
Arte de Matheus Pigozzi/Agência Pública. Utilizado con autorización.
Este texto de Guilherme Cavalcanti y Wanessa Celina se publicó originalmente el 12 de enero de 2026 en el sitio web de Agência Pública. Global Voices lo reproduce con modificaciones, en virtud de un acuerdo de colaboración.
Tras el ataque estadounidense a Venezuela y la captura del dictador Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, las imágenes de la operación, difundidas principalmente en las redes sociales se grabaron en el imaginario colectivo. En línea, según los expertos con los que habló Agência Pública, el presidente estadounidense Donald Trump ha demostrado que entiende la importancia de estos mensajes para su narrativa política.
Para Bruno Pompeu, profesor del Curso de Publicidad de la Escuela de Comunicación y Artes de la Universidad de São Paulo (ECA-USP), estas imágenes no funcionan como un simple registro de los hechos, sino como un conjunto de símbolos que moldean la percepción pública sobre los acontecimientos.
Entre esta colección de imágenes simbólicas, un Maduro con los ojos vendados, esposado y vacilante contrasta con las salas estadounidenses organizadas, llenas de pantallas y autoridades en acción. Lo que se muestra no es tanto la operación en sí misma, sino más bien una narrativa visual de victoria, control y legitimación del poder.
En un análisis semiótico de las publicaciones de la Casa Blanca, Pompeu evalúa las fotografías no como hechos neutrales, sino como un “conjunto de símbolos” que construyen significados y resaltan el trato desigual entre ellos.
Las imágenes del personal estadounidense muestran mayor nitidez, contraste y una iluminación “más cálida”, asociada al drama cinematográfico. Las imágenes de Maduro, por otro lado, parecen más simples, con un acabado “más tosco”, lo que refuerza la sensación de precariedad y derrota.
Pompeu dijo:
Maduro appears blindfolded, [being] taken somewhere, transported without knowing where he was going. Without any visibility of the future, without having any control over what will come, without the ability to understand what is happening. Donald Trump, though, appears in several images surrounded by signs of power.
Maduro aparece con los ojos vendados, lo están llevando a algún lugar, lo transportan sin saber a dónde va. Sin ninguna proyección del futuro, sin tener ningún control sobre lo que vendrá, sin la capacidad de comprender qué está sucediendo. Mientras, Donald Trump aparece en varias imágenes rodeado de símbolos de poder.
Los periodistas de Agência Pública analizaron todas las imágenes publicadas por la Casa Blanca en X entre el 20 de octubre de 2025 y el 8 de enero de 2026. En este periodo, hubo 639 publicaciones con imágenes, que en promedio tuvieron 19,200 “me gusta” y que se compartieron 3700 veces por publicación.
La publicación con mayor número de interacciones fue, precisamente, la imagen del arresto de Nicolás Maduro en una republicación de la cuenta de Donald Trump en la plataforma Truth Social. Obtuvo más de 416,000 “me gusta”, y superó el promedio más de 21 veces en el período analizado. También se «compartió» 81,000, prácticamente 22 veces el promedio en el canal.
“Las fotos apuntaban a ese objetivo. Le quitas la vista, le quitas el oído, tiene dificultades para caminar porque está esposado. Se le priva de todos los sentidos [del ser humano]”, observó Clotilde Perez, profesora e investigadora de semiótica del Departamento de Relaciones Públicas de la ECA-USP.
Júlio Pinto, profesor visitante de la Universidad Federal de Paraíba (UFPB), destacó otro elemento importante: la representación visual de la lógica policial y criminal. Recordó que, en Estados Unidos, la amplia gama de series y películas populares sobre crímenes se ha convertido en un conjunto común de referencias culturales.
Las comunicaciones oficiales de la Casa Blanca, según Pinto, asocian sistemáticamente al presidente venezolano con la figura del “narcoterrorista”, con lo que mezclan crimen con terrorismo y legitiman respuestas excepcionales.
Para Pinto, la imagen del cuerpo encorvado de Maduro, “un hombre alto que mide casi 1.90 m”, realza el contraste entre “ganador y perdedor”, categorías arraigadas en la cultura política estadounidense. El mensaje tiene un doble sentido: Estados Unidos aparece como ganador y ejecutor, mientras que Latinoamérica se reposiciona en el antiguo papel de territorio bajo tutela.
