
Vista aérea del paisaje de Nigeria. Imagen de MediaMOF vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0 Deed).
Por Adanna Omeye
Caminaba por la acera y la piel me brillaba, no porque crema alguna, sino por el reflejo de los rayos del sol. El sudor me corría por el rostro, y la única razón por la que no lloré fue que mi cuerpo habría producido aún más calor. El sol de las 15:00 horas en Abuya, Nigeria, era insoportable, y realmente me sentí impotente. Pero ¿qué ocurre en las regiones más al norte? Si las temperaturas son sofocantes en la zona centro-norte, imaginemos la intensidad en las zonas áridas y semiáridas más al norte, más próximas al desierto de Sahara. ¿Cómo podemos quienes vivimos en regiones afectadas por el calor hacer frente a condiciones climáticas que parecen empeorar cada vez más?
Consecuencias climáticas en regiones de Nigeria

Mapa que muestra a Nigeria y los países vecinos. Imagen vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
Nigeria es un país conocido por tener una población mayormente joven. Limita con Camerún, Chad, Níger, Benín y el océano Atlántico. Si bien las fronteras facilitan el comercio y las conectividades étnicas, también tienen consecuencias climáticas. El volumen de precipitaciones varía considerablemente entre las regiones. Los estados del sudeste de Nigeria registran los niveles más altos, mientras que los del noreste reciben los más bajos. Por lo general, el sur recibe lluvias intensas por las masas de aire ascendientes provenientes del océano Atlántico y a los efectos orográficos de las tierras altas de Camerún. Por el contrario, el norte recibe poca lluvia porque se encuentra relativamente más lejos del océano Atlántico, y está condicionado por vientos secos provenientes del desierto de Sahara, el desierto más caluroso del mundo, que se extiende hacia Nigeria a través de Chad y Níger.
Nigeria se caracteriza en gran medida por tener clima tropical. Entre 234 países, ocupa el puesto 41 en temperatura promedio anual, con 27,3 grados Celsius (81,1 grados Fahrenheit) registrados entre 1991 y 2020. Aunque el aumento de temperaturas contribuye a las sequías en las regiones del norte, las precipitaciones extremas también pueden causar impactos devastadores en la vida de las personas y en los bienes, sobre todo en el sur. Aunque Nigeria no está entre los diez países con mayor riesgo de inundaciones a nivel mundial, el nivel de exposición es significativo, con puntajes de riesgo que oscilan entre 31.62 y 100.00 y niveles de exposición inundaciones que varían entre 40.97 y 100.00 según las estimaciones del Informe Mundial de Riesgo.
En 2025, Nigeria ocupó el puesto 60 entre 193 países en el Informe Mundial de Riesgo, estudio métrico que evalúa la intensidad y la frecuencia de peligros ambientales, tales como inundaciones, terremotos, tsunamis, ciclones costeros y fluviales, sequías y el aumento del nivel del mar. A pesar de que estos fenómenos pueden verse influidos por la acción humana, se han intensificado como consecuencia del cambio climático. En 2024, Nigeria quedó en el puesto 61, lo que indica que la situación está empeorando en gravedad de desastres y en preparación institucional. Si bien Nigeria no enfrenta todos los peligros enumerados, los que sí afectan al país suelen manifestarse en niveles extremos. Estos peligros ambientales repercuten tanto en la población como en la economía.
El cambio climático y los efectos adversos
El cambio climático tiene repercusiones de gran escala en la vida humana, que a su vez inciden en las condiciones de vida y en la productividad económica. En 2022, Nigeria registró la tercera mayor cifra de desplazamientos internos en África, principalmente por conflictos e inundaciones. Aunque los desastres ambientales constituyen la causa menos frecuente de desplazamiento interno, tienen un peso significativo en algunos estados. Por ejemplo, las regiones centro-norte y noroeste de Nigeria concentraron el 7% de los desplazamientos por desastres climáticos. Los datos desagregados muestran porcentajes elevados en algunos estados: Kogi (90%), Katsina (15%), Nasarawa (14%), Kano (12%) y Kaduna (12%).
