
Protesta en Washington D. C., Estados Unidos, para pedir a las autoridades que protejan a jóvenes transgénero. Imagen de Flickr (licencia CC BY-SA 2.0).
De Brindaalakshmi K
Este artículo es parte de la serie Spotlight de junio de 2026 de Global Voices, Diversidad de género. Esta serie ofrece una mirada profunda hacia la diversidad de género, cómo se ve amenazada y cómo se protege y preserva en distintas partes del mundo. Puedes apoyar esta cobertura con una donación.
Este artículo analiza específicamente el impacto de los cambios en las políticas de Estados Unidos sobre un subgrupo, personas LBQT (lesbianas, bisexuales, queer y trans) dentro del espectro LGBTQ+ en el sur de Asia, para comprender el impacto que tuvieron en personas a quienes se les asignó el género femenino al nacer o en personas transfemeninas.
En enero de 2025, la nueva administración de Trump en Estados Unidos emitió órdenes ejecutivas que afectan la justicia social y el trabajo de desarrollo en todo el mundo. Si bien el impacto más obvio y visible ha sido el recorte de fondos, estas órdenes han provocado un cambio tangible en la comprensión del género y las jerarquías de poder relacionadas. El análisis del impacto de los recientes cambios en las políticas estadounidenses en las regiones donde trabajo, Asia del Sur y el caribeño Belice, reveló diferentes estrategias contra el género que se usan para influir en mecanismos estatales, organizaciones de la sociedad civil, agencias de financiación y grandes empresas tecnológicas.
Parece estar en marcha un intento sistemático para desmantelar los sistemas de apoyo establecidos para impulsar la justicia de género a nivel global, que moldea la comprensión del género y la justicia de género. En este artículo, analizo algunas tácticas específicas contra el género y su impacto acumulativo en los datos generados sobre estos asuntos de género; datos que son esenciales para guiar decisiones sobre desarrollo.
Ataque directo a las tácticas de subversión
Mis fuentes observaron que los aranceles impuestos por Estados Unidos generaron una mayor presión económica, cambiaron las prioridades políticas de diferentes países. Los países que quieren desesperadamente cubrir el déficit financiero provocado por los aranceles nuevos han dejado de lado los derechos LGBT, especialmente en los país donde la homosexualidad sigue siendo un delito. Con los actuales ataques contra el género a cualquier trabajo relacionado con asuntos de género, las organizaciones se ven forzadas a replantear cómo describen su trabajo. En general, estos cambios de política han afectado a todos los trabajos relacionados con cuestiones de género, y tienen un impacto más inmediato en las organizaciones que trabajan específicamente en temas de derechos LGBTQ+.
En países de Asia del Sur, como Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka, que criminalizan la homosexualidad, es ilegal que las organizaciones que trabajan en asuntos LGBTQ+ recauden fondos para su trabajo, lo que provoca que estos asuntos queden invisibles. Históricamente, estas organizaciones se han visto forzadas a usar una táctica alternativa: recaudar fondos en categorías amplias, como género y violencia de género. Una fuente que eligió permanecer anónima indicó que los cambios en las políticas estadounidenses también amenazan estas tácticas. «Históricamente, como movimiento, hemos utilizado la subversión para recaudar fondos para nuestro trabajo. Ahora, estos cambios de política atacan a estas mismas tácticas, lo que nos deja sin salida». Estas estrategias son un arma de doble filo, ya que ayudan a recaudar fondos en países donde hay criminalización, pero también generan que estas poblaciones queden invisibilizadas y erróneamente representadas.
