
«Caraili», del fotógrafo Marlon Rouse, parte de su serie «Objetos sagrados: el fruto de la tierra». El caraili (Momordica charantia) es un tipo de melón amargo originario de África. En Trinidad y Tobago, se saltea con cebolla, ajo y chile scotch bonnet. Derechos de autor: Marlon Rouse, utilizado con autorización.
Marlon Rouse se ganó un lugar como fotógrafo de medios impresos, y tuvo la inusual oportunidad de aprender que las imágenes están en su máximo esplendor cuando ayudan a una historia. El acelerado ritmo del entorno de medios también agudizó su juicio editorial; para cuando se diversificó, había desarrollado un profundo aprecio por todos los aspectos de la fotografía y lo han buscado para todo en el trabajo corporativo —incluido el especializado campo de la fotografía de comida— para el arte de retratar.
“Mi fotografía es sobre investigación”, me dice en un correo electrónico, “de sociedad, de gente y de luz. Una foto descompone nuestra realidad en este objeto de dos dimensiones fuera de la ‘verdad’, y exhorta una interpretación específica de la experiencia de vida de y los sesgos del espectador». Le parece que esto es realmente interesante, esta pregunta de “¿cómo vemos… y por qué?”.
No hay duda de que Rouse ve las cosas diferente, evidente en su primera fotografía de la moda, y en su contribución al alguna vez “expresivo y ecléctico” registro publicado del carnaval de Trinidad Tobago. En 2025 siguió expandiendo los límites, y empezó a publicar una serie de imágenes de frutas en su página de Facebook, y desde entonces le ha dado un espacio dedicado en su sitio web. Lejos de la estática del típico apetitoso “cesta de comida caribeña”, las fotos son meditativas, casi anatómicas.

«Cinco dedos» del fotógrafo Marlon Rouse, parte de su serie «Objetos sagrados: el fruto de la tierra». Cuando se corta hace un un corte transversal de la carambola (Averrhoa carambola), se parece a una estrella o a los dedos de una mano. Derechos de autor: Marlon Rouse, usada con autorización.
En Navidad, tradicionalmente un momento del año en que los caribeños se conectan por comidas favoritas de temporada —muchos a base de frutas—, la audaz exploración de Rouse rechaza el lenguaje familiar de apetito, abundancia y hospitalidad, y favorece la indagación y hasta el alejamiento. En vez de seducir al espectador, las fotos son una invitación a considerar la fruta como un organismo más que un producto.

«Flor de Jamaica», del fotógrafo Marlon Rouse, parte de su serie «Objetos sagrados: el fruto de la tierra». La flor de Jamaica (Hibiscus sabdariffa) se usa para elaborar una bebida navideña picante y dulce muy popular en Trinidad y Tobago. Derechos de autor: Marlon Rouse, usada con autorización.
Al hacer las imágenes menos sobre deseo y más sobre forma, estructura y proceso, Rouse logra crear una serie de quietas vidas xenobiológicas, en la que se acerca a los objetos como especímenes, se les observa bajo condiciones de laboratorio. Usa una combinación de luz, encuadre y escala para evocar muestras representativas, especímenes y formas de vida no conocidas.

«Rambután», del fotógrafo Marlon Rouse, parte de su serie «Objetos sagrados: el fruto de la tierra». El rambután (Nephelium lappaceum) es una fruta tropical originaria del Sudeste Asiático similar al lichi. Derechos de autor: Marlon Rouse, usada con autorización.
Nunca has visto fruta caribeña como esta. Las abstracciones anatómicas enfatizan la estructura, fibras y patrones, y difuminan la línea entre investigación y arte, pese a que elimina todas las señales culturales que puedan indicar consumo o comodidad. En cambio, reposiciona a la fruta como materia, criaturas de biología que exigen consideración más cercana y más contemplativa.

