Historias de quienes buscan y esperan a desaparecidos en São Paulo

Cada año, el 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, los familiares se reúnen en las escaleras de la Catedral de la Sé, en São Paulo. Foto: Isabela Alves/Agencia Mural/Uso autorizado.

Cada 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, los familiares se reúnen en las escaleras de la Catedral de la Sé, en São Paulo. Foto: Isabela Alves/Agencia Mural/Uso autorizado

Este texto de Guilherme Silva, Isabela Alves y Kaliny Santos se publicó originalmente el 19 de diciembre de 2025, en el sitio web de Agência Mural. Global Voices lo reproduce con ediciones en virtud de un acuerdo de asociación para compartir contenido.

Un viernes de octubre de 2024, el camarero Wesley Ramos, de 23 años, salió de su trabajo en el centro de São Paulo, la ciudad más poblada de Latinoamérica, y fue a casa en Brasilândia. Al llegar, salió para encontrarse con familiares y amigos, y nunca más volvió.

Wesley vivía con su hermano cerca de la casa de su tía Elisangela Ramos, de 41 años. “El día siguiente, una muchacha que trabajaba con él me llamó y preguntó: ‘Eli, ¿sabes de Wesley?’. Le respondí: ‘No, ¿por qué?’. Un muchacho encontró su celular cerca del Mercado Iara”, recuerda.

Wesley creció con sus abuelos y su tía en la zona norte de São Paulo. La tía lo describe como inteligente y autodidacta, siempre dispuesto a ayudar en casa. “Siempre fue muy cercano a la familia. Decía: ‘Abuela, deja que yo te ayude’, ‘Abuela, se rompió un mueble, yo lo arreglo’. Es un chico muy dedicado a nosotros”, cuenta la tía.

Un año después, ella y su familiares aún esperan respuestas sobre lo que pasó. Una realidad que viven miles de familias en la capital paulista.

Agência Mural obtuvo una lista de denuncias de incidencias (registro policial) de desaparecidos entre enero de 2015 y julio de 2025, por medio de la lay de acceso a la información.

El análisis de 74,026 denuncias registradas en la ciudad de São Paulo en este período revela que las regiones periféricas concentran la mayoría de los casos. Los 29 barrios con más registros están en los extremos de la capital paulista, distantes del centro expandido.

Sin embargo, los números tienen limitaciones porque representan denuncias registradas, no necesariamente desaparecidos. Una misma persona puede generar múltiples denuncias y muchas nunca llegan formalizarse en las comisarías. Aún así, muestran un resumen de la situación en la capital. Tampoco es posible saber cuántos casos se solucionaron, según la Secretaría de Seguridad Pública.

Por detrás de esos números, hay familias que buscan respuestas, histonas de negligencia en la atención de casos y dudas sobre qué hacer cuando alguien no vuelve.

Elisângela espera respuesta de su sobrino desaparecido desde 2024, en São Paulo. Foto: Léu Britto/Agência Mural/Uso autorizado

Elisângela espera respuesta de su sobrino desaparecido desde 2024, en São Paulo. Foto: Léu Britto/Agência Mural/Uso autorizado

En busca de respuestas

Tiago, de 22 años, desapareció el 4 de septiembre de 2023. Es el hijo mayor de Aparecida Inácio da Silva, de 49 años, auxiliar de limpieza. Tiago era esquizofrénico y usaba medicamentos controlados.

Aparecida salió a trabajar y vio a su hijo por última vez cuando tomaba un baño. A las 18:30 horas, la llamó para pedirle 30 reales (5.70 dólares) para una bebida que había tomado en la calle, pero luego le dijo que logró resolver la situación.

“¿Fuiste al médico?”, le preguntó. “Fui a Lapa, pero ya voy al médico”, le respondió. Fueron las últimas palabras que intercambiaron.

Aparecida notó la ausencia de su hijo al llegar a casa, en el barrio de Pirituba, a las 22:00 horas. Lo llamó, pero no tuvo respuesta. Al día siguiente, volvió a llamarlo sin respuesta.

Esa noche, Aparecida fue con su hija a la estación policial a denunciar la desaparición. Entonces le preguntó al comisario: “¿Ustedes no buscan a alguien cuando desaparece? ¿No salen a la calle?”. “No, tenemos un equipo en las calles. Si nos acercamos a alguien y resulta ser una persona desaparecida, llamamos a la familia”, respondió el policía.

Aparecida comenzó a buscarlo sola por las calles, el Instituto Médico Legal y otros lugares. “[En la estación policial] decían que la culpa era mía, que demoré en buscarlo. Pero comencé a buscarlo al segundo día y hasta hoy no he desistido”.

Desarrolló síndrome de pánico, toma remedios controlados y no puede tomar un tren o metro sola. También se mudó de casa, todo le recordaba a su hijo, e inició terapia psicológica con el apoyo del grupo Mães da Sé (Madres de la Sé) donde encontró el recibimiento que no tuvo en las instituciones.

