En Mali, mujeres y niñas pagan el precio de la degradación de la situación de seguridad

«Un Mali sin violencia contra mujeres y niñas». Manifestación en Mali contra la violencia de género. Captura de pantalla del canal de VOA Afrique en YouTube.

Desde 2012, Mali enfrenta un cambio de seguridad marcado por el surgimiento y expansión de diversos grupos armados no estatales radicales: Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), Frente de Liberación de Macina, Al Murabitun y Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS). Esos grupos revindican la autonomía e independencia de los territorios ubicados en el norte del país, y realizan acciones para combatir y debilitar al poder establecido. Esta situación supone una perturbación  progresiva de la seguridad en todo el territorio maliense y en los otros países del Sahel central.

En Mali, miembro de la Alianza de Estados del Sahel que el 28 de enero de 2024 se retiró de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS/CEDEAO), el contexto de seguridad se caracteriza por el enfrentamiento de las fuerzas armadas malienses y sus socios, y grupos armados no estatales. Esta situación sigue afectando desproporcionadamente a la población civil, en particular a mujeres y niñas víctimas de violencia sexual.

Según el Informe de Situación de Mali de mayo de 2025 del Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA), los ataques de grupos armados conllevan a matrimonios forzados y limitan considerablemente el acceso a servicios esenciales de salud sexual, reproductiva y de protección. En el informe de marzo de 2025, el UNFPA explica:

In March 2025, armed groups intensified their activities, resulting in violent clashes, which led to significant population displacement. Women and girls continue to bear the brunt of this violence, with their rights and safety increasingly at risk.

En marzo de 2025, los grupos armados intensificaron su actividad, emprendieron enfrentamientos violentos, lo que supone importantes desplazamientos de población. Mujeres y niñas siguen sufriendo la peor parte de esta violencia, sus derechos y su seguridad están cada vez más en peligro.

Además, el impacto por los recortes presupuestales impuestos por Estados Unidos refuerza la vulnerabilidad de mujeres y niñas. El informe continpua:

However, the sudden termination of U.S. funding has caused the cessation of key humanitarian programmes, leaving thousands stranded without critical life-saving assistance, further exacerbating the vulnerabilities of populations already affected by ongoing conflicts. The impact has been particularly severe on GBV services, with over 191,000 people losing access to essential protection, and SRH services, including maternal care and family planning, which has left over 200,000 people at risk.

Sin embargo, por el repentino final del financiamiento estadounidense acabaron importantes programas humanitarios, lo que dejó a miles varados sin asistencia vital importante, lo que exacerba más las vulnerabilidades de las poblaciones ya afectadas por los actuales conflictos. El impacto ha sido particularmente severo en los servicios de violencia de género, por lo que más de 191,000 personas han perdido acceso a protección esencial, y servicios de salud sexual y reproductiva, que incluyen atención materna y planificación familiar, que ya ha dejado a más de 200,000 personas en riesgo.

Además de los ataques, Mali vive un profundo cambio socioeconómico debido en parte al desplazamiento masivo de la población. Esas dificultades repercuten en mujeres y niños, pero suelen ser poco visibles en los informes oficiales.

La violencia sexual se vive en silencio

En junio de 2025, más de 402,000 personas quedaron desplazadas en Mali, que tiene un 58 % de mujeres y niñas. El informe anual del secretario general de Naciones Unidas sobre violencia sexual en periodo de conflicto documenta casos de violación, matrimonios forzados, secuestros y esclavitud sexual perpetradas por actores armados en las regiones de Gao y Ménaka (centro-este), Kayes (suroeste), MoptiSegú (centro-sut) y Tombuctú (norte) del país, que muestran la amplitud y gravedad de esas violaciones.

En las zonas rurales y los campos de personas desplazadas internas, se acumulan los testimonios de casos de explotación sexual, acoso y matrimonios forzados. Los grupos armados no estatales se aprovechan de la vulnerabilidad de las comunidades, e imponen un clima de miedo y sumisión. Las instituciones internacionales observan que la crisis e humanitaria afecta fuertemente a mujeres y niñas.

