La cordillera Aravalli, con una extensión de casi 670 kilómetros desde Gujarat hasta Nueva Delhi, en el noroeste de India, es uno de los sistemas geológicos más antiguos del mundo. Es incluso anterior al Himalaya, y desempeña un papel fundamental en la ecología del norte del país, pues actúa como barrera contra la expansión hacia el este del desierto de Thar, recarga los acuíferos subterráneos y modera las temperaturas en una región cada vez más afectada por las olas de calor y la contaminación atmosférica.
El 20 de noviembre de 2025, la Corte Suprema de India acepto una propuesta del Ministerio de Ambiente, Bosques y Cambio Climático para redefinir qué constituye legalmente las colinas de Aravalli. Según esta nueva definición, solo las formaciones que se elevan al menos de cien metros sobre el nivel del terreno circundante, junto con sus laderas y zonas adyacentes, serán reconocidas como parte de la cordillera.
Si bien el tribunal ordenó una suspensión temporal de nuevas concesiones mineras en la zona, dejó claro que solo las colinas que cumplan con este umbral de altura podrán recibir protección legal a largo plazo. Esta decisión, que el Gobierno describió como un paso hacia la uniformidad administrativa en cuatro estados, ha recibido fuertes críticas de expertos ambientales, que sostienen que ignora la continuidad geológica de Aravalli.
La sentencia fue una de las últimas emitidas por el presidente de la Corte Suprema, Bhushan Gavai, antes de su retiro. Tras la resolución, surgieron protestas y manifestaciones en todo el país, lo que refleja la creciente preocupación por el futuro de uno de los sistemas ecológicos más frágiles de India. Los ambientalistas temen que casi todo el sistema Aravalli quede ahora expuesto a la minería y a los proyectos inmobiliarios.
En este contexto, Abhimanyu Bandyopadhyay, colaborador de Global Voices, conversó con Anuradha P. Dhawan, conocida como Anu PD, diseñadora de moda, activista ambiental y cofundadora del movimiento ciudadano Aravalli Bachao. En la entrevista, explica por qué los activistas consideran que la decisión del tribunal representa un riesgo grave para el ambiente y para las comunidades que dependen de la cordillera.
A continuación, algunos fragmentos de la entrevista.
Abhimanyu Bandyopadhyay (AB): Antes de pasar a otras preguntas, ¿podrías contarles a nuestros lectores sobre el movimiento ciudadano Aravalli Bachao? ¿Cómo empezó?
Anuradha P Dhawan (APD): The Aravalli Bachao Citizens’ Movement is a completely citizen-driven effort to protect the Aravallis from mining, real estate projects, illegal encroachments, landfills and the dilution of environmental laws. On February 24, 2025, residents of Gurugram learned that the Gurugram Metropolitan Development Authority was planning to construct a road cutting through the Aravalli Biodiversity Park, linking National Highway-48 with MG Road in Gurugram. This was a wake-up call for many of us who had been living in the city for a decade or more. Around 200 residents came together in response that day, and for the first time, the slogan “Aravalli Bachao” was raised. For many of us who had lived in the city for years, this was the first time we realised how vulnerable the Aravallis were and how little we actually knew about them.
As discussions began, we discovered that the Haryana government was also planning to amend the Punjab Land Preservation Act (PLPA), a law over a century old that provided crucial protection to forested areas in Punjab and Haryana, including large parts of the Aravallis. The proposed amendment threatened to dilute these safeguards. At that point, it became clear that this was not just about one road, but about a systemic rollback of environmental protections.
On February 27, a small group of us gathered outside three metro stations in Gurugram, holding placards and speaking directly to the citizens about the proposed legal changes and their consequences. That same day, the Haryana Assembly passed the amendment. However, within 24 hours, the Supreme Court stayed its implementation. While it was a limited victory, it convinced us that sustained action was necessary.
