
La iniciativa «Campos solidarios en Jaramana» es una extensión del proyecto «Campos solidarios y dignidad». Fotografía de Lahlah. Utilizada con autorización.
Por Leida Zeidan
Este artículo se publicó originalmente en árabe el 7 de abril de 2026 en Lahlah. Global Voices reproduce esta traducción como parte de un acuerdo de intercambio de contenidos.
Este artículo forma parte de la sección Spotlight de Global Voices de mayo de 2026, titulada «Crisis global, soluciones locales«. Esta serie ofrecerá historias de resistencia y de acciones climáticas que han tenido buenos resultados sobre cómo las comunidades de los países en desarrollo están luchando contra la crisis, análisis de lo que esto podría significar para las generaciones futuras y mucho más. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.
En una pequeña parcela a las afueras de Jaramana, zona rural de Damasco, la tierra se ha transformado en un espacio para reactivar la producción local de semillas. En marcado contraste con las abarrotadas calles de la ciudad, las áreas verdes de este lugar representan una ruptura con lo cotidiano. Se trata de intentar volver a la vida rural, a la naturaleza y a la agricultura. En estos terrenos, la iniciativa conocida como «Campos solidarios en Jaramana» empezó a principios de marzo, cuando un grupo de organizadores y entusiastas de la agricultura comenzó a restablecer la producción de semillas locales e indígenas, prepararon el suelo, sembraron, cubrieron y regaron, con el objetivo de recuperar diversos cultivos que habían estado a punto de desaparecer, en medio del deterioro de las condiciones económicas del país y el declive de la agricultura.
De Grecia a Jaramana
La iniciativa Campos solidarios en Jaramana es una extensión del proyecto «Campos solidarios y dignidad», en marcha en varias regiones de Siria con el objetivo de apoyar la agricultura y reconstruir la relación entre las personas y la tierra. Pretende empoderar a las comunidades para que produzcan sus propios alimentos, compartan las cosechas con quienes más lo necesitan y creen un modelo diferente de trabajo cooperativo, especialmente ahora que los problemas ambientales y el cambio climático afectan cada vez más a la tierra y a la agricultura.
Muhannad Deeb, artista y coordinador de la iniciativa Campos solidarios en Jaramana, habló con la revista Lahlah sobre los orígenes del proyecto. Según explicó, este surgió «de la convergencia entre la iniciativa Shughl wa Fan [Trabajo y arte] y Campos solidarios y dignidad en Siria, que se creó en 2025 como una extensión del proyecto Campos solidarios en Grecia».
El proyecto Campos solidarios griegos fue fundado por el refugiado sirio Suleiman Dakdouk y otros compatriotas suyos en Grecia. Comenzó con tan solo 0,4 hectáreas, dos vacas y tres ovejas, y acabó extendiéndose a más de 15 hectáreas, repartidas entre las comunidades de desplazados. La iniciativa se basó en el principio de la autosuficiencia, organizó residencias de trabajo, granjas, criaron aves, cosecharon y comercializaron cultivos, y también se dedicaron a producir alimentos, incluidos productos lácteos, quesos, bebidas y otros productos de primera necesidad. También se crearon tiendas para comercializar el excedente de producción.
Por su parte, la iniciativa Shughl wa Fan se fundó en 2008 como un proyecto artístico, cultural y de desarrollo destinado a sensibilizar a la sociedad siria sobre su papel en la conservación de los espacios vitales, así como a reconocer el impacto del arte en la creación de un entorno mejor, con participación de las comunidades locales junto con las instituciones gubernamentales, y dejaron claro el papel de los artistas en la sociedad. Esta coincidencia en la visión y los objetivos dio lugar a una colaboración y, en última instancia, a la creación de los Campos solidarios en Jaramana.
Deeb continúa:
After connecting and meeting with the general coordinator of Solidarity Fields in Syria, Suleiman Dakdouk, the Jaramana Solidarity Fields was established in March 2026, work in the field began, and interested parties, farmers, volunteers, and friends were invited to engage with the experience.
Después de contactar y reunirnos con el coordinador general de Campos solidarios en Siria, Suleiman Dakdouk, fundamos Campos solidarios de Jaramana en marzo de 2026, comenzamos a trabajar sobre el terreno e invitamos a las personas interesadas, a los agricultores, a los voluntarios y a los amigos a participar en la iniciativa.
