Por Brindaalakshmi K.
Nota del autor: Este artículo analiza específicamente el impacto de la política de Estados Unidos sobre un subgrupo, personas LBQT (lesbianas, bisexuales, queer, trans) dentro del espectro LGBTQ+ en el sur de Asia, para comprender el impacto que tuvo en personas a quienes se asignó el género femenino al nacer o en las personas transfemeninas.
“Las mujeres ni siquiera pueden elegir a su propio compañero de vida. Por lo tanto, una relación entre personas del mismo sexo no es una opción”, me dijo Sandii, fundadora y secretaria general de la Fundación Mobbera en India.
Muchos activistas que trabajan con las comunidades LBQT+ en el sur de Asia comparten esta opinión. Tal como señaló un especialista en género de Pakistán: “Los problemas y los derechos de la comunidad LGBT se consideran ideas occidentales”.
Dada la comprensión predominante de las identidades trans en muchos países de la región, las personas trans suelen estar expuestas a mayores niveles de violencia del sector religioso, especialmente en lugares donde la homosexualidad está criminalizada, como en Pakistán y Bangladesh. Sin embargo, los activistas queer consideran que la sexualidad de las mujeres suele ser invisibilizada. Nafisa, mujer queer de Pakistán, me dijo que existe una cultura de invisibilidad: “Puedes ser quien eres, pero no lo digas en voz alta. Mi Alá está de acuerdo con eso. No es el islam, sino la cultura”. Y añadió: “Aquí (en Pakistán) soy muy consciente de que soy mujer. Me olvido de que soy queer”.
Tras el recorte del 90% en la financiación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), los intentos de la administración de Trump por reprimir la expresión de género han tenido un impacto directo en las personas con identidades de género diversas en todo el mundo, no solo para acceder a recursos y servicios esenciales, sino también para reconocer sus identidades.
He tenido conversaciones con representantes de organizaciones sin fines de lucro, redes y financiadores que trabajan con la comunidad LBQT + en el sur de Asia y la nación caribeña de Belice para informar sobre el impacto. A pesar de la histórica criminalización de la homosexualidad, desde 2017 —durante el primer mandato de Trump— ha habido avances legales en materia de derechos LGBTQ+ en India, Pakistán, Nepal y Belice. Sin embargo, según Joy Chia, de la Astraea Lesbian Foundation for Justice, organización filantrópica internacional que financia iniciativas LGBTQ+, la retórica contra los trans ha aumentado de manera constante, y la violencia contra las personas trans femeninas ha aumentado significativamente en Pakistán y Bangladesh en los últimos años. Además, una activista de derechos LBQT + de Nepal señaló: “Las acciones de Estados Unidos han dado ahora más poder a los actores contra los queer en Nepal. Ha habido protestas contra los derechos LGBT. Las activistas LBQ+ visibles han sido blanco de ataques, y a quienes aun no salen del clóset les resulta muy difícil salir».
Cambio en las prioridades políticas y su impacto
Según un informe de 2025 del Kaleidoscope Trust, organización con sede en el Reino Unido que promueve los derechos de las personas LGBTQ+ a nivel global, los recortes en la financiación de organizaciones y programas LGBTQ+ están generando un entorno de seguridad cada vez más hostil. En distintos países, los Gobiernos están cambiando sus prioridades políticas a raíz del cambio en la postura de Estados Unidos sobre las cuestiones de género. Como consecuencia, importantes donantes europeos —Países Bajos, Suiza, Dinamarca y Alemania— han cambiado las prioridades de financiación. Alex Farrow, director ejecutivo de Kaleidoscope Trust, afirmó: “Con el cambio en la posición de Estados Unidos, otros países ya no sienten la obligación moral de apoyar estas causas. Antes, activistas y organizaciones se sentían respaldados por el apoyo moral de Estados Unidos. El país ejercía un poder blando para impulsar acciones que, de otra manera, quizá no habrían ocurrido».