That moment shaped the movement. Since then, thousands have joined to work on issues ranging from the NCR 2041 draft plan to forest protection nationwide. We see ourselves not as a formal organisation, but as a collective of citizens defending a shared ecological heritage.
Anuradha P. Dhawan (APD): El movimiento ciudadano Aravalli Bachao es una iniciativa impulsada por los ciudadanos para proteger las montañas Aravalli de la minería, los proyectos inmobiliarios, las ocupaciones ilegales, los vertederos y el debilitamiento de las leyes ambientales.
El 24 de febrero de 2025, los habitantes de Gurugram se enteraron de que la Autoridad de Desarrollo de Gurugram planeaba construir una carretera que atravesaría el parque de biodiversidad Aravalli, y conectaría la Autopista Nacional 48 con la carretera Mahatma Gandh. Fue una llamada de atención para muchos, que habíamos vivido en la ciudad durante diez años o más. Ese día, alrededor de 200 personas se reunieron en respuesta, y por primera vez se escuchó el lema «Aravalli Bachao» (Salvemos las montañas Aravalli). Fue entonces cuando comprendimos cuán vulnerables eran y cuánto las desconocíamos realmente.
A medida que avanzaban las discusiones, descubrimos que el Gobierno de Haryana también planeaba la ley de preservación de tierras de Punyab (PLPA), ley de más de un siglo que brindaba protección fundamental a las zonas forestales de Punyab y Haryana, incluidas grandes partes de las montañas Aravalli. La enmienda propuesta amenazaba con debilitar esas salvaguardas. En ese momento, quedó claro que no se trataba solo de una carretera, sino de un retroceso sistemático en las protecciones ambientales.
El 27 de febrero, algunos nos reunimos frente a tres estaciones de metro en Gurugram, con pancartas en mano y hablamos directamente con los ciudadanos sobre los cambios legales propuestos y sus consecuencias. Ese mismo día, la Asamblea de Haryana aprobó la enmienda. Sin embargo, en el término de 24 horas, el Tribunal Supremo suspendió su implementación. Aunque fue una victoria limitada, nos convenció de que era necesario seguir luchando.
Ese punto de inflexión dio forma al movimiento. Desde entonces, miles de personas se han sumado para trabajar en cuestiones que van desde el proyecto de plan Región de la Capital Nacional 2041 hasta la protección de los bosques en todo el país. No nos consideramos una organización formal, sino un grupo de ciudadanos que defienden un patrimonio ecológico común.
AB: ¿Existía alguna resistencia organizada sobre este tema antes del movimiento, o esta fue la primera iniciativa?
APD: Before Aravalli Bachao, there was no sustained, organised citizen resistance focused specifically on the Aravallis. While individuals and experts had long spoken about the range’s ecological importance in various forums, there had not been a collective, citizen-led effort working consistently on Aravalli-related issues. In that sense, the movement marked a first.
APD: Antes de Aravalli Bachao no había una resistencia ciudadana organizada y sostenida centrada específicamente en estas montañas. Si bien personas comunes y expertos habían hablado durante mucho tiempo sobre su importancia ecológica en diversos espacios, no existía una iniciativa colectiva ciudadana que trabajara constantemente en estos temas.
AB: Los movimientos para proteger la cordillera de Aravalli no son nuevos. ¿Por qué la reciente redefinición que ha hecho la Corte Suprema ha desencadenado nuevas protestas?
APD: Because people tend to ignore everything until it hits them in the lungs. For years, ecological damage was easy to look away because people were so involved in their day-to-day grind of roti, kapda and makaan (A popular Hindi phrase that signifies the fundamental needs for human survival: roti/food, kapda/cloth and a makaan/house), that it clearly didn’t bother them. Now, all of a sudden, when pollution had started to enter their homes, when people literally couldn’t breathe, when taps ran dry, when newborns were being taken to lung specialists and senior citizens to emergency rooms, they started realising the intensity of the damage.
