Cultura pop japonesa es sexualmente explícita, pero la educación sexual es deficiente

Adult magazines are displayed outside a bookstore in Tokyo, Japan. Photo taken by Jo Carter. Used with permission.

Revistas para adultos en una librería en Tokio, Japón. Foto tomada por Jo Carter. Usada con autorización.

Sexualizadas imágenes de cuerpos de mujer saturan los espacios públicos de Japón —desde cubiertas de revistas a tiendas de abarrotes hasta carteles en las calles de la ciudad— y están muy normalizadas.

En octubre de 2025, una petición en Change.org, “Protege el futuro de nuestros niños — Dile no a las revistas sexuales explícitas en las tiendas tiendas de abarrotes” recolectó más de 5000 firmas. La petición buscaba instar a las tiendas a retirar revistas para adultos y proteger a los menores, y sostenía que el contenido explícito es una forma de acoso sexual y afectará adversamente a los niños al establecer su personalidad.

En ese mismo tiempo, la escritora Emi S. reflexionaba en su blog en Medium:

When I was a child, I remember seeing billboards with women’s faces and prices displayed beside them. And yet, I don’t recall feeling any discomfort at the time. Because it was simply there — treated as something normal.

Cuando era niña, recuerdo haber visto carteles con caras de mujeres que mostraban precios. Y aún así, no recuerdo haber sentido incomodidad en ese momento. Porque que estaba ahí, considerado algo normal.

Emi S planteó un punto importante con respecto a cosificar a la mujer en la cultura popular japonesa. Muchas mujeres aceptan las imágenes sexualizadas como si fueran normales, al punto que no cuestionan esa norma, y cuando expresan incomodidad, se desestiman sus voces como si estuvieran exagerando.

Imágenes sexuales y cultura popular japonesa

¿De dónde viene esa norma? El auge de los medios y la cultura popular de la posguerra de Japón creó un ecosistema visual en el que florecieron el manga, el anime y las revistas impresas. El modelo de tiendas de abarrotes que surgió en las décadas de 1980 y 1990 hizo que las revistas —incluidas las publicaciones pornográficas— estuvieran accesibles en la vida cotidiana.

Según una encuesta de 1989 citada por Nippon.com, el 92.3% de las tiendas de abarrotes vendía revistas pornográficas. Luego, el auge de la estética moe en anime y manga difuminó más la línea entre entretenimiento y erotismo. Esto es particularmente cierto en el auge del contenido de “sexualización infantil”, cuando se sexualiza a personajes de mujeres jóvenes o de aspecto joven.

El lucro ha sido el principal motor del mercado erótico, las revistas para adultos han significado un ingresos sostenido para muchas tiendas. Antes de las Olimpiadas de Tokio 2020 y los Juegos Paralímpicos, las principales cadenas de tiendas de abarrotes de Japón —7-Eleven, Lawson y FamilyMart— anunciaron que dejarían de vender revistas para adultos en todo el país. La decisión, enmarcada como un esfuerzo para hacer que las tiendas sean «más cómodas para mujeres y niños” y “evitar dañar la imagen de Japón entre turistas”, fue un significativo cambio simbólico.

En línea, la medida generó reacciones diversas. Quienes están a favor la acogieron como un avance muy esperado hacia la sensibilidad de género en espacios públicos. Sin embargo, los críticos lo vieron como una representación, dijeron que Japón actuó solo cuando apareció la vigilancia extranjera. El usuario @asitafukukazen escribió en X en reacción al cambio en 2019:

今まで散々女性が苦言を呈しても動かなかったのに、客が来れば国主導でホイホイ動く。女性軽視の社会なのは歴然。

Las mujeres han estado quejándose durante años, pero nada cambió hasta las Olimpiadas. Esto muestra lo poco que este país valora la voz de las mujeres.

Aunque las imágenes sexuales son cada vez menos visibles en las principales tiendas de abarrotes, siguen siendo importantes en los espacios de la cultura popular japonesa y los espacios públicos. En los años recientes, han surgido preocupaciones sobre publicidad sexualmente sugestiva aparecida en sitios web que no son para adultos, y sobre la exposición de niños a contenido sexualizado en juegos, manga y otros medios subculturales.