«Achiote», del fotógrafo Marlon Rouse, parte de su serie «Objetos sagrados: el fruto de la tierra». El achiote (Bixa orellana) es originario de Centroamérica y Sudamérica. Además de usarlo para cocinar, las tribus indígenas usaban el extracto pigmentado de la fruta para pintarse el cuerpo. Derechos de autor: Marlon Rouse, usada con autorización.
Rouse atribuye el asombroso resultado a “ser seducido por la luz … cuando lo que se presenta nos afecta y a veces transciende a algo de otro mundo». Como un verdadero artista, le atrae mucho el mundo de la introspección. “Insisto en representar nuestra tierra y región a pesar de las versiones obsoleta y clichés a las que estamos acostumbrados”, explica, “un concepto colonial al que seguimos sujetos».

«Yaca», del fotógrafo Marlon Rouse, parte de su serie «Objetos sagrados: el fruto de la tierra». La yaca (Artocarpus heterophyllus) está emparentado con el árbol del pan, un alimento básico en el Caribe. Derechos de autor: Marlon Rouse, usada con autorización.
Cuando se trata de sus imágenes de frutas específicamente, se encontró con el término “objetos sagrados” al leer sobre el poeta W. H. Auden. Dice que las fotos son una indagación de su juventud y cómo esos recuerdos lo influyen ahora, algo como una autorrepresentación. “No recuerdo haber prestado mucha atención a la [fruta local] en ese tiempo, pero había muchas”, dice, y agrega que ahora, una observación más cercana, en una luz moderna, ha traído la pregunta del potencial no percibido. “Eso es algo en lo que pienso mucho”, admite Rouse. Dice que las fotos equivalen a una “declaración de ser una calle en dos sentidos, esto”.
También le parece interesante cómo su percepción ha cambiado con el tiempo: “Hay asuntos de discriminación, idealización, color y forma, junto con la cuestión de la estética”. Personalmente, encuentra las imágenes sobre todo melancólicas. “Pese a una luz a veces glamorosa, hay una ambigüedad sobre el humor. Las imágenes también pueden ser muy clínicas, con aspiraciones de ser admirables, ilustraciones de ser logrado. La luz nos engaña”.

«Limoncillo» del fotógrafo Marlon Rouse, parte de su serie «Objetos sagrados: el fruto de la tierra». El limoncillo (Melicoccus bijugatus) es originario de Sudamérica y Centroamérica, de algunas zonas del Caribe. La pulpa suave que rodea la semilla tiene un sabor dulce, pero ácido, similar al de los cítricos. Derechos de autor: Marlon Rouse, usada con autorización.
Al crear las imágenes, Rouse encontró que cada objeto individual exigía una luz particular, “un humor sugerido o reflejado… una danza entre memoria y descubrimiento”. También le parece interesante que no se ha hecho esta clase de inspección de naturaleza muerta, y que algunas frutas representadas eran nuevas hasta para los lugareños. De todas maneras, considera el proyecto como una “celebración, una oportunidad para contemplar la historia y la forma, una oportunidad para descubrir los ajenos que se han vuelto los objetos familiares”.

«Tamarindo», del fotógrafo Marlon Rouse, parte de su serie «Objetos sagrados: el fruto de la tierra». El tamarindo (Tamarindus indica) es originario de África. Su pulpa ácida y dulce se usa de múltiples maneras para realzar los platos locales. Derechos de autor: Marlon Rouse, usada con autorización.
Rouse está “casi obsesionado” con buscar un significado alterno, un proceso que describe como “alejarse de lo obvio y algo … en algún lugar … más abstracto”. Es un fotógrafo que no ha publicado mucho de su trabajo artístico personal, aparte del hecho de que sigue tratando de entenderse él mismo, dice que también teme que el trabajo se vuelva arbitrario: “La sociedad acá no ayuda a garantizar un punto de apoyo, así que debo encontrar el mío. Es difícil ser específico. Prefiero que las cosas queden sin decir, abiertas”.
De todas maneras, tiene la esperanza de hacer una recopilación de su arte fotográfico en algún momento, pero dice que en Trinidad y Tobago, la fotografía camina una “vía no apreciada pese a la frecuente insistencia de imágenes para medios sociales y más tradicionales». Cree que la fotografía, como más que pura utilidad, “tiene mucho que recorrer en Trinidad. El resto del mundo está a años luz en su apreciación de su valor artístico”.
Mientras tanto, Rouse busca seguir adelante y ver dónde lo llevará la luz más adelante. Ver toda la galería acá.