The Supreme Court’s redefinition order landed at exactly this moment of collapse, and with this latest assault on Aravalli, we decided to leave no space for even one more day of delay. Delhi-NCR and the entire north Indian belt are already one of the most polluted and water-stressed regions in India. Being the biggest climate regulators of the entire northern India, the Aravallis recharge groundwater, act as a natural barrier against desertification, sustain an extraordinary range of biodiversity, and form the majority of the forest cover of the Delhi National Capital Region. Without it, we all will be doomed.
Yet recently, a senior television anchor claimed that Delhi’s polluted air cannot “escape” because of the Aravallis. In an age where mediocrity often replaces knowledge, this level of expertise sadly doesn’t surprise us. The encouraging part is that more people are finally beginning to understand why the Aravallis matter and are stepping forward to protect them.
APD: Porque la gente tiende a ignorar todo hasta que les afecta personalmente. Durante años, el daño ecológico fue fácil de ignorar, ya que las personas estaban absorbidas por las exigencias cotidianas de roti, kapda y makaan (expresión popular en hindi que alude a las necesidades básicas para la sobrevivencia humana: comida, ropa y vivienda), y no parecía preocuparles.
Ahora, de repente, cuando la contaminación comenzó a entrar en sus hogares, cuando las personas literalmente no podían respirar, cuando los grifos se quedaron sin agua, cuando había que llevar a los recién nacidos y adultos a especialistas pulmonares y salas de emergencia, comenzaron a comprender la magnitud del daño.
La orden de redefinición de la Corte Suprema llegó precisamente en ese momento crítico, y frente a este nuevo golpe contra las montañas Aravalli, decidimos no dejar pasar ni un solo día más sin actuar. La Región de la Capital Nacional (Delhi-NCR) y todo el norte de India ya se encuentran entre las zonas más contaminadas y con mayor escasez de agua del país. Como uno de los principales reguladores climáticos de esta región, esta cordillera recarga las aguas subterráneas, actúa como una barrera natural contra la desertificación, sostiene una extraordinaria biodiversidad y constituye gran parte de la cobertura forestal de la región capital del Delhi. Sin eso, todos estaríamos condenados.
Sin embargo, un presentador de televisión afirmó que el aire contaminado de Delhi no puede «escapar» por las montañas Aravalli. En una época en la que la modernidad suele reemplazar al conocimiento, este nivel de desinformación no nos sorprende. Lo alentador es que cada vez más personas comienzan a comprender por qué son importantes y están dando un paso adelante para defenderlas.
AB: La Corte Suprema prohibió la minería en las colinas Aravalli de Faridabad, Gurugram y Mewat en 2002 ,y volvió a prohibirlo en 2009. No obstante, la actividad ilegal sigue. ¿Cómo es posible?
APD: In 2020 and 2021, a group of us travelled deep into Haryana’s Mewat region. Officially, we went as trekkers and kept a low profile as we knew the risks. The three districts you mentioned are all no-mining zones, but on the ground, the reality is very different. We witnessed and recorded multiple instances of illegal mining in these areas. One of the biggest reasons this continues is the growing power of the mining mafia. About two years ago, a Deputy Superintendent of Police was killed after being run over by a Backhoe Loader while investigating illegal mining in Mewat. That incident alone shows how dangerous this issue has become. We’ve been working on this cause for a long time, and illegal activity is almost routine now. Blasting usually starts early in the morning and wraps up by around 10 a.m.
APD: En 2020 y 2021, viajamos en grupo a lo profundo de la región de Mewat, en Haryana. Fuimos como excursionistas y mantuvimos un perfil bajo porque conocíamos los riesgos. Los tres distritos que mencionaste son zonas donde la minería está prohibida, pero la realidad en el terreno es muy distinta. Vimos y documentamos múltiples casos de extracción ilegal en estas zonas. Una de las principales razones es el creciente poder de la mafia minera. Hace aproximadamente dos años, un subcomisario de policía murió tras ser atropellado por una retroexcavadora mientras investigaba actividades de extracción ilícitas en Mewat. Ese solo hecho demuestra lo peligroso que se ha vuelto esta situación. Hemos trabajado en esta causa durante mucho tiempo, y estas prácticas se han vuelto casi rutinarias. Las explosiones suelen comenzar temprano y terminan alrededor de las 10:00 horas.

