
Portadas de la colección «In Translation» de StoryBundle, a beneficio de Global Voices Lingua.
Una comunidad internacional de editores, editoriales y escritores se ha unido para ofrecer una colección de libros en formato digital, disponible solo durante un mes, con el fin de sensibilizar al público y recaudar fondos para la traducción de textos narrativos, incluido el periodismo. La venta fue a través de StoryBundle, pequeña empresa con sede en California.
Los precios eran variados. La descarga de tres libros era por un mínimo de cinco dólares, o los doce libros por el monto que elijan, entre 25 y cien dólares.
El comprador eligió qué parte de su pago se destina a apoyar a los autores y también si el 10% del precio de compra se dona a la organización benéfica seleccionada: ¡Global Voices Lingua!
Para celebrar esta iniciativa, Lingua conversó con la curadora de la colección, E.D.E. Bell. Emily es escritora, editora y organizadora en Ferndale, Michigan, y escribe fantasía, además de dirigir, junto con su cónyuge, la pequeña editorial independiente de ficción especulativa Atthis Arts. Es cofundadora de Publishing Professionals Against Book Bans (PPABB) y forma parte de su equipo directivo.
Global Voices Lingua (GVL): Cuéntanos sobre ti. ¿Cómo es tu vínculo con la literatura, la traducción y el activismo?
E.D.E. Bell (Bell): I’ve always been a poet and storyteller, though I arrived later into the industry of literature. That’s a longer story, but I arrived strained, mentally ill, and very naïve. I thought I’d found my way to a true home, a world built on the practice of sharing authenticity and joy. I quickly learned that dream world of mine was fraught with limitation and exclusion for the same reasons that it would have been so powerful. Power dynamics. Safety. Patriarchy. I’ve learned much more than I wanted to on these topics. Yet I didn’t learn all of this right away, and so, when I ran into inequities — which I did immediately and repeatedly — I tried to help change them.
It was a hard shock coming from decades of politically-right training and immersion to learn that the forces of exclusion were even more enforced in the seemingly progressive landscape of speculative literature.
I just wanted to help people tell and celebrate authentic stories, but I quickly learned that, I could either accept privilege and stay complicit within the system…or become an activist. There is no middle road of simply leaning toward lasting change, because the reaction to that in action is so violent and coordinated. And so protected. Progress requires action.
As for language, I love language. I love language because I love people. If I could live another life, I would most likely be a linguist. As my publishing efforts grew, I spoke to global writers about their challenges — in the industry, with how they were edited. A community grew around that, nurturing the possibilities for multi-lingual writing, and assisting in their funding and publication. I gained some reputation as an editor who cared, and along with listening and working globally, also experience and insight.
And so, while in Ottawa, my spouse and I were approached about an effort to translate Ukrainian stories after the most recent Russian invasion that had lost its publisher. This is a very long, very interesting, and very untold story, but it led to the publication of Embroidered Worlds: Fantastic Fiction from Ukraine and the Diaspora, edited by Valya Dudycz Lupescu, Olha Brylova, and Iryna Pasko. Through all this I saw the power of translation, not only through the work but the community it necessarily builds, and became truly passionate on the subject.
So when I considered proposing a StoryBundle, this was the theme I most wanted to pursue.
E.D.E. Bell (Bell): Siempre he sido poeta y narradora, aunque llegué tarde al mercado de la literatura. Es una historia larga, pero cuando entré en este mundo estaba agotada, con problemas de salud mental y era muy ingenua. Pensaba que había encontrado mi verdadero hogar, un lugar construido a base de difundir autenticidad y alegría. Pronto entendí que ese mundo de ensueño estaba plagado de limitaciones y exclusión, las mismas razones que lo habían hecho tan poderoso: dinámicas de poder, seguridad, patriarcado. He aprendido mucho más de lo que quería sobre esto. Sin embargo, no lo aprendí de inmediato, así que, cuando me topé con las desigualdades —que sí vi de inmediato y de manera repetitiva—, intenté ayudar a cambiarlas.
Tras décadas de formación e inmersión en corrección política, fue un golpe duro descubrir que las fuerzas de la exclusión se imponían aún más en el panorama aparentemente progresista de la literatura especulativa.
Solo quería ayudar a la gente a contar y celebrar historias auténticas, pero pronto aprendí que podía aceptar los privilegios y seguir siendo cómplice del sistema… o convertirme en activista. No hay término medio que consista simplemente en inclinarse por un cambio duradero, porque la reacción es violenta, coordinada y está muy protegida. El progreso requiere acción.
