
Melis Buyruk, “Dragon barbudo” 2025. Porcelana, detalles en platino, 120 × 120 cm (47 1/5 × 47 1/5 pulgadas). Leila Heller Gallery. Foto de Kayhan Kaygusuz, cortesía de la artista.
La artista turca Melis Buyruk comenzó 2025 con dos impactantes exposiciones que la consolidaron como una de las voces más originales de la escultura que trabajan en porcelana en la actualidad. Sus recientes exposiciones en Emiratos Árabes Unidos, Cuatro pájaros y un alma y Porque algunas cosas siguen siendo bellas, presentada junto con su sección individual junto a la Galería Leila Heller en Contemporary Istanbul, han despertado la atención de la crítica por su claridad emocional y la forma en que traducen el mito, la memoria y la interioridad en una forma visual compleja.
Estas exposiciones, moldeadas por lo que Buyruk denomina su “cronología interior”, llegan en un momento en el que los públicos globales se muestran cada vez más atentos a la cerámica como medio conceptual, y su obra se distingue por su meticulosa elaboración y su profundidad simbólica.
Buyruk nació en Gölcük en 1984, y describe una infancia inmersa en lo artesanal: dibujar, coser, modelar y construir mundos táctiles de manera instintiva. “El acto de crear se me hizo instintivo desde muy niña”, recuerda, y señala cómo esa sensibilidad la condujo de forma natural a la cerámica y, más adelante, a la exigente precisión de la porcelana. Al iniciar sus estudios en la Universidad de Selçuk, en Konya, Turquía, en 2003, fue desarrollando gradualmente un lenguaje visual en el que el detalle y la técnica se volvieron inseparables del significado.

Melis Buyruk, “Gazelle, la más bella” 2025. Porcelana y gres. 64 × 70 × 40 cm (25 1/5 × 27 3/5 pulgadas). Foto de Kayhan Kaygusuz, cortesía de la artista.
El estilo de Buyruk habita un territorio liminal donde lo real y lo mítico convergen: formas botánicas, animales y ecosistemas imaginados funcionan como metáforas del autodominio, el anhelo y la frágil arquitectura de la paz interior. Sus composiciones, sutiles en la superficie, laberínticas al observarlas de cerca, desafían la noción de belleza y la percepción del espectador, e invitan a una contemplación de lo que yace bajo la quietud y la precisión.
“Años de muchas horas en el taller condujeron de manera natural al dominio técnico”, dice de su proceso, una disciplina visible en la presencia frágil pero imponente de sus mundos de porcelana.
Con exposiciones recientes que abarcan Asia y Medio Oriente, y con adquisiciones de relevancia, como la del Louvre de Abu Dabi a través de la Galería Leila Heller, la obra de Buyruk continúa resonando en diversas culturas e instituciones.
En una entrevista con Global Voices, Buyruk habló sobre el mito y los viajes internos, la resonancia emocional de la porcelana, el panorama cambiante de la cerámica contemporánea y la trayectoria evolutiva de su nueva serie.
A continuación, extractos de la entrevista:

