
Imagen cortesía de Sydney Allen vía Canva.
Este artículo es parte de la serie Spotlight de abril de 2026 de Global Voices, Perspectivas humanas sobre IA. Esta serie ofrecerá una mirada profunda hacia cómo se está usando IA en países en desarrollo, cómo su uso e implementación afectan a las comunidades individuales, qué podría significar este experimento de IA para futuras generaciones, y más. Puedes apoyar este reportaje con una donación.
Un aforismo famoso que se atribuye al escritor de ciencia ficción William Gibson observa que «el futuro ya está aquí, solo que está distribuido de manera desigual».
Esto es lo que nuestra serie Spotlight busca rastrear: la distribución desigual de la tecnología, las tendencias, actitudes y la atención en nuestro mundo. Porque no es solo el futuro: muchísimas cosas en nuestro mundo dependen de dónde estás y de dónde vienes, como la última tecnología, la salud asequible, los trenes de alta velocidad, la movilidad internacional y la comunidad. Y es difícil ver esa desigualdad más allá de tu propia burbuja, dependiendo del idioma en el que recibes las noticias y con quién hablas, a quién sigues o ignoras.
Como escritora de ciencia ficción, no equiparo la llamada IA (el tema de nuestra primera serie Spotlight) con el futuro. Desde mi perspectiva particular como autora preocupada que habla con muchos autores y académica que interactúa con muchos académicos, sé que tengo una perspectiva particular sobre esa tecnología. Leo mucho sobre cómo la que la tecnología se usa en la industria editorial, desde ataques a los derechos de autor y propiedad intelectual hasta propagación de estilos lingüísticos específicos. Me animó, aunque no me sorprendió mucho, leer el artículo sobre los artistas y trabajadores culturales australianos que se oponen a la IA.
Sin embargo, sé que abordo el tema desde la perspectiva de una hablante nativa de inglés, para quien la escritura es relativamente fácil, y mi propia voz es una parte importante de mi carrera. También sé que existen otros usos de la tecnología, a los que he puesto menos atención, muchos al menos igual de perjudiciales en sus sectores respectivos.
De esta serie Spotlight, he aprendido más sobre cómo se usa IA de formas peligrosas y excluyentes en la frontera de Estados Unidos, así como un intento de usarla para inclusión y facilitación en la frontera de Italia. He leído sobre cómo la IA contribuye a una cultura de vigilancia en India, y el bombo publicitario inicial y luego la decepción relacionada con los costos en torno a la IA autónoma en China. Con entrevistas y ensayos, he aprendido más sobre el potencial y los riesgos de la IA en los esfuerzos por preservar las lenguas minoritarias e indígenas, una pregunta sobre la que hemos reflexionado mucho en Global Voices en relación con nuestro trabajo de inclusión digital.
Algo sobre la desigual distribución de las tecnologías es que no solo el acceso es desigual. Las cadenas de valor y los subproductos de la vida moderna se esparcen por el mundo, con bienes que a menudo se fabrican en una parte del mundo, se usan y desechan en otra, y esos restos indeseados se envían como residuos para enterrarse en los vertederos de un país más pobre.
La serie Spotlight, con su explosión de historias globales y multilingües sobre el tema, me recordó que incluso una tecnología virtual como la IA puede tener un patrón similar. Las empresas enormemente valoradas y sus ganancias se concentran en los países ricos, a pesar de que el entusiasmo se ha extendido globalmente. Pero esos productos, que sus directores ejecutivos adinerados lanzaron con tanta fanfarria, los respalda una moderación mal pagada, a menudo en una multitud de idiomas. Últimamente, he leído mucho sobre cómo las comunidades en Estados Unidos luchan contra el establecimiento de centros de datos; dos artículos colaborativos en la serie Spotlight dejan en claro cómo esta parte del proceso, sucia, ruidosa, derrochadora y perjudicial para el ambiente, también se está exportando a otros países, muchos de bajos ingresos, y cómo las personas allí también resisten. En Latinoamérica, algunos países se apresuran a agilizar las aprobaciones, mientras las comunidades se oponen. En Asia, el uso del agua es una preocupación importante, y algunos países, como Singapur, ya han impuesto una moratoria a los centros de datos nuevos, mientras que países de Asia central incrementan su desarrollo, lo que evidencia la distribución profundamente desigual dentro de la región.
Los flujos de capital masivos no son los únicos que impulsan todos estas novedades, también lo impulsan las historias. Los impulsan el bombo publicitario, el engaño, la antropomorfización y las proyecciones. La columna Undertones de esta serie Spotlight usa perspectivas desarrolladas con nuestra metodología del Observatorio de Medios Cívicos para analizar a profundidad las narrativas que se usan para promover la introducción de IA en el sistema de salud de El Salvador, y visibilizar así narrativas que a menudo también se usan para promover la IA en otros contextos.
La gran variedad de usos de los marcomodelos de lenguaje y las llamadas tecnologías de IA ha generado conversaciones importantes sobre qué trabajos, tareas y pasatiempos pueden o se deberían mecanizar, y la importancia de la intervención humana. Mediante una colaboración con la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) y el medio GenderIT, encargamos ensayos para considerar qué dice nuestra obsesión con la IA sobre la humanidad, en la serie «No le preguntes a la IA, pregúntale a un compañero». Los temas van desde cuestionar si la IA puede ser ética y feminista; examinar la intersección de IA y las grandes empresas agrarias en Brasil; hasta una perspectiva de derechos humanos, entre muchos otros.
Solo mencioné algunos de los artículos de nuestra serie Spotlight de abril, hay muchos más que son excelentes. Cuál te resuene más depende mucho de tu perspectiva, pero estoy segura de que habrá algún planteamiento en la serie que aún no conoces. Solo por elegir un ejemplo relativamente optimista, no tenía idea de que un grupo de rock de Bosnia había escrito una canción pegajosa que satiriza la dependencia de la IA, mucho menos del contexto histórico relevante para el video musical, o que sería justo lo que necesitaba para cantar a coro y liberar algo de frustración relacionada con la IA (¡inténtalo!).
El acceso a todas estas historias, acontecimientos y problemas que antes no conocía también destacó otro bien que se distribuye de manera desigual en nuestro mundo: la información. Todos tenemos acceso a cantidades enormes de cobertura sobre un pequeño subconjunto de personas y temas en pocos países, y muy poca información sobre cualquier cosa fuera de ese subconjunto limitado. Incluso con la herramienta increíble que es internet, la desproporción en cómo se distribuye la atención puede hacer que sea muy difícil encontrar una audiencia para lo que tienes que decir y, al contrario, encontrar las historias que no sabías que necesitabas, sobre cómo la IA afecta al conflicto en Colombia, las herramientas para la sociedad civil que confronta la IA, el desmantelamiento del internet ruso y más. Con Global Voices, y especialmente con esta serie Spotlight, esperamos equilibrar un poco más esa distribución.







