
Imagen de Sabeen Yameen para APC, uso autorizado.
Por Rebecca Ryakitimbo
Este artículo forma parte de la serie “No preguntes a la IA, pregúntale a un compañero”, colaboración entre Global Voices, la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones y GenderIT. Esta serie busca enfatizar la importancia de compartir conocimiento entre la gente, tal como se ha hecho durante décadas. Puedes seguir la serie en APC, GenderIT y Global Voices. También forma parte de la serie Spotlight de Global Voices de abril de 2026: “Perspectivas humanas sobre la IA”. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.
La IA, al igual que cualquier tecnología, está hecha para las personas y para que la usen las personas. Desde la perspectiva de los derechos humanos, la idea más cercana que da forma a mi opinión sobre la IA proviene de un concepto que me enseñó mi profesor de cívica: la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Asimismo, la IA guiada por derechos humanos debe encarnar estos principios y ser “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Ese planteamiento garantiza que la tecnología respalde la dignidad humana, la libertad y el bienestar, en lugar de debilitarlos. Pone en el centro a los seres humanos y refleja la realidad de la vida humana.
La IA con lo humano en mente debe integrar humanidad en la base en que sus sistemas se diseñan, construyen, utilizan y rigen. La IA debe tratar a todos con justicia y dignidad, independientemente de quiénes son, dónde viven, qué creen o cómo eligen vivir sus vidas. Con esto en consideración, hay varias formas en que podemos crear y fomentar el planteamiento de IA basado en derechos humanos.
Los derechos humanos en la práctica
Basándome en leyes y práctica de derechos humanos, me fascina cómo la idea de los “derechos humanos” evolucionó en el tiempo. En la antigüedad, las primeras legislaciones sobre derechos humanos fueron creadas para evitar que los poderosos maltrataran a los demás. Uno de los primeros ejemplos es el Cilindro de Ciro (539 a. C.), que documenta que el rey Ciro el Grande liberó esclavos y declaró que las personas tenían la libertad de elegir su propia religión. Durante la Edad Media, otro hito ocurre con la aparición de la Carta Magna en Inglaterra, cuando rebeldes forzaron al rey Juan I a aceptar que nadie, ni el rey, estaba por encima de la ley. Esto da paso al importante concepto del debido proceso. En el siglo XVIII, filósofos como John Locke debatían que las personas tienen derechos naturales por el mero hecho de ser seres humanos, no porque los gobernantes los concedieran. Estas ideas influyeron en la Declaración de Independencia de Estados Unidos (1776), que declara que todos los hombres son creados iguales, y en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789), que reconoce a las personas como ciudadanos y no como súbditos de un rey.
Tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial, se adopta la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) de 1948. Esta luego inspiró dos tratados vinculantes, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), conocidos colectivamente como la Carta Internacional de Derechos Humanos, que actualmente sigue moldeando legislaciones y sociedades.
Los derechos humanos han sido y siguen siendo la base para la formación de otras leyes, como las constituciones de naciones, y tienen mayor poder en cómo debe construirse y gobernarse la IA. Nosotros podemos y debemos abordar la regulación de la IA considerando los derechos fundamentales que hemos defendido durante siglos. Aquí les ofrezco un resumen de este planteamiento, tomando en cuenta cinco derechos no negociables.
El derecho a la vida y a la libertad, con el ser humano como eje
Para que la IA se adhiera a los derechos humanos, debe proteger el derecho a la vida y a la libertad, por lo que nunca debe ignorar el aspecto humano en el circuito. Esto incluye priorizar la urgencia humana, pero también con supervisión humana. Este aspecto condena el uso de la IA en la militarización, por su capacidad para perpetuar actos inhumanos, como el genocidio. La IA necesita construirse, utilizarse y gobernarse de manera que siga ampliamente una perspectiva de seguridad integral que proteja la vida y la libertad de las personas.
El derecho a la igualdad, la justicia algorítmica y sin sesgos
El derecho a ser tratado igual que a los demás, sin importar la raza, el género ni la religión. Aunque la IA trata a todos como iguales, existen desbalances de poder en su diseño que deben enfrentarse. Esto comienza con la información que entrena a los modelos de IA para acceder y usar infraestructuras habilitadas por IA, como potencia de cálculo y marcos de trabajo. Los programadores de IA, los marcos normativos o las partes interesadas deben estar atentos a los sesgos sistemáticos y estructurales en sus conjuntos de datos que pueden derivar en la exclusión de demografías dentro de la sociedad y buscar contrarrestarlos con planteamientos inclusivos y justos. Una manera de hacer esto es con auditorías de sesgo en datos de entrenamiento, desarrollar circuitos de retroalimentación y documentar para encarnar los principios de la IA ética y competente que son explicables, responsables, transparentes y justos.
El derecho a la libertad de expresión
A menudo, esto está en riesgo en la época de IA generativas, motores de búsqueda y redes sociales manejadas por IA. Los usuarios tienen el derecho a saber por qué se les promociona cierta información y por qué otra información se oculta, pero a menudo este no es el caso. Los idiomas principales están masificados, a otros no se les ofrece la plataforma, se restringe progresivamente la expresión, incluso la bloquean robots y algoritmos. La IA se utiliza cada vez más para restringir la libertad de expresión con el aumento de bots y troles en línea. Tiene que crearse con la idea de que las personas tienen derecho a expresarse.
El derecho a los bienes esenciales, al acceso equitativo y a la distribución de recursos
La IA puede optimizar nuestra distribución de alimentos, gestionar redes eléctricas y brindar atención sanitaria a distancia. La IA con el ser humano en el centro asegura que estos beneficios no solo vayan a las personas ni a los países más ricos. La pregunta principal que debemos hacernos a este punto es: ¿se está utilizando la IA para hacer que los bienes esenciales sean más asequibles y accesibles, o está creando una división digital en la que solo aquellos con tecnología de alta velocidad pueden obtener los mejores servicios? Para asegurar la igualdad, el diseño inclusivo debe estar en el centro de cómo se construye, se utiliza y se rige la IA.
El derecho a la privacidad, el consentimiento y la autoridad sobre la información
La IA está conformada por información, pero deben existir límites sobre cuánto y qué información puede utilizar. Necesita priorizar las técnicas de minimización de datos como la privacidad diferencial, que integra ruido a la información de manera que no se pueda identificar a las personas, o el aprendizaje federado, en el que entrenas a la IA en tu dispositivo sin que tu información salga de ahí. Debemos exigir que los usuarios tengan derecho a que la IA los olvide. Debemos recordar que la privacidad es un derecho de acceso, sin eso, no tenemos libertad de expresión ni de reunión. Si la privacidad no es una parte esencial de la IA, nos arriesgamos a vigilancia masiva e incluso robo de identidad.
Si un sistema de IA transgrede algunos de estos cinco derechos, debe existir alguna manera legal de buscar compensación. Al enseñarle a la IA el derecho a la vida, la igualdad, la expresión, los bienes esenciales y la privacidad, nos aseguramos de que sirva como un espejo de nuestros valores más importantes, en vez de ser una lupa de nuestros sesgos más antiguos. Somos nosotros, los seres humanos, quienes le damos propósito y urgencia a la inteligencia artificial. La lucha por los derechos humanos siempre ha sido sobre transferir el poder de las manos de unos pocos a la mayoría y, actualmente, el terreno es digital con herramientas como la IA.







