
Barcos pesqueros en las aguas de Barbados. Foto: Linton Arneaud. usada con autorizacipón.
Por Temeka Maxime, Simone Merchant, Dania Greaves, Martin Weekes, y Linton Arneaud
El sector pesquero en el Caribe aún está recuperándose del daño causado por los huracanes Beryl (2024) y Melissa (2025), pero los huracanes son solo una de las incertidumbres que trae la crisis climática. En todo el archipiélago, extensos mantos de sargazo detienen embarcaciones, colmatan las costas e interrumpen actividades pesqueras, con efectos tangibles e inevitables para el sector.
La geografía de la región aumenta la vulnerabilidad a los peligros climáticos y acontecimientos extremos, cuyos efectos se agravan principalmente por el aumento de la temperatura superficial del océano a nivel global. Este fenómeno alimenta a los ciclones tropicales con enormes cantidades de energía durante su formación, lo que provoca la devastación registrada en muchas islas. Esto, junto con la afluencia de nutrientes al océano producto de la actividad humana, aceleran el crecimiento y la propagación del sargazo.

Mantos espesos de sargazo mar adentro (este de Santa Lucia) y en la costa (este de Barbados). Foto a la izquierda: Steve McLoughlin (2025), usada con autorización. Foto a la derecha: Linton Arneaud (2022) usada con autorización.
En concentraciones mínimas, el sargazo es una importante fuente de alimento y refugio que actúa como hábitat de cría y un dispositivo natural de concentración de peces para muchas especies marinas como ejemplares juveniles de dorado (Coryphaena hippurus) y los huevos y larvas de peces voladores de cuatro alas. Sin embargo, el excedente actual tiene efectos perjudiciales en el ecosistema marino, ya que reduce la disponibilidad de luz y por ende la productividad de arrecifes de coral y praderas marinas. Estos hábitats son esenciales para que prosperen las poblaciones de peces del Caribe, y su degradación afecta directamente a la industria pesquera.
Para los pescadores de Barbados, la marea dorada de sargazo representa un problema y una oportunidad. A lo largo de la costa constituye una molestia maloliente; en los puertos, atrapa embarcaciones, obstruye las tomas de agua de los motores y destruye las hélices. Mar adentro, estos mantos flotantes son zonas donde los pescadores pueden capturar ejemplares juveniles de dorado con facilidad, y quizá con demasiada frecuencia, cuando abandonan la protección de estas algas.
Además, la disminución de las capturas de algunas especies en contraste con el aumento de capturas de dorados juveniles que se agrupan alrededor del sargazo constituye una práctica que amenaza la dinámica de las poblaciones de dorado. A su vez, también afecta el sustento económico de quienes dependen del sector pesquero de Barbados, que incluye pesca comercial y de subsistencia, y representa una fuente de ingresos accesible para toda la población.
Infraestructura y resiliencia
El paso del huracán Beryl afectó en gran medida bienes e instalaciones costeras de Barbados, en especial el complejo pesquero Bridgetown Fisheries Complex, donde más de 200 barcos pesqueros y rompeolas resultaron dañados, aproximadamente 2500 personas se vieron directamente afectadas y se perdieron 70 navíos.

Plangrero Ocean Princess III, fuera de servicio por el impacto del oleaje durante el huracán Beryl, espera la llegada demorada de piezas esenciales para comenzar su reparación. Foto: Linton Arneaud (2026), usada con autorización.
Para ayudar a mitigar algunas de las consecuencias de los huracanes, el Gobierno de Barbados implementó diversas medidas de apoyo para los pescadores. La puesta en marcha del plan de recuperación pesquera permitió otorgar compensaciones por la interrupción de la actividad, colaborar en la reparación y sustitución de embarcaciones, rehabilitar las instalaciones marítimas del Bridgetown Fisheries Complex y los puntos de desembarque, además de proteger el litoral.
El proyecto de respuesta y recuperación de emergencia Beryl del Banco Mundial (BERRP) es una iniciativa de 54 millones de dólares que brinda ayuda financiera directa a los pescadores para reparar embarcaciones, y financia mejoras esenciales de infraestructura en el puerto de Bridgetown y en zonas costeras vulnerables, como la bahía Payne. Uno de los aspectos más destacados de este plan de seis años es la inclusión de una “cláusula de deuda resiliente al clima” que permite al Gobierno suspender el pago de préstamos durante futuros desastres para concentrarse en las tareas de asistencia inmediata.
En colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) y el Gobierno de Japón, que aportó 2,93 millones de dólares en financiamiento, el Ministerio de Ambiente, Embellecimiento Nacional y Pesca de Barbados puso en marcha un proyecto anual de resiliencia para la pesca costera. También se creó un fondo de beneficio pesquero gracias a una donación de 500,000 dólares del Banco de Desarrollo en América Latina y el Caribe, junto con un fondo rotatorio a treinta años que ayuda a los pescadores a adquirir nuevas embarcaciones, reparar las existentes y saldar sus deudas.
A pesar de estas iniciativas, el impacto socioeconómico del huracán Beryl persiste, y se suman otros factores de estrés climático, como el aumento de la temperatura y la acumulación de sargazo, además de la inestabilidad de los ingresos de los pescadores. Por esto, tienen menos incentivos para abstenerse de capturar dorados juveniles, y la competencia por localizar, capturar y vender la mayor cantidad posible de esta especie se ha vuelto primordial.
Las iniciativas que impulsan el cambio
Em 2025 se aprobaron en el Parlamento dos leyes fundamentales: la ley de gestión y desarrollo sostenible de la pesca de Barbados y la ley de mercados y empresas de productos de mar, que promueven la compra de pescado y productos pesqueros exclusivamente a vendedores autorizados.

