Brasil lucirá el número 24 en la cancha en el Mundial 2026, y eso transmite un mensaje

Illustration with a man turned back wearing Brazil's yellow jersey with the number 24 in a stadium

Diseño creado por Global Voices en Canva Pro

Este artículo forma parte de la serie Spotlight de junio de 2026 de Global Voices, «Diversidad de género«. Esta serie ofrece una visión de la diversidad de género y de cómo se ve amenazada, protegida y preservada en todo el mundo. Puedes apoyar este reportaje con una donación.

La selección brasileña de fútbol tendrá oficialmente un jugador con la camiseta número 24 durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. La primera vez que la icónica camiseta amarilla y verde salió del clóset con el número 24 fue hace casi cuatro años, durante el campeonato disputado en Catar.

Hasta 2022, el reglamento de la FIFA permitía inscribir hasta 23 jugadores en los torneos oficiales. Sin embargo, incluso cuando se permitía incluir a un jugador más, o fuera del estricto marco de los torneos oficiales, en Brasil se ha evitado durante mucho tiempo el número 24.

La razón radica en el contexto cultural que rodea a un juego de apuestas tradicional e ilegal creado en Río de Janeiro a finales del siglo XIX: el «jogo do bicho» (juego del bicho). Este juego de lotería, prohibido desde 1946 y cuyos líderes han estado vinculados a organizaciones criminales, sigue teniendo fuerte presencia en todo el país. Los ganadores se eligen al azar mediante un sorteo, en el que los participantes apuestan por números vinculados a animales. El número 24 corresponde al «veado» (ciervo), término que en Brasil también se utiliza coloquialmente para referirse a homosexuales.

Existen diferentes teorías sobre por qué la palabra «veado» adquirió este significado entre los brasileños. Un artículo del medio UOL afirma que los orígenes podrían remontarse a la época en que la palabra «desviado» se utilizaba para referirse a personas queer, o incluso a «Bambi», película animada de Disney de 1940. Lo que en su momento fue un término despectivo, ha sido recuperado por la comunidad LGBTQ+ a lo largo de los años.

En la Copa América 2021, este contexto folclórico se convirtió en una polémica pública. Brasil fue la única de las diez selecciones sudamericanas que jugó sin el número 24, a pesar de tener un total de 24 jugadores. El grupo de activistas Arco-Iris, demandó a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) por la ausencia del número, y solicitaron que se llevara en la fase final con el argumento de que violaba las normas antidiscriminatorias de la FIFA. En aquel momento, declararon:

O fato da numeração da seleção brasileira pular o número 24, considerando a conotação histórico-cultural que envolta esse número de associação aos gays, deve ser entendido como uma clara ofensa à comunidade LGBTI+ e como uma atitude homofóbica.

El hecho de que la lista de números de la selección brasileña omita el número 24, considerando la connotación histórico-cultural que rodea a este número y su asociación con los gais, debe entenderse como una clara ofensa a la comunidad LGBTI+ y como un acto homofóbico.

La CBF respondió que no podía modificar los números asignados a cada jugador en ese Mundial por las normas de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), y la demanda quedó archivada. Un análisis del periódico Folha de S. Paulo, que comparaba a Brasil con otros 11 países, reveló que el número 24 tenía cuatro veces más probabilidades de utilizarse en el extranjero que en las ligas de fútbol brasileñas.

Más de un año después, en el Mundial de Catar 2022, el primero al que la FIFA permitió inscribir a 26 jugadores en la convocatoria, por primera vez en una competencia oficial, el país tuvo un jugador número 24: el defensor Gleison Bremer, que juega en la Juventus italiana. Cuando se le preguntó por el número, respondió: «Es una camiseta como cualquier otra. Lo importante es estar en el Mundial».

El vigésimo cuarto jugador

Esta vez, la camiseta la lucirá Roger Ibañez, defensa de 27 años que juega en el Al-Ahli de Arabia Saudita:

No recuerdo ni siquiera quién fue el último jugador que llevó el 24 de Brasil antes de Ibáñez.

La tipografía tampoco ayudó mucho; parece que lleva el Z4.

