En República Democrática del Congo, cambio climático impone cambios en prácticas agrícolas de Kivu del Norte

Exposición de una variedad de maíz. Foto de Hervé Mukulu de GreenAfia, usada con autorización.

Este artículo de Hervé Mukulu se publicó originalmente en IciCongo con apoyo del Centro Pulitzer. Global Voices reproduce una versión editada en virtud de un acuerdo editorial para compartir contenido.

El cambio climático llega a Kivu del Norte, región del este de República Democrática del Congo, y los agricultores deben adaptar sus prácticas agrícolas para sobrevivir.

Estaciones que se hacen más cortas, sequías prolongadas, lluvias torrenciales, esa es la vida cotidiana de los agricultores ante un clima imprevisible en el que las lluvias violentas acentúan los riesgos de inundación y erosión. Ciertamente, datos de 2012 de la revista Geo-Eco-Trop muestran que la pluviometría anual es de casi 1500 milímetros en la zona, mientras la intensidad promedio de los días lluviosos progresa ligeramente (+0,1 mm/día). Así, los días con más de 10 milímetros de lluvia aumentan cerca de tres por año. Al mismo tiempo, el cambio climático reduce la estación de lluvias de nueve a siete meses, lo que amenaza también la seguridad alimentaria.

Según el estudio mencionado, las crecientes inundaciones se deben sobre todo a una urbanización rápida y descontrolada. Una planificación urbana y de infraestructura adaptadas es esencial. En ese contexto, los científicos proponen técnicas agrícolas adaptadas, semillas resistentes y más espacio para la agrosilvicultura.

El medio IciCongo explica la propuesta de investigadores sobre semillas de maíz mejoradas.

Cultivar al ritmo del cielo

Según la Célula de Análisis de Indicadores del Desarrollo, Kivu del Norte tiene cuatro estaciones: dos estaciones húmedas (desde mediados de agosto a mediados de enero) y dos estaciones secas (entre mediados de enero y mediados de febrero, y entre mediados de julio y mediados de agosto).

Mulondi Gloire, ingeniero agrónomo y experto en distribución de territorio, dos estaciones culturales siguen el ritmo del año: una temporada corta que se extiende entre marzo y mayo, y una temporada larga entre agosto y noviembre. Mulondi Gloire explica que el triunfo de una cosecha la depende directamente de la regularidad de los días lluviosos:

Notre agriculture reste familiale, de petite échelle, et dépend entièrement des saisons de pluie.

Nuestra agricultura sigue siendo familiar, de pequeña escala, y depende enteramente de las estaciones de lluvia.

Ciertamente, la irrigación que debería permitir sortear esta dependencia sigue siendo escasa. Por falta de medios financieros y técnicos, pero también por el terreno accidentado, muchos agricultores aún cultivan «al ritmo del cielo».

Charles Valimunzigha, profesor universitario en ciencias agronómicas y director del Centro de Investigación Agronómica y Veterinaria del Graben, indica que la paradoja es indignante:

L’eau n’est pas absente : rivières, ruisseaux et nappes souterraines abondent. Le problème, c’est notre incapacité à la capter et à la gérer.

No falta agua: abundan ríos, arroyos y mantos subterráneos. El problema es nuestra incapacidad de captar y generar.

Los cambios climáticos recopilados por la Asociación de Enzimas Refinadoras (ENRA Beni), el Instituto Técnico Agrícola y Veterinario de Butembo (ITAV Butembo) y el Instituto Nacional para Estudios e Investigación Agronómica (INERA Yangambi) confirman un cambio en la regularidad de las lluvias.

La quantité annuelle évolue peu, mais leur intensité augmente. Des épisodes extrêmes (grêle, orages violents) frappent plus souvent, parfois en pleine période censée être sèche et détruisent les semis cultures.

La cantidad anual evoluciona poco, pero su intensidad aumenta. Los episodios extremos (granizadas, tormentas violentas) golpean con más frecuencia, a veces en plena temporada seca, y destruyen las siembras y cultivos.

A esta inestabilidad pluviométrica se suma otro obstáculo: semillas a menudo envejecidas, poco productivas, trabajadas con métodos que parecen congeladas en el tiempo. Pero la respuesta se organiza. Agricultores, ONG, centros de investigación y autoridades multiplican sus esfuerzos para determinar las variedades capaces de resistir los cambios climáticos.

La meteorología inestable favorece también la aparición de enfermedades, como mildiú (enfermedad criptogámica que afectan a numerosas especies de plantas) o algunos ataques de hongos. También afecta el rendimiento de muchos cultivos. Gloire Mulondi explica:

Nous assistons à des manifestations locales du changement climatique global liées à l’augmentation des gaz à effet de serre.

Asistimos a manifestaciones locales de cambio climático global vinculadas al aumento del gas de efecto invernadero.

Privilegiar agricultura durable

Héritier Mbusa, investigador en fitotécnica, indica que el camino a seguir está claro:

…planifier, irriguer et diversifier. Passer d’une agriculture de survie à un système capable d’anticiper et de s’adapter, grâce à la technologie, à la reforestation et à des variétés mieux armées face aux aléas climatiques.

…planificar, irrigar y diversificar. Pasar de una agricultura de sobrevivencia a un sistema capaz de anticiparse y adaptarse, gracias a la tecnología, la reforestación y variedades mejor equipadas antes los riesgos climáticos.

Para el profesor Sahani Walere, experto en gestión de catástrofes naturales, la agricultura local está en un callejón sin salida:

Nous ne pouvons garantir une agriculture durable si nous n’envisageons pas des mécanismes d’adaptation au changement climatique.

No podemos garantizar una agricultura durable si no consideramos mecanismos de adaptación al cambio climático.

Defiende una red regional de estaciones climatológicas para establecer un calendario agrícola fiable.

El investigador explica que los datos muestran un aumento promedio de 1,8 °C en 50 años y perturbaciones incrementadas durante pequeñas estaciones de lluvia.

Si les émissions de gaz à effet de serre se poursuivent, même la petite agriculture, colonne vertébrale de l’économie locale, pourrait disparaître.

Si las emisiones de gas con efecto invernadero continúan, hasta la pequeña agricultura, columna vertebral de la economía local, podría desaparecer.

También pide que quienes deciden integren los datos climáticos en las estrategias agrícolas para garantizar la producción.

Ante esas dificultades, Gloire Mulondi, jefe de obras, propone una transición hacia una agricultura resiliente, basada en agrosilvicultura y et agroecología:

Nous devons adopter des nouvelles pratiques adaptées aux nouvelles réalités climatiques.

Hemos debido adoptar nuevas prácticas adaptadas a las nuevas realidades climáticas.

Gloire Mulondi insiste también en preservar la fertilidad de los suelos y reducir emisiones de la deforestación y de las quemas. Dice que la tecnología, las imágenes satelitales, la cartografía de suelos, las herramientas digitales también deben aprovechar sobre todo que «la agroecología reposa en el equilibrio entre plantas, suelo y ambiente, limita los insumos químicos y favorece la biodiversidad».

Inicia la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.