Melis Buyruk, “El ganso (símbolo de codicia)”, de la exhibición “Cuatro pájaros y un alma”, 2024. Porcelana, 81 x 66 cm (32 x 26 pulgadas). Leila Heller Gallery. Foto de Kayhan Kaygusuz, cortesía de la artista.
Omid Memarian (OM): Tus exposiciones recientes, Cuatro pájaros y un alma en los Emiratos Árabes Unidos y Porque algunas cosas siguen siendo bellas, junto con tu presentación individual con la Galería Leila Heller en Contemporary Istanbul, configuran un momento decisivo en tu carrera. ¿Cómo se relacionan estas muestras entre sí en tu pensamiento, y qué hilos emocionales o conceptuales conectan las obras que elegiste exhibir en Dubái y Estambul?
Melis Buyruk (MB): “Four Birds and One Soul” comes from a story in Rumi’s “Masnavi,” often described as “the four birds in the cage of flesh.” Inside that cage are four birds, each symbolizing a human trait that can weigh down our inner journey: the peacock stands for pride, the crow for material attachment, the rooster for impulsive desire, and the goose for greed. The story suggests that maturity comes through learning self-mastery, allowing the soul to move with greater clarity. In Sufi thought, it is a powerful metaphor for the inner journey. When I first encountered this story, I was deeply affected and wanted to bring these four symbolic birds into my ongoing “Habitat” universe, where natural forms carry inner states. The title of the exhibition grew directly from this impulse.
Melis Buyruk (MB): Cuatro pájaros y un alma surge de una historia del Masnavi de Rumi, a quien a menudo se describe como los cuatro pájaros en la jaula del cuerpo. Dentro de esa jaula viven cuatro aves, y cada simboliza un impulso humano que puede entorpecer nuestro viaje interior: el pavo real representa el orgullo, el cuervo el apego material, el gallo el deseo impulsivo y el ganso la avaricia. La historia sugiere que la madurez llega a través del aprendizaje del autodominio, permite que el alma se mueva con mayor claridad. En el pensamiento del sufismo (tradición espiritual del islam), se trata de una metáfora poderosa del viaje interior. Cuando me encontré vez con este relato, me impactó profundamente y quise incorporar estos cuatro pájaros simbólicos a mi universo en desarrollo, Hábitat, donde las formas naturales encarnan estados interiores. El título de la exposición surgió directamente de ese impulso.

Melis Buyruk, “Donde la belleza decide surgir” 2025. Porcelana, 41 × 74 × 20 cm (16 1/10 × 29 1/10 × 7 9/10 pulgadas). Galería Leila Heller. Foto de Kayhan Kaygusuz, cortesía de la artista.
“Because Some Things Are Still Beautiful” is connected differently. It is not a denial of reality, but a response to moments when clarity feels fragile, and language becomes insufficient. In those moments, attention to beauty, especially the quiet precision of the natural world, can become something to hold onto. For me, beauty is not decoration, but a conscious position.
The way these works were presented in Dubai and Istanbul was shaped more by timing than by curatorial strategy. I was in China just before Contemporary Istanbul, and that personal moment naturally led to “Because Some Things Are Still Beautiful.” Rather than selecting works for specific locations, the exhibitions reflected my own inner chronology and the moment each body of work was ready to be shared.
Porque algunas cosas siguen siendo bellas se conecta de una forma distinta. No es una negación de la realidad, sino una respuesta a los momentos en que la claridad se siente frágil, y el lenguaje se torna insuficiente. En esos momentos, la atención a la belleza, particularmente la silenciosa precisión del mundo natural, puede convertirse en un punto de apoyo. En mi opinión, la belleza no es decoración, sino una postura consciente.
La manera en que estas obras se presentaron en Dubái y Estambul fue más una respuesta al momento en que se presentó que a una estrategia de curaduría. Yo estaba en China justo antes de la feria de arte Contemporary Istanbul, y ese momento personal condujo de forma natural a Porque algunas cosas siguen siendo bellas. Más que seleccionar obras para lugares específicos, las exposiciones reflejaron mi propia cronología interior y el instante en que obra estuvo listo para difundirse.

