
Destrucción por la inundación en el poblado Rushad, Mandi. Crédito de la imagen: Surinder Kumar. Imagen usada con autorización.
Este artículo de Surinder Kumar se publicó originalmente en Mentality y se reproduce con autorización.
Como funcionaria de ingresos por tierras, Balaram Singh ha pasado una vida grabando, trazando mapas y midiendo tierras en el distrito de Mandi, en el estado de Himachal Pradesh al norte de India.
Durante más de 30 años, Singh ha ahorrado suficiente dinero para construir una casa y tuvo la previsión de construirla lejos del río Beas que fluye a través de Mandi. Pero en junio de 2025, el poblado de Thunag, aproximadamente a 150 kilómetros al norte de la capital Shimla, se vio cubierto por el rio.
Las aguas que brotan se llevaron todo a su paso: incluida la casa de Singh y a la mitad de su familia.
Seis meses después, para Singh, de 72 años de edad, sigue siendo difícil hablar sobre ese fatídico día cuando su hijo, nuera y sus dos nietos fueron arrastrados por el furioso Beas, las fuertes lluvias y los deslizamientos de tierra que hubo a continuación. “Aún encuentro difícil de entender que sucedió”, dijo a Mentality de pie cerca de su casa destruida.
De acuerdo con la Autoridad de Manejo de Desastres de Himachal Pradesh, un tercio de un total de 173 personas que murieron en las inundaciones en junio eran de Mandi. Cada una de sus familias tiene una historia de pérdida, y también de enfrentar la situación mucho después del trágico hecho.
“En Himachal, las víctimas de la inundación tienen cada vez m síntomas de estrés postraumático”, señaló Guddo Sharma, profesional de la salud mental. La exposición frecuente a catástrofes relacionadas al clima está menoscabando gradualmente la resiliencia emocional de las personas, indicó en entrevista telefónica.

Restos de una casa destruida por la inundación en la aldea Ghidu (Thunag), distrito de Mandi, Himachal Pradesh. Crédito de la imagen: Surinder Kumar. Imagen usada con autorización.
Inundaciones, una certeza anual
En 2023, los distritos de Shimla, Solan, y Bilaspur de Himachal Pradesh tuvieron fuerte lluvias erráticas durante los monzones. En 2024, el distrito de Kangra enfrentó la ira de las lluvias. El año 2025 fue particularmente molesto para Mandi, las lluvias provocaron deslizamientos de tierras y mataron a tres personas incluso hasta septiembre, después de que la estación de los monzones comenzara a decaer.
“Incluso después de haber reparado sus casas o propiedades, muchos aún prevén que les sucederá otro desastre”, señaló Sharma, con lo que explica que eso mantiene a muchos nerviosos todo el tiempo.
Kamala Devi, de 70 años de edad, es como una hormiga trabajadora que nunca se rinde. Construyó una casa en Thunag, distrito Mandi, hace unos cinco años después de una vida de ahorro. La casa fue arrastrada por el río Beas un año después, contó a Mentality, mientras se agachaba frente a sus escombros. Imparable, construyó otra inmediatamente después, que quedó muy dañada por las inundaciones de 2025. Su determinación decae lentamente ahora.

