Policía camboyana arresta a periodista por informar sobre centros de estafas en línea

Hem Vanna

Periodista Hem Vanna. Imagen de una publicación de CPJ del grupo de derechos humanos ADHOC. Uso legítimo.

El 3 de febrero de 2026, el periodista en lpínea Hem Vanna fue arrestado por publicar un video informativo sobre un presunto centro de estafas en Camboya. Esto puso en evidencia que cada vez más periodistas enfrentan acoso por denunciar centros de estafas en línea en el país y los esfuerzos del Gobierno por aplicar medidas severas.

Los centros de estafas son un problema bien arraigados en Camboya. Las redes del crimen organizado crean oficinas de fraude, en las que secuestran a personas que, por lo general, son trabajadores migrantes atraídos al país bajo promesas de trabajo falsas y a quienes fuerzan a hacer estafas en línea bien elaboradas. La operación es particularmente traicionera, ya que en este caso se victimiza a quien es blanco del fraude y a quien se ve forzado a trabajar como esclavo bajo amenazas de tortura o muerte. Los funcionarios camboyanos han estado trabajando para aplicar mano dura sobre esta práctica desde que comenzó a llamar la atención internacional en 2021.

El 30 de enero, Hem Vanna, editor de HVNN TV Online, publicó un video sobre un sospechoso centro de estafas en línea localizado cerca de la estación policial en Poipet. El 3 de febrero, los funcionarios lo citaron en la comisaría y lo acusaron de «haber intentado manchar la reputación de la institución».

En una entrevista con la red de noticias Kiripost, Khun Dim, colega de Vanna, narró la experiencia que vivieron. «Fuimos juntos y nos acusaron por el informe que publicamos. Dijeron que la información era incierta, pues el edificio está a cien metros de la estación policial cuando en realidad está a 700 metros».

Antes del arresto, Vanna reclamó a las autoridades que no amenazaran a los periodistas, dijo que sirven como «espejo de la sociedad» al conectar a los líderes con los ciudadanos.

A Vanna lo imputaron bajo los artículos 301 y 495 del código penal camboyano que penaliza a quien intercepta o graba conversaciones privadas y por la incitación. En caso de ser encontrado culpable, deberá enfrentar una sentencia máxima de tres años en prisión.

Muchas organizaciones de sociedad civil firmaron una declaración de condena del arresto de Vanna.

The arrest and charging of this journalist is yet another incident that demonstrates the government’s tendency to silence members of the press through the misuse of criminal law.

Authorities could have sought clarification or requested a correction, if necessary, through lawful and proportionate means under the Press Law.

El arresto y los cargos a este periodista constituyen otro incidente que demuestra la tendencia del Gobierno a silenciar a los miembros de la prensa a través del uso incorrecto de la ley.

Las autoridades podrían haber buscado esclarecer la situación o bien, en caso de ser necesario, buscar una rectificación a través de los medios legales y proporcionales conforme a la ley de prensa.

Am Sam Ath, director de operaciones del grupo Licadho por los derechos humanos en Camboya, consideró lastimoso cómo se utilizan las leyes como arma para intimidar a los periodistas. «Si observamos el espacio que se le da a la libertad de prensa, parece que está disminuyendo, en especial porque Camboya tiene una ley de prensa, pero no parecen priorizar usar esta ley a favor de los periodistas».

De acuerdo con vigilantes de los medios, en 2025 hubo cinco reporteros camboyanos arrestados por sus publicaciones. Solo entre  los dos primeros meses de 2026, detuvieron a seis periodistas y los acusaron por sus artículos sobre las crecientes tensiones en la frontera tailandés-camboyana y sobre presuntos centros de estafa en línea.

Miles los camboyanos y extranjeros han sido rescatados en todo el país tras haber sido forzados a trabajar en estos centros de estafa. El Gobierno de Camboya prometió hacer más redadas y arrestos para salvar a trabajadores extranjeros y detener la proliferación de los centros de estafa que se sospecha están vinculados con redes del crimen organizado.

El arresto de Vanna y el hostigamiento a los periodistas que publican informes relacionados con centros de estafas preocupó a los grupos de medios del mundo. Shawn Crispin, experimentado representante del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), instó a las autoridades a dirigir su atención al crimen cibernético en lugar de perseguir a quienes denuncian.

Hem Vanna’s arrest is a clear act of retaliation for reporting on Cambodia’s cyberscam industry. Journalism is not a crime, but cyberscamming is. Authorities must stop using vague criminal laws to silence critical reporting on an issue of national and global importance.

El arresto de Hem Vanna es claramente una represalia por informar sobre la industria de la estafa cibernética en Camboya. El periodismo no es un delito, la estafa cibernética sí lo es. Las autoridades deben dejar de usar leyes de menor envergadura para silenciar informes críticos sobre un problema de importancia nacional y global.

Cédric Alviani, director de las oficinas de Asia-Pacífico de Reporteros Sin Fronteras, dijo que las autoridades no deben silenciar a los periodistas que informan sobre problemas de interés público.

Journalist Hem Vanna simply did his job by exposing acts of violence and the existence of a cyber-scam compound. His reporting is clearly in the public interest, and it is shocking that the authorities are trying to silence him.

Lo único que hizo el periodista Hem Vanna fue hacer su trabajo cuando expuso los actos de violencia y la existencia de centros de estafas en línea. Sin duda, su informe es de interés público y es escandaloso que las autoridades quieran intentar silenciarlo.

Sebastian Strangio, editor de la revista en línea The Diplomat del Sureste Asiático, escribió que si realmente quieren tomar medidas severas, las autoridades deberían aprovechar la exposición de los centros de estafa.

Given the credible allegations of elite collusion with Cambodia-based scam syndicates, and several years of ineffectual crackdowns, it is natural — indeed, necessary — to question the nature and extent of the current anti-scam campaign. The same is true of the government’s treatment of the press. If the scam crackdown was genuine, the government would presumably welcome unbiased media coverage. Its apparent allergy to scrutiny invites suspicions that the current crackdown may not be all as it seems.

Dadas las denuncias creíbles de colusión de las élites con las redes de estafas en Camboya y los varios años de medidas no efectivas, es natural, y más bien necesario, cuestionar la naturaleza y la efectividad de la campaña contra el fraude actual. Lo mismo sucede con el trato del Gobierno a la prensa. Si las medidas sobre las estafas son genuinas, entonces se supone que el Gobierno debería agradecer la intervención de la cobertura de medios sin sesgos. Su evidente aversión a la exposición despierta sospechas de que la actual campaña de represión podría no ser lo que parece.

El 11 de febrero, el grupo por los derechos humanos ADHOC presentó un escrito de intervención ante el Tribunal Provincial de Banteay Meanchey para solicitar la inmediata liberación del periodista Vanna.

Inicia la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.