Melis Buyruk, imagen detallada de “El pavo real (símbolo de orgullo y vanidad)” de la exhibición “Cuatro pájaros y un alma”, 2024. Porcelana, 81 x 66 cm (32 x 26 pulgadas). Galería Leila Heller. Foto de Kayhan Kaygusuz, cortesía de la artista.
OM: ¿Podrías contarnos sobre tus primeros años, tus recuerdos de infancia vinculados a hacer cosas artesanales y el momento en que comprendiste que la cerámica, y más tarde la porcelana, se convertirían en tu lenguaje artístico principal?
MB: I grew up immersed in my own inner world, always making things with my hands, drawing, shaping objects, sewing, playing with clay. The act of making felt instinctive from an early age, and it followed me through school, where I was constantly drawing in the margins of my notebooks.
When I began studying ceramics at Selçuk University in 2003, it wasn’t a fully conscious choice. At the time, ceramics were not yet widely seen as a contemporary medium. But as I learned more, I became increasingly drawn to detail and to building meaning from small elements toward a whole. Porcelain, with its precision and sensitivity, naturally became my primary language.
I tend to work meticulously and value technical clarity and finish, which led me to stay with the same material over time rather than moving between mediums. This continuity allowed both my practice and my relationship with porcelain to deepen. Craftsmanship is essential to my work. It invites the viewer not only to look, but to consider the process of making as part of the experience.
MB: Crecí sumergida en mi mundo interior, siempre hacía cosas con las manos: dibujaba, modelaba objetos, cosía, jugaba con arcilla. El acto de crear lo sentía instintivo desde muy temprana edad y me acompañó durante la etapa escolar, cuando dibujaba constantemente en los márgenes de mis cuadernos.
Cuando comencé a estudiar cerámica en la Universidad de Selçuk en 2003, no fue una elección del todo consciente. En ese momento, la cerámica todavía no se consideraba ampliamente como medio contemporáneo. Sin embargo, al ir aprendiendo más, me sentía cada vez más atraída por el detalle y la construcción de algo significativo a partir de pequeños elementos que se integran en un todo. La porcelana, con su precisión y sensibilidad, se convirtió de manera natural en mi lenguaje principal.
Suelo trabajar de manera meticulosa y valoro la precisión técnica y el acabado, lo que me llevó a permanecer en un mismo material a lo largo del tiempo en lugar de moverme entre distintos medios. Esta continuidad permitió profundizar mi práctica y mi relación con la porcelana. La destreza es esencial en mi trabajo: invita al espectador a mirar, y también a considerar el proceso de creación como parte de la experiencia.

Melis Buyruk, “Gorrión floreciente”, 2024, porcelana y gres. 44 × 42 × 19.5 cm (17 3/10 × 16 1/2 × 7 7/10 pulgadas). Foto de Kayhan Kaygusuz, cortesía de la artista.
OM: Tu práctica suele describirse como una expansión de las “posibilidades de la porcelana”, especialmente en tus instalaciones escultóricas más recientes. ¿Cómo ha evolucionado tu técnica desde tus primeros años de trabajar con arcilla hasta las obras de porcelana complejas y de gran escala que haces hoy? ¿Hubo avances decisivos o desafíos que marcaran esta evolución?
MB: My practice has always been labor-intensive, and I’ve come to see that process as part of the work. Years of long studio hours naturally led to technical mastery. I’m pretty perfectionistic, which is why I stayed with porcelain rather than experimenting with other materials. It’s demanding and unpredictable — it can crack while drying, break before firing, or fail in the kiln — and its high-temperature firing causes chemical changes and shrinkage.
At first, accidents were frequent. Over time, experience taught me how to anticipate and work with these risks. When people ask, “How is this possible?” the answer is really years of patience and familiarity with the material. My curiosity continues to guide me, including my time in Jingdezhen, which deepened my technical understanding. The more fluent I become with porcelain, the more freely I can imagine through it.
MB: Mi práctica siempre ha sido intensiva en trabajo, y con el tiempo llegué a comprender ese proceso como parte de la obra. Años de largas jornadas en el taller condujeron de forma natural al dominio técnico. Soy bastante perfeccionista, y por eso me mantuve fiel a la porcelana en lugar de experimentar con otros materiales. Es exigente e impredecible: puede agrietarse cuando se seca, romperse antes de la cocción o fallar en el horno. Además, la cocción a altas temperaturas provoca cambios químicos y contracción.
Al principio, los accidentes eran frecuentes. Con el tiempo, la experiencia me enseñó a prever y trabajar con estos riesgos. Cuando la gente pregunta: “¿Cómo es posible esto?”, la respuesta es, realmente años de paciencia y de conocer el material. Mi curiosidad sigue guiándome, incluida mi etapa en Jingdezhen, que profundizó mi comprensión técnica. Cuanto más fluida me vuelvo con la porcelana, más libremente puedo imaginar a través de ella.