En cuanto al lenguaje, me encanta el lenguaje. Me encanta el lenguaje porque me encanta la gente. Si pudiera vivir otra vida, probablemente sería lingüista. A medida que crecían mis iniciativas editoriales, hablaba con escritores de todo el mundo sobre sus retos —en el sector, con respecto a cómo se les editaba—. Alrededor de eso creció una comunidad que fomenta las posibilidades de la escritura multilingüe y ayuda con la financiación y la publicación. Me gané reputación como editora comprometida con la causa y, además de escuchar y trabajar a nivel global, también adquirí experiencia y perspicacia.
Y así, mientras estábamos en Ottawa, a mi pareja y a mí se nos ocurrió participar en un proyecto para traducir relatos ucranianos que, tras la última invasión rusa, habían perdido su editorial. Esta es una historia muy larga, muy interesante y muy desconocida, pero condujo a la publicación de Embroidered Worlds: Fantastic Fiction from Ukraine and the Diaspora (Mundos bordados: Ficción fantástica de Ucrania y su comunidad en el extranjero), editado por Valya Dudycz Lupescu, Olha Brylova e Iryna Pasko. A través de todo esto, vi el poder de la traducción, no solo a través del trabajo, sino también de la comunidad que necesariamente crea, y me apasioné realmente por el tema.
Así que, cuando se me ocurrió la propuesta de una colección de historias digitales, este fue el tema que más ganas tuve de abordar.
GVL: ¿Cómo conociste Global Voices y Lingua? ¿Qué te llevó a organizar una colección a beneficio de Lingua?
Bell: Storytelling is my passion. For many of us who were discouraged or prevented from living authentically, we understand that there is nothing more vital in the fight for lasting equality than storytelling — whether in journalism or fiction or otherwise — which really means, the ability to be fully ourselves. A warm, affirming community has built itself around our press’ work sharing that passion.
With our growing understanding of how much active support is necessary for organizing in such ways, we often share news of people and organizations that are some combination of independent, bold, and globally minded. My dear friend — and Nebula winning writer — Stewart C Baker let us know about Global Voices as a source of current and valuable information and perspective. I saw the work and loved it, both for the content and its importance, and have been following along since. When I was looking for an organization to support with this global StoryBundle, I thought of Global Voices, having seen that it was an organization that supported and valued translation rather than asking for work to be written in one language.
I reached out to Dr. Older who told me about Lingua more specifically. This partnership immediately felt right, and I was thrilled when the Lingua team accepted.
I hope this collaboration will raise awareness about the work that Global Voices continues to do. People not used to reading independent, global journalism will be surprised how even one article here and there expands your view. And as we see media folding under pressure, we must also see the vital criticality of active support to independent journalism.
I am grateful for the work of your team, especially so in such times.
Bell: Contar historias es mi pasión. Muchos que estamos desalentados o impedidos de vivir auténticamente, sabemos que no hay nada más esencial en la lucha por una igualdad duradera que contar historias —ya sea en el periodismo, la ficción o cualquier otro género—, lo que en realidad significa tener la capacidad de ser plenamente nosotros mismos. En torno al trabajo de nuestra editorial, que comparte esta pasión, se ha creado una comunidad cálida y solidaria.
A medida que comprendemos cada vez mejor el apoyo activo que se necesita para emprender iniciativas de este tipo, solemos difundir noticias sobre personas y organizaciones que combinan independencia, audacia y una perspectiva global. Mi querido amigo y escritor —ganador del premio Nebula— Stewart C. Baker nos habló de Global Voices como una fuente de información y perspectivas actuales y valiosas. Vi el trabajo y me encantó, tanto por el contenido como por su importancia, y lo he seguido desde entonces. Cuando buscaba una organización a la que apoyar con esta colección global, pensé en Global Voices, al ver que era una organización que apoyaba y valoraba la traducción en lugar de pedir que los trabajos se escribieran en un solo idioma.
Me puse en contacto con la doctora Malka Older, que me habló concretamente de Lingua. Esta colaboración me pareció acertada de inmediato, y me emocioné cuando el equipo de Lingua aceptó.
