
Planta de energía nuclear Sequoyah en Tennessee, Estados Unidos. Imagen de Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).
Este artículo se presentó en el marco de la convocatoria Justicia Climática de Global Voices, que reúne a periodistas de países de habla china y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chinos en el extranjero. Más historias aquí.
Kazajistán está listo para asociarse con China para construir su segunda y tercera plantas de energía nuclear, que se proyecta generarán 2.4 GW de electricidad y ayudará al país a enfrentar el creciente déficit de electricidad. Sin embargo, las consecuencias de esta cooperación van mucho más allá de la energía y pueden tener un impacto a largo plazo en el panorama político y la situación ambiental de Kazajistán.
Construir estas plantas con China permite a Kazajistán contrarrestar la influencia de Rusia, que está construyendo la primera central nuclear del país y aún tiene un papel importante en el sector energético kazajo. En términos ambientales, las plantas nucleares pueden acelerar la transición hacia energías limpias y ayudar al país a abordar el problema nacional de la contaminación atmosférica y los problemas de salud relacionados. El traumático pasado de Kazajistán con las pruebas nucleares y la preocupación por posibles desastres nucleares también son relevantes.
Para China, esto marca el inicio de proyectos nucleares en Asia Central y otro hito importante en la cooperación energética con Kazajistán y la región en general. Demuestra el compromiso de China de ampliar y diversificar su presencia regional y fortalecer su relación con Kazajistán con nuevas formas de cooperación tecnológica y energética. La construcción, operación y desmantelamiento de estas plantas podrían fácilmente demorar más de 60 años, lo que destaca el carácter a largo plazo de este compromiso bilateral.
Falta de energía e impulso nuclear avivado por la contaminación del aire
Los planes nucleares de Kazajistán se deben en parte al creciente déficit energético, ya que la expansión de la capacidad no logra satisfacer el aumento de la demanda por el crecimiento demográfico y la industrialización. En los meses de mayor demanda de 2024, la demanda alcanzó los 17,2 GW, con lo que superó la capacidad máxima de generación de 16,6 GW. Para atenderla, hubo que importar electricidad de los Estados vecinos. Se proyecta que el déficit alcance los 6,2 GW para 2030, lo que obliga a las autoridades a ampliar la capacidad y modernizar la infraestructura.
El proceso de producción de energía limpia en las centrales nucleares es especialmente relevante para Kazajistán, donde el carbón, material contaminante, es la principal fuente de energía. En 2024, el 66% de la electricidad del país se generó a partir de carbón. En consecuencia, 35 ciudades de todo el país enfrentan una importante contaminación atmosférica, según el Servicio Hidrometeorológico Nacional de Kazajistán.
Según el médico kazajo Denis Vinnikov, que ha investigado los efectos de la contaminación atmosférica en la salud, la exposición prolongada a aire contaminado aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y respiratorias, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Almaty, una de las ciudades más contaminadas de Kazajistán, es una de las que lidera el país con mayor número de casos de la enfermedad pulmonar.
Trágico pasado nuclear y temores por posibles desastres

Mina de uranio Inkai en Kazajistán. Imagen de Wikimedia Commons (licencia CC BY-SA 4.0).
Como el mayor productor mundial de uranio, Kazajistán tiene una posición privilegiada para albergar centrales nucleares. Una de las razones por las que se no ha aprovechado su potencial energético nuclear ha sido la susceptibilidad del público por el trágico historial de ensayos nucleares.
Hasta 1991, Kazajistán formó parte de la Unión Soviética, que usó el polígono de pruebas de Semipalatinsk, al norte del país, para 456 pruebas nucleares entre 1949 y 1989, que expusieron a más de 1,5 millones de personas a radiaciones nocivas y contaminaron el ambiente. Para contextualizar, estas pruebas sustituyeron el 25% de todas las explosiones nucleares realizadas en el mundo durante ese período.
Para superar esta susceptibilidad, el Gobierno llevó a cabo un referéndum nuclear en octubre de 2024, en el que el 72% votó a favor. Sin embargo, el Gobierno presionó por el sí desde el principio e intentó limitar la influencia de la oposición, que argumentaba que las desventajas superaban a las ventajas y que los posibles desastres podrían tener un impacto devastador en millones de personas y el ambiente.