Como «gaúcho», es decir, alguien nacido en Rio Grande do Sul, el estado más meridional de Brasil, Ibañez es hincha de Grêmio FBPA, club fundado en 1903 en la capital surriograndense, Porto Alegre. Es el mismo club que se convirtió en pionero en la década de 1970 por tener un grupo organizado de aficionados LGBTQ+, el Coligay. El nombre era una mezcla del nombre de una discoteca, Coliseu, propiedad de un aficionado de Grêmio, donde se reunía el grupo, y la orientación sexual de los aficionados. La idea se le ocurrió a Volmar Santos, propietario del club nocturno y «gremista» acérrimo que siempre veía los partidos en el estadio Olímpico, cuando otros aficionados parecían desmotivados por la mala racha que llevaba el equipo desde hacía años. Esto fue en 1977, cuando Brasil estaba bajo el régimen de la dictadura militar (1964–1985), que también perseguía a las personas LGBTQ+.

En cuanto la hinchada de Coligay llegó a la cancha, las gradas se convirtieron en una auténtica fiesta, con música, disfraces con los tres colores del club y cánticos incesantes. Al principio, como contó Santos en varias ocasiones al recordar sus días en Coligay, tuvieron que enfrentar insultos e incluso a agresiones físicas. En un momento, contrató personal de seguridad e hizo que los miembros entrenaran karate para defenderse, pero una vez que el club empezó a ganar partidos y títulos, se integraron como una parte importante de la afición. Santos murió en enero de 2026.

Hoy en día, Brasil tiene grupos LGBTQ+ dentro de los grupos de hinchas muchos clubes, pero nunca ha vuelto a vivir un fenómeno como el del Coligay. Grêmio y su rival tradicional, Sport Club Internacional, están entre los clubes sin agrupación de personas queer organizada.

En 2020, el Colectivo de Peñas Canarinhos LGBTQ+, agrupación nacional formada por grupos de hinchas LGBTQ+ de varios clubes brasileños, inauguraron el Observatorio de la LGBTfobia en el Fútbol, para dar seguimiento a los casos discriminatorios.

Su último informe analiza cuántos equipos llevaron la camiseta con el número 24 en la Copinha São Paulo 2025, competencia para menores de 18 años. De los 128 participantes, solo 32 equipos llevaban ese número. Según el Observatorio, la cifra supuso una reducción de seis equipos con respecto al año anterior. Onã Rudá, periodista y fundador de Canarinhos, afirma que el estudio sobre la Copinha se realizó para demostrar que este prejuicio se inculca a los niños desde una edad temprana:

Por que pular o número 24? Esse é o ponto. Pula-se por causa da cultura homofóbica. A ausência dele denuncia um tipo de homofobia que está estruturada nas instituições, na cultura, na semiótica, na estética do futebol. Quando o clube passa a ter alguém que usa esse número, não significa que seja menos homofóbico, mas a ausência dele é um problema porque ela é a negação de uma identidade.

¿Por qué saltarse el número 24? Ese es el punto. Lo omiten por una cultura homofóbica. Que falte este número pone de manifiesto una especie de homofobia que está arraigada en las instituciones, la cultura, la semiótica y la propia estética del fútbol. Que un club tenga a alguien con el [número] 24 no significa que, de repente, sea menos homófobo, pero que falte es un problema porque supone negar una identidad.

Rudá dice que el fútbol es una de las principales actividades sociales del país y forma parte de su identidad nacional, una característica única para la gente de norte a sur, a pesar de las diferencias culturales regionales en un territorio de dimensiones continentales, tal y como declaró a Global Voices:

O futebol tem responsabilidade social. É engraçado ouvir quem diz que futebol e política não se misturam, pessoas que assistiram a regimes como a ditadura militar, utilizarem o futebol para se promover. Então, o futebol tem uma relação com as mais variadas atividades sociais do povo brasileiro e tem um papel a cumprir: ele pode ser uma válvula provocadora de grandes mudanças — como contra LGBTfobia, questões de violência de gênero, entre outros.

El fútbol tiene una responsabilidad social. Resulta curioso escuchar a gente que dice que el fútbol y la política no deben mezclarse, gente que ha visto regímenes como la dictadura militar utilizar el fútbol para promocionarse. Por eso, el fútbol está vinculado a diversas actividades sociales del pueblo brasileño y tiene un papel que desempeñar: puede ser una vía para impulsar grandes cambios, como la lucha contra la fobia hacia las personas LGBT, la violencia de género, etc.

Inicia la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.