Diez trabajadores domésticos migrantes murieron en incendio de Hong Kong, sobrevivientes luchan por superar su dolor

Muchos socorristas que sobrevivieron ya volvieron a trabajar, casi sin tiempo de duelo. Foto tomada por Kelly Yu. Usada con autorización.

Cuando los rescatistas llegaron a la cuarta planta de Wang Fuk Court, encontraron a Sri Wahyuni apun abrazada a su empleador de 93 años. La trabajadora doméstica de 42 años fue una de los diez trabajadores migrantes que murieron en el que ha sido el incendio más letal de Hong Kong de las últimas décadas.

Las llamas recorrieron el predio de Tai Po el 26 de noviembre, y consumió siete de ocho bloques residenciales. Al menos 160 personas murieron y seis quedaron como desaparecidos. Entre los muertos había nueve trabajadores domésticos indonesios y uno filipino.

Las investigaciones preliminares han señalado a las planchas de espuma y redes de andamios de mala calidad de un proyecto de renovación que había durado más de un año, materiales que los investigadores dicen que aceleraron que el fuego se esparciera mortalmente.

“Hasta el final, incluso a costa de su vida, no dejaron a las personas a quienes cuidaban», comentó Esther Tse de la Asociación por los Derechos de las Víctimas de Accidentes Industrial.

Tse estuvo acompañando a Yayuk, hermana de Wahyuni, a través de hospitales y salones comunitarios durante cuatro agonizantes días, pata ayudarla a buscar a su hermana. Wahyuni era quien sostenía a una familia con tres hijos en Indonesia. El menor tiene solo seis años.

Barreras idiomáticas, obstáculos procesales y estafadores con promesas falsas hicieron que la espera fuera insoportable. Cuatro días pasaron antes de que una prueba de ADN confirmara que Wahyuni había muertoo en el incendio. Tse dijo:

The emotional toll is devastating… It's already hard enough to leave everything behind to work abroad. And then what comes back isn't your loved one, but a body. For the family, that pain is unbearable.

El costo emocional es devastador… Ya es suficientemente duro dejar todo atrás para trabajar en el extranjero. Y entonces lo que regresa no es tu ser querido, sino un cadáver. Para la familia, ese dolor es insoportable.

Tse dijo que la tragedia ha expuesto la posición vulnerable de los trabajadores domésticos migrantes en Hong Kong y destacó la necesidad de mayor apoyo y comprensión de la sociedad. Agregó:

Even local workers who are injured or killed on the job face enormous difficulties. But for migrant workers, the challenges are ten times worse. Many people assume domestic workers are just at home doing housework, how dangerous could it be? But that's simply not the case.

Hasta los trabajadores locales que quedan lesionados o mueren en el trabajo enfrentan enormes dificultades. Pero para los trabajadores migrantes, las dificultades son diez veces peor. Muchos asumen que los trabajadores domésticos solo están en casa haciendo los quehaceres, ¿qué tan peligroso puede ser? Pero ese no es el caso.

Los voluntarios donaron agua, desinfectante y ropa para los trabajadores desplazados en Tai Po. Foto tomada por Kelly Yu. Usada con autorización.

“Queremos que nos devuelvan sus cuerpos para Navidad»

Para las familias musulmanas, el dolor se complica por dificultades culturales y logísticos. Según la tradición islámica el entierro debe darse tan pronto como sea posible tras la muerte, pero muchos cuerpos quedaron tan dañados por el fuego que la identificación ha sido difícil, lo que ha retrasado el proceso.

Los arreglos de transporte y gastos de los funerales, cuya organización puede llevar hasta cuatro semanas, suponen cargas financieras adicionales. Algunas familias están teniendo dificultades para solicitar un financiamiento de emergencia solo para que su ser querido regrese a casa.

El Gobierno de Hong Kong ha anunciado que las familias de los trabajadores migrantes que murieron en el incendio recibirán cerca de 800,000 dólares hongkoneses (128,359 dólares estadounidenses) en compensación total, que incluyen más de 500,000 dólares hongkoneses (64,180 dólares estadounidenses) en compensación legal y 250,000 dólares hongkoneses (32,090 dólares estadounidenses) en asistencia.

Pero Johannie Tong, trabajadora social de la Misión para Trajadores Migrantes, expresó su preocupación por el prolongado proceso de aprobación y cómo llegará el dinero a las familias en el exterior:

We know migrant workers who worked here may be supporting not just one family. They may be supporting extended family, and multiple family members depend on their remittances. So we hope the money will really be able to support the children's education and the daily needs of family members.

Sabemos que los trabajadores migrantes que trabajaban acá pueden estar ayudando a más de una familia. Pueden estar ayudando a una familia extendida, y muchos miembros de una familia pueden depender de sus remesas. Así que esperamos que el dinero realmente pueda pagar la educación de los niños y solventar las necesidades de la familia.

“A muchas familias les preocupa porque quieren los cuerpos antes de Navidad, o tanto pronto como sea posible”, dijo Tong, y agregó que los consulados indonesio y filipino en Hong Kong están trabajando para repatriar los restos de las víctimas del incendio.

Grullas de papel para conmemoración pública de las 160 víctimas del incendio de Wang Fuk Court. Foto tomada por Kelly Yu. Usada con autorización.

Sin tiempo para el duelo

Mientras Hong Kong está de duelo, los trabajadores domésticos han tenido poco tiempo para su duelo. La mayoría ya regresó a trabajar o enfrentaron presión para retomar sus labores tras unos pocos días, pese a haber perdido amigos, pasaportes y pertenencias de la noche a a mañana.

