ONG de Hong Kong piden intervenciones de políticas para ayudar a grupos vulnerables a enfrentar riesgos por calor extremo

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La campaña de 2023 de Greenpeace Hong Kong instó al Gobierno a renovar su sistema de alerta térmica de tres niveles. Foto tomada por Mandy Cheng/Hong Kong Free Press. Usada con autorización

Esta historia es parte de la serie Spotlight de mayo de 2026 de Global Voices, Crisis global, soluciones locales. Esta serie ofrece historias de resistencia y acción climática exitosa, una mirada profunda hacia cómo las comunidades de los países en desarrollo enfrentan la crisis, un análisis de qué podría significar para futuras generaciones, y más. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.

En busca de la justicia climática, grupos ambientales de Hong Kong trabajan con organizaciones comunitarias y de base para promover redes de protección y acción climática inclusiva para ayudar a los vulnerables a enfrentar los riesgos del calor extremo.

En marzo de 2026, el Observatorio de Hong Kong advirtió que la ciudad tendría temperaturas anormalmente altas en 2026 por el regreso de las condiciones del fenómeno climático El Niño, caracterizadas por altas temperaturas en la superficie del mar y supertifones que provocan lluvias intensas e inundaciones repentinas en verano.

Aunque Hong Kong se ve menos afectado por desastres naturales, como inundaciones, gracias a su infraestructura bien desarrollada, los habitantes de la ciudad a menudo están expuestos a olas de calor extremas durante el verano. Los más vulnerables a estas olas de calor son los trabajadores al aire libre que deben realizar un trabajo físico exigente, y los hogares de bajos ingresos y personas mayores que no pueden pagar un aire acondicionado en la jungla de concreto densamente habitada. En los últimos años, los riegos del calor extremo han aumentado, ya que los días extremadamente calurosos se han vuelto más frecuentes.

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Infografía sobre el número de días muy calurosos del medio de comunicación Hong Kong Free Press. Usada con autorización.

Inclusión social inadecuada en la acción climática en Hong Kong

Desde que China ratificó el Acuerdo de París en septiembre de 2016, Hong Kong también lo ratificó, pero a un ritmo más lento. El objetivo actual de la ciudad es limitar el calentamiento global a 1.5 grados Celsius y lograr la neutralidad de carbono para 2050, con un plan de acción que abarca rubros estratégicos importantes, que incluye energía, construcción, reducción de residuos, conservación y adaptación al cambio climático. Aun así, su enfoque es técnico y basado en la inversión, y no reconoce la necesidad de redistribuir recursos y promover la justicia climática para las personas vulnerables.

En una entrevista por correo electrónico con Global Voices, Ivy Leung, directora ejecutiva de CarbonCare InnoLab (CCIL), organización no gubernamental (ONG) sobre justicia climática, destacó la necesidad de «proteger a los más afectados, aunque sean quienes menos han contribuido [a la crisis climática actual]» y desarrollar una perspectiva empoderadora para promover la participación de base:

Climate action cannot rely on infrastructure and policy alone. Hong Kong also needs stronger capacity building across society so that communities, schools, NGOs, businesses, and frontline service providers are better equipped to understand climate risks and respond effectively. Building resilience means investing in people’s knowledge, skills, and ability to act…

La acción climática no puede depender únicamente de la infraestructura y las políticas. Hong Kong también necesita un desarrollo de capacidades más sólido en toda la sociedad para que así comunidades, escuelas, ONG, empresas y proveedores de servicios de primera línea estén mejor preparados para entender los riegos climáticos y responder de forma eficaz. Construir resiliencia significa invertir en el conocimiento, las habilidades y la capacidad de actuar de las personas…

En una entrevista con Global Voices, Prudence Yeung, activista climática de Greenpeace en Hong Kong, también señaló que el Gobierno de Hong Kong aún no reconoce la existencia de grupos vulnerables en relación con el cambio climático en sus documentos de políticas.

