
La sala vacía del ahora destruido Cine Park en Kabul. Captura de pantalla del video «Cine Park 🎥 Kabul | La Destrucción del Cine Park de Kabul Afganistán» del canal de YouTube de Pathan Film. Usada con autorización.
Este artículo de Elina Qalam para Hasht-e Subh Daily se publicó originalmente el 29 de octubre de 2025. Global Voices publica una versión editada en el marco de un acuerdo de asociación de contenido.
En los últimos cinco años, los talibanes han prohibido actividades cinematográficas en el país y demolido un cine en la capital, Kabul. Desde que tomaron el poder de Afganistán en agosto de 2021, el régimen talibán comenzó paulatinamente a eliminar películas y series de televisión de emisoras nacionales para luego cerrar las salas de cine al público. A través de políticas sistemáticas, eliminaron a las mujeres de las películas.
Este artículo se basa en la investigación de Hasht-e Subh Daily, y entrevistas a varios cineastas y extrabajadores de cine afgano que están dentro y fuera del país. El régimen talibán clausuró la Asociación de Cine Afgano, única institución oficial para producir, financiar y archivar cine afgano. Varios cineastas exiliados han expresado preocupación por el futuro de la hemeroteca de Asociación de Cine Afgano, temen que pueda ser destruirla.
La importancia de la Asociación de Cine Afgano está en su rol dentro del arte y el cine, y también en su papel como significativo repositorio de la historia visual de Afganistán. El archivo contiene documentales que datan de principios del siglo XX que abarcan los principales acontecimientos políticos de la historia moderna del país.
Eliminación de la Asociación de Cine Afgano
Con la toma del poder del Talibán, la esfera cultural y artística del país sufrió restricciones amplias y severas. Desde los primeros días que tomaron el control de Kabul, el grupo se movió gradualmente para suprimir el arte, en particular el cine.
Como primera medida, el 21 de noviembre de 2021. el Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio emitió una directiva de ocho artículos que llevó a la conocida exclusión de las mujeres de los medios.
En la misma línea, el 22 de marzo de 2023. la Municipalidad de Kabul, al mando del Talibán, anunció que el histórico cine Khairkhana sería demolido para dar lugar a un centro comercial, una mezquita y complejos residenciales. Este cine era uno de los más antiguos y reconocidos de la capital
El 26 de septiembre de 2023, los talibanes decidieron rentar el edificio del histórico Cine Aryub. Este cine, que funcionaba como estacionamiento, era considerado un símbolo fundamental de la escena cinematográfica afgana gracias a su arquitectura distintiva.
Finalmente, el 13 de mayo de2025, el régimen disolvió la Asociación de Cine Afgano oficialmente, la única institución estatal de cine en el país. Con esta disolución, las últimas esperanzas que quedaban de revivir el cine formal en Afganistán se extinguieron, y una de las instituciones más importantes de la industria cinematográfica nacional quedó para los archivos históricos.
Este video de YouTube muestra la demolición del cine Ariana de Kabul:
Contradicciones en la perspectiva cultural del régimen talibán
Los talibanes han intentado presentarse como defensores de la cultura y el arte con medidas como la organización del festival de cine Did-e Naw. Los expertos declaran que estas acciones del régimen tienen un fin propagandístico y no contribuyen a cambios genuinos en la perspectiva cultural de este grupo.
En los últimos cuatro años, el grupo ha producido nueve películas y una serie de televisión. No hay mujeres en ninguna de estas producciones. El contenido de estas películas promueve la ideología del Talibán, denigra al gobierno anterior, condena los valores democráticos y glorifica los ataques suicidas y las acciones bélicas del grupo.
Según la investigación de Hasht-e Subh Daily, películas del Talibán como «Prisión Bagram», «Compañía Pul-e», «Muros de contención de Kabul», «Jardinero del Estado», «Un día laboral de un comandante de Policía» y «Noveno de Sunbula» son solo una parte de las producciones hechas con fondos del Gobierno.
Estas películas fueron producidas para legitimar el régimen Talibán y resaltar las fallas del gobierno anterior. La mayoría son propagandísticas por naturaleza, y no narrativas artísticas, y sus producciones estuvieron a cargo principalmente de cineastas inexperimentados o estudiantes principiantes.