Fita, trabajadora doméstica de 49 años, describió el caos de escapar del fuego. En medio de las sirenas, los escombros y el olor ácido del humo, trató de advertir su empleador de que el edificio se quemaba,  pero su jefe le restó importantes. Dijo a Global Voices:

I heard a lot of sirens. After my employer opened the window, we smelled something burning. I was so panicked because so many people were running, and I was going to cry.

Sonaron muchas sirenas. Después de que el señor abrió la ventana, olimos que algo se quemaba. Entré en pánico porque mucha gente corría, y yo iba a llorar.

Aunque las dos lograron salir, a Fita le preocupaban sus vecinos y otros ayudantes, que no sabían de las llamas porque la alarma no llegó a sonar:

That's what makes me regret… we didn't hear anything. Not even something that could give us some warning. There's something they have to tell us, a dangerous situation, but there’s nothing. Because if so, we could just help others, right?

Eso es lo que me hace lamentarme… no oímos nada. Nada que pudiera servirnos de advertencia. Hay algo que deben decirnos, una situación peligrosa, pero no hay nada. De ser así, hubiéramos podido ayudar a otros, ¿verdad?

La entrevista termina abruptamente pues Fita tuvo que ir rápido a una residencia para ancianos para atender a su anciana empleadora.

Tong, cuya organización ha estado ayudando a cerca de 90 trabajadores domésticos afectados por el incendio, dijo que a muchos los han obligado a volver a trabajar mientras seguían procesando el trauma:

They find it difficult to focus on their work because sometimes they remember what happened in the fire. They're also working hard to pull themselves together because they're still caregivers and they need to help calm the elderly, calm the children that are with them.

Se les hará difícil concentrarse en su trabajo porque a veces recuerdan lo que ocurrió en el incendio. También están trabajando mucho para calmarse porque son cuidadores, y deben ayudar a tranquilizarse a los mayores, ayudar a los niños que están con ellos.

Los defensores piden extensiones de estadía para cuidadores cuyos contratos fueron resueltos tras el incendio. Foto tomada por Kelly Yu. Usada con autorización.

’Doble revés

Vame Mariz Wayas Verador, trabajadora filipina de Wang Fuk Court que salvó a un niño y a su abuela mientras las torres ardían, fue despedida por las dificultades económicas de su empleador.

Vame, madre soltera de cuatro hijos, ahora no tiene adónde ir y se aloja en un refugio que la ha dado la organización de Tong, que explicó:

After her contract was terminated, she was worried about where to stay. And beyond that, whether she can still stay here in Hong Kong for recovery and to look for work.

Después de que le resolvieron el contrato, le preocupaba dónde alojarse. Y, más allá de eso, si aún podría quedarse en Hong Kong para recuperarse y buscar trabajo.

Según las normas vigentes, los empleados domésticos extranjeros deben abandonar Hong Kong en un plazo de dos semanas tras la finalización de su contrato. Tong está ayudando a Vame a conseguir una prórroga de su estancia y espera que el Departamento de Trabajo trate su caso con flexibilidad.

Edwina Antonio de la casa Bethune administra puestos de ayuda en Tai Po. Foto tomada por Kelly Yu. Usada con autorización.

Edwina Antonio, directora ejecutiva del Refugio Casa Bethune para Mujeres Migrantes, que ha estado administrando cabinas de ayuda en el lugar, instó a los empleadores a no abandonar a sus trabajadores durante esta crisis y dijo:

It's a double whammy. They already lost everything. And then they lost their jobs as well. That would really put them in a very difficult situation. Hopefully, employers would understand and let them continue working.

Es un doble revés. Ya lo han perdido todo. Y muchos también han perdido el trabajo. Eso los pondría en una situación muy difícil. Ojalá los empleadores entiendan y les dejen seguir trabajando.

Se necesita ayuda a largo plazo

Antes de Navidad, los sobrevivientes y las familias afectadas estuvieron pidiendo una repatriación más rápida, arreglos para vivienda y acabar con la regla del aviso de dos semanas. Tong explicó:

We understand that in temporary shelters or housing where employers are staying, there may not be enough space for the domestic workers. So some of them have to sleep on the kitchen floor, in spaces that are unsuitable as accommodation.

Entendemos que en los refugios o casas temporales donde se quedan los empleadores, puede no haber espacio para los trabajadores domésticos. Así que algunos han tenido que dormir en el suelo de la cocina, en espacios que no son indicados como alojamiento.

Avril Rodrigues del grupo HELP for Domestic Workers enfatizó que aunque hay necesidades de emergencia inmediatas, la ayuda a largo plazo sigue siendo crucial.

Persisten las preocupaciones sobre las demoras en la compensación, claridad de los contratos de trabajo, reclamos de lesiones personales y seguro médico. Rodrigues dijo:

Right now we don't have a lot of clarity on the legal situation. The quicker the information is passed on to us, the better we know how to act.

En este momento no tenemos mucha claridad sobre la situación legal. Cuanto más rápido se nos pasa la información, más sabemos cómo actuar.

Destacó la importancia de seguir coordinando con el Departamento de Trabajo de Hong Kong y las autoridades de inmigración para garantizar que los trabajadores domésticos afectados por el incendio reciban las protecciones legales que necesitan en las semanas y meses por venir.

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