Enfermedad, sequía y conflictos: Cómo enfrentan los yemeníes una crisis complejaDisease, drought, and conflict: How Yemenis are adapting to a compounding crisis

Los proyectos del CICR proporcionaron energía solar y agua potable a cientos de miles de yemeníes tan solo en 2025; un aporte vital para la salud, la higiene y la supervivencia en comunidades donde los servicios básicos enfrentan graves dificultades. Fotografía del CICR, utilizada con autorización.

Por Ghadeer Zabarah

En la capital de Yemen, el cambio en el patrón del clima y el actual conflicto ya no se perciben de forma abstracta. Están moldeando activamente resultados de la salud pública.

En un barrio de Saná, Malak Abdulmalik, de 17 años, lucha contra los síntomas respiratorios crónicos que empeoran con el polvo y los cambios de estación. «Uso mi inhalador casi todos los días» — explica Malak mientras describe cómo la calidad del aire y las fluctuaciones en la temperatura afectan directamente su respiración.

Para su prima fue desafío distinto. Luego de ingerir comida contaminada, contrajo cólera, enfermedad causada por beber agua contaminada que sigue amenazando a los yemenís. La enfermedad le provocó deshidratación severa y requirió 11 días de cuidado médico. Poco después de su recuperación, se le diagnosticó hepatitis A, infección comúnmente asociada con comida o agua contaminada.

Según la OMS, en Yemen hubo brotes recurrentes de cólera causados en gran medida por el agua contaminada o por limitado acceso sanitario, la mayor incidencia de cólera en el mundo en 2024.

El agua que se estanca luego de las inundaciones y el desagüe precario también generan criaderos de mosquitos, lo que contribuye a que se propague el dengue.

El Banco Mundial informa que se prevé que el cambio climático intensificará el clima extremo de Yemen. Combinado con la destrucción de la infraestructura, esto genera una presión adicional en los sistemas de agua y de salud.

Seguimiento de brotes y cambio de planes 

Estos casos reflejan un patrón más amplio: la ansiedad ambiental, la infraestructura dañada por la guerra y los escasos recursos de salud se combinan para aumentar el riesgo de contraer enfermedades.

Esto es lo que Hana'a Al-Zubairi, asistente de coordinación del Ministerio de Salud y Ambiente de Yemen, explica:

Cholera, dengue fever, and Hepatitis A are driven by both climate change and war-damaged infrastructure. Flooded sewage contaminates water, while stagnant pools create mosquito breeding grounds. Many respiratory illnesses remain unrecognized until severe.

El cólera, el dengue y la hepatitis A se transmiten por el cambio climático y por la infraestructura afectada por la guerra. Las aguas residuales inundadas contaminan el agua, mientras que las piscinas estancadas dan lugar a criaderos de mosquitos. Muchas enfermedades respiratorias no se reconocen hasta que empeoran.

«Las enfermedades respiratorias se vuelvan más comunes. Las tormentas de arena, el aumento de la temperatura y el cambio de estaciones contribuyen a incrementar o reducir el contagio de infecciones respiratorias, lo que genera una presión adicional en las personas y los profesionales de la salud», añadió Al-Zubairi.

Su equipo de respuesta se encargan de visitas semanales para dar seguimiento los brotes, para dirigir campañas de conciencia y para operar guías de tratamiento. El aumento de las enfermedades estacionales normalmente coincide con los períodos de cosecha, cuando las cepas se riegan con agua contaminada. La pobreza o la desinformación también limita la vacunación, lo que deja a los niños particularmente vulnerables.

Expansión de los riesgos en la salud

Los trabajadores de salud declaran que las condiciones ambientales y de vida están influenciando un amplio rango de enfermedades.

El doctor Ali Al-Hamzi, cirujano radicado en Yemen, contrajo dengue luego de que un mosquito lo picó en 2018. Describe que la enfermedad requiere semanas de recuperación por el agotamiento físico y mental que genera.

«La prevención es fundamental» —añadió y enfatizó el control de mosquitos y las medidas de protección para la casa, como tela mosquitera. En su caso, la enfermedad fue relativamente leve. y también explicó que los casos severos requieren que los pacientes sean admitidos a unidades de cuidado intensivo.

