
Cartel de la Sétima Cumbre de la Unión Africana-Unión Europea en Luanda, 24-25 de noviembre de 2025. Foto por Adesewa Olofinko. Usado con autorización.
En noviembre de 2025, líderes africanos y europeos se reunieron en Luanda para la Séptima Cumbre entre la Unión Africana y Unión Europea con el fin de reforzar una asociación que se ha visto presionada por geopolíticas cambiantes y la creciente competencia global. La cumbre se celebró a los 25 años de que la relación de la Unión Africana y Unión Europea tomara una forma oficial.
A diferencia de cumbres anteriores, líderes en ambos lados del Mediterráneo enfrentan un mundo que ha sufrido cambios dramáticos desde su última Visión Conjunta a inicios de 2022. En ese momento, la guerra en Ucrania y la ola de golpes de Estado en la región del Sahel todavía no habían cambiado las prioridades globales. Para 2025, a Europa le preocupaban cada vez más por los problemas de seguridad cada vez más cercanos, mientras que África continuaba lidiando con conflictos violentos en algunas de sus regiones.
Sin embargo, para muchos africanos la pregunta ya no solo es por qué se siguen celebrando estas cumbres, sino cómo los compromisos anunciados aquí se traducen en la realidad, especialmente para la población joven, que sigue creciendo con rapidez.
Comprender la competencia global por África
Actualmente, África se ubica en el centro de asociaciones bilaterales y trilaterales que se superponen entre sí. Desde comienzos de 2010, el continente se ha vuelto un lugar de renovadas contiendas geopolíticas. La primera Cumbre de la Unión Africana y la Unión Europea fue en El Cairo en abril de 2000, y le siguió la Cumbre de Lisboa en 2007. Las cumbres que siguieron reflejaron el cambio en la realidad global, incluidos los compromisos conjuntos en materia climática en 2010, el inicio de la hoja de ruta Unión Europa-Unión Africana en 2014 y el reconocimiento de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, el Acuerdo de París y la Agenda 2036 de África en 2017.
Otras cumbres que incluyen a África son las cumbres de China-África, Rusia-África, Turquía-África y Emiratos Árabes Unidos-África. Esto muestra una lucha cada vez más intensa por los mercados, recursos e influencias en el continente. En un video publicado en YouTube, Comfort Ero, presidenta y directora ejecutiva del Grupo Internacional de Crisis, describió a África como “un centro de gravedad débil, sin la arquitectura de gobernanza que necesita”.
En la práctica, esto ha producido un panorama de compromiso fragmentado, en el que las potencias externas negocian su influencia país por país, y los Estados africanos forman alianzas ante presiones internas y geopolíticas.
Cambios en las dinámicas de poder en África
Esta fluidez ha provocado resultados desiguales para los actores globales. En el caso de Francia, su influencia se ha desplomado en gran parte de la región de Sahel tras el giro de Mali, Burkina Faso y Níger hacia Rusia tras sucesivos golpes militares.
Patrones similares se observan en otras potencias. La larga presencia de China en África ahora compite abiertamente con potencias intermedias y países del Golfo, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, que también han desplegado poder financiero en países como Yibuti y Sudán, a una escala que estaba tradicionalmente asociada a las superpotencias mundiales tradicionales.
Como uno de actores externos más activos en África Oriental, Emiratos Árabes Unidos tiene proyectos en marcha con un valor aproximado de 59.4 millones de dólares, lo que los convierte en la cuarta mayor fuente de flujo capital hacia África, después de la Unión Europea, China y Estados Unidos. Sin embargo, los analistas han vinculado aspectos de la participación emiratí con los conflictos en Libia y Sudán, donde es participación externa corre el riesgo de prolongar la inestabilidad regional, tal como señala el análisis de Spectre Journal.
La huella económica de India también se ha expandido, con una trayectoria diferente. El comercio entre India y África ha registrado un promedio de 18% anual desde 2003, y alcanzado aproximadamente 103 millones de dólares, lo que posiciona a India como uno de los principales socios comerciales de África junto a la Unión Europea y China.
Mientras tanto, Estados Unidos ha optado por una colaboración bilateral más selectiva, particularmente en lo que refiere a minerales críticos. Esto incluye un préstamo de 553 millones de dólares estadounidenses para un corredor de transporte que una el cinturón de cobre de República Democrática del Congo con el puerto Lobito, en Angola.
Por qué África importa
África tiene el 60% del potencial solar mundial y cerca del 30% de las reservas minerales globales. Además, es el continente con más jóvenes, el 70% de su población tiene menos de 30 años.
Según las perspectivas de población mundial de Naciones Unidas. se proyecta que la población de África se dupliqué entre 2020 y 2050, y pasará de aproximadamente 1300 millones a 2500 millones. Después, aumentará a más de la mitad para la segunda mitad del siglo, hasta alcanzar aproximadamente 3900 millones de habitantes para 2100. Para finales de siglo, se proyecta que África tendrá casi tanta población como Asia y aproximadamente el mismo número de habitantes que tenía el mundo en 1975. Más de una de cada tres personas en la Tierra en 2100 será africana.
Este romance masivo del mundo con África va más allá de sus minerales y mercados, y se extiende también a los espacios informativos. Medios respaldados por los Gobiernos chino y ruso, como CGTN, Xinhua, Russia Today y Sputnik, ahora compiten por audiencias africanas junto a cadenas occidentales como BBC y CNN, y la catarí Al Jazeera, la televisora iraní Hausa TV, la alemana Deutsche Welle y la turca TRT Afrika, que emite en varios idiomas.
La lucha por influencia en África parece ser una lucha de narrativas y de poder.

Enviada de Finlandia para la juventud ante la Unión Europea, Alma Jokinen, en la Séptima Cumbre Unión Africana y la Unión Europea celebrada en Luanda el 25 de noviembre de 2025. Foto de Adesewa Olofinko. Usada con autorización.
Representación juvenil y los puntos ciegos de la Cumbre 2025
En medio de la retórica acerca de un futuro compartido en la Cumbre Unión Africana y la Unión Europea 2025, hay una brecha que persiste. Mientras la Unión Africana designó 2025 como el Año de las Reparaciones, el compromiso europeo a lo largo del año en gran parte se mantuvo confinado a reconocimientos más que a compromisos. Al parecer, el llamado de África por justicia histórica no tiene la claridad institucional y seriedad política necesarias para impulsar un compromiso significativo, mientras su homólogo europeo sigue abordando las cuestiones de responsabilidad histórica con cautela y aplazamientos.
Esta asimetría también se vio reflejada en las políticas de participación de la Cumbre.
En conversación con Global Voices, Alma Jokinen, enviada de Finlandia para la juventud ante la Unión Europea, reflexionó acerca de quién estaba presente en la Cumbre.
As far as I know, I am the only youth delegate within any national delegation, the only official youth representative here. Even some of those reporting from the youth summit are not young people… I do wish that in the future there would be many more present.
Por lo que sé, soy la única delegada joven dentro de las delegaciones nacionales, la única representante joven aquí. Incluso algunos de quienes informan desde la cumbre juvenil no son jóvenes… Espero que en el futuro haya mucho más [jóvenes] presentes.
Este momento reflejó una tendencia mayor en las relaciones entre la Unión Africana y la Unión Europea, en las que el ambicioso discurso sobre la inclusión y la colaboración intergeneracional sigue coexistiendo de forma incómoda con prácticas institucionales que marginan precisamente a quienes se espera que hereden los frutos de estos acuerdos.






