Mujeres africanas generan ingresos gracias a economía colaborativa

Smart phone

Aplicación de servicio de transporte en la pantalla de un teléfono inteligente. Foto de Adesewa Olofinko. Usada con autorización.

A las 09:00 horas en Lagos (Nigeria), cuando el tráfico empieza a despejarse del atasco diario de la hora punta, Vivian abre su computador portátil.

Su viaje al trabajo es de solo doce pasos, desde su dormitorio hasta la habitación contigua que también es su oficina. Ahí, un gran escritorio domina el espacio, junto a una silla ergonómica, una computadora para videojuegos, un monitor amplio y dos computadores portátiles compactos.

No marca su hora de entrada en una tarjeta y ningún supervisor la espera detrás de un separador de vidrio. En cambio, hay un panel con las notificaciones de Slack que envía una pequeña empresa con sede en Estados Unidos con la que colabora como gerente de operaciones, un panel de ClickUp que espera actualizaciones desde Singapur, un tablero de Trello con tareas que debe completar antes de que California despierte y una aplicación que da seguimiento a cuánto tiempo permanece «activa».

La jornada de Vivian se extenderá a través de husos horarios. Contestará correos electrónicos para una empresa cuya sede nunca ha visto y lidiará con los cortes de luz con un inversor de corriente de 3.5 kWh con baterías instaladas detrás de su puerta. Al final del día, habrá ganado en dólares el equivalente a doce veces el salario mínimo de Nigeria.

Vivian es parte de una generación que está redefiniendo cómo se ve el trabajo en toda África: independiente, conectada, e inequívocamente global.

computer monitor

Trabajadora remota Vivian Nelson trabaja desde su oficina en casa en Lagos (Nigeria), febrero de 2026. Foto de Adesewa Olofinko. Usada con autorización.

A las 06:00 horas, antes de que la humedad se pose sobre Acra, la capital de Ghana, Diana Akumkadoa enciende su auto y abre su aplicación de servicio de transporte. Da un paso hacia un trabajo que aún sorprende a la gente. Incluso si el servicio de transporte por aplicación se ha vuelto una parte habitual de la vida en varias ciudades africanas, las conductoras siguen siendo poco comunes en el mundo. Diana describe la breve pausa cuando los pasajeros se dan cuenta de que su chofer es mujer. Luego, el viaje comienza y la sorpresa, suele convertirse en conversación.

A media mañana, ya ha pasado horas recorriendo el tráfico que avanza con fuerza y se detiene sin aviso. Algunos días conduce por 14 horas; otros, las cancelaciones se acumulan, entonces cierra la aplicación y se va a casa.

«Me da la oportunidad de ser independiente», dice Diana. «Pero tiene sus propios riesgos. Si algo te pasa, debes solucionarlo sola».

Para Diana, la flexibilidad significa que puede estructurar sus horas alrededor del horario escolar de su hijo. También, significa disminuir los costos de la gasolina, el mantenimiento y las tarifas de la plataforma, que pueden llegar al 30% por viaje. Sin embargo, dice que conducir le permite «generar ingresos bajo sus propios términos» mientras lidia con las exigencias de la vida en una ciudad en rápido crecimiento.

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Diana Akumkadoa, conductora de transporte por aplicación, posa en Acra, Ghana. Foto de Adesewa Olofinko. Usada con autorización.

Trabajo por encargo en África

El trabajo por encargo en línea empezó a ganar fuerza realmente alrededor de 2015 por el uso generalizado de teléfonos inteligentes en África. La transformación se aceleró dramáticamente desde 2020 en adelante, cuando la pandemia del COVID-19 empujó a millones de personas hacia el trabajo por encargo digital.

Estimaciones del Banco Mundial sugieren que más de 21 millones de africanos ahora generan ingresos, a jornada parcial o completa, con trabajos por encargo en línea , con tasas de crecimiento de alrededor del 11% cada año, sobrepasando a la mayoría de otras regiones. A partir de 2024, el valor de la industria global es de 556,700 millones de dólares estadounidenses y se estima que podría triplicarse a 1.8 billones en 2032.

Ciudades como Lagos, Acra y la capital keniana Nairobi se han convertido en centros regionales de trabajo en línea y presencial (como entregas a domicilio, logística y transporte) como de trabajo digital sin fronteras (incluido diseño, mercadotenia, programación y operaciones virtuales) para empresas alrededor del mundo. En Nigeria, el 35% de los jóvenes están involucrados en trabajo independiente de alguna forma.