Atención tardía y dificultades comunitarias

Ashwaq Abdullah, enfermera con más de 15 años de experiencia clínica y fundadora de su propia clínica, destaca el retraso del tratamiento como un problema mayor. «Muchos pacientes esperan demasiado antes de acudir a un médico» —explicó. «Cuando deciden consultarle, la deshidratación o la infección ya alcanzó un estado crítico».

Durante los brotes en el hospital Al-Sabeen en el sur de Saná, la enfermera observó cómo la pobreza fuerza a muchos pacientes, en especial a los de zonas rurales, a retrasar su tratamiento. Esto a veces conlleva a complicaciones severas, como falla renal.

También dice que las enfermedades respiratorias agravadas por el polvo y el cambio climático, junto con las infecciones virales que aumentan cada vez más las complicaciones bacterianas, se vuelven más complejas. Su consejo es claro, «Acudan al médico a tiempo y mantengan prácticas de higiene, como lavar minuciosamente las frutas y las verduras para reducir el riesgo».

El papel de las organizaciones humanitarias

De acuerdo al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Yemen, en este momento hay seis centros de tratamiento contra la diarrea respaldados a lo largo de Yemen. Estos centros brindan suministros médicos, insumos de higiene, entrenamiento para el personal y apoyo operacional.

Sus programas de salud y de agua buscan mejorar el acceso a agua potable, un factor crítico para prevenir la propagación de enfermedades. De acuerdo al CICR, más de 580,000 personas tuvieron mejoras en los servicios de salud. Mientras que 390,000 personas se beneficiaron de la mejora en el acceso a agua potable gracias a sus intervenciones en la primera mitad de 2025.

Las organizaciones humanitarias, junto con equipos como el Ministerio de Salud y Población, y los trabajadores de salud comunitaria continúan ayudando a las iniciativas de respuesta sanitaria con asistencia médica, agua e intervenciones sanitarias, entrenamiento médico y mantenimiento de servicios de tratamiento esencial a pesar de los recurrentes problemas sistémicos.

De crisis a soluciones climáticas y resiliencia 

La relación entre el cambio climático, el conflicto y la salud pública es innegable. Se puede notar en la escasez de agua, los brotes de enfermedades y el aumento de la presión en los sistemas de salud. Sin embargo, enfocarse únicamente en las vulnerabilidades no refleja toda la realidad presente.

Junto a estos proceso, existe un proceso continuo de adaptación. Las comunidades no sólo responden a las crisis, sino que desarrollan soluciones de forma activa. Se adaptan gracias a las energías renovables, los sistemas de agua impulsados con energía solar, las prácticas de higiene mejoradas, el conocimiento comunitario de la salud y los trabajadores locales de la salud que continúan la vigilancia epidemiológica aún con escasos recursos. Adaptarse ya no es una excepción, se vuelve parte del día a día de los yemeníes.

La expansión de las energías renovables, en especial la energía solar, simboliza una de las soluciones climáticas más prácticas para Yemen. La energía solar no es solo una fuente de energía alternativa, sino un sustento que respalda el acceso a agua potable, fortalece los servicios de salud y mejora las condiciones de vida en las zonas afectadas por daños de la infraestructura y ansiedad climática. La diversidad geográfica de Yemen también da oportunidades para la expansión de soluciones de energías renovables en las diferentes regiones del país gracias a una perspectiva local.

Al mismo tiempo, las acciones climáticas efectivas dependen de la colaboración con participantes locales ya que las comunidades comprenden su entorno, los riesgos y las necesidades mejor que los sistemas externos. El conocimiento local convierte la realidad presente en más sostenible y más vinculada a las intervenciones climáticas.

Lo que queda claro es que Yemen no es solo un lugar que atraviesa una crisis, también es un lugar que soluciona problemas continuamente. Donde existen problemas, las soluciones también aumentan. Donde el riesgo climático aumenta, las comunidades se adaptan y desarrollan resiliencia a través de soluciones climáticas prácticas.

En Yemen, el proceso de adaptación continúa. Las soluciones ya se están creando. La resiliencia no es una especulación, sucede día a día gracias a las comunidades, el conocimiento local y las soluciones climáticas que dan forma a un futuro más sostenible.

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