Melis Buyruk en su estudio, Estambul, Turquía. 2025. Foto de Deniz Tapkan Cengiz, cortesía de la artista.
OM: En Cuatro pájaros y un alma, te inspiras en el relato del Masnavi de los cuatro pájaros, en el que cada uno simboliza una parte del alma humana. ¿Cómo esta narrativa influyó en tu manera de abordar la estructura y la composición, y cómo inciden las mitologías persas y regionales en tu imaginación?
MB: In my “Habitat” series, I combine humans, plants, and animals to build imagined worlds, sometimes letting animals dominate and other times hiding them subtly. “Four Birds and One Soul” emerged naturally from this approach. After encountering the Masnavi story, I began viewing the four birds as inner states rather than symbols to illustrate. The work’s structure was influenced by traditional family portraits — intimate, memorable groupings — so I approached each bird as a portrait within the “Habitat” universe, placing them together to reflect emotions we confront or move beyond.
This connection grew from personal experience. I studied in Konya and still visit often. After one of these visits, while preparing the exhibition, I felt compelled to translate that encounter into my own visual language within the series.
MB: En mi proyecto Hábitat, combino humanos, plantas y animales para construir mundos imaginarios, y a veces permito que los animales dominen la escena y otras ocultándolos de manera sutil. Cuatro pájaros y un alma surgió de forma natural a partir de esta perspectiva. Tras conocer el relato del Masnavi, comencé a ver a los cuatro pájaros como estados interiores más que como símbolos a ilustrar. La estructura de la obra estuvo influida por los retratos familiares tradicionales, conjunto de composiciones íntimas y memorables, por lo que planteé cada ave como un retrato dentro del universo Hábitat, las reuní para reflejar emociones que enfrentamos o que logramos trascender.
Esta conexión nació de una experiencia personal. Estudié en Konya y voy con frecuencia. Después de uno de esos viajes, mientras preparaba la exposición, sentí la necesidad de traducir ese encuentro a mi propio lenguaje visual dentro de la serie.

Melis Buyruk trabaja en una pieza en su estudio en Estambul, Turquía. 2025. Foto de Deniz Tapkan Cengiz, cortesía de la artista.
OM: Muchos describen tus obras en porcelana como frágiles y, al mismo tiempo, imponentes, muy cerca de la naturaleza, pero con un carácter casi de otro mundo. ¿Qué te permite expresar la porcelana que otros materiales no pueden, y de qué manera sus límites, fragilidad, translucidez y precisión, modelan las cualidades emocionales o simbólicas de tus esculturas?
MB: Porcelain lives in our collective memory — we grow up with it in our homes and daily rituals — so it already carries meaning before I touch it. Its familiarity brings a quiet romance, while its fragility introduces vulnerability and emotional weight. I keep those qualities visible rather than hiding them.
Porcelain aligns with my interest in delicacy, precision, and attention, and it demands all three. It doesn’t just hold the form; it shapes how the work is experienced. Its familiarity draws viewers close, its fragility slows them down, and its cultural associations create an emotional resonance that becomes inseparable from my visual language.
MB: La porcelana vive en nuestra memoria colectiva, crecemos con porcelana en nuestros hogares y rutinas, de modo que ya tiene significado antes incluso de que yo la toque. Su familiaridad aporta un romanticismo silencioso, mientras que su fragilidad introduce vulnerabilidad y peso emocional. Mantengo visibles esas cualidades en lugar de ocultarlas.
La porcelana se adapta a mi interés por la delicadeza, la precisión y la atención, y exige las tres. No se limita a la forma; define cómo se vive la obra. Su familiaridad acerca al espectador, su fragilidad invita a una mirada atenta, y sus asociaciones culturales generan una resonancia emocional que se vuelve inseparable de mi lenguaje visual.

