Cineasta keniana Emily Nderitu muestra cómo hablar sobre el cambio climático en África

Emily Wanjiru Nderitu, posing for a picture, during the COP30 Climate Conference in Belém, Brazil, in November 2025.

Emily Wanjiru Nderitu, posa durante la Conferencia sobre el Clima COP30 celebrada en Belém, Brasil, noviembre de 2025. Foto de Seth Onyango, Bird Story Agency. Usada con autorización.

Esta historia se publicó originalmente en Bird Story Agency el 13 de noviembre de 2025. Publicamos una versión revisada como parte de un acuerdo para compartir contenido.

Todos los pueblos de África tienen una historia sobre la lluvia. Algunas son oraciones, otras son advertencias, pero todas son recuerdos de lo que la tierra daba libremente antes y ya no da. La carrera de Emily Wanja Nderitu se ha basado en ayudar a que esas historias se incorporen al debate mundial sobre el clima, de una manera con la que los africanos puedan identificarse. Nderitu forma parte de un contingente vital y creciente de jóvenes africanos impulsores del cambio que se aseguran de que las narrativas del continente no se pasen por alto en el discurso global. Su arma: el cine.

El aire húmedo de la Amazonía se cierne pesadamente mientras el crepúsculo se asienta en la extensa ciudad de Belem, Brasil, durante la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas 2025 (COP30), a un mundo de distancia del calor conocido de su nativa Kenia.

Pero para Emily Wanja Nderitu, el entorno se siente familiar de otra manera: es la primera línea de la lucha por el cambio climático, un lugar en el que las historias locales deben contarse si se debe lograr justicia.

Nderitu, que trabaja en Doc Society, organización global que ayuda a narradores independientes, cree que la narrativa del clima de África debe recuperarse desde los márgenes.

“La COP no es un acontecimiento. El clima no es un acontecimiento”, dijo con la tranquila confianza de alguien que ha pasado años viendo que los titulares se difuminan más rápido de lo que acaban las sequías.

En los atestados salones del centro de la conferencia en el que se negocia la diplomacia del clima global, se suelen hacer promesas, y casi con la misma frecuencia se rompen.

Cambiar cómo habla el mundo sobre la crisis del planeta

Desde hace casi diez años, Nderitu ha estado tratando de cambiar cómo habla el mundo sobre la crisis del planeta y examinando quién cuenta esa historia.

Como productora de impacto en Doc Society, trabaja tras bambalinas para conectar a cineastas, activistas e instituciones culturales en toda África para ayudarlos a generar historias que no solo agitan emociones, sino que muevan políticas, cambien el poder y se queden en las comunidades después de que las cámaras se apaguen.

Su trabajo gira en torno a dos iniciativas: la Unidad de Historia de la Democracia y los Laboratorios de Historia Climática, ambos diseñados para fusionar arte, ciencia y política:

We bring together storytellers, scientists, and policymakers to ask: what are the stories we need right now, in this place? And how do we make sure those stories live beyond the screen — that they create real impact?

Reunimos a narradores, científicos y legisladores para preguntar: ¿cuáles son las historias que necesitamos ahora, aquí? ¿Y cómo nos aseguramos de que estas historias vivan más allá de la pantalla, de que creen impacto verdadero?

Es un planteamiento no convencional en un mundo que suele tratar la comunicación climática como un asunto técnico. Pero la visión de Nderitu es profundamente humana y africana sin remordimientos.

Entró en el rubro en 2016 como productora de impacto de Thank You for the Rain, galardonado documental que seguía al granjero keniano Kisilu Musya a medida que se transformaba de un agricultor con dificultades a alguien que hacía campaña por el clima. Recordó:

That film changed me. It made me realise storytelling could be the missing piece… the bridge between lived experience and global policy.

Esa película me cambió. Me hizo darme cuenta de que contar historias podía ser la pieza que faltaba… el puente entre la experiencia vivida y la política global.

Desde entonces, ha trabajado con cineastas en todo el continente para destacar lo que llama la sabiduría en lo cotidiano.

In Africa, we don’t always say ‘climate change.’ We talk about delayed rains, the cows, and the crops. Climate is part of our daily conversation… part of who we are.

En África, no siempre hablamos de «cambio climático». Hablamos de lluvias tardías, de vacas y cosechas. El clima forma parte de nuestras conversaciones cotidianas… forma parte de lo que somos.

