Nepal es suscriptor del Convenio sobre la Diversidad Biológica de Naciones Unidas desde 1993. En la actualidad, las zonas protegidas abarcan el 23.39% de la superficie terrestre total del país. En 2022, la COP15, la decimoquinta reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, adoptó el Marco Mundial para la Diversidad Biológica de Kunming-Montreal (KMGBF). Este marco exige proteger al menos el 30% de la superficie terrestre para 2030 y se centra en zonas que se conservan y gestionan de manera efectiva, incluidos los territorios gobernados por pueblos indígenas y comunidades locales.
De acuerdo con el marco, Nepal también ha identificado zonas adicionales como otras medidas eficaces de conservación en zonas específicas (OECM). El Ministerio de Bosques y Ambiente ha categorizado 58 posibles sitios pertenecientes a otras medidas eficaces, propuestos por las partes interesadas mediante una serie de talleres de consulta con múltiples partes interesadas, celebrados durante el proceso de formulación de las directrices. Las otras medidas eficaces se definieron formalmente en la Décima Cuarta Conferencia de las Partes (COP) del Convenio sobre la Diversidad Biológica llevada a cabo en 2018 como zonas geográficamente definidas, distintas de las zonas protegidas, que se rigen y gestionan de manera que logren resultados positivos y sostenidos a largo plazo para la conservación de la biodiversidad. Estas zonas también pueden sustentar las funciones y servicios ecosistémicos, así como valores culturales, espirituales, socioeconómicos y otros valores locales relevantes.
Una de estas zonas está habitada por la comunidad indígena chepang. Estos bosques son gestionados como bosques comunitarios por los chepang, que contribuyen directamente a su conservación mediante su dependencia de los recursos naturales y forestales, las prácticas agrícolas tradicionales y la coexistencia con la vida silvestre. Los diversos ecosistemas del paisaje, que abarcan desde bosques tropicales hasta pastizales, contribuyen a la regulación climática regional y a la protección de las cuencas hidrográficas.
Como sitio perteneciente a las otras medidas eficaces, da conectividad esencial con el hábitat necesario para el movimiento de la fauna silvestre, en particular de especies como tigres, leopardos y elefantes asiáticos. Esta designación contribuye a mantener la integridad ecológica en hábitats fragmentados, y apoya a especies residentes y migratorias.
El reconocimiento de Nepal de las tierras de la comunidad indígena chepang como otra medida eficaz de conservación por zona refleja el compromiso del país de cumplir los objetivos internacionales de biodiversidad, en particular la meta de proteger el 30% de las zonas terrestres y marinas para 2030. Este artículo examina las implicaciones de esta designación, evaluando su eficacia y relevancia para la comunidad chepang en Nepal tras la declaración del paisaje chepang como otra medida eficaz de conservación.
Gestión comunitaria chepang
Según el censo nacional de Nepal de 2021, la población chepang supera los 84,300 habitantes. Los chepang se clasifican como una comunidad indígena altamente marginada en Nepal, según diferentes indicadores socioeconómicos, como acceso a la educación, servicios de salud, infraestructura básica y otros servicios esenciales para la vida diaria. La mayoría de las comunidades chepang viven en cuatro distritos: Chitwan, Makawanpur, Gorkha y Dhading en Nepal.
Los asentamientos chepang se ubican en zonas ricas en biodiversidad forestal, que incluyen una amplia variedad de frutas, verduras y hierbas medicinales silvestres que contribuyen significativamente a la seguridad alimentaria de la comunidad. Los chepang locales, dedicados a la agricultura de subsistencia en tierras forestales, han mantenido diversos cultivos tradicionales junto con los recursos forestales, lo que refuerza la riqueza ecológica de la zona.
La comunidad indígena chepang de Nepal gestiona una superficie forestal estimada en 300 hectáreas que se extiende por seis colinas (localmente llamadas danda), incluidas las colinas Gari, Sukring, Bhote Khoriya, Syaulo Chuli, Devi, Biwa Khola, Hapani y Ruwali. Estos bosques los conservan colectivamente 103 familias chepang. El paisaje está bordeado por dos pequeños ríos: el Asha Khola al sur y el Riddi Khola al norte.
Dentro de estos bosques, hay zonas consideradas sagradas, mientras que otras están estrictamente protegidas de todo tipo de uso. Por ejemplo, una creencia común asociada con el bosque de la colina de Syaulochuli es que Ban Jhankri (chamán del bosque) habita ahí y perjudica a quienes acceden a los recursos desde esta parte del bosque.
Por mucho tiempo, los chepang han mantenido una estrecha relación con la naturaleza, y con sus tierras, territorios y aguas, lo que contribuye a preservar parte de la biodiversidad restante de la zona. Los lugareños dependen en gran medida de la agricultura de subsistencia; sin embargo, muchos hogares chepang aún carecen de acceso seguro a sus propias tierras.

Hombre chepang con dispositivo para extraer aceite de semillas de Diploknema butyracea. Imagen de Wikimedia Commons de Krish Dulal (CC BY-SA 3.0).
