Dentro de las comunidades ocultas de trastornos alimentarios en China

Eating disorder meal

Comida de bajas calorías publicada en Xiaohongshu en redes ED. Captura de pantalla editada. Uso legítimo.

En las redes sociales chinas, los trastornos alimentarios ya no se tratan únicamente como problemas de salud, se replantean cada vez más como estilos de vida disciplinados, objetivos estéticos e incluso fuentes de pertenencia.

Descubrí estas comunidades casi por casualidad. Crecí en un entorno en el que el peso corporal se controlaba y se comentaba constantemente, por lo que ya conocía la presión que rodea a la delgadez. En los últimos años, el discurso público en China ha amplificado aún más las preocupaciones sobre el peso y la forma física. Como usuaria habitual de Xiaohongshu (red social china similar a TikTok), donde las conversaciones sobre la imagen corporal son muy visibles, sentí curiosidad por saber hasta dónde llegaban estos debates.

Un día, busqué el término «TA», que significa «trastorno alimenticio». Lo que apareció no fue información sobre salud, sino la entrada a un ecosistema oculto que replanteaba la enfermedad como una aspiración. Una búsqueda con palabras clave codificadas, como «mujer con TA» (TA 女) o «CT» (cui tu o vómito inducido), dirige a los usuarios a redes semiclandestinas en las que la delgadez extrema se normaliza e incluso se celebra. En este rincón de internet, los miembros difunden rutinas diarias, controlan la ingesta de calorías e intercambian estrategias para suprimir el hambre, a menudo presentadas como una forma de superación personal.

La población de adolescentes chinos que padecen trastornos alimentarios casi se ha duplicado en los últimos 30 años, según un estudio de tendencias basado en datos nacionales. Investigaciones más recientes revelan que más del 21% de los adolescentes chinos mostraban signos de trastornos alimentarios, y más del 11% presentaba síntomas de relevancia clínica. El estudio también destaca que la población femenina de entre 15 y 19 años procedente de familias con bajos ingresos y de regiones pobres es la que corre mayor riesgo. Los investigadores concluyen que la interacción entre el desarrollo pubescente, la mayor exposición a las redes sociales y la creciente preocupación por la imagen corporal ha contribuido a esta tendencia al alza.

Una publicación muy difundida describe la rutina alimentaria semanal de una usuaria que se identifica como «160 cm/33 kg», en la que enumera comidas como un solo huevo, pequeñas raciones de arroz o sustitutos bajos en calorías. Otra publicación, titulada «Ingesta diaria 160/29 kg», documenta una ingesta diaria que apenas supera un pepino y unas calorías mínimas, que no la presentada como algo alarmante, sino como una rutina a la que aspirar.

Una característica definitoria de estas comunidades es el ritual de los «registros» diarios. Los usuarios documentan su peso, la ingesta de  calorías, y el éxito o fracaso percibido al mantener hábitos alimenticios restrictivos. Las publicaciones típicas se leen como diarios personales: «Día 12: 500 kcal, sin carbohidratos, me mantuve firme», o «Hoy fallé, comí demasiado, mañana empiezo de nuevo». Estas actualizaciones no son expresiones aisladas, sino parte de un ritmo colectivo, en el que la repetición refuerza el compromiso.

Las secciones de comentarios funcionan como espacios de apoyo mutuo. Los usuarios se animan unos a otros a seguir adelante con comentarios como:

宝宝好美,感觉再瘦20斤会更漂亮<

Cariño, eres tan guapa, y estarías aún más guapa si adelgazaras otros nueve kilos.

瘦成这样了腰还这么粗

Ya está muy delgada, pero aún así tiene la cintura muy ancha.

Estos comentarios elogian las restricciones extremas como prueba de fuerza de voluntad. En lugar de considerarse perjudiciales, estas prácticas se idealizan, se les presenta como parte de un estilo de vida deseable asociado a la disciplina, la belleza y el control. En este contexto, el sufrimiento no solo se normaliza, sino que se reinterpreta como algo positivo.

Para eludir la moderación de contenido y la censura, los participantes recurren a un lenguaje codificado en constante evolución. Por ejemplo, los usuarios pueden referirse a la purga mediante emojis como 🐰 (tù, que significa «conejo» y también «vómito») o utilizar abreviaturas como «ct» y «jc» (jieshi, que significa «restricción alimentaria»), lo que crea un vocabulario compartido que resulta difícil de interpretar para quienes no pertenecen al grupo. Con el tiempo, estos códigos en constante evolución forman sistemas subculturales que solo resultan comprensibles para sus integrantes, principalmente.

La cultura visual desempeña un papel fundamental para mantener estas comunidades. Las imágenes de cuerpos extremadamente delgados —clavículas visibles, brazos frágiles, costillas salientes, cinturas estrechas— se difunden como modelos a seguir. Tendencias como el «reto de la cintura A4″, que surgió en 2016 y promovía una cintura ideal que no superara el ancho de una hoja de papel A4, reflejan una larga historia de la delgadez como canon de belleza. En las publicaciones seleccionadas, la comida en sí misma también se presente como estética: una porción pequeña y cuidadosamente emplatada se convierte en un símbolo de moderación, y transforma la escasez en atractivo visual.

