Ya no son amigos: De la noche a la mañana se desmoronó el dúo gobernante de Kirguistán

Former security chieft, Kamchybek Tashiyev (on the left) saluting president Sadyr Japarov (on the right).

Exjefe de seguridad Kamchybek Tashiyev (izquierda) saluda al presidente (derecha). Foto de la Oficina del Presidente de Kirguistán. Uso legítimo.

En febrero de 2026, el dúo gobernante de Kirguistán, formado por el presidente, Sadyr Japarov, y el exjefe del Comité Estatal de Seguridad Nacional (UKMK), Kamchybek Tashiyev, se desmoronó en cuestión de días y llegó a su fin abruptamente.

Esto marcó el fin de una era política que comenzó en octubre de 2020, cuando Japarov y Tashiyev llegaron al poder tras las violentas protestas por el fraude en las elecciones parlamentarias, y acordaron compartir informalmente el poder y las esferas de influencia.

El presidente salió victorioso de lo que parece haber sido una lucha de poder encubierta antes de las elecciones presidenciales de 2027, mientras Tashiyev fue destituido de su influyente cargo y su séquito fue expulsado de las estructuras estatales.

Estos acontecimientos marcaron el fin de una alianza política que duró décadas y de una amistad declarada. La consecuencia más importante de esta ruptura es futura, ya que persisten las dudas sobre cómo será Kirguistán sin el autoritario exjefe de seguridad que intervenía en casi todo lo que ocurría en el país.

Una escandalosa carta

Lo que al parecer desencadenó la ruptura fue la carta para Japarov firmada por un grupo de 75 activistas públicos, antiguos altos funcionarios del Gobierno y científicos, en la que pedían al presidente que celebrara las elecciones presidenciales en 2026 y no en 2027. La carta se publicó el 9 de febrero de 2026 y señalaba que Japarov fue elegido en 2021 en virtud de la antigua Constitución, que fijaba la duración del mandato presidencial en cinco años.

En cambio, la nueva Constitución, aprobada tras la elección de Japarov, fijó el mandato presidencial en seis años, lo que generó un dilema jurídico, según los autores de la carta. Argumentaron que la única solución era celebrar las elecciones presidenciales en 2026 y poner fin a los debates jurídicos.

Además, la carta ofreció una valoración de los cinco años de presidencia de Japarov, destacó sus logros y sus deficiencias, y añadió que «la primera etapa de la labor de la actual cúpula de poder de Kirguistán ha concluido de forma lógica».

Al interpretar la carta como una forma de presión, Japarov destituyó a Tashiyev de su cargo como jefe de la UKMK el 10 de febrero de 2026, lo que sugiere que consideraba a su antiguo aliado como el cerebro detrás de la carta. Ciertamente, en el contexto político de Kirguistán, donde el poder estaba monopolizado por estas dos figuras, es poco probable que alguien que no fuera Tashiyev se atreviera a dar un paso así.

Después de volver a Kirguistán de Alemania, donde estaba recibiendo tratamiento médico al momento de su despido, Tashiyev quedó totalmente sin poder y fue destituido de todos los cargos gubernamentales que ocupaba.

Al referirse a la destitución de Tashiyev, Japarov reveló que se había había reunido con el exjefe de Policía y le había dicho: «descansa, amigo, cuida de tu salud, mantén la calma». Después, instó a la gente a no convertir todo el asunto en un drama y afirmó:

Nothing will happen [after Tashiyev’s removal]. There’s no need to turn this issue into a tragedy. It will be even better than before. Life won’t stop. If one friend leaves, I have more than 7 million friends behind me. Our people and our blessed state are most precious to me.

Nada pasará [tras la destitución de Tashiyev]. No hay necesidad de convertir este problema en una tragedia. Será incluso mejor que antes. La vida no terminará. Si un amigo se va, tengo más de siete millones de amigos detrás de mí. Nuestro pueblo y nuestro bendito país es lo más importante para mí.

Efecto dominó

Desde la destitución de Tashiyev, una larga lista de altos funcionarios gubernamentales y parlamentarios han dimitido, han sido destituidos o están detenidos, y ha dejado al descubierto la enorme influencia que Tashiyev ejercía sobre la vida política. Como un efecto dominó, los integrantes de su red de leales han ido cayendo uno tras otro

En primer lugar, se destituyó a todos sus subdirectores y los jefes de los dos departamentos regionales más grandes del UKMK, Biskek (la capital) y Osh, y se abrió paso a un nuevo liderazgo.

El recién nombrado jefe del UKMK, Zhumgalbek Shabdanbekov, anunció que su departamento llevaría a cabo una investigación interna, que resultó en la destitución de siete empleados, a 83 se les relevó de sus cargos y se eliminó a otros seis de la lista de posibles candidatos políticos.

