
Imagen de Zhendong Wang. Uso libre vía licencia de Unsplash.
Este artículo es parte de la serie Spotlight de abril de 2026 de Global Voices, Perspectivas humanas sobre IA. Esta serie ofrecerá una mirada profunda hacia cómo se está usando IA en países en desarrollo, cómo su uso e implementación afectan a las comunidades individuales, qué podría significar este experimento de IA para futuras generaciones, y más. Puedes apoyar este reportaje donando aquí.
Las empresas detrás de los productos potenciados por inteligencia artificial (IA) los han empacado y vendido como una camino para que los consumidores progresen. La realidad es que incontables clientes potenciales fuera de los países desarrollados quedan de lado.
Un informe de 2025 publicado del Instituto para la Inteligencia Artificial Centrada en el Ser Humano de la Universidad de Stanford (HAI) señaló que muchos conocidos modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM, por sus siglas en inglés) suelen no funcionar en idiomas que no sean inglés. Los investigadores destacaron que los LLM disponibles al público, incluidos los elaborados en parte por empresas como Google y Meta, generan respuestas inapropiadas para los usuarios de los países en desarrollo. Como resultado, estas personas deben arreglárselas con herramientas de IA sesgadas y poco confiables, lo que alimenta la idea de que las empresas más destacadas ven sus necesidades como algo secundario.
Los hablantes de idiomas de bajos recursos, es decir, quienes no tienen información suficiente para entrenar apropiadamente a las soluciones basadas en IA, no han podido beneficiarse de las recompensas de esta innovación. El predominio del contenido en inglés en línea ha moldeado significativamente el avance de las herramientas que ahora están en el mercado, lo que, a su vez, creó una barrera al acceso de quienes no hablan el idioma y están interesados en la IA en todo el mundo.
Las aplicaciones potenciadas por IA también producen resultados que reflejan normas y valores de un pequeño grupo de la comunidad internacional; los intentos de abordar este problema con creación de datos de idiomas de bajos recursos a veces han perjudicado más que beneficiar. Si todo permanece como está, las comunidades que no hablan inglés continuarán perdiendo terreno en la carrera para desbloquear el potencial de la IA.
Se perpetúa la exclusión digital
La información inadecuada sobre los idiomas de bajos recursos no es solo una preocupación para los ingenieros de IA. Las personas comunes y corrientes que son parte de los países en desarrollo se perderán los infinitos beneficios de la tecnología por esta evidente brecha. El periódico The New York Times señaló que la concentración del sector de IA en los países más ricos, como Estados Unidos, ha agravado este problema. La infraestructura existente en centros como Silicon Valley, junto a la gran cantidad de datos que las empresas en estas zonas tienen a su disposición, inclinó la balanza a favor de los países desarrollados. Como consecuencia, en la práctica, esto deja sin prioridad a los millones de personas que hablan idiomas como el kurdo o suajili, junto a los considerables mercados que representan. Como no tienen los recursos de sus contrapartes, es posible que las empresas centradas en IA sigan ignorando a quienes no hablan inglés mucho más tiempo.
Las consecuencias de esta disparidad idiomática son de gran alcance. Mientras que las personas de los países angloparlantes se han acostumbrado a usar IA para diversas tareas, a las personas de las comunidades de idiomas de bajos recursos no se les ha dado la misma oportunidad. Como señaló la revista Wired, los usuarios de los países en desarrollo podrían descubrir que recurrir a la ayuda de un LLM como ChatGPT da respuestas que, en el mejor de los casos, ayudan poco y, en el peor, son inútiles. Por ejemplo, pedirle al modelo que redacte un correo electrónico en tamil podría resultar en un borrador confuso y lleno de errores en inglés. Estos usuarios podrían concluir que las herramientas IA defectuosas dan más problemas que valor. A medida que la IA se vuelve más omnipresente en los sectores y las disciplinas, quienes no hablan inglés podrían verse obligados a navegar en una economía cada vez más interconectada y monolingüe.
Marginalizando diversas culturas
El sesgo de la IA por el inglés también impacta a las comunidades de idiomas de bajos recursos de formas que van más allá de dólares y centavos. Específicamente, la visión del mundo que se revela en las respuestas producidas por las herramientas IA ampliamente usadas refleja la visión de las personas angloparlantes que viven en el Norte global. La revista The Atlantic llamó la atención a este patrón, señaló que muestra cómo las creencias de los países ricos en recursos llegan a considerarse universales. Las perspectivas que no están en inglés se eliminan por su representación mínima en los datos de entrenamiento que se alimentan a las soluciones de IA. Las personas de estas comunidades pueden sentirse estafadas por destacados programadores de IA, especialmente ante las promesas de que la tecnología será un beneficio para la humanidad. Aunque las herramientas que crean estos titanes de la industria solo serán más sofisticadas, es probable que las actitudes que se reflejan en sus resultados no cambiarán.
Para corregir esta desigualdad, algunos en el espacio de IA han buscado crear más material digital en idiomas de bajos recursos. Los resultados de estas iniciativas están lejos de ser ideales. La revista de tecnología MIT Technology Review examinó cuánto de este contenido, que se elimina de la web para mejorar productos como los LLM, está repleto de errores. Esto se debe a que algunos sitios que se usan para mejorar las capacidades multilingües de una IA están repletos de errores de traducción automática. En algunos casos, los responsables son personas con buenas intenciones que buscan reducir la brecha lingüística. Pero muchos no tienen los conocimientos necesarios para evaluar si su trabajo es correcto o no. Su contenido permanece en la web sin alteraciones, y se convierte en datos que la IA usa para mejorar su «fluidez». A este punto, las comunidades de idiomas de bajos recursos pueden determinar que el daño está hecho.
Cambiar la conversación
A pesar de estas preocupaciones, las empresas de IA de los países desarrollados van a toda velocidad para dominar esta industria lucrativa. Vale la pena detenerse para considerar las mayores consecuencias de sus acciones. Por ejemplo, los programadores de productos aparentemente han estado descuidando a las comunidades de idiomas de bajos recursos, lo que las deja en desventaja en comparación a los angloparlantes. Informes del sector también muestran que ha surgido una jerarquía cultural que privilegia a quienes están en el mundo angloparlante y cómo se debe desarmar este creciente sistema, con consideración e intención. En conjunto, estas tendencias destacan cómo el ethos «muévete rápido y rompe cosas», que definió al sector tecnológico por años, está presente en la era de la IA. Tanto antes como ahora, las poblaciones que no hablan inglés lidiarán con las repercusiones.
Pueden tomarse medidas para nivelar el campo de juego. Esto comienza con el trabajo en conjunto con las comunidades que han quedado a un lado en la carrera de velocidad para desatar la IA. Los desarrolladores importantes deben buscar asociaciones colaborativas con las comunidades de idiomas de bajos recursos para abordar esta emergente desigualdad. Integrar los aportes de estas poblaciones al construir soluciones como LLM, todo mientras se revisan los resultados para asegurarse que son acertados y auténticos, debe ser la prioridad de las empresas que buscan marcar la diferencia. Además, también podrían unir fuerzas con los líderes de IA de base decididos a crear herramientas que estén más en sintonía con las necesidades de los hablantes de idiomas de bajos recursos. Al tomar esta perspectiva culturalmente sensible, la IA puede desarrollarse y refinarse de formas que enaltezcan a la mayoría, no solo a unos pocos.