Sin embargo, el Movimiento de las Madres en Sri Lanka aplaudió el ataque de la administración de Trump a las comunidades LGBTQ+ y, en una carta dirigida a la embajada de Estados Unidos, solicitó que esa lucha continúe.
En los últimos años, la Fundación Astraea, a través de su trabajo, ha notado cambios en Estados Unidos y en otros países que parecen tener objetivos similares: consolidar el poder y controlar la sociedad civil. Joy Chia dijo que este cambio de política ha aumentado la necesidad de que la Fundación Astraea garantice la protección de sus socios frente a la extralimitación y la vigilancia del Gobierno. «Desde 2017 se observa una reducción del espacio cívico en todo el sur de Asia. Desde la perspectiva de la concesión de subvenciones, el traslado de fondos y recursos hacia el sur de Asia se ha visto profundamente afectado”.
Los recortes de financiación limitan aún más el apoyo disponible
Jean Chong de Asia LBQ Network señaló que los recortes de financiación han sido un tema recurrente de discusión entre las organizaciones LBQT+ en el sur de Asia. Aunque no reciben fondos directamente del Gobierno de Estados Unidos, estas organizaciones acceden a fondos a través de intermediarios que luego los redistribuyen a organizaciones más pequeñas. Los recortes han afectado a los intermediarios y, como consecuencia, a las organizaciones LBQT+ más pequeñas y a las que trabajan en cuestiones de género.
“Muchas reciben fondos de organizaciones feministas, como Astraea Lesbian Foundation for Justice, que ha perdido gran cantidad de dinero procedente de USAID”, explicó Chong, y añadió: “Esto ha tenido un efecto en cascada, porque los grupos LBQ suelen contar con muy pocos recursos y solo tienen una o dos subvenciones. Por lo tanto, perder una subvención podría significar perder la mitad o más de su financiamiento”.
Muchas fuentes observaron un patrón constante en cada administración republicana en Estados Unidos de reducir la financiación destinada a la salud de las mujeres, el aborto, los anticonceptivos, el VIH y los derechos LGBTQ+. Sin embargo, el impacto ha sido muy fuerte tras el cambio de administración, especialmente si se tiene en cuenta la financiación generosa que estas organizaciones recibieron durante el gobierno de Biden. Según el sitio web archivado del Global Equality Fund del Gobierno de Estados Unidos, el programa dio apoyo de emergencia a personas y organizaciones en más de cien países, incluidas organizaciones LGBTQ+ de base comunitaria.
Los recortes de financiación han provocado reducciones en programas esenciales y en el tamaño de los equipos dentro de las organizaciones. Muchas han tenido que cerrar. La incertidumbre sobre su capacidad para continuar con un trabajo de impacto ha provocado un aumento significativo de estrés y agotamiento, lo que repercute en el bienestar de las personas que trabajan en este ámbito.
Reimaginar oportunidades de construcción del movimiento
Algunas personas dentro de la comunidad LBQT+ de la región consideran que la reciente crisis de financiación representa una oportunidad para dejar de depender de los fondos de los países en desarrollo. Una especialista en género de Bangladesh me dijo: «Durante los últimos 15 o 20 años hubo muchos fondos disponibles sin que hubiera cambios suficientes. Las organizaciones se han limitado a hacer lo mínimo indispensable, sin una visión más amplia. Reciben financiamiento y organizan reuniones, fotos e informes para cumplir con los requisitos de los financiadores, pero esto tiene poco impacto en las políticas públicas o genera pocos cambios reales. Otra persona de Pakistán estuvo de acuerdo: “Es bueno perder financiamiento, porque entonces replantearemos nuestra forma de trabajar. El primer mundo crea problemas y luego da dinero para resolverlos, pero no hay impacto real en la vida de las personas».