El grupo ecologista criticó el presupuesto fiscal de 2026 del Gobierno por centrarse en el financiamiento verde y la inversión en infraestructura, al mismo tiempo que no ofrece «ningún apoyo» a los grupos vulnerables al cambio climático. El grupo declaró:

Greenpeace is very disappointed that comprehensive, people-centred climate adaptation strategies and measures were not included in the government’s public fiscal planning

A Greenpeace le desconcierta mucho que no se incluyeran estrategias y medidas de adaptación al cambio climático integrales y pensadas para las personas en la planificación fiscal pública del Gobierno

Grupos vulnerables al cambio climático en Hong Kong

El grupo más vulnerable a las crisis de salud relacionadas con el clima es el de los adultos mayores, ya que el estrés térmico puede agravar enfermedades subyacentes en la población de edad avanzada, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. En 2024, alrededor del 20% de la población de la ciudad, aproximadamente 1.5 millones de personas, tenía 65 años o más, de las cuales 236,100 vivían solas. Afortunadamente, el sistema de bienestar de Hong Kong provee un apoyo moderado a las personas mayores y las dos empresas de suministro de energía más importantes también implementaron recientemente descuentos significativos para los hogares de adultos mayores en situación de pobreza.

Sin embargo, no hay redes de protección similares para la clase trabajadora de bajos ingresos, que sufre estrés térmico en hogares precarios y golpes de calor al trabajar al aire libre. En 2025, Hong Kong registró 53 días con temperaturas muy altas, que alcanzaron los 33 grados Celsius o más, y cuatro días extremadamente calurosos con temperaturas de 35 grados Celsius o más. Durante el verano en Hong Kong, la humedad a menudo supera el 90%, lo que hace que la sensación térmica sea aún más elevada.

El interior de los hogares de la población urbana pobre agrava aún más el calor. Desde 2021, CCIL ha trabajado junto a la organización comunitaria Asociación de Vecinos de Unidades Subdivididas de Kwai Chung para apoyar a las comunidades vulnerables en implementar medidas de ahorro energético y adaptación, como usar electrodomésticos más eficientes, mejorar la ventilación, ayudar a los vecinos durante las olas de calor y desarrollar soluciones de resiliencia a pequeña escala y cocreadas, según las necesidades locales.

En 2025, el proyecto recopiló evidencia comunitaria en una encuesta a 31 apartamentos subdivididos, y mostró al público que, entre el 3 de julio de 2024 y julio de 2025, las temperaturas registradas en estas unidades precarias eran entre 1 y 10 grados Celsius más altas que el promedio de la ciudad. Alrededor del 74% de los habitantes informó haber pasado noches sin dormir debido al calor extremo. Muchos se abstuvieron de encender el aire acondicionado por los elevados costos de la electricidad, ya que sus medidores de consumo eléctrico compartidos no les permite recibir los subsidios eléctricos corporativos o del Gobierno. Actualmente, alrededor de 220,000 personas viven en apartamentos subdivididos en la ciudad.

Aunque el Gobierno ha designado 19 centros para que las personas se refugien de las olas de calor, una investigación conjunta de Greenpeace Hong Kong y la ONG de inclusión social ImpactHK descubrió que los refugios climáticos no se usan tanto porque están mal ubicados, no tienen suficiente publicidad, carecen de privacidad y medidas de seguridad, y tienen horarios de atención limitados. Prudence Yeung explicó:

While the city has relatively good hardware, the software and management are inadequate to address people’s needs. The cooling centers are not equipped to let people have a good sleep.

Si bien la ciudad tiene una infraestructura relativamente buena, los componentes y la gestión no son adecuados para satisfacer las necesidades de las personas. Los centros de enfriamiento no están equipados para permitir que las personas puedan dormir bien.

Por otro lado, Ivy Leung destacó la importancia de la participación de base para construir resiliencia climática:

Climate resilience is not only about infrastructure or technology. It is also about empowering people, strengthening neighbourhood support, and making sure the transition to a low-carbon future is fair and inclusive.