La fuerza laboral de África es notablemente joven; muchos de sus trabajadores en plataformas son menores de 30 años. Las mujeres conforman una parte visible cada vez más grande en este cambio, representando alrededor del 27% de la fuerza laboral de trabajo por encargo en línea del continente.

El camino de Cindy Sally al trabajo por encargo en línea

En el centro comercial City Galleria Mall de la ciudad de Acra, Cindy Sally lidera un equipo de finanzas para una empresa estadounidense que opera parcialmente en República Democrática del Congo. Su «oficina» es un escritorio rentado en un centro de cotrabajo, donde paga 200 cedis (unos 18.50 dólares) por día. Sus colegas existen, principalmente como rectángulos en una pantalla.

Al contrario de Diana, Cindy Sally genera ingresos en una divisa extranjera. Su jornada comienza tarde en la mañana para acomodarse a los husos horarios de Estados Unidos y a menudo se extiende hasta la noche.

Su camino hacia el trabajo por encargo global comenzó luego de dejar un exigente puesto en una empresa local en Ghana, donde dijo que el ritmo, la incertidumbre económica y el pesado volumen de trabajo hicieron que el trabajo fuese insostenible.

Entonces, recurrió a plataformas independientes y comenzó a construir una clientela en el extranjero a través de Upwork. A la larga, ese cambio le permitió generar ingresos en dólares mientras vivía en Acra.

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Cindy Sally, profesional de finanzas remota, lidera un equipo global desde Acra, Ghana. Foto de Adesewa Olofinko. Usada con autorización.

El trabajo por encargo en línea ha crecido constantemente en la fuerza laboral digital en África. A medida que las empresas globales se familiarizan con la contratación remota, una nueva generación de profesionales africanos está colaborando con equipos a miles de millas de distancia mientras permanece firmemente establecida en casa.

El precio de hacerse global

Las plataformas de trabajo por encargo hacen que el trabajo global sea posible, pero también toman su parte.

En sitios como Upwork, los trabajadores independientes pueden perder de 10 a 15% de sus ganancias en tarifas de la plataforma, de acuerdo a Faith Abiodum Uwaifo, asistente virtual nigeriana que se cambió al trabajo remoto luego de cinco años de ser periodista.

Ella maneja proyectos para clientes a lo largo de Estados Unidos, Canadá, Tailandia y Reino Unido. Al igual que muchos trabajadores independientes, su jornada va desde las 15:00 horas hasta las 21:00 horas en Nigeria, horario que se alinea con sus clientes ubicados en la hora estándar del Pacífico.

Transferir dinero entre fronteras también genera una nueva capa de deducciones fiscales. Incluso las herramientas necesarias para mantenerse en competencia, como internet de alta velocidad, servicios en la nube y plataformas digitales de productividad, representan un costo constante. Faith recuerda que tuvo que actualizar su zona con cobertura 3G a un enrutador 5G solo para mantener sus trabajos. Dijo: «Algunos clientes ni siquiera te considerarán si tu conexión no es fuerte».

A pesar de esas dificultades, describe la experiencia como transformativa. Dijo que trabajar con clientes de distintos continentes ha cambiado su forma de pensar sobre el trabajo en sí.

Faith describe la tensión mental del trabajo en plataformas: el silencio luego de presentar propuestas, el peso de las reseñas negativas y el saber que algunos clientes asocian la IP de Nigeria con fraudes.

Dijo: «A veces sientes que estás combatiendo estereotipos incluso antes de comenzar el trabajo».

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Faith Abiodun Uwaifo trabaja como asistente virtual desde Lagos, Nigeria. Imagen de Adesewa Olofinko. Usada con autorización.

Para atenuar la incertidumbre, también maneja un pequeño negocio de procesamiento de alimentos, estrategia de diversificación común entre trabajadores por encargo digitales, que entienden que los ingresos digitales pueden fluctuar abruptamente.

Las mujeres, el trabajo y el futuro sin fronteras

La población de África ha crecido de 283 millones en 1960 a más de 1500 millones hoy en día, y se prevé que llegará a los 2500 millones en 2050. Cada año, un estimado de 10 millones de jóvenes entran al mercado laboral, una cantidad mayor a la de los trabajos tradicionales disponibles.

Durante décadas, la oportunidad económica frecuentemente se relacionaba con la migración. Hoy, millones de africanos se conectan directamente al comercio global desde casa y construyen carreras que cruzan continentes.

Para las mujeres en particular, el trabajo por encargo en línea ofrece entrada sin permiso. Da flexibilidad y acceso a mercados globales que, alguna vez, parecieron imposibles de alcanzar.


Este proyecto periodístico tiene el respaldo de Africa No Filter.

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