Hace 30 años, Ivanise busca a Fabiana. Ella es una de las fundadoras de Mães da Sé. Foto: Isabela Alves/Agencia Mural/Uso autorizado.

Hace 30 años, Ivanise busca a Fabiana. Ella es una de las fundadoras de Mães da Sé. Foto: Isabela Alves/Agencia Mural/Uso autorizado.

Madres de Sé

La historia del grupo también comenzó con una desaparición. Era 23 de diciembre de 1995, un día antes de Nochebuena. Ivanise Esperidião da Silva, de 63 años, amaneció triste, sentía ansiedad, con el corazón apretado y ganas de llorar.

Ivanise también vive en Pirituba, en la zona norte de São Paulo, y salió al salón de belleza. Al volver, encontró a su hija Fagna sola en casa, haciendo limpieza.

“¿Dónde está Fabiana?”, preguntó por su primogénita, de 13 años. “Se fue a casa de una amiga a saludarla por su cumpleaños, ya vuelve”, respondí Fagna. Han pasado 30 años desde entonces.

“Durante tres meses, busqué sola a mi hija por esa ciudad. Todos los días en salía. No existe hospital, Instituto Médico Legal en São Paulo al que no haya ido. Llegué al límite de la locura”, cuenta.

La búsqueda de su hija hizo que la historia de Ivanise llegara a la escritora Glória Perez, que la invitó a grabar un testimonio para la novela «Explode Corazón«. Al final de los capítulos, la producción mostraba relatos de madres que buscaban a sus hijos desaparecidos, una de las tramas de la historia.

Al día siguiente, Ivanise dejó su teléfono para que otras madres pudieran contactarla para dar una entrevista.

Después de que el teléfono comenzó a sonar, fijó un encuentro para el domingo siguiente, en las escaleras de la Catedral Metropolitana, importante punto de referencia en el centro de São Paulo.

El 31 de marzo de 1996, ella y más de cien madres se reunieron en el local, y surgió el movimiento “Madre de la Sé”, del que es presidenta y fundadora.

“A partir de aquel día, transformé mi dolor en lucha. No solo por mi hija, sino por todas aquellas mujeres que estaban ahí”, cuenta.

Silva dice que las desapariciones no repercuten cuando incluyen a personas de clase media alta. Las Madres de la Sé ya trabajaban para localizar a 6000 personas desaparecidas y hay 12,000 madres registradas que buscan a sus hijos.

Situación en Brasil

El sociólogo Israel Luz, que ayudó a la familia de Wesley a dar visibilidad al caso, cree que la situación sigue sin avances por “falta de acción de las autoridades”, y dijo que el perfil de desaparecidos siempre se repite.

“Son hombres negros o non blancos, de las periferias y jóvenes. Viven en contextos marcados por pobreza, racismo estructural y violencia policial, lo que hace que as autoridades descuiden los casos de desaparición”.

Datos del Anuario Brasileño de Seguridad Pública indican que la tasa de denuncias de desaparición creció 4,9% en 2024, lo que totaliza 81,873 casos notificados a la Policía Civil en todo el país.

El perfil predominante es de hombres (62,8%), adolescentes y jóvenes (53,5%) y negros (54,3%). Entre 2018 y 2024, el nordeste fue la región donde aumentaron más los casos (41,4%), seguido pelo Norte (31,0%) e Sul (6,2%). En el sudeste, los casos cayeron 4,1%, y en el centro-oeste hubo una reducción de 13,5%.

Según Eliana Vendramini, promotora de Justicia del Ministerio Público de São Paulo e coordinadora del Programa de Localización e Identificación de Desaparecidos, crear un banco de datos nacional para desaparecidos está prevista en la ley 13.812 de 2019.

Vendramini fue una de las personas que prestó declaración en la Comisión Parlamentaria de Investigación de Desaparición de Personas un mes después de la creación del Programa en 2009, en la Asamblea Legislativa de São Paulo. En ese momento, la promotora ya contaba sobre las dificultades en las investigaciones y conclusiones en los casos de desaparecidos en São Paulo.

La Política Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas creó el Registro Nacional de Personas Desaparecidas e hizo que el tema fuera responsabilidad de la Unión.

La ley establece pautas para la búsqueda, la declara una prioridad y garantiza que la Policía actúe de inmediato en caso de desaparición. A pesar de eso, Vendramini refiere que el Catastro Nacional de Personas Desaparecidas, sistema previsto en la ley, aún no tiene la adhesión de la mayoría de los estados.

“Por ejemplo, el estado de São Paulo no está. Siempre hablo de eso porque soy promotora estatal y veo lo que se hace aquí”, afirma.

Según ella, la principal justificación es la falta de organización de las denuncias en los sistemas estatales, lo que impide que se integre con la base nacional.

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