
Preparativos para el festival en una aldea chepang. Foto de la aldea Jimbling, municipio de Rapti, distrito de Chitwan, Nepal. Foto de Biwash Chepang. Usada con autorización.
En Nepal, la inversión en protección social parece estar impulsada más por la voluntad política que por la capacidad económica del país. El artículo 43 de la Constitución de Nepal (2015) garantiza el derecho a la protección social, incluidas las asignaciones de protección social para adultos mayores, grupos en desventaja económica, parias, personas con discapacidad, niños, mujeres solteras y miembros de castas en peligro de extinción, de acuerdo con los programas fiscales del Gobierno de Nepal.
Esta seguridad social actúa como una herramienta eficaz para mejorar la capacidad humana y las oportunidades de empleo productivo, particularmente para personas, comunidades y tribus indígenas en la base de la pirámide social y económica. Sin embargo, se estima que 20,1 millones de personas están sin ninguna protección social en Nepal.
Existe un debate acerca si el Gobierno debería priorizar la creación de oportunidades de empleo y empoderamiento de las comunidades de bajos recursos, o dar asignaciones directas en efectivo para sobrellevar este problema. El discurso en torno a las asignaciones de seguridad social se divide en dos campos: uno que las considera como apoyo, y otro que sugiere que, sin intención, pueden contribuir debilitar más a miembros de las comunidades de los niveles más bajos de la jerarquía social.
Las siguientes entrevistas exploran las consecuencias positivas de las asignaciones de seguridad social para algunas de las comunidades más vulnerables de Nepal. Abordar los desafíos existentes, fortalecer la capacidad de gobernanza local y garantizar un diseño inclusivo de los programas probablemente contribuirá empoderar genuinamente estas comunidades.
Nepal es signatario de varios convenios y tratados a nivel internacional, que obligan a los funcionarios a implementar medidas de protección social para sus ciudadanos. Esto incluye el Convenio 169 de la OIT y el artículo 22 de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) (ONU 1966) reconoce a la seguridad social como un derecho humano universal. De manera similar, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (ONU 2015), menciona la protección social como un medio fundamental para eliminar la pobreza extrema y reducir la pobreza multidimensional, incluidas en los 17 Objetivos de Desarrollo sostenible (ODS) de Naciones Unidas.
Hay más de 85 programas de seguridad social en Nepal, que dan alguna prestación a alrededor de 3.80 millones de personas. Esto representa aproximadamente el 13% de la población total en Nepal. El Gobierno se comprometió a brindar apoyo financiero a 10 comunidades indígenas en peligro de extinción, cada una con una población inferior a 10,000 personas. Los grupos indígenas oficialmente reconocidos en peligro son los bankariya, hayu, kisan, kusbadhiya, kusunda, lepcha, meche, raji, raute y Surel.
Para entender mejor las implicancias del sistema de seguridad social para las comunidades indígenas en peligro de extinción en Nepal, Global Voices entrevistó por teléfono a Santoshi Bankariya, miembro de la comunidad bankariya. Enfatizó la importancia de la seguridad social en estas comunidades en peligro de extinción, señaló que los fondos permiten a su familia acceder a educación básica, atención de salud y otras necesidades primordiales. Además señaló que, aunque la educación pública es oficialmente gratuita, las familias aún enfrentan costos indirectos, como mochilas escolares, uniformes, papelería y gastos básicos de servicios. Según cuenta, cada miembro que pertenece a la comunidad bankariya tiene derecho a una asignación mensual de 4000 tupas (27 dólares), que entrega el Ministerio de Asuntos Federales y Administración General.

Niños camino a la escuela. Fotografía de la aldea Jimling en el municipio de Rapti, distrito de Chitwan, Nepal. Fotografía de Biswash Chepang. Utilizada con autorización.
Un estudio sobre la comunidad raji en el municipio rural de Chaukune, distrito de Surkhet, destacó un aumento en la resiliencia económica y social vinculada a las asignaciones de seguridad social. Los miembros de la comunidad informaron haber utilizado este apoyo para iniciar pequeños negocios, programas de ahorro cooperativo e iniciativas de preservación cultural.
Sin embargo, los expertos señalan que las asignaciones de seguridad social deben complementarse con programas de desarrollo más integrales, como iniciativas educativas focalizadas, mejora de servicios de salud y diversificación de los medios de vida. Lograr un progreso socioeconómico a largo plazo para la comunidad raji probablemente dependerá de abordar estos desafíos estructurales mediante medidas de políticas inclusivas y sostenidas.
