Cómo Kazajistán resucitó el mar de Aral Norte

The Kokaral Dam built in Kazakhstan to trap water and save the North Aral Sea.

La presa de Kokaral, Kazajistán, se construyó para embalsar agua y salvar el mar de Aral Norte. Captura de pantalla del video El mar de Aral: ¡la historia de las grandes aguas! del canal de YouTube Открывая Казахстан. Uso legítimo.

Esta publicación de Global Voices forma parte de la serie Spotlight: «Crisis globales, soluciones locales» de mayo de 2026. La serie presenta relatos de resistencia y acciones climáticas exitosas, de miradas acerca de la lucha de las comunidades de países en desarrollo contra la crisis, de análisis de lo que significa para las futuras generaciones, y más. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.

En los últimos 20 años, Kazajistán logró resucitar el Pequeño Mar de Aral, también conocido como el Aral Norte, pequeña parte del mar de Aral, que alguna vez fue el cuarto lago más grande del mundo, rebosante de vida y abundancia.

El mar de Aral está entre Kazajistán y Uzbekistán, y fue víctima de las políticas agrícolas de la Unión Soviética. En la década de 1960, cuando ambos países formaban parte del bloque soviético, las autoridades comenzaron a cultivar vastas extensiones de tierra árida en Asia central, desviaron el agua de los dos ríos principales que alimentaban el mar de Aral: el Syr Darya y el Amu Darya.

Sin el agua de estos ríos, más del 90% de la superficie del lago se secó, y el mar se convirtió en el desierto de Aralkum, lleno de pesticidas y fertilizantes tóxicos arrastrados desde los campos de algodón.

Tras años de esfuerzos de restauración, el Aral Norte, ubicado en el lado kazajo del mar seco, se ha convertido en una asombrosa historia de éxito que logró revertir uno de los peores desastres ambientales causado por el hombre de la historia mundial.

Consecuencias para la salud y el ambiente

Las consecuencias del vaciado de una masa de agua tan colosal fueron devastadoras y siguen afectando a la población de las regiones situadas alrededor del mar y más allá. Esto afectó significativamente al clima, lo que se tradujo en veranos insoportablemente calurosos y heladas severas en invierno.

Los habitantes de la región del mar de Aral fueron los más afectados. A finales de la década de 1990, la tasa de mortalidad infantil en la región era la más alta del mundo, y la situación sigue siendo grave. Cada año, las tormentas dispersan 80 millones de toneladas de arena tóxica y sal del lecho del lago, lo que envenena a la población y provoca diversas enfermedades crónicas y mortales.

NASA’s Terra and Aqua satellites have been documenting the diminishing of the Aral Sea since 2000.

Los satélites Terra y Aqua de la NASA llevan documentando la disminución del mar de Aral desde 2000. Imagen de NASA Goddard Photo and Video (licencia CC BY 2.0).

Varios estudios regionales encontraron sustancias tóxicas, insecticidas y pesticidas peligrosos en la sangre y la orina de adultos y niños, e incluso en la leche de las madres lactantes. Los adultos y los niños de la región suelen sufrir de anemia, cáncer, enfermedades renales y tuberculosis, que se propaga de forma epidémica.

Desde el punto de vista económico, la desecación del mar acabó con la industria pesquera, una de las principales fuentes de sustento y alimento para los lugareños. Hasta la década de 1960, la captura anual de pescado ascendía a 80,000 toneladas, lo que convertía al mar de Aral, con diferencia, en la mayor cuenca pesquera de Asia central.

Además de los peces, que desaparecieron por completo del mar por el aumento de la salinidad, la catástrofe del mar de Aral también provocó la extinción o puso en peligro a decenas de mamíferos, aves y plantas de la zona.

¿Salvar una pequeña parte o perderlo todo?

A principios de la década de 1990, tras la caída de la Unión Soviética y la independencia de Kazajistán y Uzbekistán, el mar de Aral dejó de existir como una sola masa de agua. Se dividió en el «Gran» Aral, en el lado sur de Uzbekistán, alimentado por el Amu Darya, y el «Pequeño» Aral, en el lado norte de Kazajistán, alimentado por el Syr Darya.

Conectaba estas dos masas de agua un estrecho canal, que se extendía desde la ciudad kazaja de Aralsk hasta el mayor sitio de pruebas de armas biológicas del mundo, construido por la Unión Soviética en la isla Vozrozhdenie, ubicada en el Gran Aral.