Las consecuencias de agrupar los asuntos LGBTQ+ bajo el paraguas del género y la diversidad de género son diferentes en un país como India. A pesar de que se despenalizó la homosexualidad en 2018, «los departamentos gubernamentales, e incluso la Policía, no tienen conocimiento sobre las identidades LGB», dijo Sandi, fundador y secretario general de la Fundación Mobbera en India. Sandi añadió: «Al hablar sobre programas de inclusión, usan el lenguaje de la comunidad LGBT, pero realmente se refieren a la inclusión transgénero. Estos programas solo se centran en personas transgénero, e incluso dentro de esa comunidad, solo conocen a las mujeres trans. Tampoco saben sobre los hombres trans».

Festival del Orgullo en Nepal. Imagen de Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 3.0.
Fuentes de Nepal y Belice expresaron que tuvieron que cambiar el lenguaje que usan en sus programas y solicitudes de financiamiento para recibir apoyo. Un profesional de género, que trabaja en asuntos LBQT+ en Nepal, contó: «Normalmente usamos términos como ‘minorías sexuales y de género’, y mujeres LBT (lesbianas, bisexuales y trans) y LBQ (lesbianas, bisexuales y queer) en nuestros programas. Ahora intentan eliminar estas identidades. Hace poco estábamos trabajando en un proyecto que tenía ‘mujeres LBT’ en el título. Luego de los recientes cambios en las políticas estadounidenses, el donante nos pidió sustituir el término LBT por ‘minorías’ en el título del proyecto».
Charrice Talbert, presidenta de la organización PETAL (Promover el empoderamiento mediante el conocimiento sobre mujeres lesbianas y bisexuales) en Belice, dijo: «Para nosotros, la idea siempre ha sido presentar nuestro trabajo de forma diferente por las iglesias. A las iglesias les molesta si mencionamos el matrimonio o los hijos al hablar de la comunidad LGBT». También añadió: «Con los cambios en las políticas estadounidenses, algunas agencias que financiaban asuntos LGBT ahora se ven obligadas a usar un lenguaje diferente».
Cambios en el lenguaje en las iniciativas de generación de evidencia
Ha habido cambios notables en el lenguaje que se usa para registrar evidencia sobre diversos asuntos de género. En 2023, se introdujo el término «violencia de género facilitada por la tecnología». El término se acuñó para que diferentes organismos de Naciones Unidas reconocieran el uso y rol de la inteligencia artificial (IA) en la violencia de género. Cada vez se usa más este término en lugar de «violencia de género en línea». Según ONU Mujeres: «Aunque comúnmente se usan muchos otros términos, como violencia digital o violencia en línea, ‘violencia de género facilitada por la tecnología’ refleja mejor cómo la tecnología puede facilitar perjuicios, en línea y en la vida real». Esta sustitución genera preguntas sobre la validez de la evidencia recolectada hasta ahora sobre la violencia de género en línea.
Un acontecimiento más drástico ha sido la reciente petición de Project 2025, iniciativa política de derecha de Estados Unidos, para que el FBI clasifique la ideología transgénero como extremista y una amenaza interna tras el tiroteo contra Charlie Kirk, activista político de derecha y aliado de Donald Trump. Aunque fue un hecho específico de Estados Unidos, este incidente coincide con las campañas de desinformación contra ideologías de género que han surgido en distintas partes del mundo. A raíz de lo ocurrido en Estados Unidos, muchas fuentes observan un cambio en la postura de diferentes Gobiernos, como Países Bajos, Suecia y Reino Unido, entre otros, respecto a asuntos de género. Esto impacta significativamente los mecanismos de responsabilidad disponibles en el sector de desarrollo para contrarrestar la narrativa contra el género.
El cambio en el lenguaje del sector de desarrollo influye en la manera en que se definen, priorizan y financian cuestiones de desarrollo. El término de género está cambiando para ajustarse a la comprensión heteronormativa de género y sexualidad. En marzo de 2026, los Estados miembros de Naciones Unidas rechazaron los intentos de Estados Unidos de limitar el entendimiento de género a hombres y mujeres. El cambio en el lenguaje de las iniciativas de generación de evidencia también cambia qué asuntos de género tienen evidencia para respaldar la necesidad de apoyo. Esto fomentará que se invisibilicen activamente realidades LGBT y obstaculicen las iniciativas de defender su inclusión.