La resiliencia climática no se trata solo de la infraestructura o la tecnología. También trata de empoderar a las personas, fortalecer el apoyo entre vecindarios y asegurar que la transición hacia un futuro bajo en carbono sea justa e inclusiva.

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Proyecto de participación comunitaria de CarbonCare InnoLab visita instalación de energía solar. Imagen cortesía de CCIL.

El estrés térmico como una crisis de salud

Las olas de calor del verano también causaron una crisis de salud entre quienes trabajan al aire libre. En 2023, una encuesta de Greenpeace Hong Kong y la Comisión Católica de Hong Kong para Asuntos Laborales mostró que el 62% de barrenderos de calles y trabajadores de la construcción de Hong Kong había tenido síntomas de un golpe de calor, como mareos, falta de energía, dificultad para respirar y ritmo cardiaco acelerado, en un periodo de tres meses, y la mitad dijo haber sufrido un golpe de calor al menos una vez a la semana. En 2023 y 2024, el Departamento de Trabajo registró alrededor de 30 casos de golpe de calor en el trabajo por año. Dado que el golpe de calor no se ha reconocido como una enfermedad profesional en Hong Kong, muchos casos no se han informado.

Hong Kong solo implementó una guía para prevenir golpes de calor en el trabajo en 2023, que después evolucionó hacia un sistema de alerta de tres niveles (ámbar, rojo y negro) que instruye a los empleadores a ajustar los horarios de trabajo y descanso por hora o suspender el trabajo que requiera una alta exigencia física. Sin embargo, el cumplimiento de los empleadores sigue siendo un problema, ya que la guía no es una norma legal y no existen multas directas por ignorar las alertas de color. Entre mayo y octubre de 2024, el Departamento de Trabajo emitió 1031 advertencias a los empleadores que no cumplían; hasta ahora, no ha habido consecuencias legales relacionadas con las alertas de estrés térmico, a pesar de que la autoridad puede procesar a los infractores en virtud de la Ordenanza de Seguridad y Salud Ocupacional.

Además, la única estación de detección de calor ubicada en King's Park no captó el microclima y el estrés térmico de los distritos urbanos densamente habitados. Después de rigurosas investigaciones y encuestas de una coalición de grupos ambientales y laborales sobre microclimas en diferentes entornos urbanos, en el primer trimestre de 2026, el Gobierno finalmente mejoró la supervisión del estrés térmico al expandir la recolección de datos a diez ubicaciones.

Dada la naturaleza del trabajo al aire libre, es muy difícil supervisar el cumplimiento de los empleadores, por tanto, ONG locales, incluida Oxfam Hong Kong, instan al Gobierno a mejorar aún más el sistema de supervisión actual mediante la creación de un índice de estrés térmico según el lugar de trabajo, motivación a los empleadores a dejar que sus trabajadores usen equipos móviles de detección de calor e inclusión del estrés térmico en la lista de enfermedades profesionales de la ordenanza de indemnización al empleado de Hong Kong. Aunque el golpe de calor está en la lista de enfermedades profesionales de China, las autoridades en la región administrativa especial rechazaron esta petición en 2022, con el argumento de que las enfermedades relacionadas al calor derivan de factores ambientales y no tienen relación directa con la naturaleza ni las condiciones específicas del trabajo.

Sin embargo, más expertos en medicina han argumentado que la ciudad debería tratar los riesgos del calor extremo como una crisis de salud pública. Un estudio reciente de la Universidad de Hong Kong encontró que, entre 2014 y 2023, el calor causó entre 1455 y 3238 muertes en exceso y que las olas de calor ahora están entre las diez principales causas de muerte en Hong Kong, con tasas de mortalidad comparables a las de la diabetes. En marzo, la Organización Mundial de la Salud también reafirmó que el «calor es un riesgo importante para la salud ambiental y laboral«.

Esperemos que la advertencia de los expertos den más bases para defender la justicia climática.

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