Semillas locales y seguridad alimentaria
La semillas son importantes porque constituyen la principal fuente de material de siembra para los agricultores. Según la FAO, los sistemas comunitarios de semillas pueden representar entre el 80% y el 90% del total de semillas consumidas, especialmente en el caso de los cultivos autógamos. Garantizar el suministro de semillas locales también contribuye a reducir la dependencia de la ayuda alimentaria.
Las semillas autóctonas se adaptan bien a los climas locales y los sistemas agrícolas de bajos insumos, y presentan gran diversidad genética, lo que las hace resistentes a las enfermedades y adaptables a las variaciones climáticas. La FAO señala que las actividades de los sistemas comunitarios de semillas tienden a integrarse y autoorganizarse, y abarcan las formas en que los agricultores producen, difunden y acceden a las semillas directamente de sus cosechas, o mediante el intercambio y el trueque con amigos, vecinos y familiares, además de los mercados locales.
Deeb describe la esencia del trabajo de Campos solidarios como «diversas experiencias agrícolas que se comparten para enriquecer el proyecto», y añade que la iniciativa obtiene sus semillas principalmente de huertos domésticos, «donde la mayoría de la gente depende de sus parcelas particulares para producir hortalizas».
Según Deeb, los expertos pueden identificar las semillas autóctonas, pero el método más fiable sigue siendo obtenerlas a partir de un fruto maduro cultivado localmente. La siembra de semillas es la primera fase del proyecto: la iniciativa ha destinado aproximadamente 300 dunams (unos 75 acres) de tierra para cultivar las plántulas que brotan de estas semillas. Una vez completado el proceso de cultivo y cosecha, la producción se distribuye de manera que se garantice la continuidad del proyecto y la disponibilidad de semillas locales auténticas a futuro.
Las semillas son la fuente fundamental de alimento para el ser humano y los portadores de rasgos genéticos de las variedades y tipos cultivados. Con el paso del tiempo, gracias al mejoramiento, la selección y la adaptación, han surgido variedades de alta calidad. Mejorar las semillas y obtener variedades de calidad es esencial para aumentar la producción y hacer frente a los retos medioambientales. La FAO destaca que la seguridad alimentaria depende fundamentalmente de que los agricultores tengan acceso a semillas de buena calidad adecuadas a su entorno. Sin eso, no puede haber buenas cosechas. Esto hace que los proyectos que entregan semillas locales sean especialmente importantes, sobre todo en períodos posteriores a guerras y catástrofes.
La importancia de las semillas autóctonas
La guerra en Siria provocó una reducción del 50% de la población rural entre 2011 y 2016, lo que causó graves pérdidas en la producción agrícola y ganadera, destrucción de los sistemas de riego, daños en vastas zonas agrícolas y un fuerte aumento de los costes de los insumos agrícolas, como semillas, fertilizantes y pesticidas. El bloqueo de algunas zonas también impidió el transporte de semillas, y obligó a los agricultores a depender de variedades importadas. Cuando la guerra asola un país, la continuidad de sus sistemas agrícolas también queda destruida. Los agricultores pueden salvar la vida, pero pierden las tierras y las reservas de semillas que han cuidado con esmero durante generaciones, y carecen de los recursos para la reconstrucción.
Deeb considera que esta iniciativa es especialmente significativa tras los años de sequía y conflicto, y dice que «ayuda a aumentar el número de agricultores que adoptan esta perspectiva, lo que amplía las superficies cultivadas con semillas locales, sobre todo porque se reducen los costos de producción porque prescinde de pesticidas y fertilizantes químicos».
Además, cree que la iniciativa tiene el potencial de generar un cambio duradero en las prácticas agrícolas e influir sobre los agricultores y comunidades locales: «La mayoría de granjeros se basan en la experiencia antes de adoptar cualquier método en su trabajo, por lo que es posible que los resultados de este experimento influyan en ellos y en la comunidad en general, lo que contribuye a su difusión».
Dados los retos que enfrenta la agricultura en Siria y el descenso de la producción agrícola en los últimos años, la producción de semillas autóctonas representa un paso fundamental para garantizar una agricultura sostenible y para restablecer la relación de los agricultores con la tierra y su dependencia con la tierra como fuente de alimentos, frente a las crisis climáticas y políticas.