El sistema de justicia ataca a la comunidad LBQT+
Un activista de derechos LGBTQ+ esrilanqués dijo: «En Sri Lanka, con la reelección de Trump, gran parte de los discursos de odio en línea y contra la comunidad LGBT se ha normalizado. Esto perpetúa una narrativa moldeada por la desinformación». En general, cuando se trata de derechos LBQT, la Policía esrilanquesa no ayuda. Ha habido casos en los que la Policía se ha negado a registrar denuncias de personas LBQT contra agresores, lo que provoca que las víctimas se vean forzadas a guardar silencio cuando sufren un abuso.
En casos de extorsión o difusión no consentida de imágenes íntimas, la Policía suele tomar medidas contra los afectados por tener el video en sus teléfonos, lo considera una violación a las leyes estatales de obscenidad. Varias fuentes señalaron que esto impide que las personas queer recurran a la Policía.
Una fuente dijo que las mujeres en Belice viven abusos policiales similares. «Las mujeres son, en su mayoría, sancionadas por difundir fotos íntimas. No importa si tus fotos se filtran. El hecho de que las tomaste muestra tu intención de difundirlas y, por eso, se presenta un caso en tu contra». Al igual que en Sri Lanka, para las personas queer en Belice es difícil presentar denuncias ante la Policía. «Con mucha frecuencia, las personas se ven forzadas a acudir primero a los medios antes de que la Policía tome alguna medida. Entonces, el comisario actúa, porque no quiere que la Policía quede mal».
Según una experta feminista en seguridad digital, las amenazas de seguridad digital contra minorías sexuales y de género son muy comunes en Asia del Sur. Dijo: «Los casos de troleo y extorsión son comunes. En Sri Lanka, las organizaciones LGBTQ+ suelen recibir ataques dirigidos específicamente en su contra. Por otro lado, en India, las personas transgénero han enfrentado múltiples casos de fraude financiero y extorsión. Los indios suelen usar las identidades religiosas y étnicas de las minorías sexuales y de género para cometer actos de violencia de género en línea dirigidos en su contra».
Debido a la criminalización de la homosexualidad en Bangladesh, muchas mujeres LBQ buscan pareja en línea. En los últimos años, han aumentado los casos de hombres que fingen ser mujeres para acercarse a mujeres LBQ en aplicaciones de citas. «Antes, estos casos eran comunes entre hombres gais. Ahora se ha convertido en un problema incluso para mujeres LBQ».
En Pakistán, la cultura de desinformación que influye en los derechos de personas LBQT+ ha cambiado drásticamente. Las tácticas de desinformación se usan para atacar los derechos de minorías sexuales y de género, especialmente de las personas transgénero, por su presencia visible y reconocimiento legal. En 2018, Pakistán promulgó la ley de personas transgénero (protección de derechos), que se consideró una norma progresista en el país. Las fuentes indican que, en los últimos años, se han revertido drásticamente varias disposiciones a raíz de una campaña de desinformación de influenciadores que mencionaron la religión como una razón para promover un retroceso de los derechos de las personas transgénero, y usaron etiquetas como #SayNoToTransgenderAct [di no a la ley transgénero] y #AmendTransgender [modifiquen la ley transgénero]. Como resultado de esta campaña, la Policía hizo arrestos indebidos y procesó a 60 personas transgénero por presuntamente organizar una fiesta privada inapropiada. En marzo de 2026, India hizo algo similar y modificó las disposiciones de la ley de protección de derechos de las personas transgénero de 2019, que revirtió los frágiles avances en materia de derechos transgénero en el país.
Control de las redes sociales
Los ataques contra el género en línea han aumentado drásticamente, moldeados por leyes locales y las políticas de las grandes empresas tecnológicas, que reducen cada vez más su responsabilidad hacia sus usuarios. Evidentemente, estos ataques usan la desinformación y la violencia de género en línea como herramientas para atacar los derechos de personas LBQT.