An image of a person with a very thin body wearing a dress, with a warning label at the top indicating risky behavior.

Publicación de Xiaohongshu etiquetada con «TA» muestra un cuerpo extremadamente delgado junto con una advertencia de la plataforma que dice: «Este contenido muestra comportamientos de riesgo; por favor, no lo imites». Fuente de la imagen: Xiaohongshu, anonimizada por el autor.

Al mismo tiempo, muchos participantes expresan explícitamente el control psicológico que ejercen estas prácticas. En una publicación, una usuaria escribe que sabe que su peso ha alcanzado un nivel peligroso, pero que, aun así, se siente incapaz de parar: describe cómo se sube a la báscula cada mañana, incapaz de aceptar incluso los aumentos más leves, a pesar de comprender racionalmente que los números «no significan nada». Concluye que el peso es lo único que siente que puede controlar. Estas reflexiones revelan una tensión entre la conciencia y la compulsión, en la que las personas reconocen el daño pero siguen atrapadas en sistemas que lo recompensan.

Es especialmente preocupante la presencia de usuarios más jóvenes en las redes de trastornos alimentarios, en las que cuentan estrategias para ocultar a la escuela y a sus padres el control de su ingesta de alimentos y su pérdida de peso, como provocar el vómito después de las comidas familiares. En estos intercambios, los comportamientos nocivos se celebran y se mantienen colectivamente.

Estas tendencias también han llamado la atención de los medios chinos en línea. Un artículo publicado en la cuenta de WeChat de Her Magazine describe cómo los trastornos alimentarios —como anorexia y bulimia— conforman una «subcultura de los trastornos alimentarios» entre las jóvenes chinas en internet:

这些女孩仿佛将减肥当成了运动员挑战极限记录一般,每天都在跟体重秤上的数字较劲,多一斤焦虑不安,少一斤成就感满满。[…] 为追求“网红身材”,ED这种心理疾病便成为了女孩们的“救命良药”,无数女孩开始追求ED,并成为ED妹。

与许多心理疾病一样,ED一旦患上,便会深深陷入其中且难以自拔。同时,它还自带“圈层文化”。[…] 这个所谓的圈子,其实是一座囚笼。这类圈子往往会切断人与真实世界的联系,只与“同类”抱团取暖。因此,在她们看来,脱离圈子,便意味着失去身份认同,失去那点仅存的“被理解”的感觉。

Estas chicas parecen tomarse la pérdida de peso como si fueran atletas que intentan batir récords mundiales, luchan constantemente contra los números de la báscula cada día: un kilo de más les provoca ansiedad, mientras que un kilo perdido les llena de una sensación de logro. […] En la búsqueda del «cuerpo de las famosas de las redes sociales», los trastornos alimentarios se han convertido en un «remedio salvador» para estas chicas, lo que ha llevado a innumerables jóvenes a adoptar los trastornos alimentarios y a formar parte de la «comunidad de los trastornos alimentarios».

Al igual que muchas enfermedades mentales, una vez que alguien desarrolla un trastorno alimentario, se ve profundamente atrapado y le resulta difícil liberarse. Al mismo tiempo, esto viene acompañado de su propio «círculo de subcultura». […] Este «círculo» social es, en realidad, una prisión. Estos círculos suelen cortar la conexión de la persona con el mundo real, lo que lleva a las personas a buscar consuelo únicamente entre compañeros «afines», y salir del círculo significa perder su sentido de identidad y esa última pizca de sentirse «comprendidos».

Aunque las plataformas chinas moderan activamente contenido de algún tipo, el material relacionado con los trastornos alimenticios sigue circulando a través de canales en clave gestionados por la comunidad. Esto pone de manifiesto las limitaciones de los sistemas de moderación basados en palabras claves, sobre todo cuando los usuarios adaptan rápidamente su lenguaje y sus prácticas para eludir la moderación.

Se observan dinámicas similares a nivel mundial. En plataformas como Instagram y TikTok, los usuarios también utilizan etiquetas en clave y señales visuales para difundir contenido perjudicial sin ser detectados. TikTok se convirtió en un semillero de promoción de los trastornos alimentarios a través de su subcomunidad «SkinnyTok», que idealizaba la noción de la delgadez a toda costa, hasta que las etiquetas y los influenciadores más destacados de SkinnyTok quedaron prohibidos en junio de 2025, aunque el contenido nocivo persiste.

El caso chino destaca cómo evolucionan estas comunidades dentro de un entorno digital más estrictamente regulado, lo que demuestra las limitaciones y la capacidad de adaptación.

Mi búsqueda inicial surgió de la curiosidad, pero lo que reveló fue un sistema que, silenciosamente, redefine la forma en que los usuarios jóvenes entienden el autocontrol, la belleza y el daño. Mientras la delgadez siga siendo un poderoso ideal cultural, es probable que estas redes codificadas persistan.

Abordar este problema requiere algo más que eliminar contenido. Exige una comprensión más profunda de cómo las comunidades digitales dan forma a las normas en torno al cuerpo, la disciplina y la pertenencia, así como medidas positivas para empoderar a los adolescentes que desean una mayor autonomía y tomar el control de sus vidas, a través de más oportunidades en las escuelas, en el seno de sus familias y en la sociedad.

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