
Selva tropical cera de Sibiti, Departmento de Lekoumou , Republica del Congo. Imagen de Wikimedia Commons(CC BY-SA 4.0.Deed).
La región central de África, también conocida como la cuenca del Congo, es la mayor selva tropical del continente, sus 300 millones de hectáreas la convierten en la segunda mayor selva tropical del mundo después de la selva amazónica. Alberga a muchos pueblos indígenas cuyos nombres varían dependiendo del país o de la subregión que habitan. Muchas de estas poblaciones dependen de los productos de la selva para mantener su estilo de vida tradicional.
Algunos de estos grupos indígenas que ocupan las selvas de países como República Democrática del Congo, Gabón, Angola, Ruanda y República del Congo no han estado en contacto directo con los extranjeros, sino que lo han hecho a través de bantúes (grupo etnolingüístico de 350 millones de personas que ocupa partes de África subsahariana) o de otras comunidades que viven en pueblos que bordean los bosques. Otros grupos indígenas viven en las selvas, pero trabajan en los pueblos o cerca de ahí, y después del trabajo vuelven a la selva.
Los grupos indígenas inicialmente recibieron el nombre de «pigmeos» a fines del siglo XIX. Este nombre ha sido prohibido por el Gobierno de República del Congo, que considera que el nombre «pigmeo» es peyorativo y que tiene una connotación negativa y degradante hacia los primeros ocupantes de la subregión.
En entrevista con Global Voices, la ONG Association pour le Respect des Peuples Authoctones, du Développement Durable et des Droits de l'homme (APRA2DH) declaró que, si bien las familias indígenas por lo general viven en las selvas o en las zonas aledañas, su estilo de vida se ve amenazado. República del Congo ha concedido licencias de explotación forestal a algunos chinos que han acelerado el proceso de deforestación y, según una investigación de Mongabay, esta situación está poniendo en riesgo las tradiciones y el estilo de vida de estos grupos.
Tras el trabajo de extracción, deforestación, expansión agraria, explotación forestal ilegal, junto con otras actividades en las zonas forestales del Congo, la selva está disminuyendo, por lo que el hábitat de los pueblos indígenas se está reduciendo.
La reducción de las zonas también ha quitado a los pueblos indígenas la posibilidad de utilizar su conocimiento tradicional para proteger el ambiente, lo que lleva a empeorar el daño causado a la selva. Sus habilidades se ven frustradas al enfrentarse con la producción y extracción megaindustrializada, sobre todo en los últimos tiempos.
En Congo, al igual que en otros países africanos, las relaciones con China están en su nivel más alto, llevados a este punto por una serie de proyectos conocidos como Iniciativa de la Franja y la Ruta, es decir, el plan de conectividad e inversión internacional de Pekín a gran escala. China ha hecho grandes avances en cooperación diplomática, minería, inversiones, construcciones y varios otros rubros en África. Es difícil estimar cuántos proyectos o inversiones ha iniciado China en República del Congo, pero la presencia de China en este país de 6,2 millones de habitantes data de la época en que la mayoría de los países africanos comenzaban a ganar independencia.
China en la República del Congo
Con una relación que se remonta a comienzos de la década de 1960, China se ha convertido en uno de los socios diplomáticos y económicos principales de República del Congo. Según el ministro de Asuntos Exteriores de Congo, Jean-Claude Gakosso, el comercio entre ambos países alcanzó 6570 millones de dólares en 2023.
En Congo Brazzaville, las compañías chinas tienen un interés particular en la agricultura, minerales, madera y también en tecnología digital.
Sin embargo, los grupo de derechos civiles de la región han lamentado la falta de regulaciones o medidas se seguridad del Gobierno del Congo para proteger a los lugareños, según señaló Blanchard Cherotti Mavoungou en entrevista para RFI. Agregó que las compañías no suelen tener supervisión ni regulación, lo que lleva a que las consecuencias para los grupos indígenas sean negativas, ya que algunos han sido expulsados de sus propias tierras.
Las cooperativas creadas por bantús y otros socios, incluidos ciudadanos chinos, han podido dar trabajo a la población indígena de este país, que las ayudó a ganarse la vida mientras su modo de vida tradicional desaparece. Sin embargo, en algunos niveles, los pueblos indígenas continúan siendo ciudadanos de segunda clase y reciben el trato de esclavos o incluso “mascotas”.
No es común leer en los medios de China cómo estas compañías chinas reconcilian sus intereses con los de los pueblos indígenas en África. El 9 de septiembre, los medios de Congo informaron que una importante figura local en Bolomba, en la provincia del Ecuador, le pidió al Gobierno de Congo que confiscara más de 3000 metros cúbicos de madera de dos compañías chinas porque habían sido taladas sin autorización de explotación forestal.
