
Reunión del primer ministro Modi con el asesor principal de la República Popular de Bangladesh, Muhammad Yunus, Bangkok, Tailandia, 4 de abril de 2025. Imagen vía Wikipedia de la Oficina de Información de Prensa de India. Dominio público.
La agitación política de agosto de 2024 de Bangladesh, marcada por la destitución forzada de la ex primera ministra Sheikh Hasina desencadenó una reacción en cadena a lo largo del sur de Asia. La respuesta de India restringir drásticamente la emisión de visas a los ciudadanos bangladesíes, por razones de seguridad en medio de un creciente sentir anti-India. La decisión fue rápida y firme.
La Alta Comisión de India en Daca antes procesaba 8000 visas por día, y ahora solo emite visas médicas de emergencia y estudiantiles, que se aprueban a cuentagotas en número limitado.
Los números cuentan una cruda historia de interdependencia. Entre abril de 2023 y marzo de 2024, más de 2.1 millones de bangladesíes visitaron India,lo que representa el 22% de todas las visitas de turistas extranjeros. Llegaron para tratamiento médico, compras, festivales culturales y visitas familiares. Llenaron hoteles, colmaron restaurantes y mantuvieron a flote a miles de pequeños negocios. India emitía más de dos millones de visas por año a los bangladesíes, la mayoría con propósitos médicos. Entonces, casi de la noche a la mañana, el flujo se detuvo.
La «mini Bangladesh» de Calcuta se oscurece
Al caminar por las calles Free School, Marquis o Sudder en Calcuta, hoy los visitantes encuentran un pueblo fantasma donde una vez hubo un pujante centro comercial. Esta zona de dos kilómetros cuadrados, apodada “mini Bangladesh”, funcionaba como el epicentro de la actividad económica bangladesí en India. Cálculos conservadores sitúan las pérdidas en 10,000 millones de rupias indias (110.8 millones de dólares), aunque las pérdidas reales en New Market y en Burrabazar probablemente excedan los 50,000 millones de rupias (554 millones de dólares).
Todos los días, hay pérdidas de negocios por 30 millones de rupias (332,400 dólares). Casas de cambio que una vez rebosaban de clientes que cambiaban takas ahora permanecen inactivas; sus pantallas electrónicas juntan polvo. Agencias de viajes que reservaban cientos de habitaciones de hotel por semana informan de días sin un solo cliente. Hoteles que antes operaban al 80-90% de su capacidad ahora la tienen difícil para llenar el 5% de sus habitaciones.
Para noviembre de 2024, cuatro comercios habían cerrado permanentemente y se prevé más cierres. Alrededor de 150 hoteles tienen la existencia amenazada. Casi 3000 tiendas en la zona afrontan la misma realidad sombría. Aproximadamente el 40% de los restaurantes pequeños y medianos han cerrado sus puertas al no poder sobrevivir sin su principal base de clientes.
Alrededor de 15,000 familias dependen directamente de este ecosistema del turismo. Los alojamientos familiares que alquilan habitaciones a familias de visita no ganan nada. Los guías de turismo que hablan bengalí no encuentran a nadie a quien guiar. Los conductores de taxis y de mototaxis que se especializan en traslados desde el aeropuerto permanecen ociosos. Los vendedores de comida callejera que prosperaban gracias a que los clientes bangladesíes gustan de la comida callejera india ven marchitar sus negocios.
Drástica reducción del turismo médico
El sector salud de India vive una realidad aún más dura. Bangladesh representaba el 69% del turismo médico. lo que crea una sobredependencia que ahora amenaza toda la industria del turismo médico. Esta concentración hizo a India vulnerable a las perturbaciones diplomáticas.
La reducción respecto al año anterior cuenta una historia: una caída del 43% en noviembre de 2024, seguida de un 59% en diciembre. A pesar de las restricciones, aproximadamente 482,000 bangladesíes lograron llegar a India para tratamiento médico en 2024, un descenso respecto a 500,000 en 2023. Aún así, esto representa solamente a pacientes con visas médicas de emergencia; el mercado general del turismo médico ha colapsado.
Estos pacientes aportaban miles de millones en ingresos. Elegían hospitales en Calcuta, Chennai, Bombay y Bangalore para tratamientos, desde cirugías cardíacas hasta tratamiento oncológico. Ahora esas camas de hospital permanecen vacías.
La infraestructura que sostenía este flujo de turismo médico se ha estancado. Los trenes Maitree Express, Bandhan Express y Mitali, que conectan India y Bangladesh, han suspendido operaciones desde agosto de 2024. Pacientes que antes viajaban cómodamente en tren a los hospitales indios ahora enfrentan barreras imposibles.
CareEdge Ratings calcula una reducción del 10-15% en el turismo médico total a India en el largo plazo. Esta reducción redefine toda la economía del sector y fuerza dolorosas reconsideraciones estratégicas.
Efecto dominó en todos los sectores
El impacto de las restricciones se extiende más allá del turismo y la salud. Las restricciones de viajes de negocios transfronterizos complican las relaciones comerciales, desaceleran el cierre de acuerdos y crean fricción en las cadenas de suministros.
La infraestructura del transporte ha sufrido de manera dramática. Los servicios de autobús entre los dos países cayeron de siete viajes diarios a solo uno o dos, cada uno lleva a 28 pasajeros. El efecto dominó impacta a los operadores turísticos, las compañías de autobuses y todo el ecosistema de logística que sostiene el movimiento transfronterizo.