Espero que esta colaboración contribuya a dar a conocer el trabajo que hace Global Voices. Quienes no no están acostumbrados a leer periodismo independiente y global se sorprenderán de cómo incluso un solo artículo aquí y allá amplía su perspectiva. Y mientras vemos cómo los medios se rinden ante la presión política, también debemos reconocer la importancia vital de apoyar activamente el periodismo independiente.
Agradezco el trabajo de su equipo, especialmente en tiempos como estos.
GVL: Cuéntanos sobre las obras seleccionadas para la colección. ¿Qué es lo que más te entusiasma de esas obras? ¿Por qué elegiste esas en particular? ¿Qué puede esperar el lector al comprar la colección?
Bell: My primary goal was that the bundle be representative of our broader world, without a focus on the regions most already represented in collections of translation. This proved even harder than I expected. The proportionate lack of support to translation, especially in the Global South, and especially to English, and the impacts of all those things on long-form, was more severe than I had anticipated.
And so one fundamental constraint that I think is worth highlighting directly is that those works needed to be available. This was not trivial; much translation is done from English, and the work to English tends to be from the other more colonial languages. In both cases, these works are often published by larger publishers who would not be as interested in an independent bundle such as this one.
But there are people in this world who love and value this work, and so we networked, we connected, and we found a way to make this happen.
And of course, as a poetry and fantasy lover to the core, I sought to offer a little extra magic and wonder to the reader. Genre labels simply do not have the same weight or definition globally that they do in the Anglophone publishing industry, but I did lean toward works that might be more exploratory in nature, and that might subvert expectations in other delightful ways.
What a reader can expect from this bundle is something new. That I can confidently promise! Even if a reader is familiar with one style of writing, such as Tamil mystery or Korean sci-fi, there were four works specifically created just for the opportunity of this bundle. Again, I hope the passion of the community who gathered around this is seen and provides hope and inspiration.
The first new work contains two translations from Brazilian Portuguese. The translator selected stories that are underrepresented even in Brazil, and certainly in how the world views Brazil. Both are written by women. One is from the Japanese diaspora in the Amazon and one from the semi-arid sertão.
Another new work presents the words of an elder, medicine man, and one of the few remaining Nishinaabe first speakers, someone who grew up speaking his indigenous language and still thinks in it today. This translation of an oral language into a written one can only be approximate and exemplative, but his writing out a sacred pipe ceremony side by side in both languages is a treasure I hope will bring readers much needed peace, as well as awareness and interest to providing non-appropriative support to Indigenous language and culture.
Also translated for this bundle are the two books that were community funded through an endeavor we came up with entirely for this bundle: the African Translation Project. This was born from my learning how few modern translations even exist from indigenous African languages, and finding a publisher willing to take this risk. The difficulty a global community had in getting two of these books finally funded (and with no time to spare) illustrates the challenges both translation and African literature are up against and why our advocacy and support are so critical. But we did it, and these two lovely books, one of a transgender woman in the Zulu region, and one of a Zimbabwean woman returning to her home country to find corruption and loss, are now available to read and explore.
Of note, the Palestinian story did not previously exist in digital form, so the community that has come together to support this bundle is helping to make that story more accessible to readers as well. And with good timing, as the book’s translator just won the translation category of the Palestine Book Awards.
With that, the previously existing books (normally the baseline!) were each funded and created by their publishers, editors, and authors with the specific effort it takes to offer such translations. I hope this is seen and appreciated. These translations exist because people love them. Because people worked for them.
The collection Singa Pura Pura contains a mix of stories written in English and translated to English from Malay. I am glad to feature this approach also, where the editor wanted to capture stories from the culture, and also show that one is not less authentically Malay if they do not write in their mother tongue.
So yes, every aspect of this bundle opens up new topics of discussion. On language, culture, storytelling, colonialism, repair, and much more. Again, this is why we share stories. We connect, we think, we grow.
In that spirit, I’ll also note: Please don’t let a lack of time to read stop you from treating yourself to this StoryBundle. You don’t need to read all of them; it’s not a task. You can try each one. A few paragraphs, pages, or sections. Get a feel for each one. And then, if you can, finish any that grab you. In doing that, you will find beauty, and you’ll help an important cause.
