
Tarique Rahman y el profesor Muhammad Yunus en una reunión en Londres, Reino Unido. Foto vía Wikipedia Commons del Departamento de Información de Prensa de Bangladesh. Dominio público. .
En enero de 2026, el presidente del Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP), Tarique Rahman, regresó al país luego de casi 17 años en el exilio. Rahman, de 60 años, aspirante a primer ministro, vivió en Reino Unido desde su huida de Bangladesh en 2008 bajo lo que describe como una persecución política,y llegó a la capital, Daca, el jueves 8 de enero. Su esperado retorno estuvo acompañado por grandes emociones y un gran recibimiento del pueblo, con miles de seguidores que lo esperaban en la ciudad de Dhaka, Purbanchal.
¿Quién es Tarique Rahman?
Tarique Rahman es el hijo mayor de la ex primera ministra Khaleda Zia y del expresidente Ziaur Rahman. En 2007, durante el gobierno de Sheikh Hasina lo acusaron de de cometer 84 delitos, que incluyen corrupción, lavado de dinero, difamación y asesinato, y fue condenado a siete años de prisión.
Su padre, Ziaur Rahman, fue un militar que se convirtió en líder político y fundó el Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP); fue presidente entre 1977 y 1981. Tarique Rahman estuvo detenido por orden del gobierno provisional, con respaldo del Ejército, entre 2007 y 2008. Tras su liberación, viajó a Reino Unido para tratamientos médicos, y permaneció exiliado en Londres.
Fue acusado de varios delitos en su país, incluido un vínculo con una conspiración para asesinar a la entonces primera ministra, Sheikh Hasina. Sin embargo, el 6 de marzo de 2025, la División de Apelaciones de la Suprema Corte lo absolvió de la mayoría de las acusaciones.
¿Qué significa el regreso de Tarique Rahman para el BNP?
El 24 de diciembre de 2025, el vocero del BNP, Ruhul Kabir Rizvi describió el regreso de Rahman como un «momento político decisivo» para el país. Es ciertamente un período crucial. El BNP lidera el grupo opositor en el nuevo escenario político de Bangladesh, que emergió luego del derrocamiento del gobierno de la Liga Awami, liderado por la primera ministra Sheikh Hasina durante el levantamiento de julio. El movimiento estudiantil empezó el 24 de agosto de 2024, y llevó a la caída del Gobierno y la renuncia de Hasina.
El secretario general del BNP, Mirza Fakhrul-Islam Alamgir, declaró que si el partido volviera al poder, la tres veces primera ministra Khaleda Zia volvería a liderarlos en esa posición si estuviera bien de salud. De otro modo, Tarique Rahman sería su candidato a primer ministro. Sin embargo, luego de la muerte de Zia el 30 de diciembre de 2025, el partido ahora cuenta con el liderazgo de Rahman.
La muerte de Khaleda Zia marcó el final de una de las carreras políticas más relevantes del sur de Asia. Su vida política capturó las tensiones sin resolver de Bangladesh entre las aspiraciones democráticas y la fragilidad institucional, entre el nacionalismo y la integración regional, y entre la autonomía y la interdependencia con India. Mientras Bangladesh navega una nueva transición política, la vida de Zia ofrece una perspectiva a la intersección de nacionalismo, democracia y orden regional.
El regreso de Rahman, ahora con la ausencia de Zia, probablemente reactive la base del BNP y convenza a los votantes indecisos en el corto plazo. Sin embargo, para convertir ese impulso en éxito electoral, Rahman deberá demostrar habilidad para conectar con el público, tranquilizar a una sociedad profundamente polarizada y ofrecer un plan creíble de reforma y transición democrática.
La relación amor-odio del BNP con Jamaat
Jamaat-e-Islami, el mayor partido islamista de Bangladesh, fue aliado del BNP durante su gestión entre 2001 y 2006. Sin embargo, el vínculo no está en su mejor momento, y el BNP ha buscado desde entonces posicionarse como una fuerza de centro.
Ahora, varios años después, la posibilidad de una renovada alianza entre los dos partidos resurgió, ya que Jamaat intenta deactivar los lazos con el BNP antes de las elecciones nacionales del 12 de febrero. El 1 de enero, luego de una visita de condolencia a la oficina de Gulshan del BNP tras la muerte de Zia, el jefe de Jamaat-e-Islami, Shafiqur Rahman, declaró que su partido y el BNP trabajarían juntos como habían ya trabajado por el bienestar del país, según informó Prothom Alo.
También declaró que «los líderes del BNP, incluido Tarique Rahman (presidente interino del BNP) expresaron el mismo deseo». A su vez, añadió que, «por el bien de la estabilidad de la nación durante cinco años, con el fin de establecer un ambiente favorable, necesitamos pensar si podemos hacer algo bueno juntos. También dijimos que, si Dios quiere, inmediatamente después de las elecciones, antes de formar el gobierno, nos sentaremos a hablar; hablaremos abiertamente. Pensaremos en la nación; tomaremos buenas decisiones para la nación». Shafiqur Rahman también considera formar un gobierno de unidad luego de la elección nacional, informó Reuters.