En la competencia para construir la primera central nuclear de Kazajistán, la empresa rusa Rosatom resultó victoriosa, superó a competidores de China, Corea del Sur y Francia. Las obras ya han comenzado en la localidad de Ulken, a orillas del lago Balkhash, en la provincia sureña de Almaty. Se espera que la planta de Rosatom cueste alrededor de 15,000 millones de dólares y genere 2,4 GW de energía para su finalización en 2035.
El 14 de junio, cuando se anunció que Rosatom había ganado la licitación para la primera planta, las autoridades kazajas también revelaron que la Corporación Nuclear Nacional de China construiría la segunda. El 31 de julio, Roman Sklyar, viceprimer ministro kazajo, declaró que la Corporación también construiría la tercera. Aún no se han anunciado las ubicaciones exactas de la segunda y la tercera planta.
La Corporación ha declarado que puede construir dos reactores HPR-1000, que pueden generar 2,4 gigavatios en conjunto. Dado que esto costará 5500 millones de dólares y, según se informa, se completará en un plazo de cinco años, es significativamente más económico y rápido que las estimaciones de empresas rusas, francesas y surcoreanas.
La cooperación multilateral se volvió nuclear

Planta metalúrgica Ulba de Kazatomprom es el operador nacional de la industria nuclear en Kazajistán. Captura de pantalla de YouTube.
La cooperación nuclear de Kazajistán con China demuestra el constante crecimiento de sus lazos comerciales y de inversión. La cooperación bilateral abarca, entre otros rubros, energías tradicionales y renovables, agricultura, maquinaria y minería. China es uno de los socios comerciales y de inversión más importantes de Kazajistán.
En 2022, ambos países firmaron una asociación estratégica integral permanente. Entre 2005 y 2023, China invirtió más de 25,000 millones de dólares en Kazajistán. Ambas partes también colaboran estrechamente en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el proyecto de conectividad global de China de infraestructura energética, comercial y transporte en los países con mayor presencia global.
Por su parte, China define la cooperación con Kazajistán como una «cooperación estratégica» que alinea la Iniciativa de la Franja y la Ruta con el programa de estímulo económico «Nurly Jol» (Sendero Brillante) de Kazajistán, considerando que ambos países son «comunidades con un destino compartido». Los medios estatales chinos muestran a líderes políticos kazajos, como el presidente Kassym-Jomart Tokayev, que elogian la destreza tecnológica china como avanzada.
La iniciativa nuclear de China en Kazajistán llega en un momento en que China vive un gran impulso en su industria nuclear, con 19 reactores en construcción y planes para construir 150 plantas más para 2035. La energía nuclear se promociona como una fuente de energía verde en proyectos en Kazajistán. En sus mensajes, China ha intentado destacar que la energía nuclear puede reducir la dependencia del carbón contaminante.
La entrada de China en la industria nuclear kazaja pretende enfrentar a Rusia. A fines de 2024, Kazatomprom, empresa kazaja de recursos nucleares, vendió a empresas chinas recursos de uranio que desarrollaba conjuntamente con Rosatom. Según se informa, esta venta se produjo tras la presión de Astaná. Al mismo tiempo, que Kazajistán pretenda que Rosatom siga construyendo su primera central nuclear ilustra el equilibrio que mantiene con Rusia y China.
La agencia nuclear de Kazajstán declaró que “solo Rusia y China pueden ofrecer independientemente una gama completa de servicios, desde financiación hasta ubicación de las conversiones del ciclo del combustible nuclear, que incluyen capacitación del personal, diseño, construcción, gestión y reprocesamiento del combustible nuclear gastado”.
Aunque China generalmente dice que sus iniciativas en la industria nuclear son para combatir la contaminación atmosférica causada por otras fuentes de energía, esto también se analiza en términos de la «globalización» de su industria nuclear. Kazajistán se ubica como un socio natural en esas iniciativas, «como cuna de la Iniciativa de la Franja y la Ruta» y un país con grandes reservas de petróleo, gas y recursos naturales. Esto escribe un nuevo capítulo en una amistad que abarca dos milenios y puede aportar «tecnología y sabiduría chinas a Asia central».
Los proyectos nucleares de Kazajistán con China constituyen otro hito en su creciente y amplia cooperación. Ambas partes se beneficiarán. Sin embargo, como país anfitrión, Kazajistán enfrenta mayores problemas ambientales y políticos asociados a posibles desastres y a la dependencia tecnológica en una industria nuclear emergente y crucial.