And with that, dear reader, I hope you will consider these stories:
From Nigeria: Sin Is a Puppy That Follows You Home by Balaraba Ramat Yakubu, translated from Hausa by Aliyu Kamal
From Zimbabwe: Sunshine City by Pauline Chirata-Mukondiwa, translated from Shona by Zukiswa Wanner
From South Africa: I Thought It Would Rain by Nakanjani G. Sibiya, translated from isiZulu by Sifiso Mzobe
From Palestine: No One Knows Their Blood Type by Maya Abu Al-Hayyat, translated from Arabic by Hazem Jamjoum
From India: The Aayakudi Murders by Indra Soundar Rajan, translated from Tamil by Nirmal Rajagopalan
From Malaysia, Singapore, and the Diaspora: Singa-Pura-Pura, edited and translated from Malay by Dr. Nazry Bahrawi
From Thailand: The Sad Part Was by Prabda Yoon, translated from Thai by Mui Poopoksakul
From Korea: Launch Something! by Bae Myung-hoon, translated from Korean by Stella Kim
From Brazil: Visible Magic, stories by Giu Murakami and Fernanda Castro, translated from Brazilian Portuguese by Anna Martino
From Canada: Hieroglyphs: The Celestial Conspiracies written and translated from French by Talhí Briones
From Wiikwemkoong: Sit With Us, written and translated from Nishinaabemowin by Kenn Pitawanakwat
From Ukraine: The Factory by Ihor Mysiak, translated from Ukrainian by Yevheniia Dubrova and Hanna Leliv
Bell: Mi objetivo principal era que la colección representara a nuestro mundo en su conjunto, sin centrarme en las regiones que suelen ser más representadas en las colecciones de traducción. Esto resultó más difícil de lo que esperaba. La falta proporcional de apoyo a la traducción, especialmente en el Sur, y en particular al inglés, así como el impacto de todo esto en los textos largos, fue más grave de lo que había previsto.
Una limitación fundamental que creo que vale la pena destacar es que esas obras tenían que estar disponibles. Esto no era algo trivial; gran parte de la traducción se hace desde el inglés, y las obras traducidas al inglés suelen proceder de otros idiomas más colonizados. En ambos casos, estas obras tienden a ser publicadas por editoriales grandes que no suelen estar interesadas en colecciones independientes como esta.
Pero hay personas en este mundo que aman y valoran este trabajo, así que creamos una red, nos pusimos en contacto y encontramos la manera de hacer que esto fuera posible.
Y, por supuesto, como amante incondicional de la poesía y la fantasía, procuré ofrecerle al lector un poco más de magia y asombro. Las etiquetas de género no tienen el mismo peso ni la misma definición a nivel mundial que en la industria editorial angloparlante, pero me incliné por obras de naturaleza más exploratoria y que pudieran subvertir las expectativas de otras formas encantadoras.
Los lectores pueden esperar algo nuevo de esta colección. ¡Eso lo puedo prometer con total seguridad! Aunque el lector esté familiarizado con un estilo literario concreto, como la novela negra tamil o la ciencia ficción coreana, hay cuatro obras creadas específicamente para esta colección. Una vez más, espero que se perciba la pasión de la comunidad que se ha formado en torno a este proyecto y que sirva para sembrar esperanza e inspiración.
La primera obra original contiene dos traducciones del portugués brasileño. La traductora seleccionó relatos que están infrarrepresentados incluso en Brasil, y sin duda en la forma en que el mundo ve a Brasil. Ambos están escritos por mujeres. Uno procede de japoneses radicados en la Amazonía y otro del sertão semiárido.
Otra obra nueva recoge las palabras de un anciano, curandero y uno de los pocos hablantes nativos de anishinaabe que quedan, alguien que creció hablando su lengua indígena y que aún hoy piensa en su lengua. Esta traducción de una lengua oral a una escrita solo puede ser aproximada e ilustrativa, pero su transcripción de una ceremonia sagrada de la pipa en ambos idiomas es un tesoro que espero que aporte a los lectores la paz que tanto necesitan, así como la conciencia y el interés por brindar un apoyo no apropiativo a la lengua y la cultura indígenas.
Para esta colección, también se han traducido dos libros que fueron financiados por la comunidad a través de una iniciativa que ideamos exclusivamente para esta colección: el proyecto de traducción africano. Esto surgió cuando me enteré que hay muy pocas traducciones modernas de lenguas africanas autóctonas, y lo difícil que es encontrar una editorial dispuesta a asumir este riesgo. La dificultad que tuvo la comunidad global para conseguir finalmente la financiación de estos dos libros (y sin tiempo que perder) ilustra las dificultades que enfrentan la traducción y la literatura africana, y por qué defenderla y apoyarla es tan fundamental. Pero lo logramos, y estos dos libros son preciosos, uno sobre una mujer transgénero de la región zulú y otro sobre una zimbabuense que regresa a su país natal para encontrarse con la corrupción y la pérdida. Ambos ya están disponibles para leer y explorar.