Una de las compañías chinas involucradas es la explotación forestal es Wanpong Group (万蓬集团). La imagen principal del sitio web de la compañía dice:“Wanpong es la compañía china que mejor conoce África”.
Miel y otros productos naturales
Si bien algunos pueblos indígenas han accedido a dejar la selva para vivir en ciudades o en pueblos aledaños, estos primeros ocupantes son reacios a las prácticas que no corresponden a su modo de vida tradicional y que ponen en tensión a sus familias en el monte.
La división de tareas entre los pueblos indígenas significa que, tradicionalmente, los hombres y los niños se dedican a labores activas como colectar miel e ir a cazar, mientras que las mujeres se dedican a recolectar y transportar los productos conseguidos.
En lo últimos años, ha surgido un movimiento inusual entre las comunidades de los grupos indígenas del Congo, concretamente su vuelta a las profundidades de la selva. Mientras China acaba de invertir en la industrialización de la producción de miel, el Gobierno de Congo recibe esta iniciativa con brazos abiertos, que, sin lugar a dudas, según los Gobiernos de China y Congo, traerá divisas a los fondos del Estado, a pesar de que las cifras esperadas no sean claras.
Un comunicado de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores chino en Congo dice que China donó suministros a las cooperativas de miel locales y que reforzará la cooperación con Congo para reducir la pobreza e incrementar los beneficios agrícolas, y desarrollo sostenible en el futuro. Sin embargo, no hubo mención sobre cómo se llevaría a cabo el proyecto, teniendo en cuenta los derechos y los intereses de las poblaciones indígenas locales.
Si bien la miel continúa siendo un elemento esencial en las vidas de las familias indígenas y, al mismo tiempo, sigue siendo un producto exportable muy apreciado por consumidores locales y extranjeros, los defensores de los derechos de los pueblos indígenas lo ven más bien como una manera de desplazar a los pueblos indígenas de sus hábitats y de erradicar su conocimiento sobre la colecta de miel de los árboles de la selva.
Maixent Animba Emeka, miembro del Foro para Gobernanza y Derechos y Humanos y defensor de las familias autóctonas, dijo en una entrevista para RFI:
Honey is one of the primary sources of protein for indigenous peoples and one of the economic sources for them. But, they exploit it rationally, in reasonable and sustainable quantities.
La miel es una de las fuentes primarias de proteínas de los grupos indígenas y una de sus fuentes de ingreso. Pero ellos lo explotan racionalmente y en cantidades sostenibles y razonables.
También dijo que, cuando se usan sistemas de cosecha industrial, se puede generar escasez en la selva y, por lo tanto, afecta el sustento de los grupos indígenas y los hunde más en la pobreza.
Emeka dijo que los autóctonos son conocidos por sus ténicas tradicionales para trepar árboles altos y para atrapar a las abejas con humos no tóxicos antes de extraer la miel, por lo que teme que esta práctica pueda desaparecer.
Descontento de los grupos de derechos humanos
Las ONG locales, disconformes con la apertura del Gobierno congolés con los operadores chinos, han afirmado que algunas empresas chinas no respetan el ambiente ni los derechos de los pueblos indígenas.
Blanchard Cherotti Mavoungou, presidente de ARPA2DH, advierte:
Indigenous populations do not benefit from the agreements signed between Congo and various partners, including China. On the contrary, if these companies come, they are in complicity with certain authorities, such as in the mining sector. These companies do not carry out environmental and social impact studies. Indigenous populations are not taken into account.
Las poblaciones indígenas no se benefician de los acuerdos firmados entre Congo y varios de sus asociados, incluida China. Por el contrario, si estas compañías vienen es porque están en complicidad con algunas autoridades, como las del sector minero. Estas compañías no hacen estudios ambientales ni sociales. No se tiene en cuenta a los pueblos indígenas.
El líder del grupo de derechos cree que no se respeta lo que está escrito en las especificaciones porque no se hace un seguimiento. «Nuestras poblaciones indígenas quedan al margen, y no se ven beneficiadas por las relaciones entre China y el Gobierno de Congo», continuó.
Es por esto que los nativos deciden refugiarse en las selvas. Sin embargo, son los primeros protectores de las selvas por sus conocimientos tradicionales contra el cambio climático. Tampoco se compensa a los nativos, que deben huir de sus tierras y de sus hogares, como es el caso del norte de Congo, por ejemplo, donde se ahuyenta a los nativos para extraer oro.






