Dieciséis días de activismo mientras aumentan daños digitales en África

Para Kgomotso Modise, periodista sudafricana que informa sobre juzgados y justicia penal, el acoso en línea se ha convertido en una realidad diaria. “Los insultos son muy sexuales”, explica en entrevista a Global Voices, y señala que sus colegas hombres que expresan opiniones similares nunca enfrentan un maltrato comparable. Sus opiniones se sexualizan y deslegitiman con frecuencia. Cuando publicó contenido que criticaba las matanzas extrajudiciales en su país, la reacción aumentó y se convirtió en transgresión: los troles obtuvieron fotos de su niñez de su cuenta de Facebook y las publicaron junto con amenazas de violencia sexual contra su sobrina, que es menor de edad.

Pero el daño va más allá de periodistas individuales. Los ciberdelitos llegan a ser más del 30% de todos los delitos denunciados en África oriental y occidental, según el Informe de Evaluación de Ciberamenazas de África 2025 de Interpol. Dos tercios de los países africanos miembros encuestados dijeron que los delitos cibernéticos representaron una cuota media y alta de todos los delitos, con estafas en línea, cibersecuestro de datos, riesgos con el correo electrónico de las empresas y sextorsión digital son las amenazas más denunciadas. Las amenazas digitales llegan ahora a usuarios comunes y corrientes, instituciones públicas y servicios esenciales, lo que crea condiciones en las que la intimidación y el contenido perjudicial puede difundirse fácilmente.

En África, Reporteros sin Fronteras ha documentado sostenido acoso y vigilancia en línea que contra mujeres periodistas en África, e indican que el maltrato digital se ha convertido en una barrera emergente para la libertad de prensa. Los 16 días de activismo de  2025 (del 25 de noviembre y el 10 de diciembre) contra la violencia de género llegan en un momento en que los perjuicios en línea da forma a la vida pública tanto como la violencia fuera de línea. Las mujeres que comentan sobre asuntos públicos, trabajan como periodistas o participan en la vida cívica enfrentan cada vez más hostilidad que limita su participación.

Violencia tecnológica como parte de la violencia de género

Cuando empecé con el podcast Digital Dada, quería crear un espacio en el que las mujeres periodistas pudieran hablar abiertamente sobre sus experiencias. Lo que descubrí a través de entrevistas a docenas de colegas es que la violencia en línea es una de las formas más rápidas de daño de género en Kenia y en toda África. Se manifiesta como amenazas, ciberacoso, suplantación, supervisión intrusiva y contenido manipulado diseñado para avergonzar o silenciar a las mujeres.

Cada periodista que he entrevistado ha enfrentado maltrato en línea. Los ataques van desde acoso dirigido a ciberacoso a campañas coordinadas de troleo y ataques por género. Su visibilidad como mujeres en los medios las hace especialmente vulnerables, y convierte su presencia en línea en un lugar frecuente para la hostilidad y la misoginia.

La intensificación es aterradora. ONU Mujeres advierte que lo que empieza pequeño en las pantallas, un mensaje, un comentario o una publicación, puede aumentar hasta ser un torrente de amenazas y violencia en la vida real. Se toman fotos privadas sin consentimiento, se difunden falsedades en apenas segundos, se rastrean lugares y se usan herramientas de inteligencia artificial para hacer deepfakes para avergonzar y silenciar a las mujeres.

He documentado los daños. Una narradora de noticias de televisión contó que empezó a autocensurarse por el temor a la continua victimización. Otra reveló que tuvo que empezar terapia tras pasar por troleo extremo. Otra informó que los ataques fueron más allá, y que se extendieron a su esposo e hijos. Varias periodistas han tomado la difícil decisión de desactivar sus cuentas de medios sociales del todo para salvaguardar su bienestar mental.

Cuando los periodistas se autocensuran, la sociedad pierde. La libertad de información está en riesgo. Estos no son incidentes aislados; son ataques sistemáticos diseñados para presionar a las mujeres a salir del discurso público.