Las organizaciones se han visto obligadas a reimaginar las formas de recaudar fondos para mantenerse a flote, incluso más allá de su trabajo en cuestiones de derechos. Un director de una organización sin fines de lucro que trabaja en cuestiones relacionadas con identidades queer en Bangladesh señaló que están explorando temas como el cambio climático para mantener el trabajo que realizan. “Estamos considerando compartir recursos y servicios con otras (organizaciones), como alquilar nuestros espacios, ofrecer servicios de comida o generar actividades económicas entre sí para sostener y hacer circular los fondos. Estas iniciativas aún están en una etapa de planificación y se concretarán una vez que se agoten todos nuestros fondos actuales”. Ideas similares están surgiendo al otro lado del mundo, en Belice. Charrice Talbert, presidenta de Promoting Empowerment Through Awareness for Lesbian/Bisexual Women in Belize (PETAL), dijo que su organización planea recaudar fondos con servicios de impresión para estudiantes escolares, entre otras ideas.
Joy Chia, de la fundación Astraea, también mencionó el crecimiento de oportunidades filantrópicas locales, especialmente en India. Después de la decisión de Trump de interrumpir la financiación extranjera, tres clínicas para personas trans —incluida Mitr, la primera clínica trans de India en Hyderabad— cerraron sus puertas. Más tarde, la clínica reabrió en julio de 2025 como Clínica de Sabrang, con el apoyo filantrópico de Tata Trusts. En febrero de 2025, Godrej Industries, Keshav Suri Foundation y Radhika Piramal, directora ejecutiva de VIP Industries, lanzaron el Fondo Orgullo para apoyar a organizaciones comunitarias LGBTQ+.
Además, Jean Chong explicó que la Asia Feminist LBQ Network está ayudando a crear un fondo independiente, el Queer Feminist Fund (QFF). Se trata de una iniciativa regional de financiación feminista destinada a dar apoyo básico y flexible a colectivos e iniciativas de base que suelen quedar excluidos de la filantropía convencional. En algunos casos se debaten y en otros se prueban formas alternativas de apoyar a la creación de movimientos; sin embargo, la coherencia y la sostenibilidad de estos nuevos mecanismos siguen siendo motivo de preocupación para muchas personas, y están lejos de ser suficientes para cubrir las necesidades actuales de las comunidades.
El deterioro de la situación de la “L” relegada en LGBT
Las conversaciones sobre los cambios en las políticas de Estados Unidos también han puesto en evidencia la invisibilización preexistente y la misoginia que experimentan las personas LBQT+, así como la forma en que se minimiza la gravedad de sus experiencias por cambios políticos y normativos. «La mayoría de las organizaciones LBQT + son mucho más pequeñas que las organizaciones LGBTQ+ de la región, que durante mucho tiempo se han centrado principalmente en cuestiones de homosexualidad y transgénero», dijo Chong. Fuentes del sur de Asia atribuyen la invisibilización de las personas LBQ+ a los programas gubernamentales de larga duración sobre el VIH que se centran principalmente en hombres gais y mujeres trans. “Dentro de los espacios LGBTQIA+, los hombres gais son visibles. No hay lugar para las mujeres. Los hombres gais deberían usar su privilegio para crear espacio para las mujeres queer «, señaló Nafisa al referirse a la situación en Pakistán. De manera similar, una mujer queer que trabaja en derechos LGBTQ+ en Bangladesh explicó que el público percibe su organización como un grupo juvenil. “No podemos ser vistas mientras trabajamos en derechos queer”.
La persistente criminalización de la homosexualidad en Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka ha llevado a que los derechos de las minorías sexuales se agrupen con cuestiones de diversidad de género. “Enmarcamos todo bajo el concepto de diversidad de género. No podemos hablar de cuestiones de LBQ. Si así fuera, se convertiría en una amenaza existencial”, señaló una especialista en género de Pakistán. Dentro del espectro LBQT, las hijras -una identidad indígena dentro del espectro trans- están sobrerrepresentadas, lo que las expone a mayores niveles de violencia, mientras que las personas LBQ+ permanecen invisibilizadas, según una fuente que trabaja en estos asuntos en Bangladesh. “La organización de personas LBQ+ ha aumentado en los últimos diez años. Los financiadores también notaron esta brecha y trataron de apoyar a las organizaciones lideradas por mujeres», añadió.
