
Manifestantes rohinyás exigen cambios en Myanmar durante la cumbre del G20 en Brisbane, Australia. Imagen vía Flickr de Andrew Mercer (CC BY-NC-SA 2.0).
La desinformación sobre los refugiados rohinyás suele originarse en Myanmar y Bangladesh, para luego extenderse a través de las fronteras y moldear la opinión pública en todo el sur de Asia. Imágenes y videos de los campamentos de refugiados en Bangladesh se reutilizan en discursos antiinmigrantes contra los rohinyás, refugiados musulmanes apátridas, que se han visto obligados a huir de Myanmar debido al genocidio y la opresión que sufren.
Desde 2017, algunos han utilizado narrativas falsas para sugerir que los rohinyás que huyen a Bangladesh del genocidio en Myanmar son evidencia de la infiltración bangladesí en India, lo que a su vez justifica la hostilidad hacia los refugiados rohinyás en territorio indio.
Entre 2017 y 2025, las propias organizaciones indias de verificación de datos desmintieron casos de desinformación contra los rohinyás que circulaban en los espacios digitales de India. Sin embargo, los prejuicios persisten con fuerza, a menudo con consecuencias desastrosas.
En mayo de 2018, un video profundamente perturbador se hizo viral en WhatsApp y Facebook, que decía mostrar a musulmanes rohinyás que mataban y devoraban a hindúes, lo que generó pánico generalizado. Los verificadores de datos descubrieron múltiples inconsistencias en este video, y revelaron que se trataba de una completa falsificación.
Otro ejemplo atroz surgió en diciembre de 2018: un sitio web de noticias falsas publicó un informe con fotografías espeluznantes que afirmaban que los rohinyás en Mewat, Haryana, estaban matando a hindúes y devorando su carne, narrativa que apelaba a miedos primitivos y prejuicios ancestrales. Sin embargo, los investigadores de Alt News revelaron que las fotografías en realidad mostraban una ceremonia tradicional tibetana de entierro en el cielo.
A mediados de 2019, fue testigo de una peligrosa ola de desinformación cuando mensajes que inundaron los grupos de WhatsApp en Madhya Pradesh, India, afirmaban que entre 500 y 2000 musulmanes rohinyás armados estaban llegando en diferentes grupos para secuestrar adolescentes a la salida de las escuelas. La investigación de Alt News reveló que la fotografía en realidad mostraba el arresto de miembros de una red de trata de personas. Estos rumores sobre secuestros de niños ya han provocado más de 30 linchamientos en India entre 2017 y 2019.
En mayo de 2020, circuló ampliamente un video que mostraba a varios hombres que golpeaban brutalmente a otros dos, con afirmaciones de que musulmanes rohinyás en Bengala Occidental estaban agrediendo a hindúes. El video, en realidad, data de marzo de 2019 y proviene de Bangladesh, sin tener relación alguna con los refugiados rohinyás. Estas imágenes exacerbaron la tensión entre comunidades sin ningún fundamento real.
Estos casos ya han puesto de manifiesto cómo el debate contra los inmigrante en los espacios en línea de India presenta un peligro para la identidad rohinyá a través de la desinformación sistemática.
Causas fundamentales de las narrativas contra los inmigrantes
Aproximadamente 40,000 refugiados rohinyás han buscado refugio en India desde que huyeron del genocidio perpetrado por el Ejército de Myanmar en 2017. Desde entonces, han enfrentado una hostilidad cada vez mayor, amplificada a través de las redes sociales. Se difunden constantemente narrativas falsas que presentan a los refugiados rohinyás como delincuentes involucrados en robos, actos de violencia y diversas actividades ilegales.
Se les describe frecuentemente como agentes de la «yihad demográfica», teoría conspirativa que postula una infiltración musulmana organizada diseñada para alterar la composición demográfica religiosa de India, con afirmaciones exageradas como que “50 millones de inmigrantes bangladesíes y rohinyás viven ilegalmente en India”.
La fusión de los términos «bangladesí» y «rohinyá» que utiliza esta narrativa de pánico demográfico niega simultáneamente el verdadero origen de los rohinyás en Myanmar y los vincula a las preocupaciones que existen en India desde hace décadas sobre la inmigración ilegal de bangladesíes.
Un análisis de más de veinte informes verificados sobre historias contra los rohinyás revela patrones sistemáticos en cómo se construyen, difunden y utilizan como un arma las narrativas falsas contra la población rohinyá apátrida, y cómo el panorama sociopolítico y tecnológico particular de India la convierte en un terreno especialmente fértil para este tipo de desinformación.
Las verificaciones de datos realizadas entre 2017 y 2025 ponen de manifiesto que la denominación “rohinyás bangladesíes” se ha convertido en un arma fundamental de la narrativa contra los inmigrantes a través de campañas sistemáticas de desinformación en el ámbito digital de India.
