. También dijo que los líderes religiosos que predican odio deben quedar prohibidos o ser castigados decisivamente. Pidió fuerte participación interconfesional entre musulmanes y cristianos.
Ancianos nigerianos preocupados: rechazar rumores, resistir la división
Usman Yusuf, ex secretario ejecutivo del Plan Nacional de Seguro de Saluf y defensor de la paz, catedrático de hematología oncológica de la Universidad Ahmadu Bello, también exhortó a la calma, y dijo q8ue los nigerianos no deben permitir rumores ni narrativas engañosas para fracturar las relaciones interconfesionales, y advirtió:
Among Christians and Muslims there is a strong bond, and we have lived together peacefully. What some people want to bring among us is division. We will not sit with our arms folded and just watch.
Entre cristianos y musulmanes hay un fuerte vínculo, y hemos vivido juntos pacíficamente. Lo que algunos quieren darnos es división. No nos quedaremos de brazos cruzados solo a mirar.

Profesor Yusuf Usman (segundo de la izquierda) con otros defensores de la paz con el nombre del grupo Ciudadanos Nigerianos Preocupados insta a los nigerianos a permanecer en paz y clama por la designación de país de preocupación. Foto cortesía del autor. Usada con autorización.
El profesor Yusuf dijo que él y otros ancianos, agrupados como Ciudadanos Nigerianos Preocupados, están pidiendo a gobernantes tradicionales, eruditos islámicos, líderes cristianos y funcionarios gubernamentales a evitar el conflicto, e insistió:
Rumors should not be allowed to create conflict between Muslims and Christians. Whatever has been said about the alleged killing of Christians is not true. And anyone who loves peace in Nigeria knows it is not true.
No se deben permitir los rumores para conflictos entre musulmanes y cristianos. Lo que se haya dicho sobre presuntas matanzas de cristianos no es cierto. Y cualquiera que viva en paz en Nigeria sabe que no es cierto.
Según él, toda vida importa, independientemente de su fe, y debe estar protegida por las autoridades.
Jóvenes Cristianos Profesionales del Norte: fortalecer la seguridad local, mantener la soberanía
La coalición Jóvenes Cristianos Profesionales del Norte elogió al presidente Bola Ahmed Tinubu por las recientes reformas en el sector seguridad. El grupo expresó apoyo particular a la recién creada Guardia Forestal Armada y renovó los llamados a una Policía Estatal.
La coalición recordó al Gobierno que, aunque el presidente Tinubu aprobó la iniciativa de la Guardia Forestal el 14 de mayo de 2025, “su implementación había tenido impacto limitado por el alejamiento de las comunidades forestales de la iniciativa”.
Insistieron que las comunidades locales y los gobernantes tradicionales deben guiar el reclutamiento, dijeron que estas comunidades “están más motivadas y comprometidas naturalmente a terminar con la amenaza”. Y alentaron a los socios estadounidenses e internacionales, no a enviar tropas sino a ofrecer asistencia y capacitación técnicas que fortalezcan la soberanía de Nigeria mientras apoyan las iniciativas hacia la paz y estabilidad nacionales.