Minería ilegal en las cercanías del ITC Grand Bharat, en Manesar, Haryana. Foto: Aravalli Bachao Movement org.
Over time, illegal tracks have been carved out for tractors and trolleys, and even camels are used to transport material, especially in remote areas. That’s how mining continues despite the ban.
Con el tiempo, se han abierto caminos ilegales para tractores y remolques, e incluso se utilizan camellos para transportar material, especialmente en zonas remotas. Así es como la minería continúa a pesar de la prohibición.

Se utilizan camellos para transportar la arena extraída ilegalmente a lo largo del lago. Foto: Aravalli Bachao Movement org.
We filed cases and submitted video evidence, but nothing really moved. The legal process just drags on — hearings get postponed, dates keep changing, and the defence keeps asking for more time. It becomes an endless loop.
From the very beginning, our demands have been very basic. For example, a functional toll-free number where citizens can report illegal mining. Although there is a number that exists, it doesn’t work. And even when someone does pick up, complaints aren’t taken seriously.
Simple solutions like using drone surveillance to monitor mining hotspots haven’t been implemented either. Whether it’s the government, the court, or even the system as a whole, it feels like there is a collective unwillingness to protect the Aravallis despite being aware of the consequences.
Presentamos denuncias y aportamos videos como pruebas, pero nada cambió. El proceso judicial se prolonga indefinidamente: las audiencias se posponen, las fechas cambian una y otra vez y la defensa sigue pidiendo más tiempo. Se convierte en un ciclo sin fin.
Desde el principio, nuestras peticiones han sido muy básicas. Por ejemplo, un número telefónico gratuito funcional para que los ciudadanos denuncien la minería ilegal. Ya existe uno, pero no funciona. Y aunque alguien responde, las denuncias quedan en la nada.
Tampoco se han implementado soluciones simples, como usar drones para vigilar las zonas críticas. Ya sea el Gobierno, el tribunal o el sistema en general, parece faltar voluntad colectiva para proteger las montañas Aravalli, a pesar de conocer las consecuencias.
AB: ¿Crees que el reciente fallo de la Corte Suprema es un movimiento deliberado para facilitar la implementación del plan NCR-2041?
APD: Well, It all seems to be a part of a grand plan. When you look at how things have unfolded over the past few years, it’s difficult not to see a larger pattern. There’s a clear agenda to turn India into a global economic powerhouse, and to make that happen the country’s natural assets are probably being handed over to the corporates. Development, but at the cost of clean air, soil and water. The SC’s verdict fits neatly into this trajectory effectively clearing the way for plans like NCR-2041 and legitimising the corporate invasion of ecologically sensitive land that should have been non-negotiable. The rot doesn’t stop there. Institutions meant to protect the public are being deliberately weakened, stripped of authority so they can’t interfere. The media is constantly being leaned on and individuals who speak out are being targeted and intimidated.
This is an intentional clearing of the field. Obstacle by obstacle, safeguard by safeguard, they’re removing everything that stands in the way of a massive extraction project masquerading as development. For example, after the ease of doing business reforms began in 2019, the environmental clearance rejection rate reportedly dropped from around 70–80% to just 10–15%. In 2023, the Rajasthan government allowed major cement companies into the Aravalli region, opening it up to intensive mining. By 2024–25, Ambuja Cement alone saw a production increase of nearly 300%.
At the same time, agricultural trees has been reclassified as forest to inflate forest cover numbers. When you put all of this together, it becomes difficult to see this as development driven by public or environmental interest rather than profit.