En India, las declaraciones públicas de funcionarios gubernamentales que califican a los rohinyás de inmigrantes ilegales dan legitimidad oficial a la desinformación difundida en las redes sociales. En particular, tras la ley de enmienda ciudadana de 2019, que excluyó específicamente a los musulmanes de la protección que ofrecía al mismo tiempo que otorgaba la ciudadanía a otras minorías perseguidas de países vecinos, y creó incentivos políticos para presentar a los refugiados rohinyás como una amenaza en lugar de como víctimas que merecen protección.
El preexistente sentimiento contra los musulmanes en India, amplificado por poderosos movimientos políticos nacionalistas hindúes, crea periódicamente una audiencia receptiva a las afirmaciones negativas sobre los refugiados musulmanes. Este sentir se ha cultivado sistemáticamente en los espacios digitales del país, particularmente tras el auge del nacionalismo hindú como fuerza política dominante.
Durante la pandemia de COVID-19, las falsas acusaciones sobre un supuesto “yihad del coronavirus” culpaban a los musulmanes de propagar deliberadamente el virus, lo que dio lugar a ataques contra vendedores ambulantes de verduras musulmanes y una discriminación generalizada a pesar de que no había pruebas.
La identidad religiosa de los musulmanes rohinyás los convierte en objeto de sospecha colectiva bajo la doctrina del terrorismo islámico, independientemente de sus creencias, prácticas o posiciones políticas reales.
Causas fundamentales de la amplificación de la retórica contra los inmigrantes
Por que surge con tanta frecuencia la etiqueta «rohinya bangladesí?
Un estudio reciente analiza cómo las narrativas contra los migrantes dirigidas a los migrantes rohinyás a través de las fronteras desde Myanmar hasta Bangladesh, India y otros países, transforman el sufrimiento humano en una ficción sociopolítica.
Lo que es más significativo, este estudio clasifica más de 20 informes verificados sobre desinformación contra los inmigrante que han circulado ampliamente en las redes sociales indias e incluso en algunos medios.
Este análisis reveló que la etiqueta de «bangladesíes rohinyás» se ha convertido en un arma fundamental en la narrativa antiinmigrantes a través de campañas sistemáticas de desinformación. Esta narrativa fusiona el sentir contra el inmigrante, la retórica contra los musulmanes y el discurso de odio dirigido contra los bangladesíes en un discurso excluyente unificado.
La fusión de los términos “rohinyás bangladesíes” sirve de base para un discurso antibangladesí más amplio en India, al tiempo que niega a los refugiados rohinyás el reconocimiento de su origen en Myanmar.
Esta identidad fusionada reforzó los patrones de desinformación, comenzando con la etiqueta de «rohinyás bangladesíes», que tal vez transforma a unos 40,000 refugiados en una invasión imaginaria de 50 millones de inmigrantes ilegales que, aparentemente están desbordando las fronteras y los sistemas sociales de India.
Al mismo tiempo, presenta la migración de «bangladesíes ilegales» como la intersección con la identidad de los «musulmanes rohinyás» en narrativas de infiltración ilegal organizada, conspiración demográfica y amenazas a la seguridad nacional.
Esta ansiedad demográfica funciona como un poderoso factor motivador en el discurso político nacionalista hindú, que presenta constantemente el crecimiento de la población musulmana como una amenaza existencial para la condición de mayoría hindú, a pesar de que los datos demográficos muestran que las tasas de crecimiento musulmán están disminuyendo y las proyecciones que indican que no existe ningún escenario probable en el que los musulmanes se conviertan en mayoría en India.
A pesar de constituir una mínima fracción de la población de India, los refugiados rohinyás adquieren una importancia simbólica en esta guerra demográfica imaginaria precisamente porque son refugiados musulmanes que cruzan las fronteras.
Esta confusión se explota activamente, en lugar de corregirse, por quienes difunden desinformación contra los rohinyás.
Factores claves que influyen en la repetida retórica antiinmigrantes
La divulgación de contenido contra .los rohinyá a través de múltiples plataformas, desde Facebook y Twitter hasta WhatsApp y Telegram, se intensifica con el tiempo, transforma el desplazamiento humanitario en una amenaza existencial percibida en debate público a través de las fronteras.
Fundamentalmente, la población rohinyá apátrida no tiene acceso a los medios y de representación política para contrarrestar la desinformación generalizada. Esto refleja la completa falta de voz de los refugiados rohinyás despatriados.
Ya ha creado nuevos circuitos de odio que tienen consecuencias en la vida real, como detenciones, deportaciones y violencia.
En efecto, son víctimas perfectas de persecución en la era digital porque no pueden defenderse, no pueden huir y no pueden recurrir a instituciones protectoras que pudieran protegerlos de las campañas de odio coordinadas.
La falta de voz digital de los rohinyás apátridas debe reconocerse como una forma de violencia que permite y justifica la violencia física, lo que exige una acción urgente antes de que se intensifique más narrativa «anti».