Embarcaciones pesqueras destruidas en el complejo Bridgetown Fisheries Complex de Barbados. Foto: Linton Arneaud (February 2026), usada con autorización.
La ley también establece normas de seguridad para la manipulación del producto pesquero tras su desembarque, prohíbe prácticas no sostenibles, protege los ecosistemas costeros al designar zonas de exclusión de arrastre en costas someras y prohíbe la captura o lesión de mamíferos marinos. Estas medidas reflejan el compromiso con la visión establecida en la política de pesca de Barbados 2023–2033, dedicada a mejorar el conocimiento actualizado de los recursos pesqueros en la zona económica exclusiva de Barbados, fundamental para las poblaciones locales y regionales de dorado.
Es necesario gestionar de manera eficaz los niveles de captura y reservas, aunque esto se encuentra limitado por la escasa recopilación de datos regionales. En colaboración con el campus Cave Hill de la Universidad de las Indias Occidentales y la división de pesca de Barbados, estudiantes de biología pesquera del Departamento de Ciencias Biológicas y Químicas trabajan con la división de pesca de Barbados para recopilar datos morfométricos y merísticos del proyecto de resiliencia de las reservas silvestres de dorado. Esta colaboración llega en un momento crítico para cerrar la brecha de datos necesaria para gestionar y conservar los ecosistemas marinos.
Perspectivas, soluciones y recomendaciones
Los datos preliminares de seis visitas de campo, en las que se midieron más de 300 peces en dos de los principales puntos de desembarque, generan preocupación por el aumento de dorados juveniles en la pesquería de Barbados. Según los datos de peso y longitud, aproximadamente el 46% de los peces estaba por debajo del umbral juvenil de 2.25 kilos. En Oistins, pueblo pesquero de la costa sur de la isla, conocido por su famosa fiesta «Friday Night Fish Fry«, la mayoría de los dorados no alcanzaban el tamaño adecuado, pese a que solo se hizo una visita de campo.
Si bien los datos no establecen que el cambio climático sea una causa directa, sí sugieren que los pescadores están presionados por los cambios en las condiciones oceánicas y en las dinámicas pesqueras para sustentarse con la captura de peces más pequeños.

Universitarios miden ejemplares machos de dorado, conocidos localmente como delfín toto, para estudiar su dinámica poblacional. Foto: Temeka Maxime (2026), usada con autorización..
Tener planes de acción para antes y después de los desastres, un sistema de alerta temprana y dar seguimiento a amenazas potencialmente intensas es fundamental para garantizar la seguridad en el mar ante condiciones inestables. La división de pesca difundió protocolos para reubicar embarcaciones y planes de respuesta ante desastres, que se pusieron a prueba con un ejercicio teórico y dos simulacros.
Los seguros pesqueros también ayudan a los pescadores a recuperarse y enfrentar mejor las consecuencias de un desastre, ya que les permite regresar al mar con menos demora, alivian las dificultades económicas y les permiten mantener sus ingresos. Se está desarrollando un sistema de seguros para embarcaciones en colaboración con la Asociación General de Seguros de Barbados, sobre todo porque el seguro paramétrico ya dio buenos resultados en países como Santa Lucia y Granada a través del Fondo para la Sostenibilidad de los Océanos y la Acuicultura en el Caribe (COAST).

Ejemplares de dorado a la venta en el mercado de pescado de Bridgetown, Barbados. Foto: Linton Arneaud (2024), usada con autorización..
Que la población conozcas las consecuencias a largo plazo de capturar dorados juveniles contribuirá en gran medida a educar a la sociedad y promover una pesca sostenible para las generaciones futuras. Comprender mejor esta situación es fundamental para garantizar prácticas de pesca responsables y preservar las poblaciones de dorado en el tiempo. El simulacro de juicio sobre pesca realizado en Barbados es un excelente ejemplo de cómo el conocimiento público puede impulsar cambios culturales, ya que acerca conceptos jurídicos complejos a situaciones reales y ayuda a que los involucrados comprendan verdaderamente las regulaciones que protegen los recursos marinos de Barbados. Al priorizar la educación sobre el encarcelamiento, esta iniciativa permite que la comunidad pesquera se convierta en parte activa de la conservación sostenible, en lugar de limitarse a ser objeto de control y sanción.
El proyecto de etiquetado de dorados de Barbados es una importante iniciativa de investigación que vincula participación pública con ciencia internacional que incorpora a la ciudadanía a una red global de etiquetado. A través de la recopilación colectiva de datos sobre parámetros del ciclo de vida, como patrones migratorios y tasas de crecimiento, el proyecto genera evidencia local necesaria para pasar de estimaciones generales a políticas de gestión precisas y sobre datos recopilados en las aguas de Barbados.
Si bien no es posible mitigar los riesgos del aumento de la temperatura, los responsables de la gestión ecológica pueden adoptar perspectivas más flexibles para reducir sus efectos en el sector pesquero, mientras que una legislación más sólida ayudaría a cumplir los objetivos de sostenibilidad a largo plazo.

El sargazo cubre un tramo de la costa de Barbados. Foto: Linton Arneaud, usada con autorización.
La extracción mecanizada y a gran escala de mantos de sargazo es una estrategia clave de gestión a largo plazo. Sin embargo, su éxito depende de la estricta articulación con los proyectos y marcos regionales de mitigación. Para salvaguardar la biodiversidad, los biólogos pesqueros deben priorizar la protección de hábitats y especies críticas al designar zonas específicas de recolección. Reforzar puntos de desembarque con infraestructura de protección climática para proteger los muelles y las embarcaciones durante tormentas y otros riesgos también ayuda a reducir los daños y los elevados costos de respuesta de emergencia.






