
Campesinos cosechando arroz en un arrozal de Camerún; captura de pantalla del canal de YouTube de My Agric Pro.
En enero de 2023, el Gobierno camerunés anunció una política de autonomía de arroz, alimento básico de la población. En la región Noroeste, los agricultores de arroz combinan valentía y determinación para concretar esas promesas nacionales.
En Camerún, en las ciudades y en el campo, el arroz es uno de los alimentos más consumidos, como muestra la demanda nacional en el país de más de 30 millones de habitantes. En 2023, el consumo de arroz en Camerún fue de 25 kg por habitante, mientras se estima que la demanda nacional es de más de 600,000 toneladas por año.
Las cifras que consumo van en progresión neta, aunque la producción nacional sigue siendo insuficiente: durante los diez primeros meses de 2022, el país importó más de 650,000 toneladas de arroz por un monto de 162,500 millones de francos CFA (282 millones de dólares), contra 580,000 toneladas importadas en 2021.
Costosa dependencia que el Estado quiere romper
En ese contexto, el arroz representa más de la mitad de las reservas exteriores en cereales, que provienen esencialmente de India y Tailandia. En mayo de 2023, el Gobierno adoptó la estrategia de autonomía en arroz con una finalidad precisa: aumentar la tasa de producción con ayuda de un presupuesto de 385,000 millones de francos CFA (677 millones de dólares). El objetivo es ambicioso: triplicar la producción nacional para alcanzar 460,000 toneladas hasta 2027, más de 750,000 toneladas hasta 2030. Según las proyecciones, ese volumen debería permitir llegar a una tasa de autonomía de 97%.
Los agricultores de arroz reciben esos ambiciosos objetivos con una sensación mitigada, pues todos los días deben enfrentar carreteras en mal estado, semillas insuficientes y mercados desorganizados. Felix Mangwa, Ayong Odette y Tanchia Ngwendoline son agricultores de arroz y propietarios de vastos espacios arroceros. En entrevista con Global Voices, cuentan sus esperanzas y dificultades para llegar a la seguridad alimentaria de su país.
La reforma como punto de inflexión
En las húmedas llanuras del noroeste camerunés, la temporada de lluvias, que va de marzo/abril hasta octubre, aunque está influenciada por el cambio climático, marca el ritmo de las reservas. Los cultivos, principalmente café, papa, maíz, frejol, batata, taro, arroz y aceite de palma siguen el ritmo de la estación de lluvias. Desde el anuncio de la política nacional de autonomía en arroz, hubo un notorio cambio en la vida cotidiana de los cultivos de la región. Félix Mangwa explica que la agricultura de arroz se convirtió en su prioridad absoluta:
Depuis la mise en place de cette politique, la riziculture est devenue l'activité principale de mes journées, avant toute autre tâche agricole. Davantage de membres de ma famille y participent désormais, ce qui allège la charge de travail.
Desde que entró en vigencia esta política, la agricultura de arroz se convirtió en la actividad principal de mis jornadas, antes de cualquier otra tarea agrícola. Además, algunos familiares míos participan desde entonces, lo que alivia la carga de trabajo.
Ese dinamismo familiar en torno al arroz ilustra una transformación más profunda. Para Ayong Odette, que cultiva arroz desde hace mucho tiempo, representa una validación de su elección de vida, pues cultiva arroz mucho antes del anuncio gubernamental, y explica:
La politique a eu un effet positif sur mes activités. Elle m'a encouragée à continuer de miser sur la riziculture comme source de revenus durable.
La política es un efecto positivo en mis actividades. Me ha alentado a seguir teniendo el cultivo de arroz como fuente de ingresos durable.
Tanchia Ngwendoline también cultiva arroz y dice que la medida más concreta se ve en los bolsillos de la familia. La mejora modesta pero real de sus ingresos tuvo repercusiones tangibles:
Cette politique a amélioré mes revenus, ce qui a contribué à améliorer les conditions de vie de ma famille.
Esta política mejoró mis ingresos, lo que ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de mi familia.
Vida cotidiana entre escasez y rutas impracticables
Más allá de este entusiasmo, los tres agricultores describen un entorno de producción lleno de obstáculos. Las dificultades son técnicas, logísticas y económicas, y coinciden sorprendentemente de una plantación a otra.
Felix Mangwa muestra un panorama detallado de los obstáculos. El precio del arroz paddy es muy bajo para mantener la motivación, el acceso a semillas certificadas y tractores es insuficiente, y la gestión del agua es deficiente por falta de parcelas acondicionadas. El estado de las rutas es lo que más le inquieta:
En saison des pluies, les routes qui relient nos champs aux marchés deviennent impraticables. Transporter la récolte relève alors du défi. Et quand on finit par trouver une décortiqueuse (machine utilisée pour enlever les enveloppes des grains de riz paddy), la qualité du riz blanc obtenu est souvent médiocre, loin des standards du riz importé.