Cabe destacar que la historia palestina no existía en formato digital, por lo que la comunidad que se ha unido para apoyar esta colección está contribuyendo a que esa historia sea también más accesible para los lectores. Y en el momento oportuno, ya que el traductor del libro acaba de ganar el premio Palestine Book Awards en la categoría de traducción.
Dicho esto, los libros ya existentes (¡que suelen ser el punto de partida!) fueron financiados y creados por sus editoriales, editores y autores, con el esfuerzo particular que requiere ofrecer tales traducciones. Espero que esto se vea y se valore. Estas traducciones existen porque a la gente le encantan y porque la gente trabajó para hacerlas realidad.
La colección «Singa Pura Pura» contiene un conjunto de relatos escritos en inglés y traducidos al inglés del malayo. También me complace destacar esta perspectiva, en la que el editor ha querido recoger historias de la cultura y, al mismo tiempo, demostrar que uno no es menos malayo por no escribir en su lengua materna.
Así que sí, cada aspecto de esta colección abre nuevos temas de debate, como el idioma, la cultura, la narración, el colonialismo, la reparación y mucho más. De nuevo, esa es la razón por la que contamos historias. Conectamos, pensamos y crecemos.
En el mismo tono, también quiero señalar algo: por favor, no dejes que la falta de tiempo para leer te impida darte el gusto de disfrutar de esta colección. No es necesario que las leas todas; no es una tarea. Puedes probar cada una. Unos párrafos, páginas o secciones. Hazte una idea de cada una. Y luego, si puedes, termina la que te atrapó. Al hacerlo, encontrarás belleza y contribuirás a una causa importante.
Y con esto, querido lector, espero que te animes a leer estas historias:
De Nigeria: Sin Is a Puppy That Follows You Home (El cachorro que te sigue a casa), de Balaraba Ramat Yakubu, traducido del hausa por Aliyu Kamal.
De Zimbabue: Sunshine City (Ciudad Luz de Sol), by Pauline Chirata-Mukondiwa, traducido del shona por Zukiswa Wanner.
De Sudáfrica: I Thought It Would Rain (Pensé que llovería), de Nakanjani G. Sibiya, traducido del zulú por Sifiso Mzobe.
De Palestina: No One Knows Their Blood Type (Nadie sabe su tipo de sangre), de Maya Abu Al-Hayyat, traducido del árabe por Hazem Jamjoum.
De India: The Aayakudi Murders (Los asesinatoa Aayakudi), de Indra Soundar Rajan, traducido del tamil por Nirmal Rajagopalan.
De Malasia, Singapur y lugares del extranjero: Singa-Pura-Pura, editado y traducido del malayo por el doctor Nazry Bahrawi.
De Tailandia: The Sad Part Was (La parte triste fue), de Prabda Yoon, traducido del tailandés por Mui Poopoksakul.
De Corea: Launch Something! (¡Inicia algo!), de Bae Myung-hoon, traducido del coreano por Stella Kim.
De Brasil: Visible Magic (Magia visible), historias de Giu Murakami y Fernanda Castro, traducidas del portugués brasileño por Anna Martino.
De Canadá: Hieroglyphs: The Celestial Conspiracies (Jeroglíficos: Las conspiraciones celestiales), escrito y traducido del francés por Talhí Briones.
De Wiikwemkoong: Sit With Us (Siéntate con nosotros), escrito y traducido del ojibwa por Kenn Pitawanakwat.
De Ucrania: The Factory (La fábrica), de Ihor Mysiak, traducido del ucraniano por Yevheniia Dubrova y Hanna Leliv.
GVL: Tienes una pequeña editorial y uno de los libros de la colección es de tu editorial. ¿Cómo está el panorama de la edición literaria independiente hoy en día? ¿Y de la traducción literaria?
Bell: Independent publishing is existentially threatened. Storytelling, whether through literature like this StoryBundle, or journalism, like the work done by Global Voices, is under attack from all angles. It always has been, but with the acceleration provided by technology combined with this latest open embrace of fascism, I think we are at a point where these discussions can no longer be avoided. (Which is not to say they ever should have been.)