Las experiencias de la comunidad chepang reflejan tensiones de mayor alcance entre las iniciativas de conservación estatales y los derechos de los pueblos indígenas. Las medidas tradicionales de conservación han sido a menudo coercitivas, y denuncias recientes señalan el uso continuo de modelos excluyentes de estricta aplicación. Estos modelos han desplazado a los pueblos indígenas y a las comunidades locales de sus territorios, han restringido el acceso a sus tierras ancestrales y recursos naturales y, en algunos casos, han dado lugar a violaciones de derechos humanos. Estas prácticas también generan presiones socioeconómicas que amenazan la continuidad de los conocimientos tradicionales, las prácticas culturales y los medios de vida. Los modelos convencionales de zonas protegidas, en particular, suelen excluir a los pueblos indígenas de los procesos de toma de decisiones y les niegan un acceso significativo a sus tierras y recursos tradicionales.
El Gobierno de Nepal ha propuesto al territorio chepang como otra medida eficaz de conservación en zonas y actualmente está en revisión y debate. El territorio abarca una superficie total de 13,479 hectáreas en tres distritos: Makawanpur, Chitwan y Dhading. Las responsabilidades de gobernanza y gestión están compartidas entre el Grupo de Usuarios de Bosques Comunitarios y la Oficina Forestal Divisional.
Consecuencias de otras medidas eficaces de conservación para los chepangs
El pueblo chepang ha habitado este paisaje durante generaciones. Sus conocimientos ecológicos tradicionales y sus prácticas de gestión sostenible de recursos se ajustan a los principios de las otras medidas eficaces, que reconocen el valor de conservación de las zonas gestionadas por comunidades indígenas y locales. La conservación eficaz puede lograrse fuera de las zonas protegidas formales con gestión comunitaria.
Los medios de vida y las tradiciones de los chepang están profundamente entrelazados con su tierra, territorios y recursos naturales. Una de las consecuencias directas para la comunidad chepang se relaciona con los impactos en el paisaje agroecológico. El paisaje chepang funciona como un pasaje crucial para la biodiversidad que conecta varias zonas protegidas en el centro de Nepal, incluido el parque nacional de Chitwan y los bosques circundantes.
La designación también puede generar inquietudes sobre los derechos territoriales de los indígenas. Muchos indígenas que viven en esta zona carecen de certificados formales de propiedad de la tierra, y a menudo no existe una demarcación clara entre la zona de cultivo migratorio (sistema Khoriya) y los bosques comunitarios. En este contexto, la implementación de otra medida eficaz debe abordarse con cautela para garantizar que no debilite las reivindicaciones territoriales de los indígenas ni restrinja el acceso de la comunidad a los recursos naturales de los que dependen sus medios de vida.
Al mismo tiempo, la condición de otra medida eficaz puede generar oportunidades para mecanismos de financiación sostenibles, como pagos por servicios ecosistémicos, créditos de carbono y el desarrollo del ecoturismo comunitario. Sin embargo, los expertos argumentan que estas iniciativas deben diseñarse para garantizar una distribución equitativa de los beneficios con las comunidades locales, en particular el pueblo chepang, que históricamente ha sufrido marginación económica.
Los chepangs locales también recolectan una variedad de hierbas medicinales silvestres del bosque, como trepadoras silvestres (burjo y gurjo lahara), así como ñame silvestre (ban tarul), frutas silvestres como chutrey y kale gedi, y otros productos forestales comestibles no maderables. Los bosques también albergan una rica diversidad de especies de aves. Vincular estas prácticas tradicionales a productos económicos viables podría ayudar a asegurar medios de vida sostenibles y, al mismo tiempo, apoyar la continuación de sus conocimientos tradicionales.
Existe la preocupación de que la designación de otras medidas eficaces pueda llevar a prohibir algunas prácticas tradicionales, incluida la caza, lo que puede limitar los recursos y crear estrés e incertidumbre dentro de la comunidad. Por ejemplo, la caza de murciélagos es una de las prácticas tradicionales de la comunidad Chepang durante el mes de la cosecha del árbol chiuri. Si las otras medidas eficaces se rigen principalmente a través de estructuras dirigidas por el Estado, pueden imponer restricciones similares a las que tienen las zonas protegidas convencionales.

Mujer chepang prepara una red para cazar murciélagos en Korak, Chitwan. Imagen del autor. Usada con autorización.
Por lo tanto, es esencial que los miembros de la comunidad, los representantes de la comunidad Chepang, la Asociación Nepal-Chepang y las organizaciones comunitarias y de la sociedad civil asociadas estén bien informados y participen activamente en el marco de las otras medidas eficaces antes de su plena implementación. Que organismos gubernamentales externos apliquen regulaciones sin la consulta y el consentimiento adecuados puede generar conflictos sobre los derechos territoriales, el acceso a los recursos y la continuidad de las prácticas espirituales y culturales, lo que en última instancia perturba la relación simbiótica entre los pueblos indígenas y su entorno.
Las otras medidas eficaces suelen percibirse como sinónimo de zonas protegidas, pero existen diferencias importantes. Persisten las preocupaciones por el legado histórico de la formación de zonas protegidas, que con frecuencia ha implicado excluir comunidades y restricciones a sus derechos de acceso a los recursos naturales.
Que los pueblos indígenas no participen en planificar, implementar y supervisión local ha llevado a proyectos de conservación que perturban los medios de vida tradicionales, generan conflictos, y a veces incluso desplazan a comunidades enteras. Estos resultados no son incidentes aislados; más bien, reflejan modelos de conservación que imponen estrategias únicas, a menudo arraigadas en legados coloniales, sin considerar las distintas realidades culturales, políticas y ecológicas de las comunidades indígenas.