Kamala Devi del poblado Ghidu Bung cuenta su historia de pérdida y sobrevivencia después de las inundaciones de 2025 en Thunag, distrito de Mandi. Crédito de la imagen: Surinder Kumar. Imagen usada con autorización.
El hijo de Devi trabajaba como conductor de taxi, y su automóvil fue arrastrado por las inundaciones también, y se quedó sin sustento. “Nadie pudo haber prevenido lo que ocurrió”, dijo. “Pero debo seguir siendo resiliente”, añadió, como un recordatorio para ella misma.
Incluso los resilientes como Devi están perdiendo la esperanza, indicó Som Dev, voluntario de la Asociación del Bienestar Estudiantil Seraj en la Universidad Himachal Pradesh en Shimla. Ha ayudado incansablemente a las familias afectadas por las inundaciones en Thunag, y señaló que la manera real para que las comunidades ganen fortaleza mental sería estar unidas para ayudarse entre sí.
Algunos otros síntomas que son comunes entre los habitantes en Mandi son sueño interrumpido, incremento de la ansiedad durante la lluvia y miedo constante a perderlo todo, señaló Sharma.
El miedo constante a perder puede resultar paralizante. Pero es peor si eso casi se hace realidad. Bhupendra Chauhan, de 33 años y dueño de una ferretería en Thunag, lo vivió en junio de 2025.
La noche del 30 de junio fue como cualquier otra, declaró a Mentality en una entrevista en su pueblo. Estacionó su auto cerca de la tienda, su esposa, su hijo de tres años y su hija de nueve años aún sentados dentro del auto. Salió a llamar a su padre. Dijo que parecía que de repente las turbulentas aguas del Beas lo engulleron. “Todo cambió en apenas medio minuto”, señaló. Su auto se hundió y se llevó a su familia.
Actualmente, aunque tal vez al agua le tomó tiempo llenar el auto, es cómo Chauhan lo recuerda lo que afecta su salud mental. “Saqué a empujones a mis niños del auto uno por uno con gran dificultad», señaló.
La familia después corrió a buscar seguridad y buscó refugio en la casa de un tío que vivía cerca. Cuando llegaron al lugar, encontraron a otras 20 personas. “Fue una noche larga”, dijo, y recordó que estaban apiñados y deseando que lo peor hubiera terminado. Chauhan dice que cree ya no saber qué significa resiliencia.
Factor humano
Las montañas del Himalaya, alguna vez difíciles de escalar, están ahora con demasiadas construcciones, señaló Tikender Singh Panwar, ex teniente alcalde de Shimla, autor de tres libros sobre urbanización.
“Muchos de los asentamientos no han sido planificados y se encuentran en zonas vulnerables”, señaló en entrevista telefónica. “La construcción en un río activo, en zonas de arroyos y llanuras de inundaciones naturales ha exacerbado significativamente el riesgo de desastres”.
Saber que los desastres naturales son hechos por el hombre hace que resulte más duro para los habitantes enfrentar la ira de la naturaleza.
Desde aquel fatídico día en junio, el esposo de Bhavana Thakur no ha retornado a casa. “Yo no sé dónde está”, dijo a Mentality sentada en su casa. Su hijo de siete años pregunta por su padre cada día. “¿Qué debo decirle?”.
No saber sobre su esposo agrava su falta de certeza sobre desastres naturales en su región. Para muchos, es el primer paso a una crisis mental, indicó Sharma.
Las operaciones de búsqueda y rescate estuvieron activas hasta julio, buscaban personas perdidas con drones y perros rastreadores. Y Thakur aún no ha tenido un cierre.

Thunag ha quedado en ruinas tras las inundaciones de los monzones. Crédito de la Imagen: Surinder Kumar. Imagen usada con autorización.
Entrega de ayuda material
Con la frecuencia de los desastres naturales, las autoridades tienen maneras rutinarias de implementar medidas de ayuda. Incluso mientras el Ejército indio ayudaba a las víctimas, Sukhvinder Singh Sukhu, jefe de gabinete de Himachal Pradesh, anunció un paquete de ayuda inmediato de siete millones de rupias (781,422 dólares) en julio.
Para no dejar a nadie atrás, en setiembre, el primer ministro, Narendra Modi, anunció un paquete de asistencia financiera de 150 billones de rupias (167.45 millones de dólares) para Himachal Pradesh, afectada por las inundaciones.
En 2024, se presentó el plan de acción Cambio climático y Salud Mental en el marco del Programa Nacional en Cambio Climático y Salud Humana. Pero su impacto en el territorio aún no es evidente.
A las autoridades les es difícil enfrentar las ansiedades de la gente. En parte, eso sucede porque no es fácil lidiar con la deteriorada salud mental por desastres previsibles, precisó Sharma.
No importa lo duro que sea, simplemente dar ayuda material no basta en estas situaciones, dijo Panwar. “La ayuda psicológica es esencial para ayudarlos a enfrentar el trauma y reconstruir sus vidas con estabilidad emocional”.
La experiencia de verse rodeado de aguas que brotan por todas partes se queda con la gente mucho después del hecho. Balaram Singh señaló que para distraerse, cuida sus campos o hace recados. “Trato de mantenerme ocupado, pero los recuerdos siguen persiguiéndome”. Lo peor es cuando se imagina la voz de su nieta de 13 años que lo llama, mientras camina en su patio. “Ese eco no se va”.