Some of the impacts of these attacks do not manifest right away. Here in my country, we see Black women’s removal from the workplace, the silence and isolation of voices, the censorship of expression, the normalizing of inappropriate and forced technology use, the devaluing of context and consent, all in the interest of control. Fascism.
Those impacts have yet to fully present, which is even more reason for us to work harder, and together, to fight for our storytelling.
Translated literature is even more threatened for all of those reasons and also because a translator should also be paid appropriately, making the endeavor “more expensive” in capitalistic framing. I urge people to see that what translation is, is more collaborative. Again, another reason for it to be threatened by those who aim to separate and control us.
I believe we need to get serious, urgently serious, about the support to free expression, journalism, literature, and translation. We will, eventually—we will have to for our species to survive. But the sooner we address this, the more pain we will prevent in the meantime.
I want this StoryBundle to bring joy and excitement, but I also helps it fuels that passion — that urgency — to preserve our expression, in all the languages and forms we choose as our looms.
I cannot sound this alarm loudly enough.
Bell: La edición independiente se ve amenazada en su propia existencia. A la narración de historias, ya sea a través de la literatura como esta colección o del periodismo, como el trabajo que hace Global Voices, la están atacando desde todos los frentes. Siempre ha sido así, pero con el avance de la tecnología y el resurgimiento descarado del fascismo creo que nos encontramos en un punto en el que ya no se pueden eludir estos debates (lo que no quiere decir que alguna vez debieran haberse eludido).
Algunos de los efectos de estos ataques no se manifiestan de inmediato. Aquí, en mi país, vemos que retiran a las mujeres negras de la fuerza laboral, el silencio y el aislamiento de las voces, la censura de la expresión, la normalización del uso inapropiado y forzado de la tecnología, la devaluación del contexto y el consentimiento, todo en beneficio del control: fascismo.
Esos impactos aún no se han manifestado plenamente, una razón más para que trabajemos duro y luchemos juntos por nuestra narración.
La traducción literaria se ve aún más amenazada por todas esas razones y también porque el traductor debería recibir una remuneración adecuada, lo que hace que la empresa resulte «más cara» en el marco capitalista. Insto a la gente a que vea que la traducción es, en esencia, algo más colaborativo. Una vez más, otra razón por la que se ve amenazada por quienes pretenden separarnos y controlarnos.
Creo que debemos tomarnos en serio, y con urgencia, la causa de la libertad de expresión, el periodismo, la literatura y la traducción. Debemos apoyarla y luchar por eso; tarde o temprano nos veremos obligados a hacerlo para que nuestra especie sobreviva. Pero cuanto antes abordemos esto, nos evitaremos mayor sufrimiento mientras tanto.
Quiero que esta colección traiga alegría y emoción, pero también espero que avive esa pasión —esa urgencia— por preservar nuestra expresión, en todos los idiomas y en todas las formas que elijamos como telar.
No sé de qué otra forma hacer sonar esta alarma lo suficientemente fuerte.
GVL: En el mundo actual, con toda la agitación política, las injusticias arraigadas y los avances tecnológicos, ¿por qué crees que la traducción (humana) es importante?
Bell: Regarding the current assault to normalize an over-use of technology across our lives, I think it’s worth noting both that a primary goal of fascism is to prohibit authentic communication outside of the approval of authority — and that it is essential in any tech discussions not to decontextualize these issues from their underlying roots of racism, misogyny, and control.
Along those same lines, I have a phrase I like to use: We are our stories.
This, to me, encapsulates a lot of vital issues into a short space, and is not meant in any way to be cute or simple. Every step ever made toward equality is done initially through the sharing of stories. Whether factual, representative, or fictional, all stories allow us to see, on some level, the pain another is experiencing and to share ways we could lift that pain and promote a holistic, lasting joy.
It’s not then difficult to argue for the value of translating existing and historical works for that purpose.
But what about modern writing? Stories today? If the sharing of stories is so vitally important, why not simply write them in a common language?
There is the issue of who chooses that language, why, and how that impacts progress. But, to me, there is a much more fundamental issue.
Languages are different looms. Every language, every dialect, and every person’s individual learning provide a different shape and range to what is written in them. Some specific to a region or system of belief, but even more fundamentally to the very concept of colonialism.