Según el comentarista político bangladesí-australiano Faiyaz Hossain, quienes en Bangladesh esperan el retorno de la democracia luego del 12 de febrero tendrán un despertar brusco. «Hay cierto apoyo al BNP luego de la muerte de la ex primera ministra, Khaleda Zia. En la ausencia de la Liga Awami, es el BNP por sí solo el que puede ganar las elecciones… ¿cuál es el sentido de hablar de un gobierno de unidad antes de las elecciones?».
La duda continúa: aunque Jamaat consiguiera un gobierno de unidad, ¿podrá Bangladesh recuperarse de este estado de incertidumbre política y avanzar a una transición democrática? ¿Y quién gobernará Bangladesh en los próximos días, si el país está entrando en un posible período prolongado de conflicto interno?
Una oportunidad entre el caos
Para el BNP, este es un momento político increíblemente precario que podría llevar a su caída o su victoria. La autocracia de Sheikh Hasina ha llevado la «ley de la calle» al gobierno interino. La «promesa de un nuevo Bangladesh» se está diluyendo en medio del fracaso del gobierno interino por restaurar el estado de derecho a nivel nacional.
El Partido de Nacional de los Ciudadanos (NCP), que suele adjudicarse ser heredero del movimiento de julio-agosto, también ha comenzado a perder legitimidad, sobre todo luego del anuncio oficial de su alianza electoral con el Jamaat. Esto llevó a muchos a cuestionarse la credibilidad del NCP por la controversial historia política de Jamaat. El Jamaat se opuso a la independencia de Bangladesh en 1971 y habría colaborado con el genocidio y otros crímenes durante la guerra de liberación. Los opositores del Jamaat describen esto como fundamentalmente incompatible con el espíritu democrático de Bangladesh, y luego de esta noticia, 13 líderes centrales del NCP, que estaba liderado por estudiantes, han renunciado desde el 1 de enero.
Mientras tanto, las fuerzas islamistas de extrema derecha también están intentando deliberadamente llevar a Bangladesh a ser una teocracia islámica. Esta oleada extremista alarmó a las facciones progresistas y liberales de la sociedad, muchas de las que ahora están intentando desesperadamente buscar una alternativa política y viendo a Tarique Rahman como un potencial salvador.
Este vacío se presenta para el BNP como una oportunidad única de demostrar su valor frente al pueblo de Bangladesh. Al BNP se le ve como el candidato principal en las elecciones, con Rahamn como el candidato líder para convertirse en primer ministro, y el partido parece deseoso de ocupar el espacio político que dejó la ahora prohibida Liga Awami.
«Tengo un plan»
Rahman hizo referencia al histórico discurso de Martin Luther King Jr., «Tengo un sueño» (1963) en su discurso de bienvenida. Frente a simpatizantes en Daca, Rahman dijo que no tenía un sueño, sino un plan, orientado a servir al pueblo, acelerar el desarrollo y transformar las vidas de los ciudadanos comunes.
«De pie sobre suelo bangladesí hoy, como miembro del Partido Nacionalista de Bangladesh, quiero decir frente a todos ustedes que tengo un plan para la gente de mi país, para mi país», declaró. Aunque no dio detalles específicos, estuvo dispuesto a explicar que para que pueda llevarse a cabo, iba a necesitar la ayuda de las fuerzas democráticas del país. «Si estás con nosotros y nos apoyas, si Dios quiere, podremos implementar el plan», remarcó.
En su discurso de 15 minutos, Rahman llamó repetidamente a la unidad entre las fuerzas democráticas para asegurar la paz, disciplina y la seguridad de los ciudadanos «a cualquier costo».
El camino a seguir
Rahman también habló de construir un Bangladesh que incluya a todos —desde las colinas hasta las llanuras— sin importar la religión o identidad. El distrito de Chittagong Hill Tracts tiene una antigua historia de conflictos profundamente arraigada que se remonta a las políticas coloniales británicas que fomentaban asentamientos bengalíes en las colinas. Esto llevó a que las comunidades indígenas se desplazaran y quedaran marginalizadas. Luego, sucesivos gobiernos bangladesíes adoptaron políticas asimilacionistas, que intensificaron el resentimiento y la desconfianza en esta región escasamente poblada.
Incluso bajo el mandato del gobierno interino, persisten denuncias de tratos inhumanos por parte de las fuerzas de seguridad. No está claro si un gobierno del BNP con Tarique Rahman tendrá la capacidad de abordar la violencia y discriminación de manera significativa.
Además, Rahman enfrenta una batalla cuesta arriba en un país que vive una oleada de violencia contra las minorías religiosas, mujeres, artistas y disidentes.
Dado que su muy comentado «plan» no se ha hecho público aún, Tarique ya ha enfrentado muchos retos. El más importante es llevar a cabo elecciones libres y justas. Su sobrevivencia en el paisaje político del país como un ícono nacional dependerá en gran medida de su capacidad de trascender la identificación partidaria. Los observadores insisten en que Bangladesh no necesita mesías nuevos. Requiere un partido democrático con un liderazgo colectivamente responsable y con mentalidad democrática.
Si Tarique Rahamn está a la altura del desafío continúa siendo una de las principales preguntas del actual panorama político de Bangladesh.