La crisis climática constituye el principal factor que impulsa el aumento en la severidad de los desastres naturales. Entre todos los desastres, las inundaciones son las más frecuentes en Nigeria.
Los desastres climáticos también pueden afectar de manera adversa el estilo de vida de la población. La agricultura representó más del 31% del producto interno bruto (PIB) en el tercer trimestre de 2025, por lo que continúa como un componente fundamental de la economía nigeriana; y las alteraciones en la capacidad humana y en los estilos de vida repercuten directamente en la producción, la disponibilidad de alimentos y el empleo. El resultado es mayor dependencia de las importaciones, deterioro de los niveles de vida y declive de las oportunidades laborales. Las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada, ya que constituyen un porcentaje importante de la fuerza laboral del sector agrícola del país.
El estado de Kano es el típico ejemplo: es un centro neurálgico del norte del país para el comercio y la agricultura, conocido por la producción de maní, mijo, frijol caupí, maíz, sorgo y arroz. La inundación de 2024 causó daño en más del 25% de la producción agrícola prevista por el Estado; el desastre provocó 26 muertes, dejó 50 heridos y ocasionó la destrucción de más de mil viviendas. Entre junio y septiembre de 2024, las inundaciones en Nigeria dejaron un saldo de 280 muertes, 250 heridos, la destrucción de 122,330 viviendas, daños en 17,000 acres de tierras agrícolas y el desplazamiento de aproximadamente 641,500 personas.
Otros desastres relacionados con el clima en Nigeria incluyen sequías y olas de calor, que son más intensas en las regiones del norte.
El camino a seguir
A pesar de los tremendos impactos negativos de la crisis climática, los nigerianos continúa buscando herramientas que sirvan para mitigar los efectos. Se han implementado diversas soluciones innovadoras. Por ejemplo, Green Quest, fundada por Grace James, herramienta interactiva hecha como un juego con acción comunitaria que empodera a las comunidades para que enfrente inundaciones con educación y promoción de prácticas sostenibles. Si bien el Gobierno también presentó prácticas colaborativas e iniciativas de infraestructura, aún se necesita hacer más para reducir el riesgo y el sufrimiento. La innovación es crucial y el compromiso de cada persona y la unión colectiva pueden generar resultados positivos de gran alcance.
Los hallazgos de la Unidad de Investigación Climática (CRU) indican que 2024 fue el año más caluroso jamás registrado a nivel mundial, según un análisis comparativo de datos correspondientes al período 1850-2024. El informe señaló:
Each of the last four decades has been successively warmer than any decade that preceded it since 1850. Human influence has warmed the climate at a rate that is unprecedented in at least the last 2,000 years.
Cada una de las últimas cuatro décadas ha sido sucesivamente más cálida que la anterior, se han registrado temperaturas superiores a las de cualquier otra década anteriores desde 1850. La actividad humana ha provocado un aumento de la temperatura global a un ritmo sin precedentes en los últimos 2000 años por lo menos.
Diferentes actividades, como el aumento de la quema de gas, los derrames de petróleo, las emisiones de carbono de los medios de transporte y las emisiones agrícolas, entre otras, han contribuido al cambio del clima en Nigeria.
Tristemente, la intensa radiación solar es algo a lo que a veces nos adaptamos, pero el cambio climático, incluidos efectos secundarios, como sequías e inundaciones, y deben abordarse si se pretende evitar que las generaciones futuras enfrenten consecuencias más extremas. La actividad humana ha contribuido de manera significativa a que se intensifiquen los efectos del cambio climático, pero también tiene el poder de implementar soluciones. Es necesario que todos asuman un compromiso activo para impulsar el cambio que se quiere ver.