El arma secreta de África en la lucha climática

Dice que esa intimidad con la tierra es el arma secreta de África en la lucha climática, pero el mundo casi nunca escucha, y dijo:

Nature is not out there; it’s intertwined with how we live, how we farm, how we pray. Our rituals, our seasons, our songs — they all tell you how deeply connected we are.

La naturaleza no está por ahí, está entrelazada con cómo vivimos,  cómo cultivamos la tierra y cómo rezamos. Nuestros rituales, nuestras estaciones, nuestros cantos, te dicen lo profundamente conectados que estamos.

Para Nderitu, la tarea no es romantizar el conocimiento ancestral, sino modernizar cómo se valora.

We have generations of wisdom on how to adapt — on when to plant, how to share water, how to rebuild after loss. But when global platforms talk about ‘solutions,’ they often ignore that. They speak science; we speak survival.

Tenemos generaciones de sabiduría sobre cómo adaptarnos: cuándo sembrar, cómo compartir el agua, cómo reconstruir después de una pérdida. Pero cuando las plataformas globales hablan de «soluciones», a menudo ignoran eso. Hablan de ciencia; nosotros hablamos de sobrevivencia.

Cree que las voces africanas deben dar forma a la narrativa climática, no solo como testigos sino como estrategas, y explicó:

We need to tell our stories in our own way — through our realities, our languages, our humour, even our pain. And then we need to show the world what our vision for the future actually looks like.

Tenemos que contar nuestras historias a nuestra manera, a través de las realidades, nuestros idiomas. nuestro humor, y hasta nuestro dolor. Y luego tenemos que mostrarle al mundo que cómo es nuestra visión para el futuro.

Esa convicción impulsa a los Laboratorios de Historia Climática que ayuda a gestionar en todo el continente. Los laboratorios son parte incubadora creativa, y parte experimento que genera movimiento, y reúnen a todos, desde científicos a poetas y jefes locales. “Tratamos las historias como organismos vivos”, explicó Nderitu.

El impacto no tiene que ser tendencia. Solo tiene que funcionar

Recuerda momentos en los que las narraciones ya lideraron el cambio. La proyección de una película sobre derechos de la tierra en Kenia impulsaron a un distrito, que a su vez llevó a los líderes locales a revisar una política de agua obsoleta. En Sudáfrica, un proyecto fotográfico comunitario sobre la sequía inspiró un nuevo programa de jardines escolares. Ninguno llegó a los titulares internacionales, pero son importantes.

«El impacto no tiene que ser tendencia. Solo tiene que funcionar», dijo.

Esa callada filosofía la aparta del ruido que rodea las conversaciones del clima, sobre todo el caos de las reuniones funcionales de la COP.

I respect the ambition, but if all we do is talk here, we’re missing the point. The real work begins after COP — in the fields, in the films, in the small rooms where people decide what to do next.

Respeto la ambición, pero si todo lo que hacemos acá es hablar, no estamos abordando el asunto. El verdadero trabajo empieza después de la COP, en el campo, en las películas, en las pequeñas habitaciones donde se decide qué hacer después.

Por todas sus promesas, la principal cumbre del clima del mundo aún debe equiparar la urgencia que sienten lugares como Machakos, KilifiKaramoja, donde la línea entre sobrevivencia y pérdida la traza la siguiente lluvia.

Pero Nderitu sigue siendo optimista, su optimismo es contagioso, y afirma:

We’re not short of knowledge or courage in Africa. We’re short of recognition. Storytelling can fix that. It can close the gap between visibility and value.

No nos faltan conocimiento ni valor en África. Nos falta reconocimiento. Contar historias puede arreglar eso. Puede cerrar la brecha entre visibilidad y valor.

En la COP30, ella y sus colegas buscaron una nueva clase de diplomacia climática, que no empieza con ataques, sino con verdad. Prevén un mundo en el que las historias locales den forma a las prioridades globales, donde la memoria de una abuela de sequías antiguas se trata con el mismo respeto que al modelo del futuro de un científico.

“Si quieres cambiar cómo piensa la gente, hay que cambiar lo que cree”, dijo. “Y creer empieza con una historia”.

En una conferencia dominada por números, el arma elegida de Nderitu —empatía— se siente casi radical. Pero en su mundo, también es la herramienta disponible más pragmática. Insiste en que las historias pueden hacer que a la gente le importe. Y la gente a quien le importa, actúa.

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