El turismo de ventas minoristas, que antes era una gran atracción en New Market y Burrabazar, virtualmente ha desaparecido. Los compradores bangladesíes no venían solo por los productos que no encontraban en su país, sino por la experiencia de compra misma. El sistema minorista ahora está luchando por sobrevivir.
Nuevos destinos para el turismo médico
Los pacientes bangladesíes no han dejado de buscar tratamiento médico en el exterior. Solo han cambiado de destino. Tailandia ha surgido como el líder, registra un aumento del 200% en las consultas de pacientes bangladesíes. Los hospitales tailandeses brindan ayuda con procedimientos de visa optimizados y las instituciones médicas asisten con las solicitudes.
Solo en 2019, los bangladesíes gastaron más de 6700 millones de bahts (212.9 millones de dólares) en tratamiento médico en Tailandia. Es probable que esa cifra haya aumentado sustancialmente desde que las restricciones de India se endurecieron.
China ha detectado una oportunidad estratégica. Bangladesh sostuvo conferencias sobre turismo médico con funcionarios chinos en la provincia de Yunnan, exploraron asociaciones en vísperas de cumplir 50 años de relaciones diplomáticas entre China y Bangladesh en 2025. Planes para un «hospital de la amistad» en Daca son muestras de un compromiso a largo plazo de China para capturar este mercado.
Las tensiones políticas, los atrasos en los visados y lo que los pacientes describen como «ambiente poco acogedor» en India continúan empujando a los bangladesíes a otras alternativas. Cada mes de restricciones afianza los nuevos patrones. Cada experiencia positiva en Tailandia o Malasia hace menos probable un regreso a India.
Los turistas se vuelcan a países vecinos
El turismo de ocio muestra cambios incluso más dramáticos. Sri Lanka experimentó un incremento de 121.6% en llegadas de bangladesíes en 2024, y recibió a 39,555 turistas. Bangladesh se convirtió en el segundo origen de mercado de turismo de mayor crecimiento de Sri Lanka, llenaron hoteles y atracciones que se beneficiaban de las restricciones de India.
Maldivas vio un aumento del 52%, ha recibido 33,295 arribos bangladesíes. Estos viajeros tienden a ser acaudalados y con frecuencia buscan complejos turísticos en la playa y experiencias lujosas. Nepal recibió 48,848 visitantes bangladesíes en 2024, un aumento respecto a los 36,483 en 2023: un salto del 34%.
Antes India atraía el 40–45% de los turistas bangladesíes que viajaban al extranjero. Los lazos culturales, la cercanía, las conexiones familiares e históricas hacían de India la primera elección natural. Ahora esa posición dominante se derrumba. Entre agosto y octubre de 2024, los visitantes bangladesíes a India cayeron 28.44% respecto del año anterior.
La paradoja diplomática
El primer ministro Modi habla de mantener vínculos «persona a persona» con Bangladesh. La frase aparece en declaraciones diplomáticas y comunicaciones oficiales. Aún así, ¿cómo pueden las relaciones persona a persona sobrevivir cuando la gente no puede encontrarse?
El impacto ya se puede ver. De acuerdo al International Crisis Group, que Nueva Delhi haya dado refugio a Sheikh Hasina, que ya ha sido condenada en Bangladesh, añade leña al fuego. Después de la expulsión de la Liga Awami, agrupación pro-India de de Hasina, tras la agitación de julio de 2024, partidos de derecha más escépticos —y por momentos abiertamente hostiles— hacia India cobraron protagonismo, amplificaron las voces que han ayudado a influenciar la opinión pública contra India entre décadas de desconfianza.
Las familias no pueden visitar a sus parientes para bodas, funerales o festivales. Los socios luchan por mantener la colaboración sin encuentros cara a cara. El profesor Imtiaz Ahmed describe las restricciones como “inhumanas e impropias de un país vecino”, menciona la contradicción entre los deseos declarados de lazos de persona a persona y las políticas que impiden que la gente se reúna.
Cada mes de restricciones hace la reconciliación más difícil. Los jóvenes de ambos países crecen conociendo las fronteras como barreras más que puentes.
El verdadero precio de las fronteras cerradas
Los números no mienten. India ha perdido 50,000 millones de rupias indias (554 millones de dólares) en ingresos solo en Calcuta. Al menos el 69% del turismo médico se desvió a otros sitios. Y en India, 15,000 familias enfrentan la ruina financiera por las duras restricciones de visados. Mientras tanto, los vecinos de India están sintiendo la bonanza al tener lugar un realineamiento regional en tiempo real.
¿Pueden las relaciones «de persona a persona» sobrevivir cuando la gente no puede reunirse? Jóvenes profesionales construyen redes en Bangkok en lugar de Calcuta. Los pacientes desarrollan lealtad a los hospitales tailandeses más que a los indios. Los turistas descubren las playas esrilanquesas en lugar de los sitios del patrimonio indio. Estos no son cambios temporales; son realineamientos permanentes.
Mientras las restricciones de visados y viajes permanecen, India pierde ingresos, influencia y buena voluntad. Mientras, Bangladesh pierde acceso conveniente a atención médica de calidad y conexiones culturales. ¿Cuánto tiempo pueden ambas naciones tolerar esta situación de pérdida mutua antes de que las pérdidas se hagan permanentes?