En un intento de alinearse con la administración de Trump, en enero de 2025 Meta anunció cambios profundos en sus políticas de moderación de contenido y sus iniciativas en todas sus plataformas. Esto incluye la política de conducta que incita al odio, que regula cómo las minorías sexuales y de género pueden denunciar ataques dirigidos en su contra en estas plataformas. El lenguaje que se usó en la actualización de enero permitió discursos de odio y desinformación contra la comunidad LGBTQ+. El impacto de estos cambios es más adverso en países de Asia del Sur con regímenes políticos más fundamentalistas y donde la homosexualidad es un delito.
Las grandes empresas tecnológicas y las plataformas de redes sociales han usado el cumplimiento de las leyes locales como una excusa para censurar y controlar el contenido sobre temas queer y transgénero. Ciertamente, plataformas como TikTok han suprimido silenciosamente contenido LGBT por muchos años, debido a su propia categorización de cualquier contenido de creadores queer y transgénero como contenido sexual.
Además de la autocensura, esto afecta al contenido visible y disponible para los consumidores. En algunas jurisdicciones, como la Unión Europea, los consumidores tienen vías legales para hacer frente a la supresión disimulada en casos específicos. La criminalización y limitación de derechos de minorías sexuales y de género dificultan proteger el contenido queer y transgénero de la supresión disimulada en otras regiones.
Mediante estas tácticas, se manipulan los algoritmos para moldear la narrativa sobre temas de género. Además, la falta de protección suficiente en las plataformas de redes sociales contra los discursos de odio contra la comunidad LGBTQ+ provoca un cambio en la percepción de estos asuntos y la actitud general del público hacia estas comunidades marginadas.
¿Qué pasará con los datos para los planes de desarrollo?
Con el impacto de estas novedades en curso, las organizaciones que trabajan en derechos LGBTQ+ se ven forzadas a dejar de usar el lenguaje de derechos humanos para proteger los derechos de este grupo de la población. En un intento por continuar su trabajo, algunas organizaciones están creando nuevas estrategias para sostener su agenda. «El argumento democrático es una buena estrategia. Estamos cambiando nuestra narrativa por la de seguridad y defensa. Hablamos sobre cómo China y Rusia usan narrativas contra la comunidad LGBT para debilitar la democracia. Rusia financia campañas contra la comunidad LGBT antes de las elecciones para dividir a las personas», dijo Alex Farrow, director ejecutivo de la organización Kaleidoscope Trust de Reino Unido. Con esta decisión de dejar de usar el lenguaje de derechos humanos, Farrow también señala que los derechos humanos tienen menos impacto en los países donantes e incluso en Naciones Unidas.
Estas preocupaciones también generan preguntas sobre todo el programa global de datos para el desarrollo. El cambio de perspectiva de la agenda global de desarrollo, los mecanismos de responsabilidad y los consiguientes cambios en el lenguaje del discurso del desarrollo sobre asuntos de género consolidan la invisibilización de las realidades LBQTIA+ en diferentes conjuntos de datos de género. Para empezar, los conjuntos de datos globales de desarrollo como el Índice Global de Brecha de Género, entre otros, presentan los datos en formato binario y no reconocen suficientemente la oportunidad ni el costo económico que la invisibilización tiene para las personas que no entran en la comprensión heteronormativa de género o sexualidad. Esta brecha de datos se amplía y fortalece aún más por el uso de redes sociales para moldear la opinión pública sobre estos temas. Los actuales desarrollos sociopolíticos globales promueven sistemáticamente la agenda contra el género para incluir a las personas dentro del entendimiento heteropatriarcal de género y los roles de género pues influyen en los datos que se usan para alimentar sistemas de toma de decisiones automatizados.