Otra publicación de la Casa Blanca, en la que aparece Trump junto al secretario de Estado, Marco Rubio, durante la operación en Venezuela, alcanzó 138,000 “me gusta” y se compartió 18,000 veces. Esto supone siete veces más que el número promedio de “me gusta” en las publicaciones de la cuenta y casi cinco veces más que el número promedio de “compartidos”.
Según Pérez, cuando el presidente estadounidense aparece rodeado de su equipo —”hombres blancos, probablemente heterosexuales, con trajes azules sentados en mesas negras, rodeados de tecnología, teléfonos móviles y pantallas de computadora”—, el encuadre refuerza una lógica de poder y mandato que construye la imagen de una “situación de guerra” en la que Trump siempre ocupa la posición central.
La profesora argumentó que la geopolítica contemporánea se ha vuelto “mediática y performativa”, un entorno en el que ninguna imagen es neutral. Esta intencionalidad, según ella, se basa en una moralidad simplificadora, típica de la lógica adoptada por Trump, que organiza la política en base a dicotomías, como «el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto”.
Enviar el mensaje es clave
Las cifras muestran que hay picos de atención en momentos concretos, cuando se utiliza este lenguaje visual y dramático para narrar episodios de confrontación, captura o victoria simbólica.
La foto en blanco y negro publicada poco después de la captura de Maduro, en la que aparece Trump con la expresión coloquial FAFO (“fuck around and find out”, algo así como «sigue jodiendo y vas a ver lo que pasa»), obtuvo aproximadamente diez veces más “me gusta” que el promedio del canal y ocho veces más “compartidos”. Este es otro ejemplo en el que el análisis iconográfico muestra a un Trump superior, además de que refuerza la visión expansionista de Estados Unidos en las relaciones internacionales.
El 31 de diciembre de 2025, la Casa Blanca publicó en X una retrospectiva de las frases del año y destacó “Paz mediante la fuerza“. Esta expresión se hizo famosa cuando el expresidente republicano Ronald Reagan la adoptó en la década de 1980.
Según Bruno Pompeu, este patrón —la figura de Trump ocupando casi siempre el centro de la narrativa visual— revela una personificación de la institución, en la que él se convierte en alguien tan o más importante que la propia Casa Blanca. Fotografiado en primer plano, usualmente desde abajo hacia arriba o con el fondo desenfocado, el presidente aparece más grande que los demás, con una postura rígida, los hombros angulosos y rodeado de símbolos nacionales como la bandera y el águila.
El mensaje político de Trump
Según Arthur Murto, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de São Paulo y profesor de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, las imágenes de la captura de Maduro también refuerzan la posición política de Trump en el continente americano. “Es una política exterior que utiliza comunicaciones rápidas, directas y muy explícitas. Esto es una novedad, diseñada para impactar y hacerse viral”, señala.
El profesor asociado de Publicidad y Propaganda de la Universidad Federal de Paraná, Ary Azevedo Jr., destacó que la fusión entre las comunicaciones públicas y la propaganda gubernamental ha sido evidente desde la primera administración Trump, pero se ha llevado al extremo en este segundo mandato.
Tras la noticia de la captura de Maduro, la cuenta oficial de la Casa Blanca publicó un video en el que se exhibe el poderío militar de Estados Unidos. El video utiliza un discurso de Maduro en el que llama “cobarde” a Trump.
Para Azevedo Jr., el video, creado al ritmo de un video musical, aproxima deliberadamente la política exterior con el entretenimiento. El estilo busca la participación emocional: cortes rápidos, bandas sonoras imponentes, escenas que muestran visión nocturna y evocan la “primera línea” militar, y alternan imágenes de bravuconería y captura.
No es casualidad que Trump, horas después de la invasión a Venezuela, dijera en una entrevista con Fox News que había presenciado la captura de Nicolás Maduro “en directo”, como si se tratara de un “programa de televisión”.
La lógica de dominación de Trump también está vinculada al resurgimiento de viejas doctrinas. Peter Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, retuiteó una caricatura en la que Trump aparece de pie sobre América Latina con un bastón en el que se lee “Doctrina Donroe“, que fusiona el término “Doctrina Monroe“ con el nombre “Donald”.
Según Arthur Murta, este tipo de mensajes se utilizan para legitimar la narrativa de las intervenciones estadounidenses, lo que sugiere que hay grupos en Latinoamérica que desean activamente esa presencia estadounidense y rechazan la influencia de China, Rusia y Gobiernos de izquierda.