APD: Todo parece formar parte de un plan más amplio. Si observamos cómo se han desarrollado los acontecimientos en los últimos años, es difícil no percibir un patrón. Existe una agenda clara para convertir a la India en una potencia económica global y, para lograrlo, es probable que los recursos naturales del país estén siendo entregados a las corporaciones. Desarrollo, pero a costa del aire limpio, el suelo y el agua. El fallo de la Corte Suprema encaja perfectamente en esa trayectoria, ya que despeja el camino para planes como el Región de la Capital Nacional 2041 y legitima la invasión corporativa de tierras de interés ecológico que deberían ser intocables. A las instituciones destinadas a proteger al público las están debilitando deliberadamente, se les priva de autoridad para que no puedan intervenir. Los medios enfrentan presiones constantes, y quienes alzan la voz son señalados e intimidados.
Esto representa una limpieza deliberada del terreno. Obstáculo tras obstáculo, protección tras protección, se está eliminando todo lo que se impone en el camino de un enorme proyecto de extracción disfrazado de desarrollo. Por ejemplo, después de 2019, cuando se iniciaron las reformas para facilitar la actividad empresarial, la tasa de rechazo de las autorizaciones ambientales se redujo, según informes, de alrededor del 70-80 % a solo el 10-15 %. En 2023, el Gobierno de Rajastán permitió la entrada de las principales empresas cementeras de la región de Aravalli, y la abrió a la minería intensiva. Para 2024-2025, solo Ambuja Cement tuvo un aumento de la producción de casi el 300%.
Al mismo tiempo, los árboles agrícolas han sido reclasificados como bosques para inflar las cifras de cobertura forestal. Si se tiene en cuenta todo esto, resulta difícil considerar esto como un desarrollo impulsado por el interés público o ambiental, y que no está motivado por fines lucrativos.
AB: El ministro de Ambiente, Bhupender Yadav, dijo que «no se ha concedido ninguna flexibilización» para las montañas Aravalli y acusó a los críticos de difundir información falsa. ¿Qué opinas al respecto?
APD: The problem with the minister’s statement is that it doesn’t really come with verifiable data. There’s no clarity on the actual area of the Aravallis or even on how many hills qualify under the different definitions being used—whether it’s based on slope, geological criteria, or the new 100-metre height threshold.
The Minister has claimed that the Aravalli range spans four states and 39 districts. However, no official list of these districts has been placed in the public domain. We are asking the minister to make the list of these 39 Aravalli districts public, so there is clarity on where the Aravallis are officially recognised in law. According to a Ministry of Environment and Forests committee report, prepared after much deliberation, 37 districts were initially mentioned, but only 34 were ultimately identified as Aravalli districts in the final analysis. So where does the figure of 39 come from? The Ministry’s reliance on the 100-metre height criterion further weakens conservation efforts. This criterion originates from geological studies designed to facilitate mining operations, not ecological conservation. Applying it to environmental protection excludes the vast majority of Aravalli hills, which are lower in height but critically important for groundwater recharge, biodiversity, and climate resilience. Claims that this definition protects over 90 percent of the Aravalli area are unsupported, as it remains unclear what area this percentage refers to or what form of protection is being counted. The Ministry’s claim that the total area of the Aravallis is 1,47,000 square kilometres is similarly unsupported as no methodology or mapping exercise has been shared publicly. Moreover, most credible estimates put the Aravalli range at closer to 76,000 square kilometres! If this is the situation of the environment ministry of a country then God knows where we’re heading to.
In practical terms, this opens up vast areas below the 100-metre threshold to mining, construction, commercial activities and real estate. So when the minister says no relaxation has been granted, it feels less like a factual clarification and more like an hollow attempt to construct a make believe narrative for the public.
APD: El problema con la declaración del ministro es que no está respaldada por datos verificables. No queda clara la extensión real de las montañas Aravallis, ni cuántas colinas cumplen con las definiciones que se están utilizando, ya sea en función de la pendiente, los criterios geológicos o el nuevo umbral de altura de cien metros.