Por el contrario, Belice no reconoce los derechos de las personas trans. Actualmente, no existe ninguna forma de cambiar el género en los documentos nacionales ni de acceder a atención alguna de afirmación de género en el país. Varias organizaciones en Belice trabajan por los derechos LGBTQ+; sin embargo, PETAL es la única que trabaja por los derechos de las mujeres LBQ en el país, según explicó Charrice Talbert, que dirige la organización. Además, Belice reconoce los derechos de las parejas heterosexuales que conviven en una unión de hecho. La magistrada Margaret McKenzie explicó: «Belice no reconoce las relaciones entre personas del mismo sexo cuando se trata de cuestiones legales. Una unión de hecho entre un hombre y una mujer es legalmente aceptada. Cuando hay una ruptura de esa relación, cualquiera de las partes puede recurrir a recursos legales».
En el sur de Asia, además, los privilegios de clase y casta también influyen en el acceso y la visibilidad de las mujeres LBQ y de las personas no binarias. «Poder mantenerse en Daca también implica pertenecer a una clase socioeconómica más acomodada», dijo la fuente en Bangladesh. Las mujeres LBQ+ de ciudades y pueblos más pequeños temen que las vean en actividades queer, lo que ha favorecido la participación en línea de la comunidad LBQ y la organización de pequeños eventos privados, como lecturas de libros que van más allá de los temas queer. En Pakistán, sin embargo, las mujeres queer parecen estar ausentes incluso en espacios en línea por temor a ser descubiertas. Al hablar sobre sus dificultades para encontrar comunidad, Nafisa explicó: “En Islamabad no conocí a ninguna mujer queer en Bumble. En Lahore, conocí a dos mujeres, y una está casada con un hombre. Es mucho sostener dos vidas en Pakistán. Trato de no pensar en la compañía”.
Una mujer queer nepalí dijo: “En Nepal, todavía se habla de que un brahmán se case con otro brahmán. Si no hay aceptación de la casta, la aceptación de las personas queer tardará mucho tiempo». Nepal es el único país de la región que permite el registro del matrimonio entre personas del mismo sexo tras un fallo provisional de la Corte Suprema en 2023, aunque este registro no garantiza los mismos derechos que a los matrimonios heterosexuales. Otra activista LBQ+ nepalí señaló que las lesbianas siguen quedando excluidas de los programas gubernamentales que otorgan subsidios a mujeres viudas. “Si una mujer tiene más de 20 años y enviuda, tiene derecho a una asignación económica. Esto es para mujeres heterosexuales. Las lesbianas no pueden obtener esta asignación si su pareja muere”.
Una discriminación similar contra las mujeres LBQ+ prevalece en India, que despenalizó la homosexualidad en 2018. Esta es una discriminación entre muchas otras formas latentes de misoginia y rediscriminación e invisibilización de las mujeres LBQ+ que persiste incluso en contextos donde la homosexualidad ha sido despenalizada, por falta de intentos deliberados del Estado de reformar políticas y leyes para la inclusión de LBQT +.
El deterioro de la situación de las personas LBQT+ en países con políticas regresivas y misóginas se ha visto agravado por la postura de la administración de Trump en cuestiones de género, lo que ha empujado aún más a esta comunidad a las sombras. La mayoría de las fuentes creen que es probable que la situación siga siendo la misma, si no empeora, en un futuro próximo. Sin embargo, aún hay motivos para la esperanza. En palabras de Alex Farrow, director ejecutivo de Kaleidoscope Trust, «En 1990, 114 países criminalizaban la homosexualidad. En 2008, eran 78. Eso representa una reducción del 30% en menos de 20 años, y se logró sin financiación significativa de Estados Unidos ni Reino Unido. Ya lo hicimos antes y lo volveremos a hacer. Como movimiento, somos ágiles”.
También se espera que esta vez el movimiento impulse a más países a despenalizar la homosexualidad, y también a erradicar totalmente el pensamiento misógino internalizado.