Shabdanbekov prometió despolitizar la labor del UKMK y señaló que el comité «no es un órgano personal creado para una persona en concreto», en una indirecta a su predecesor.

Además, el UKMK se vio debilitado tras una reestructuración que le quitó el control sobre las fronteras estatales y la seguridad de los altos funcionarios del Estado. Como resultado, se formaron dos nuevos organismos gubernamentales: el Servicio Estatal de Fronteras y el Servicio de Seguridad Estatal, ambos bajo la dependencia de la Oficina de la Presidencia.

La denominada “purga de cuadros» en el UKMK fue solo el comienzo. Lo que siguió fueron numerosas destituciones y nombramientos de nuevos funcionarios. Entre los organismos estatales afectados estaban el Ministerio del Interior, la Fiscalía General, el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, el Ministerio de Recursos Naturales, el Ministerio de Emergencias, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Agua e Industria, el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Educación.

Además, Japarov nombró nuevos alcaldes en cuatro ciudades importantes, incluida Osh, la segunda mayor ciudad del país, donde Jenishbek Toktorbayev, estrecho aliado y amigo de Tashiyev, fue destituido de su cargo.

El Parlamento tampoco se libró de las purgas. A mediados de marzo, ocho parlamentarios afines a Tashiyev renunciaron a sus cargos, entre ellos el presidente del Parlamento, Nurlanbek Turgunbek uulu, y el hermano de Tashiyev, Shayirbek Tashiyev, que finalmente fue detenido y puesto en prisión preventiva.

Tashiyev se ha mantenido completamente en silencio durante estas purgas, y solo ha hecho dos apariciones públicas, la primera en la oración del Eid y después la elección del nuevo presidente de la Federación de Fútbol de Kirguistán, donde Tashiyev renunció a otro cargo.

Futuro incierto

El futuro de Tashiyev sigue siendo incierto, pero parece bastante sombrío. Hay indicios de que podría ser procesado por sus presuntas infracciones y abuso de poder.

Tras su salida de UKMK, el Servicio Estatal de Impuestos dio a conocer una investigación en la que se alegaba que los familiares y allegados de Tashiyev organizaron tramas de corrupción y se beneficiaron de la venta de petróleo estatal. El perjuicio estimado para el Estado asciende a 45,7 millones de dólares. Por la investigación penal en curso, ya se ha llevado a cabo la detención de su hermano, el exdiputado Shayirbek, acusado de corrupción.

Este video de YouTube explica la investigación.

Lo irónico es que Tashiyev se hizo famoso por su campaña anticorrupción, denominada «kusturizatsiya», término derivado de la palabra kirguisa «kusturuu» (purgar). Los políticos y empresarios acusados de corrupción se vieron obligados a indemnizar al Estado por los daños causados. La UKMK fijaba la cuantía y liberaba a los infractores mediante un proceso extrajudicial, sin intervención de los tribunales.

Según Sharshenbek Abdykerimov, empresario fugitivo sometido a un proceso de «kusturizatsiya», el proceso fue totalmente arbitrario, y reveló que el acuerdo con el Estado consistía en que él indemnizara con 20 millones de dólares en bienes. Sin embargo, presuntamente Tashiyev cambió de opinión y exigió 30 millones de dólares en efectivo.

Aparte, Abdykermov sostuvo que una de sus propiedades expropiadas fue tasada por debajo del precio del mercado y transferida a personas vinculadas con la esposa de Tashiyev.

Abdykerimov no es el único en sus denuncias. A las dos semanas de la destitución de Tashiyev, empresarios y funcionarios estatales presentaron alrededor de 500 quejas contra empleados del UKMK, lo que sugiere un abuso de poder generalizado durante el mandato de Tashiyev.

Ahora que su séquito ha sido expulsado de los organismos estatales y de las fuerzas del orden, Tashiyev está políticamente paralizado, lo que lo obliga a aceptar cualquier ultimátum u oferta que le plantee el presidente, al menos por el momento. La reconciliación con Japarov no se descarta, pero parece poco probable en este momento.

Su distanciamiento sirve como recordatorio de la inestabilidad política que ha azotado a Kirguistán desde 1991, cuando obtuvo su independencia de la Unión Soviética. Desde entonces, el país ha visto tres revoluciones:2005, 2010 y 2020.

Si logran resolver sus diferencias de forma pacífica, Japarov estará en condiciones de consolidar aún más su poder y afrontar las elecciones presidenciales de 2027 con total confianza. Por la tumultuosa historia política de Kirguistán, no se recomienda hacer pronósticos y se sugiere esperar a ver qué sucede.

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