El ministro ha dicho que la cordillera se extiende por cuatro estados y 39 distritos. Sin embargo, no se ha puesto a disposición del público ninguna lista oficial. Le estamos pidiendo que la haga pública, para que haya claridad sobre las zonas reconocidas por la ley. Según un informe del comité del Ministerio de Ambiente y Bosques, elaborado tras amplias deliberaciones, inicialmente se mencionaron 37 distritos, pero en el análisis final solo quedaron 34 oficialmente reconocidos. Entonces, ¿de dónde surge la cifra 39? Basarse en el criterio de altura de cien metros debilita aún más los esfuerzos de conservación. Este parámetro proviene de estudios geológicos diseñados para facilitar las operaciones mineras, no la protección ecológica. Aplicarlo al ámbito ambiental excluye a la gran mayoría de las colinas de Aravallis, que aunque de menor altura, son fundamentales para la recarga de aguas subterráneas y la resiliencia climática. Las afirmaciones de que esta definición protege más del 90% de la zona carecen de respaldo, ya que no se especifica a qué superficie corresponde este porcentaje ni qué tipo de resguardo se está considerando. Del mismo modo, la cifra oficial de 147,000 kilómetros cuadrados como extensión total tampoco cuenta con sustento público, pues no se ha difundido ninguna metodología ni cartografía que la avale. Por el contrario, la mayoría de las estimaciones independientes sitúan su extensión más cerca de los 76,000 kilómetros cuadrados. Si este es el nivel de rigor del Ministerio de un país, entonces Dios sabe a dónde nos dirigimos.
En términos prácticos, esto abre vastas zonas a minería, construcción y desarrollo inmobiliario. Por eso, cuando el ministro dice que no se ha concedido ninguna flexibilización, parece más un intento vacío de construir una narrativa engañosa que una aclaración fudamentada en hechos.
AB: Los activistas ambientales de India han enfrentado intimidación, acoso e incluso arrestos. ¿Han tenido presiones similares los miembros del movimiento Aravalli Bachao? ¿Cómo ves la reciente represión del activismo ambiental en el país?
APD: A few years ago, some of us were detained by the police simply for standing silently outside a venue where the chief minister was expected. We had informed the police that we only intended to hand over a letter. There were 30–40 people, including students, holding placards. We deliberately avoid calling our actions “protests,” as we follow Gandhian principles of peaceful, non-confrontational activism. Despite this, one colleague was manhandled, and we were taken to the police station for about three hours.
Since then, we’ve received repeated calls from the Criminal Investigation Department (CID), home visits, and questioning about our work and “intentions,” even for silent gatherings. While we’ve been fortunate that it hasn’t escalated further, the broader trend is worrying. Environmental activists, journalists, and dissenting voices are increasingly treated as threats. We stand in solidarity with others facing similar pressure, including Sonam Wangchuk and the Save Ladakh campaign.
APD: Hace algunos años, la Policía detuvo a varios del grupo simplemente por estar parados en silencio frente a donde se esperaba la llegada del jefe de Gobierno. Habíamos comunicado que nuestra única intención era entregar una carta. Éramos entre 30 y 40 personas, incluidos estudiantes, con carteles. Seguíamos principios gandhianos de activismo pacífico y no confrontacional; aun así, a uno de nuestros compañeros lo maltrataron y a todos nos trasladaron a la comisaría durante unas tres horas.
Desde entonces, hemos recibido llamadas repetidas del Departamento de Investigación Criminal, visitas en casa e interrogatorios sobre nuestro trabajo e «intenciones», incluso por agruparnos y quedarnos en silencio. Aunque hemos tenido la suerte de que la situación no haya ido a más, la tendencia general es preocupante. A los activistas ambientales, periodistas y voces críticas los están amenazando cada vez más. Nos solidarizamos con otros que enfrentan presiones similares, como Sonam Wangchuk y la campaña de Salvar Ladakh.







