
Bosque comunitario arrasado para dar paso a la construcción de una nueva autopista entre Dolosie y Pointe-Noire, en República del Congo (Congo-Brazzaville). Imagen de Logging Off (CC BY-NC-ND 3.0).
Este artículo se presentó en el marco de la convocatoria Justicia Climática de Global Voices, que reúne a periodistas de países de habla china y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chinos en el extranjero. Más historias aquí.
La deforestación y la exportación ilegal de madera en Camerún están llevando a la cuenca del Congo, el segundo mayor “pulmón verde” del planeta, a una verdadera crisis ambiental y están causando una profunda degradación a gran escala de los ecosistemas terrestres. A pesar de los esfuerzos por frenar la práctica ilegal, el Gobierno de Camerún no ha podido proteger de manera efectiva las casi 22 millones de hectáreas de bosque. Los bosques cubren el 45% del territorio nacional de Camerún, lo que los convierte en el segundo mayor ecosistema de selva tropical de la cuenca del Congo después de República Democrática del Congo.
Este extenso recurso natural contribuye enormemente a combatir la lucha contra el cambio climático y se está reduciendo a un ritmo alarmante por la presión combinada de varias industrias descontroladas: explotación forestal, actividades agrícolas no reguladas y tráfico de madera. Esta situación alcanzó un nivel crítico, lo que amenaza directamente la biodiversidad, la economía nacional y la existencia de comunidades locales.
Explosión de demanda global
Camerún enfrenta un conflicto entre las necesidades económicas nacionales y las presiones internacionales, por lo que está haciendo todo lo posible para resistir la tentación de la alta demanda de madera. La alta demanda de especies tropicales poco comunes ha intensificado la explotación forestal industrial en Camerún desde principios de la década de 1990, sobre todo de las especies ayous, sapelli, tali y bubinga, que abundan en los bosques de la cuenca del Congo y tienen mucha demanda a escala global.
Legalmente, la producción y comercialización de madera ha sido regulada por un marco legal desde 1994, por lo que requiere que los operadores cumplan con un límite y tengan la obligación de reforestar para contribuir a una conservación sostenible del bosque. En la práctica, sin embargo, las autoridades tienen dificultades para regular eficazmente el proceso, lo que lleva a muchos a desviar madera ilegalmente con fines comerciales.
Mucha de la demanda de esta madera ilegal proviene de países europeos y asiáticos. Estas especies exóticas se importan principalmente a estos dos continentes, donde adquieren mucho valor agregado gracias al tratamiento que reciben, y al marketing.
De acuerdo con Timber Trade Portal, plataforma que trabaja para mejorar la legalidad del comercio de madera en todo el mundo, en 2019 Camerún tuvo 93 concesiones de bosques que produjeron más de 3,3 millones de metros cúbicos de troncos para los mercados de China, Vietnam, Bélgica, Italia, Francia, Estados Unidos y España, entre otros.
Sin embargo, en 2018 ocurrió una crisis en la industria de madera tropical de Europa en África central, incluido Camerún, lo que provocó que la demanda de madera en el mercado europeo cayera en en picada. En un informe titulado Los bosques de la cuenca del Congo – Estado del Bosque 2021, publicado por Observatorio Forestal de África Central, las exportaciones de madera de África central a Europa se habían reducido a más de la mitad entre 2010 y 2020, lo que provocó una caída de 1400 millones de dólares a 600 millones de dólares.
Esta crisis en la industria europea de madera se produce por varios factores, como implementación de medidas para garantizar la legalidad de la madera en los países europeos, según acuerdos de asociación voluntarios de aplicación de la legislación forestal, gobernanza y comercio. Esto ha llevado a un giro en torno a la demanda hacia Asia, cada vez más marcado. El informe agrega:
(…) Sur cette période, la majeure partie des 4,2 millions de tonnes de bois produites par l’Afrique centrale a été expédiée vers les marchés asiatiques. (…) Cette évolution positionne même la Chine en tant premier partenaire commercial de la sous-région puisque ses importations de bois ont atteint 1 milliard USD en 2019.