Melis Buyruk, imagen detallada de “Gorrión floreciente”, 2024. Porcelana y gres, 44 × 42 × 19.5 cm (17 3/10 × 16 1/2 × 7 7/10 pulgadas). Foto de Kayhan Kaygusuz, cortesía de la artista.
OM: La cerámica contemporánea ha tenido un cambio significativo en los últimos años, pasó de ser una disciplina sobre un oficio a ocupar un lugar central en la escena global del arte contemporáneo. ¿Cómo ves tu obra dentro de este panorama en transformación, y qué tendencias del mundo de la cerámica te resultan significativas o desafiantes?
MB: Over the past 15 to 20 years, ceramics has shifted significantly within the contemporary art world. When I began working with porcelain in the early 2010s, the medium was often viewed as decorative rather than conceptual, and it was rarely recognized as a category in open calls or exhibitions.
Today, that perception has changed. Ceramics has become part of the global contemporary art conversation, with artists from many disciplines engaging with the medium. Having witnessed this transformation firsthand, I find it encouraging, especially for younger generations.
Trends, however, have never shaped my practice. I continued working with porcelain even when it had little visibility. What feels most meaningful to me is the renewed appreciation for craftsmanship. I see technical mastery and conceptual thinking as inseparable, and my work exists precisely at that intersection.
MB: En los últimos 15 a 20 años, la cerámica ha tenido un cambio significativo en del mundo del arte contemporáneo. Cuando comencé a trabajar con porcelana a comienzos de la década de 2010, el medio se percibía como decorativo más que conceptual, y rara vez se le reconocía como una categoría en convocatorias abiertas o exposiciones.
Hoy, esa percepción ha cambiado. La cerámica se ha integrado al discurso global del arte contemporáneo, con artistas de diversas disciplinas que exploran el medio. Haber visto de primera mano esta transformación me resulta alentador, especialmente para las generaciones más jóvenes.
Sin embargo, las tendencias nunca han definido mi práctica. Insistí en trabajar con porcelana incluso cuando tenía poca visibilidad. Lo que me resulta más significativo es la renovada valoración del oficio. Concibo el dominio técnico y el pensamiento conceptual como inseparables, y mi trabajo existe precisamente en esa intersección.

Melis Buyruk, “El florecimiento interior” 2025. Porcelana, 90 × 75 cm (35 2/5 × 29 1/2 pulgadas). Galería Leila Heller. Foto de Kayhan Kaygusuz, cortesía de la artista.
OM: Varias obras tuyas han despertado atención internacional y han sido incorporadas en colecciones relevantes, como la del Louvre de Abu Dabi. Hacia adelante, ¿qué nuevas direcciones en escala, experimentación material, narrativa o formato expositivo esperas explorar? ¿Hay límites dentro de la porcelana que aún te interese llevar más allá?
MB: I’m grateful for the international recognition my work has received, and the Louvre Abu Dhabi acquisition through Leila Heller Gallery was especially meaningful. Moving forward, I want to deepen the new series I’ve begun — expanding its colors and possibilities while continuing to work primarily with porcelain. I don’t feel the need to shift mediums; I’m more interested in stretching what porcelain itself can do.
MB: Estoy agradecida por el reconocimiento internacional que ha recibido mi trabajo, y la incorporación a la colección del Louvre de Abu Dabi a través de la Galería Leila Heller fue especialmente significativa para mí. Hacia adelante, quiero profundizar la nueva serie que he comenzado, ampliar su paleta de colores y sus posibilidades, mientras continúo trabajando principalmente con porcelana. No siento la necesidad de cambiar de medio; me interesa más llevar al límite lo que la porcelana en sí misma puede hacer.

Melis Buyruk, “El pavo real (Símbolo de orgullo y vanidad)”, 2024. Porcelana, 81 × 66 cm (31 9/10 × 26 pulgadas). Foto de Kayhan Kaygusuz, cortesía de la artista.
I also hope to increase my global presence through exhibitions, fairs, and biennials. This past year, I showed in Taiwan, South Korea, India, and China, and I’d like to continue building visibility in new locations with the right institutions and collections.
También espero ampliar mi presencia global a través de exposiciones, ferias y bienales. En 2025, expuse en Taiwán, Corea del Sur, India y China, y me gustaría seguir construyendo visibilidad en nuevos contextos con las instituciones y colecciones adecuadas.