En temporada de lluvias, las rutas que conectan nuestros campos a los mercados se vuelven intransitables. Transportar la cosecha se vuelve un reto. Y cuando por fin encontramos una descascaradora (máquina usada para quitar la cáscara de los granos de arroz paddy), la calidad del arroz blanco obtenido suele ser mediocre, lejos de los parámetros del arroz importado.
Por su parte, Ayong Odette destaca dos problemas fundamentales:
La pénurie d'eau affecte la production. Et il n'existe pratiquement aucun système de commercialisation organisé, ce qui rend très difficile la vente du riz à un prix juste et stable.
La escasez de agua afecta la producción. Y prácticamente no existe ningún sistema de comercialización organizado, lo que vuelve muy difícil la venta de arroz a un precio justo y estable.
La mano de obra es otro quebradero de cabeza. Sin mecanización, la producción queda a merced del trabajo manual. Las pérdidas tras la cosecha, agravadas por una fallida infraestructura de reservas, consumen una parte significativa de las iniciativas aceptadas. Tanchia Ngwendoline resume las dificultades:
L'accès limité aux intrants agricoles améliorés (engrais ou produits phytosanitaires), une infrastructure médiocre qui entraîne d'importantes pertes après récolte, la dépendance à la main-d'œuvre manuelle et l'état dégradé des routes.
Acceso limitado a los insumos agrícolas mejorados (abonos o productos fitosanitarios), una infraestructura deficiente que conlleva importantes pérdidas tras la cosecha, dependencia de mano de obra manual y mal estado de las rutas.
Aún falta apoyo institucional
Desde el anuncio de la nueva política del arroz, los agricultores de arroz cameruneses se benefician con programas asociaciones y organizaciones no gubernamentales que operan en el rubro agrícola. Si bien es una iniciativa necesaria, el acompañamiento sigue siendo parcial. La Sociedad de Desarrollo del Valle Alto del Noun (UNVDA) que provee semillas certificadas a los agricultores de la región Noroeste y el Proyecto de Apoyo al Desarrollo del Sector Agrícola (PADFA II) que ofrece asesoría técnica y brinda formaciones frecuentes.
Más allá de ese apoyo, las cuestiones ambientales relacionadas con el uso de agua y la tierra son de gran importancia. Ciertamente, la agricultura de arroz consume agua, mientras que en el noroeste camerunés, la gestión de agua constituye un reto cotidiano que moviliza a los agricultores más allá de sus parcelas individuales. Se impone una estrategia preventiva a esos agricultores con el objetivo de gestionar los asuntos ambientales, y de asegurar sobre todo un buen cultivo. Félix Mangwa explica:
Je commence les cultures tôt afin de réduire les problèmes liés à l'eau. Je participe également aux activités locales d'entretien des ressources en eau organisées par le comité de gestion agricole et la coopérative rizicole. De plus, nous renforçons les berges des champs avec de l’herbe à éléphant afin de prévenir l'érosion.
Comienzo a cultivar temprano para reducir los problemas vinculados al agua. También participo en actividades locales de mantenimiento de recursos de agua que organiza el comité de gestión agrícola y la cooperativa arrocera. Además, reforzamos las riberas de los campos de hierba plateada para evitar la erosión.
Tanchia Ngwendoline adopta una visión más prospectiva, hacia la resiliencia climática. Ella defiende la construcción de canales de irrigación formales, la difusión de variedades resistentes como la Nerica L56 (variedad de arroz híbrido, específicamente desarrollado para los bajos fondos pluviales e irrigados en África).
Qué falta para que la política que mantenga sus promesas
A la pregunta sobre medidas concretas que podrían transformar su situación sosteniblemente, los tres productores de arroz formulan propuestas con una visión similar. Felix Mangwa aboga por una inversión en infraestructura básica: desarrollo de nuevas parcelas de cultivo de arroz, subsidios para insumos, construcción de almacenes y asfaltado de caminos rurales. Insiste especialmente en la necesidad de un mercado estructurado y de precios mínimos de protección, y en modernizar las plantas de procesamiento.
Ayong Odette hace hincapié en la comercialización. Aboga por mercados más accesibles y por canales de venta estructurados que garanticen la viabilidad económica a largo plazo del sector.
Para Tanchia Ngwendoline, la autonomía no se impone, se construye:
Le gouvernement doit prendre des mesures fortes pour réduire les importations de riz et encourager la consommation du riz local. Il faut aussi promouvoir la mécanisation pour améliorer la productivité. Pour moi, la durabilité, c'est garantir de la nourriture en permanence et créer des emplois.
El Gobierno debe tomar medidas enérgicas para reducir las importaciones de arroz y fomentar el consumo de arroz local. También es necesario promover la mecanización para mejorar la productividad. Para mí, la sostenibilidad consiste en garantizar el suministro constante de alimentos y crear empleos.
Los testimonios de estos productores de arroz dibujan el panorama de un sector arrocero camerunés en plena transformación, impulsado por la voluntad política, pero aún debilitado por décadas de falta de inversión en infraestructuras rurales.