(…) Durante este período, la mayor parte de las 4.2 millones de toneladas de madera que se produjeron en África central se enviaron a mercados asiáticos. (…) Este avance incluso deja a China como el socio líder de la región, ya que sus importaciones de madera alcanzaron mil millones de dólares en 2019.
Causas internas y externas socavan los esfuerzos nacionales
A pesar de los numerosos esfuerzos de las autoridades nacionales para controlar el flujo de madera, la alta demanda de países asiáticos, sobre todo de China, ha abierto la puerta a varias prácticas no ortodoxas.
En primer lugar, el tráfico ilegal de madera alimenta la economía paralela. Mientras los observadores se centran en la explotación forestal legal, la verdadera fuerza detrás de la industria forestal, la explotación ilegal, que por lo general está mejor organizada, afecta los esfuerzos del Gobierno. Hay muy poca ejecución de las leyes que gobiernan el sector. Dentro del sistema, las compañías operan en zonas restringidas, exceden el límite autorizado, cometen fraude o usan documentos falsificados para obtener bienes a través de canales legítimos. Un lugareño, a quien llamaremos Mbaye Ekongé para proteger su identidad, dijo a Global Voices:
Le trafic de bois suit une logique économique bien huilée : couper plus que ce que la loi autorise, couper dans des zones interdites, blanchir les volumes frauduleux grâce à des documents falsifiés, puis exporter via des circuits officiels. Dans ce circuit, beaucoup de démarches sont fausses. Certains exploitants obtiennent des permis de coupe sur la base de dossiers irréguliers ou modifient les déclarations de volumes afin de minimiser les taxes à payer. La falsification des fiches de transport et des certificats de traçabilité permet de maquiller du bois illégal en marchandise légale.
El comercio de madera sigue una lógica económica bien aceitada: talan más de lo que permite la ley, a veces en zonas prohibidas, lavan dinero con documentación falsa y luego exportan mediante canales oficiales. Dentro de este circuito, muchos de los procesos son fraudulentos. Algunos operadores obtienen permisos de explotación forestal en base a archivos irregulares o modifican declaraciones respecto al dinero para minimizar los impuestos que deben pagar. La falsificación de los documentos de transporte y la rastreabilidad hace que sea posible ocultar la madera ilegal y que parezca que es mercadería legal.
La naturaleza porosa de sus fronteras es también una de las mayores preocupaciones de Camerún en lo que respecta a proteger su comercio de madera. Los controles de frontera poco estrictos han contribuido a que prospere una red de cruce de frontera que anima a que los involucrados en el mercado negro continúen con esta práctica fraudulenta.
Según un operador comercial, a quien llamaremos Alban Nkontcheu para proteger su identidad, las redes ilícitas funcionan como una cadena para sacar madera de Camerún del país de manera ilegal.
Le malheur du Cameroun est de s'entourer de pays présentant eux aussi des failles de gouvernance forestière. Rapidement des réseaux transfrontaliers se sont mis en place. Des cargaisons quittent les zones forestières camerounaises pour être acheminées clandestinement vers le Gabon, la Guinée équatoriale ou le Tchad, d’où elles sont exportées sous une autre identité douanière.
El problema de Camerún es que está rodeado por países que también tienen debilidades en la gobernanza forestal. Rápidamente se han establecido redes transfronterizas: los cargamentos salen de las zonas forestales de Camerún para entrar de contrabando en Gabón, Guinea Ecuatorial o Chad, desde donde se exportan bajo una identidad aduanera diferente.
A su vez, Alban Nkontcheu no descarta la posibilidad de que, debido a esta alta demanda de madera, China (el mayor importador de madera tropical del mundo), se convierta en el destino preferido para la de madera de Camerún, ya sea de manera legal o no.
El Estado camerunés sufre una pérdida colosal que asciende a miles de millones de francos CFA cada año por derechos de tala no recaudados, impuestos impagos y pérdidas vinculadas al escaso desarrollo del procesamiento local.