Sayed Ahmad Shekab Mousavi, profesor del Departamento de Cine en la Facultad de Bellas Artes en la Universidad de Kabul, que actualmente es investigador invitado en la Universidad de Columbia de Nueva York, indica:
In their first regime [1996–2001], the Taliban burned films and television series, eliminated female actors, banned music, and only allowed religious chants and hymns. Now the same policy continues, but in a different guise. However, one point is clear: this time, the Taliban are constructing a visual history of themselves; a history built on censorship, exclusion, and distortion, but ultimately a history that will remain as their legacy.
En su primer régimen [1996–2001], el Talibán quemó películas y series de televisión, eliminó a las actrices, prohibió la música y solo permitió cantos e himnos religiosos. Ahora las mismas políticas siguen vigentes, pero con un disfraz distinto. Sin embargo, un punto resulta claro: en este momento, los talibanes están construyendo una historia visual de sí mismos; una historia construida a base de censura, exclusión y distorsión, pero en última instancia, una historia que quedará como su legado.
Cineastas en el exilio
Aunque los cineastas de Afganistán en exilio dicen que hacer películas es “la mejor forma de venganza” contra el Talibán, dicen que tienen numerosas dificultades en los países en los que han buscado refugio.
Agregan que restricciones financieras, falta de acceso a instalaciones técnicas, dificultades de residencia y falta de oportunidades profesionales les han complicado producir su trabajo.
La migración forzada ha interrumpido su conexión con audiencias en el país, y ha dejado el espacio cultural nacional fuera del alcance. Ahmad Aryubi, exjefe del cine Aryub, dice:
When the younger generation sees only these limited and weak films [produced by the Taliban], they form the impression that we are a backward country, incapable of producing films or maintaining a presence on the global stage.
Cuando los más jóvenes vean solo estas películas limitadas y débiles [producidas por el Talibán], se forman la impresión de que somos un país retrógrado, incapaz de producir pelicular o de mantener una presencia en la escena global.
Marinan, cineasta afgano que vive en Francia, dice:
Life in exile is a major challenge. Some may be able to work hard and build their path, but for many, it is extremely difficult. I know individuals with distinctive talents who have no place in the cinema of Afghanistan while living in European countries.
La vida en el exilio es un gran desafío. Algunos pueden trabajar mucho y construir su camino, pero para muchos es extremadamente difícil. Conozco personas con grandes talentos que no tienen en el cine de Afganistán mientras viven en países europeos.
La difícil vida de los cineastas en Afganistán
Los hallazgos de Hasht-e Subh Daily muestran que las condiciones para cineastas y salas de cine en Afganistán con el Talibán son significativamente más críticas que en el pasado. Severa censura, restricciones ideológicas y que el Talibán haya declarado la prohibición del cine han hecho imposible toda actividad relacionada con el cine.
La actriz Sabera Sadat describe las duras condiciones de su vida:
After activities were restricted and I lost my job at the Theater Directorate, where I was working as an actress at that time, my living conditions became extremely difficult. I was the breadwinner of my family, and this situation negatively affected both my morale and my artistic identity. I was unable to leave Afghanistan because of my children, as my life depends on them.
Después de que se restringieron las actividades y perdí mi trabajo en la Dirección de Teatro, donde trabajaba como actriz en ese momento, mis condiciones de vida se han vuelto extremadamente difíciles. Yo era quien mantenía a mi familia, y esta situación afectó negativamente mi moral y mi identidad artística. No pude salir de Afganistán por mis hijos, mi vida depende de ellos.
La señora Sadat da un pronóstico sombrío: “La situación es muy mala. En mi opinión, en las actuales circunstancias, no hay esperanza de que el cine resurja”.
Los hallazgos de Hasht-e Subh Daily revelan que el Talibán permite a los cineastas trabajar bajo estrictas condiciones. El primer requisito es que el guion la película debe enviarse al Talibán, y que al terminarla, la película debe volver a revisarse.
Solo se autoriza exhibir la película si encaja completamente con los pedidos del grupo. Además, está completamente prohibido que las mujeres participen en las películas.
Con estas condiciones, el rubro del cine de Afganistán ha quedado cerrado, lo que no deja esperanza de que se reabra o se retome una actividad artística libre. Muchos cineastas se han ido del país, y los que quedan viven en pobreza y desesperanza.