En 2025, Amadou, miembro de la sociedad civil maliense, es víctima de robo y testigo de violaciones cometidas por hombres armados contra mujeres, y cuenta a Global Voices:

C'était un vendredi soir, vers 19h, des bandits armés ont pris d’assaut notre bus, sans qu’aucun secours n’arrive. Nous avons tout de suite compris qu’il s’agissait d’un braquage. Nous avons été tous dépouillés, et une dizaine de femmes ont été violées. La terreur et le désespoir de cette nuit resteront à jamais gravés dans ma mémoire. Je n’oublierai jamais leurs cris, leurs larmes, et ce sentiment d’impuissance totale. Cette nuit m’a montré combien il est urgent de protéger les femmes et de briser le silence face à la violence.

Fue una tarde de viernes, hacia las 19:00 horas, hombres armados tomaron por asalto nuestro bus, y no llegó ninguna ayuda. Entendimos rápidamente que se trataba de un robo. Nos despojaron de todo, unas diez mujeres fueron violadas. El terror y la desesperanza de esta noche se quedarán para siempre grabadas en mi memoria. No olvidaré jamás sus gritos, sus lágrimas, y ese sentir de impotencia total. Esa noche me mostró lo urgente que es proteger a las mujeres y romper el silencio ante la violencia.

El matrimonio forzado es una práctica común, pues está implantada en las tradiciones, particularmente en las zonas donde la pobreza y la inseguridad limitan las perspectivas. En el país, una de cada dos niñas está casada antes de los 18 años. Esa situación conlleva grandes consecuencias: interrupción de la escolaridad, embarazo precoz, aumento de la violencia doméstica y estragos en la salud física y mental de la joven.

Resiliencia femenina ante la adversidad

Pese a ese contexto difícil, de numerosas mujeres malienses se organizan localmente para romper el silencio. Asociaciones comunitarias de mujeres organizan espacios seguros, campañas de sensibilización y de ayuda a las sobrevivientes. Esas iniciativas encarnan una forma de resistencia y resiliencia ante la violencia sistémica.

Pero esas organizaciones locales carecen cruelmente de medios, y sus acción es frágil ante las muchas necesidades, como señala Alimata Traore, presidenta de la Convergencia de Mujeres Rurales por la Soberanía Alimentaria (COFERSA) en Mali:

Les femmes restent le premier groupe social discriminé. Elles ont moins accès à la représentation politique, aux postes de pouvoir économique, à l’éducation et elles sont surtout les premières victimes de la pauvreté.

Las mujeres son el primer grupo social discriminado. Tienen menos acceso a representación política, a puestos de poder económico, a educación y suelen ser las primeras víctimas de la pobreza.

La eliminación de la violencia, el acceso a servicios de salud reproductiva, y justicia para las víctimas de violencia sexual y educación para niñas siguen siendo sus principales incentivos. 

Las mujeres y niñas de Mali están en la encrucijada de crisis: son víctimas de un conflicto que ellas no han elegido, y también son portadoras de esperanza y cambio. El ya citado Amadou agrega:

Certes, nous avons été dépouillés, mais ce sont les femmes qui ont survécu à l’horreur et dont la sécurité et la dignité restent profondément mises en péril. Il est urgent que les initiatives locales soient soutenues, et que les autorités écoutent les voix des femmes et leur donne les moyens d’agir pour se protéger.

Es cierto, nos han despojado, pero son las mujeres quienes han sobrevivido al horror, y la seguridad y la dignidad siguen en profundo peligro. Es urgente que las iniciativas locales sean sostenidas, y que las autoridades escuchen la voz de las mujeres y les den los medios de actuar para que se protejan.

La protección de mujeres y niñas no debería ser una opción, sino una prioridad absoluta para la paz durable en Mali.

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