Voces de la cumbre de Luanda

La seguridad digital tuvo protagonismo en la reciente Cumbre de la Unión Africana-Unión Europea en Luanda, Zambia. En una entrevista durante la reunión, la embajadora Liberata Mulamula, enviada especial de la presidenta de la Comisión de la Unión Africana para Mujeres, Paz y Seguridad, describió la violencia digital como una nueva amenaza para la paz y la seguridad, e indicó que los espacios en línea pueden ser especialmente duros para las mujeres con puestos de liderazgo. Habló abiertamente sobre las presiones emocionales causadas por el maltrato persistente, y alentó a las mujeres a seguir visibles en línea. Y afirmó: “hemos movilizado a las mujeres para que usen los medios y no les teman, porque nuestras voces deben escucharse”. Agregó que la Unión Africana ha creado una red de mujeres profesionales de los medios para contrarrestar la información equivocada y ayudar a las sobrevivientes de daños en línea.

También señaló que la Unión Africana ha adoptado su primera convención para poner fin a la violencia contra mujeres y niños. Dijo que al ponerse en práctica, debe enfatizarse la ciberseguridad, y señaló que el Foro de Mujeres, Paz y Seguridad de la Unión Africana, desarrollado el 8 y 10 de diciembre en Túnez, trataría sobre violencia digital directamente.

Henriette Geiger, embajadora de la Unión Europea en Kenia y representante permanente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y ONU Habitat, destacó que se necesita una ciberseguridad más fuerte a medida que los países digitalizan los servicios esenciales. Dijo que la Unión Europea y Kenia han iniciado un diálogo de adecuación de datos para alinear las normas de protección de datos de Kenia con las de la Unión Europea. Agregó que si se logra, Kenia podría convertirse en un centro digital confiable para procesar datos delicados de manera segura. Juntos, los comentarios mostraron un reconocimiento compartido de que espacios digitales seguros son esenciales para la participación y la igualdad de la mujer, y el futuro de cooperación digital entre África y Europa.

Por qué está creciendo la crisis y qué debe cambiar

La rápida expansión de acceso de internet ha aumentado la exposición de contenido perjudicial. La Interpol advierte que las amenazas en línea ahora apuntan a usuarios comunes y corrientes e instituciones públicas, con lo que es difícil controlar la narrativa perjudicial. Los informes locales muestran tendencias similares. Un reciente informa en Kenia encontró que muchas kenianas se han retirado de las plataformas digitales tras sufrir acoso vinculado a debates políticos y sociales. Las sobrevivientes han informado haberse sentido inseguras, incluso fuera de línea, y han señalado que el maltrato digital suele seguirlas hasta en su casa. Las mujeres que buscan cargos políticos enfrentan las mismas presiones. Un informe de la Fundación Westminster para la Democracia halló que las candidatas enfrentan suplantación, doxeo, acoso en línea y manipulación de imágenes con la finalidad de disuadirlas de entrar a la vida pública.

Los sistemas de denuncia débiles y una inconsistente aplicación de las políticas se suman al problema. Aunque Kenia tiene leyes de protección de datos y de ciberdelincuencia, muchas sobrevivientes no reciben ayuda oportuna, y esa es la norma en la mayoría de los países africanos. Las plataformas suelen eliminar el contenido perjudicial lentamente, y los caminos para denuncias claras siguen limitadas. Estas brechas permiten que la violencia en línea se esparza cuanto más servicios pasan a estar en línea.

Para mejorar la ciberseguridad se necesitan servicios de apoyo más fuertes, mejor respuesta de las plataformas y mecanismos más claros para denunciar incidentes. Los programas de alfabetización digital pueden ayudar a los usuarios a entender prácticas más seguridad, sobre todo en comunidades rurales y de bajos ingresos. Las plataformas deben fortalecer sus herramientas para identificar el maltrato y responder más efectivamente. Los marcos de trabajo de las políticas en la mayoría de países africanos dan bases, pero se necesita una aplicación consistente y recursos adecuados. La cooperación regional también puede sustentar mejores parámetros de ciberseguridad y conocimiento compartido de amenazas emergentes.

Los 16 Días de Activismo de fines de 2o25 pusieron de manifiesto la necesidad de reconocer la violencia digital como violencia real, y recordar al público que no hay excusas para el maltrato en línea.

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