Any language whose use has been pushed or demanded upon people has either been constructed in or changed in form to enable that. Colonial languages often limit the way permission, consent, and gender can be expressed. Which emotions are expressed in which ways, including anger and disobedience but also friendship and love, and the privacy of doing so. Concepts of failure and shame emerge differently. Sometimes, these languages provide advantages. They ease the use of commonly accepted terminology in fields of interest. They facilitate brevity and directness in ways writers find helpful. They consolidate and evolve for efficiency.
Either way, they are different looms. There is no way to take away a language available to a storyteller and not take away some ability to tell a story. And with the languages that are most suppressed, what is taken away is often fuller expression of the concepts we most need — empathy, understanding, comprehensiveness, spirituality, and community.
These languages are not encoded to each other; that’s the whole point. This does mean a reader cannot read the same story in another language. However, translation allows them to share that story in the best way that they can.
And oh, why it should be done by humans. There are so many arguments to this, and demonstrations of the complex choices made by translators, for which there will never be a single answer. However, I can skip to the most important argument:
Storytelling is humanity. It is our soul, our core, our love, our rage, and our hope.
What would we be without it?
Bell: En cuanto al intento actual de normalizar el uso excesivo de la tecnología en todos los ámbitos de nuestra vida, creo que vale la pena señalar que uno de los objetivos principales del fascismo es prohibir la comunicación auténtica fuera de la aprobación de la autoridad, y es esencial en cualquier debate sobre tecnología no descontextualizar estas cuestiones de sus raíces subyacentes de racismo, misoginia y control.
En ese mismo sentido, hay una frase que me gusta usar: Somos nuestras historias.
Para mí, esto resume muchas cuestiones fundamentales en pocas palabras, y no pretende en absoluto ser ingenioso ni simplista. Cada paso que se ha dado hacia la igualdad se ha dado, en un primer momento, a través del intercambio de historias. Ya sean reales, representativas o ficticias, todas las historias nos permiten ver, en cierta medida, el dolor que otra persona está sintiendo y difundir formas para aliviar ese dolor y promover una alegría plena y duradera.
No es difícil entender y argumentar la importancia que tiene traducir obras existentes e históricas con ese fin.
Pero ¿qué hay de la literatura contemporánea? ¿Y de las historias de hoy en día? Si contar historias es tan importante, ¿por qué no escribirlas en un idioma común?
Está la cuestión de quién elige ese lenguaje, por qué y cómo influye eso en el progreso. Pero, en mi opinión, hay una cuestión mucho más fundamental.
Las lenguas son como telares distintos. Cada idioma, cada dialecto y el aprendizaje individual de cada persona confieren una forma y un alcance diferente a lo que se escribe en esas historias. Algunas son específicas de una región o de un sistema de creencias, pero, lo que es aún más fundamental, están ligadas al concepto mismo de colonialismo.
Cualquier lengua cuyo uso se le haya impuesto o exigido a una comunidad se ha construido o modificado para permitirlo. Las lenguas coloniales suelen limitar cómo se pueden expresar el permiso, el consentimiento y el género. Qué emociones se expresan y cómo, incluidas la ira y la desobediencia, pero también la amistad y el amor, así como la intimidad de hacerlo. Los conceptos de fracaso y vergüenza surgen de manera diferente. A veces, estas lenguas ofrecen ventajas. Facilitan el uso de terminología comúnmente aceptada en campos de interés. Favorecen la brevedad y la franqueza de formas que los escritores encuentran útiles. Se consolidan y evolucionan en beneficio de la eficiencia.
En cualquier caso, son tejidos diferentes. No es posible privar a un narrador de un idioma sin privarle al mismo tiempo de parte de la capacidad para contar historias. Y en el caso de los idiomas más reprimidos, lo que se pierde suele ser precisamente la expresión más plena de los conceptos que más necesitamos: empatía, entendimiento, comprensión, espiritualidad y sentido de comunidad.
Estas lenguas no están codificadas entre sí; ahí radica precisamente la cuestión. Esto significa que un lector no puede leer la misma historia en otro idioma. Sin embargo, la traducción les permite contar esa historia de la mejor manera posible.
Y, por supuesto, por qué deben hacerlo humanos. Hay muchos argumentos a favor de esto, y muchos ejemplos de las decisiones complejas que toman los traductores, para las que nunca habrá una única respuesta. Sin embargo, puedo pasar directamente al argumento más importante:
Contar historias es algo humano. Es nuestra alma, nuestra esencia, nuestro amor, nuestra ira y nuestra esperanza.
¿Qué seríamos sin eso?