Los llamados a más restricciones, como control de zona y edad para acceder a contenido sexual en línea y fuera de línea, han resultado muchas veces en fuertes críticas que sostienen que esas intervenciones equivalen a censura.

El sexo sigue siendo tabú en la escuela y la sociedad

El debate sobre libertad de expresión y libertad de cosificación en torno al despliegue público de imágenes eróticas y sexuales ha existido desde hace años sin llegar a un consenso.

Mientras la sexualización sigue siendo un lugar común, faltan debates educativos en torno a sexualidad y consentimiento en el sistema educativo de Japón. Actualmente, las aulas japonesas siguen considerando el sexo como un asunto de reproducción biológica. Las clases de educación sexual se suelen separar por género: las chichas aprenden sobre menstruación y los muchachos asisten a clases de salud general o deportes. Hay debates mínimos sobre sobre sexualidad, como consentimiento sexual, sexo seguro, relaciones saludables y orientación sexual.

Este currículo separado por género refuerza la idea de que el conocimiento sexual es algo de género, privado, vergonzoso y hasta innecesaria. Como lo explica el bloguero Musashi en Medium:

Japanese sexual education tends to reinforce old norms and stereotypes regarding gender roles. […] The narrative often emphasizes the differences between genders and underscores that men and women are to fulfill distinct roles.

La educación sexual japonesa tiende a reforzar viejas normas y estereotipos sobre roles de género. […] La narrativa suele enfatizar las diferencias entre géneros y destaca que hombres y mujeres deben cumplir roles distintos.

Como resultado, incluso hoy, algunos japoneses aún consideran la menstruación como una vergüenza privada en vez de un asunto de salud pública, como lo planteó la legisladora Ayaka Yoshida.

El 1 de septiembre de 2025, Change,org presentó una petición a nivel nacional llamada “Abolir las restrictivas guías del Ministerio de Educación sobre educación sexual: Por una educación sexual realista e inclusiva en Japón”, y pidió eliminar las restrictivas pautas del Ministerio de Educación o la llamada “cláusula Hadome” (はどめ規定), que sugiere que el debate sobre sexualidad en el aula no debe abarcar el “proceso que lleva a la fertilización” y el “camino al embarazo”. La autoridad sostiene que las pautas dan a las escuelas autoridad para determinar la extensión de sus cursos de educación sexual.

Sin embargo, los organizadores de la campaña exigen reemplazar las pautas con una postura clara de que todos los niños deben tener acceso a una educación sexual correcta e integral. A fines de diciembre de 2025, más de 41,500 personas habían firmado la petición.

Ciertamente, una sociedad en la que las imágenes sexuales se han convertido en parte de las exigencias de la vida diaria exige una educación sexual integral para dejar de lado los estereotipos de género y sexuales. Como sugieren estudios en psicología de medios, la reiterada exposición a contenido de cosificación sexual puede dar forma a ideas de roles de género y relaciones en los espectadores.

En Japón, bromas sexuales casuales, comentarios sobre el físico y suposiciones sobre el comportamiento de la mujer se ven con frecuencia en centros de trabajo y escuelas. Entre los adolescentes, encuentros frecuentes con contenido erotizado en espacios públicos pueden enfriar la sensibilidad hacia lo que constituye comportamiento respetuoso o inapropiado, que refuerza estereotipos y hasta normaliza el acoso sexual y los comentarios para avergonzar  los cuerpos desde muy temprana edad.

Esos daños se ven con frecuencia. Por ejemplo, una muchacha de 14 años se quejó en un foro en línea de que los muchachos comentaban sobre su pecho, y preguntó, “¿no te avergüenza tener senos tan grandes?”, y que hasta los maestros le miraban el pecho antes que la cara. Sus publicaciones recibieron muchos comentarios de sus compañeros, y también bromas sexuales de los varones.

En un ambiente así, es más probable que las mujeres se conviertan en objeto ellas mismas, que vean el atractivo sexual como una medida primaria de su valor.

El reto de Japón es reconciliar el deseo de preservar la expresión creativa y erótico con la necesidad de garantizar que los espacios públicos respeten las diferencias entre las personas. El primer paso es empezar a presentar un currículo de educación sexual más abierto, integral y diverso.

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