Uzbekistán no logró desviar el agua del Amu Darya, que originalmente aportaba el 70% del agua al mar. En consecuencia, el Gran Aral se convirtió en una caldera de evaporación también para el agua procedente del Syr Darya, que bajaba desde el norte, lo que llevó a Kazajistán a dar prioridad a la salvación del Aral Norte.

En pocas palabras, no había suficiente agua para salvar todo el mar.

Así, en 2005, Kazajistán construyó la presa de Kokaral para retener el agua que fluía del Syr Darya y salvar el Aral Norte. La presa tenía una extensión de 13 kilómetros, y se construyó con apoyo financiero del Banco Mundial.

Para cuando se construyó la presa, ya no quedaban peces en el Aral Norte, y la línea de costa se había retirado 40 kilómetros de Aralsk, antigua ciudad portuaria. Además de construir la presa, las autoridades también modernizaron el sistema de riego y distribución de agua para aumentar la capacidad de caudal del Syr Darya y ahorrar agua para el Aral Norte.

Parts of the Aral Sea, a once-expansive body of water between Kazakhstan and Uzbekistan, have dried up, leaving boats grounded and the region desertified.

Algunas partes del mar de Aral, masa de agua que en su día fue extensa y estaba entre Kazajistán y Uzbekistán, se han secado y dejado barcos varados, lo que ha provocando la desertificación de la región. Imagen de Flickr (licencia CC BY 2.0).

Los resultados han sido un éxito asombroso. En 2025, el volumen total de agua en el Aral Norte aumentó en un 42% y alcanzó los 27,000 millones de metros cúbicos. Esto ayudó a reducir el nivel de salinidad en cuatro veces y a recuperar 870 kilómetros cuadrados de lecho marino que antes se había secado.

Este video de YouTube habla sobre la resurrección del Aral Norte.

Los ecologistas también reintrodujeron peces en el mar, con tanto éxito que la captura anual alcanzó las 8000 toneladas, lo que reactivó la industria pesquera e impulsó el desarrollo económico local.

Esfuerzos continuos de recuperación

Más buenas noticias esperan al Aral Norte en un futuro próximo. El Gobierno kazajo ya ha anunciado que comenzará a implementar la segunda fase del proyecto para recuperar el Aral Norte y seguirá cooperando con el Banco Mundial y los investigadores.

Entre 2026 y 2029, las autoridades planean ampliar y elevar la presa de Kokaral para ayudar a elevar el nivel del agua de 40,4 a 44 mBS (metros del sistema báltico). Esto también aumentará el volumen de agua de 27,000 a 34,000 millones de metros cúbicos y ampliará la superficie del agua a 3.913 kilómetros cuadrados.

Además de reconstruir la presa, Kazajistán modernizará y automatizará los sistemas de riego en las provincias de Turkestán y Kyzylorda, por donde fluye el agua del Syr Darya. Esto mejorará aún más la eficiencia de los recursos hídricos y dirigirá el agua ahorrada hacia el Aral Norte.

En este video de YouTube se explican los próximos pasos para resucitar el Aral Norte.

En última instancia, el objetivo es mejorar la situación socioeconómica de la población y la situación ambiental de la región cercana.

El mayor desafío que tiene Kazajistán en el futuro es la sostenibilidad del Aral Norte. El éxito provisional se basa en medidas de apoyo artificiales, lo que convierte el paisaje actual en uno cuasinatural, caracterizado como «imperfecto, antinatural y frágil» desde el punto de vista de la sostenibilidad.

Los informes sobre la reducción significativa de las capturas de pescado en 2025, de 7800 a 3900 toneladas, y el retroceso de la línea de agua subrayan la precariedad de esta victoria.

La condición de Kazajistán como «país aguas abajo» también contribuye al problema de la sostenibilidad, ya que lo hace dependiente de los países situados aguas arriba y del vecino Kirguistán para un suministro constante de agua. Sin mencionar el rápido derretimiento de los glaciares que alimentan el Syr Darya.

A pesar de estos desafíos, Kazajistán no ha renunciado al Aral Norte. Ha logrado lo que parecía casi imposible hace veinte años y ha resucitado el mar moribundo. El Aral Norte es el único heredero que queda del otrora poderoso y abundante mar de Aral, y merece todos los esfuerzos para salvarlo, incluso sin garantías a largo plazo.

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