Las transferencias regulares de efectivo, sin una inversión paralela, pueden generar un riesgo de dependencia. Por ejemplo, OnlineKhabar destacó que algunos miembros de la comunidad raute dependen cada vez más de las asignaciones gubernamentales y no de sus medios de vida tradicionales, que se extraen del bosque. Este cambio debilita la autosuficiencia y contribuye a erosionar las habilidades tradicionales. Además, informes de campo muestran que en muchas comunidades en peligro, el dinero de las asignaciones contribuyó a que aumentara el consumo de alcohol y problemas sociales relacionados. Estas tendencias muestran las presiones que enfrentan los grupos nómadas que dependen cada vez más del apoyo gubernamental para sobrevivir.
Actualmente no hay datos oficiales detallados sobre el número de pueblos indígenas inscritos en programas de protección social. Las comunidades indígenas continúan enfrentando múltiples barreras para acceder a las asignaciones de seguridad social, en términos de cobertura y de suficiencia. Estas barreras no son meramente técnicas; están arraigadas en injusticias históricas, discriminación estructural, aislamiento geográfico, falta de documentación de ciudadanía, exclusión de mercados laborales formales, vacío en datos fiables y diseños de programas que a menudo no reflejas las realidades indígenas.
Brechas y desafíos en los sistemas de protección social
El panorama de la protección social en Nepal se caracteriza por una multitud de programas fragmentados que no operan de manera cohesionada. Aunque existen diversas iniciativas para reducir la pobreza, estos programas no suelen cumplir sus objetivos previstos. Los problemas tienen su origen en desigualdades socioeconómicas, dinámicas políticas y debilidades institucionales. Además, muchos pueblos indígenas desconocen sus derechos dentro de los planes de protección social por insuficiente difusión de la información.
La inestabilidad política interrumpe aún más la continuidad de los programas diseñados para apoyar a las comunidades vulnerables.
Cuando viajé para votar en las elecciones nacionales en Nepal, escuché a aldeanos discutir su apoyo a candidatos del Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista unificado). Algunos oradores sugirieron que los beneficios de protección social eran principalmente resultado de las iniciativas de su partido. Como resultado, varios aldeanos parecían asociar las asignaciones por vejez con el liderazgo del ex primer ministro Khadga Prasad Sharma Oli, señalaron que esos beneficios se destacan con frecuencia en sus campañas electorales anteriores y actuales.
Esto muestra que la protección social puede entrelazarse con políticas narrativas y puede usarse como una herramienta política. La situación se complica aún más por un entorno burocrático altamente politizado, donde el patrocinio político puede influenciar la asignación de recursos y cargos, y debilitar en última instancia la gobernanza efectiva y la fiscalización pública.
Un camino hacia adelante
Se ha demostrado que los programas de seguridad social mejoran la equidad y justicia social. Los activistas afirman que el Gobierno federal también debería participar en la gestión de la distribución de estas asignaciones, por el gran número de beneficiarios y la magnitud de las asignaciones presupuestarias en los programas de asistencia con dinero en efectivo.
Los programas de orientación dirigidos a grupos y comunidades indígenas podrían ayudar a promover el uso eficaz y responsable de las asignaciones de seguridad social, y permitir así que los hogares inviertan de manera que respalde su bienestar a largo plazo. Estas iniciativas también fortalecen su capacidad para ejercer el derecho a la autodeterminación, tal como se reconoce en instrumentos internacionales, como el artículo 3 de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el artículo 7 del Convenio núm. 169 de la OIT.
Este planteamiento podría crear una oportunidad significativa para integrar conocimientos, prioridades y experiencias vividas de los pueblos indígenas en el diseño e implementación de los programas de seguridad social. De este modo, podría contribuir a fortalecer los modos de vida colectivos, sostener los sistemas de conocimiento tradicional y apoyar las prácticas alimentarias indígenas.
El Gobierno de Nepal debería continuar promoviendo sistemas de pago electrónico para las asignaciones de seguridad social, con lo que se asegura que este sistema sea accesible a todos sus beneficiarios y que estén protegidos contra la duplicación y el uso indebido.
Por lo tanto, existe una clara necesidad de una perspectiva que equilibre y fortalezca. Vincular las asignaciones con programas de medios de vida, como el desarrollo de emprendimientos indígenas, podría revitalizar las habilidades tradicionales de la comunidad. Desde una perspectiva de política pública, también podría ser pertinente considerar medidas de apoyo a más largo plazo, incluido acceso a la tierra, vivienda segura, oportunidades de educación residencial y una representación equitativa en el empleo gubernamental, como estrategias complementarias a la asistencia directa con efectivo, en lugar de depender únicamente de transferencias monetarias.






